viernes, 15 de junio de 2012

Un triunfo de la paz


 

Fue una jornada histórica la de ayer.
El Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó una Resolución convocando al dialogo al Reino Unido y a la Argentina por la cuestión de la soberanía en las Islas Malvinas.
Digamos que por unanimidad, ganó la paz.
No tronaron victoriosos los tambores altaneros de la guerra.
Triunfaron nuevamente las campanas que doblan por la paz.
La palabra de la Presidenta de los argentinos fue vital para esta aprobación que, de tan natural y categórica, ni siquiera dio lugar a votación.
Pero también fue vital escuchar a Alejandro Betts, el argentino nacido en Malvinas y a Marcelo Vernet, descendiente del primer gobernador de las Islas, don Luis Vernet.   
Era la Argentina de las mayorías hablándole al mundo, representada por casi toda la  oposición política con representación parlamentaria.
El PRO que votó contra YPF, ese que gobierna una Buenos Aires que nos duele tanto por su alta mortalidad infantil, fue el único espacio que desertó de la partida.
Allá ellos y su consecuencia ante la historia.
Será bueno para nosotros y nuestra descendencia, repasar una y cien veces el mensaje de Cristina Fernández de Kirchner.
Fue la reafirmación de la democracia y su mandato, de la historia y sus verdades, del dolor por los caídos y la reafirmación de los derechos humanos.
Fue un mensaje de humanismo universal con mirada argentina.
Es la primera vez que una mandataria participa de estas reuniones del máximo Comité de la ONU en asuntos de descolonización.
Estas Naciones Unidas, largamente vapuleadas por las potencias hegemónicas e imperiales, tienen en este Comité su organismo más exitoso.
Logró la descolonización efectiva de 80 casos desde su creación. Por allí pasaron los representantes de los pueblos africanos en su larga lucha de liberación. De los 16 casos que faltan resolver, el Reino Unido está involucrado en 10.
Malvinas es uno de ellos.
¿Quiénes son los agresores, entonces? ¿Y quiénes los agredidos?
En un desesperado intento por excusar su posición colonialista, Gran Bretaña mandó al frente a los isleños colonizados. Y a los ingleses que actúan falsamente el papel de isleños.
La farsa del referéndum se adelantó en la ONU. Pero quedó claro por enésima vez, que no hay tercero en discordia.
La Argentina es un Estado en disputa de soberanía con otro Estado: el Reino Unido de Gran Bretaña. 
No hay que olvidar en esta hora a esa derecha de cabotaje, soberbia y paqueta, que firmó una carta apoyando la estrategia británica.
No hay lugar para la neutralidad cuando se juegan los destinos de la patria y de la paz.
Y ayer se demostró, por si alguien tiene dudas, de qué lado están las mayorías en este lugar del mundo. 

