jueves, 5 de febrero de 2009

LA OTRA MEJILLA Y LA MEMORIA

Néstor Kirchner llamó recientemente a poner la otra mejilla y a tender los brazos hacia quienes utilizan la agresión violenta como forma de expresión. Llamó también a cuidar y profundizar el cambio en marcha desde el año 2003 en el país y a que los empresarios sean responsables y solidarios, sosteniendo todos los puestos de trabajo. "No toquen un solo empleo", reclamó con énfasis.Los conceptos de la presidenta Cristina Fernández al anunciar la puesta en marcha del boleto electrónico para micros, subtes y trenes urbanos, clamando para que valoremos socialmente la solidaridad, el trabajo y el empleo, fueron en la misma dirección de tolerancia y respeto hacia los que piensan distinto al Gobierno. Los argentinos solemos ser crédulos y esperanzados. Sentimos alivio cuando escuchamos palabras como las citadas, porque creemos que si los que gobiernan y conducen a las fuerzas políticas mayoritarias, brindan a la sociedad un mensaje de paz, ello debería servir de inmediato como un bálsamo, en medio de un mundo asustado por la crisis internacional. Mucho más, cuando las pronuncia el primer gobierno de la democracia que no reprimió jamás ninguna manifestación opositora por violenta que ésta haya sido. Se podrá asentir o disentir con este gobierno, pero no se puede negar este dato, determinante en cualquier tiempo y lugar. Debería condicionar verbalmente a los opositores y llamarlos a la prudencia.Lamentablemente, siguen mostrando la hilacha. Porque después del llamado que al principio citamos, volvimos a escuchar palabras opositoras que apuestan a incentivar el conflicto permanente. El ex senador Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Eduardo Buzzi, el radicalismo de Gerardo Morales y las huestes de Elisa Carrió subieron al ring sin que nadie los llame. A manera de botón de muestra, Duhalde declaró que "hay que dejar de hablar de derechos humanos", justo cuando se descubre que el genocida Massera fingió una presunta demencia para zafar de la cárcel. Atendamos el mensaje, porque el que habla de este modo, es padrino de uno de los tantos frentes opositores en gestación, el que componen Macri, Felipe Solá y De Narváez.Néstor Kirchner pudo, constitucional y políticamente, ser reelegido para un segundo mandato y prefirió no hacerlo por considerar que ésta era una etapa donde la Argentina precisaba de un liderazgo institucional más identificado con Cristina Fernández. Entonces, Duhalde no ataca a alguien al que le cabría la sospecha de resentimiento y por eso opta por obstruir la institución presidencial. ¿Por qué lo haría? Mucho menos sabiendo que la actual Presidenta no se llama Hilda o Elisa o María Julia. Hasta ayer nomás, criticaban a la Presidenta de la Nación por su hiperactividad y por anunciar medidas económicas y sociales prácticamente todos los días. Resulta absurdo que digan ahora que "no gobierna". Criticaban que el Gobierno se ocupaba de la macroeconomía pero no de la microeconomía que impacta sobre la vida cotidiana de los ciudadanos. Y ahí está el Gobierno con las cocinas y los calefones y el boleto electrónico. La Presidenta decreta la emergencia agropecuaria y además, pone al ministro Carlos Tomada, a defender con uñas y dientes, el empleo de los argentinos, es decir, la producción y el trabajo. Pero la Alianza conformada por el radicalismo y el socialismo de Giustiniani ayer reclamó la misma emergencia decretada hace varios días. Lean los diarios, al menos.No queremos asustar a nadie ¿pero se imagina a estos dirigentes gestionando nuevamente la Argentina? Pongamos la otra mejilla, pero Dios nos libre y nos guarde si perdemos la memoria.

(4 de Febrero de 2009)

2 comentarios:

MONA dijo...

Exactamente como lo decís. ¿Qué sería de esta Argentina en manos de Carrió, o de Buzzi, o de Solá? Y otra cuestión: ¿porqué no tenemos dirigentes que puedan sumar en beneficio de nuestro País? O sea, de todos, de él mismo... Acabo de apagar la tele, porque en un canal pontificaba Adrián Pereaz, en otro, todos los ruralistas, y en otro, el Nelson Castro, el que ha sido injustamente censurado, nos regaló 3 dirigentes de primera: Solá, Luis Juez y Llambías.
Con las promesas de quiebras, pérdidas y catástrofes, daban ganas de ponerse a llorar a su lado...
Pobre País, si alguna vez éstos se hacen de algún puesto político...
Saludos

Diego López dijo...

Siempre leo éste blog, siempre.
Y es como decir: bueno, me tomo un poco de vitaminas y a seguir.
Yo creo (con mis a penas 22 años), que vamos bien.
Y vamos por ese camino que me enseñaron que existía, pero que muchos habían preferifo el del egoísmo, la abaricia y la codicia.
Hasta la victoria, siempre!