El Argentino, viernes 15 de junio de 2012


jueves, 14 de junio de 2012

Tu pueblo no se rinde, Malvinas



El kirchnerismo es la primera vez de muchas cosas.
Quizá sea la cualidad de los que reparan derechos.
O la marca en el orillo de todo cambio de época.
Quizá sea el perfume de una historia que sigue enamorando.
Veamos.
El 13 de julio de 2003, a 49 días de asumir, el presidente Néstor Kirchner viajó a Londres para participar de una reunión de partidos progresistas. Mucho no lo convencía la ocasión. Era la misma progresía que implementaba con buenos modales las políticas neoliberales del Consenso de Washington. Un socialismo descafeinado que sólo se endurecía enviando tropas a invadir Irak y Afganistán junto a los EE.UU.
Pero Kirchner fue igual. Y tomó por sorpresa a medio mundo cuando, amablemente, con el saco cruzado abierto y esos mocasines tan apropiados para un salón tan noble, le dijo a Tony Blair, premier inglés y anfitrión del encuentro: “Vengo a hablar de la soberanía sobre las Islas Malvinas”.
La respiración del inglés se detuvo.
La diplomacia se detuvo.
El tiempo del olvido se detuvo.
La escena fue una mezcla del segundo gol de Maradona a los ingleses en el mundial del 86 y el vozarrón del Gaucho Antonio Rivero el 26 de Agosto de 1833 gritando: “Las Malvinas son argentinas”.
Era la primera vez que ocurría. Un presidente argentino hablando de soberanía en casa del colonialista. Tenía que ser pingüino, atrevido y corajudo para hacerlo.
Y hoy es Cristina en Nueva York, hablando en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas sobre la misma causa: nuestra soberanía en Malvinas.
Por primera vez desde que se creara este Comité, una Presidenta nuestra va en persona a decir que la Argentina quiere dialogar, no guerrear, sobre la cuestión soberana de Malvinas.
Por primera vez una Presidenta estará rodeada ante un ámbito de la ONU por familiares de nuestros héroes muertos en combate en 1982, por ex combatientes, por gobernadores y legisladores de todos los colores de la política.
Menos el PRO de Macri. Obvio.
Y por primera vez esta defensa constante de nuestra soberanía es una parte del todo nacional, popular y democrático en el gobierno.
Porque Cristina hablará desde las 400 mil viviendas del plan PROCREAR, la recuperación de YPF y la soberanía energética, la ley de medios, el matrimonio igualitario, la Asignación Universal por Hijo, los 5 millones de puestos de trabajo, la UNASUR, MERCOSUR y CELAC, las reservas del Banco Central, la Ciencia y la Tecnología, el ahorro nacional y el mayor desarrollo económico con inclusión social en 200 años de historia.
Desde ese país de sueños y realizaciones hablará Cristina.
Y como el premier inglés es olvidadizo hasta con sus hijos, les recordará que América Latina es continente de paz.

El Argentino, jueves 14 de junio de 2012

miércoles, 13 de junio de 2012

El techo propio de la patria



La historia contará que en estos años, desde el 2003, los argentinos recuperamos la patria.
Y dirá que esa patria tenía un sueño y que ese sueño se hizo realidad cuando una presidenta llamada Cristina Fernández de Kirchner concibió una casa para todos.
Desde entonces, se dirá, la patria tuvo techo propio.  
Allí está el anuncio de ayer y la convocatoria para seguir procreando.
Véalo de nuevo. Léalo cien veces. Coméntelo en el barrio y en la familia. Comparta esta felicidad con todos los que pueda. Alargue este festejo que bien nos merecemos. 
Cuente que en el Museo del Bicentenario estaban los que vienen trabajando en el  proyecto desde tiempo atrás.
Que junto a la Presidenta estaban Kicillof y Bossio, López, Reibel y Vulcano, los trabajadores de la construcción.
Y estaba la vida celebrándose.  
Serán 400 mil las viviendas. 100 mil en el primer tramo. Plazos de 20 a 30 años para saldar el crédito de hasta 350 mil pesos. 200 mil puestos de trabajo para carpinteros, albañiles, electricistas, plomeros, ingenieros, maestros mayor de obra, pintores, techistas y poetas que las habiten.
Con un país como el nuestro, todos somos algo poetas. 
Entremos a esa casa, como cantó alguna vez José Pedroni.
“Esta es nuestra casa. Entremos. Para ti la hice como un libro nuevo, mirando, mirando, como la hace el hornero. Tuya es esta puerta; tuyo este antepecho y tuyo este patio con su limonero. Tuya esta solana donde en el invierno pensará en tus párpados tu adormecimiento. Tuyo este emparrado que al ligero viento moverá sus sombras sobre tu silencio. Tuyo este hogar hondo que reclama el leño para alzarte en humo, para amarte en fuego. Tuya esta escalera por la cual, sin término, subirás mi nombre, bajaré mis versos. Y tuya esta alcoba de callado techo, donde, siempre novios, nos encontraremos.
Esta es nuestra casa. ¡Hazme el primer fuego!”
Como se verá, la decisión de Cristina nos invita a volar.
Justo ahora que tendremos tierra y casa para todos.
En este país que crece en medio de la tormenta global, es imposible entender el odio de “las cacerolas”.  
¿Será porque en el mismo día que nació este plan, el diario de los Mitre, La Nación, no salió a las calles por primera vez en su historia?
¿Será porque la ONU informó que Argentina es uno de los países con menor pobreza infantil y  menor tasa de desocupación, según la OCDE?
¿Será porque Argentina no disputa el interés de los isleños sino que los respeta, más allá que manifiesten su deseo de ser ingleses o extraterrestres?
Argentina reclama su plena soberanía sobre Malvinas, que es algo muy distinto.
Y ya que estamos, podríamos incluso construir algunas casas en Malvina y Soledad.
¿O no es el mismo sueño?  

El Argentino, miércoles 13 de junio de 2012


martes, 12 de junio de 2012

El subte no llega hasta Malvinas



La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner viaja a Nueva York.
Participará del Comité de Descolonización de Naciones Unidas.
Tema: el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Es la primera vez que una Presidenta participa de tan magno encuentro.
No viaja sola.
Irán con ella gobernadores, ex combatientes, malvinenses y legisladores de los partidos políticos con representación parlamentaria.
Todos, menos uno: el PRO de Mauricio Macri.
El motivo de la deserción, según el diputado Federico Pinedo, es la falta de acuerdo   sobre los subtes porteños y otros temas domésticos.
Aunque usted no lo crea.
En esa lógica (perdón por la palabra) la causa nacional de Malvinas se subordina al traspaso del subte porteño a su legítimo dueño que es… ¡la Ciudad de Buenos Aires!
“Ah no, si no nos ponemos de acuerdo con el farol de la esquina, yo no defiendo a la patria”.
Esa sería la interpretación del faltazo.
Durán Barba no viene acertando con su asesoramiento. Porque al jefe del PRO bien que le convendría guarecerse en ese colectivo polifacético de la democracia representativa que viajará a la ONU. Macri está a punto de entrar al tobogán final de la justicia que lo puede llevar a prisión por la causa de escuchas ilegales. Quizá no. Pero está procesado y eso ya es gravísimo.  
Mire, no vamos a cobrarles por este asesoramiento, pero hágannos caso, súbanse al avión oficial de la Argentina, con Macri, Larreta, Michetti, con Pinedo y Montenegro y dense un baño republicano antes que llegue la noche.
Es el suponer de un iluso, quizás.
Porque en verdad, deberíamos arriesgar una hipótesis más creíble que la del subte como excusa para no viajar:
La derecha está en operaciones.
Organiza cacerolazos, agrede a periodistas, paraliza “el campo” con patrones rurales como Biolcati y Buzzi, insulta la figura presidencial desde el monopolio Clarín, convoca a todos los demonios de la violencia y el odio, se solidariza con el Reino Unido, con Repsol y con Rajoy y  provoca cobardemente a los pibes de La Cámpora.
Y una foto con la Presidenta echaría por tierra el “operativo cacerolas”.
Piedra libre.
La cocina donde se almacenan esas cacerolas de la crispación tiene que ver con esto y con casos como la ladrillera detectada por la AFIP: 132 adultos y seis menores, esclavizados 16 horas por día y con dueños que viven en mansiones y se mueven en sus aviones y helicópteros privados.
Miserables.
Nos vamos con Bertold Brecht:
“Ay, amigos. Ustedes que están asegurados, ¿por qué tanta hostilidad?  ¿Acaso somos vuestros enemigos los que somos enemigos de la injusticia?
Cuando los que luchan contra la injusticia están vencidos, no por eso tiene razón la injusticia”.    

El Argentino, martes 12 de junio de 2012



lunes, 11 de junio de 2012

¡Con días y ollas, venceremos!



España cayó ante los moros en el siglo VIII.
Ante Napoleón en el siglo XIX. Ante el fascismo de Franco, casi a mitad del siglo XX. 
Y ahora cayó ante el FMI y la Alemania de Merkel.
Es dolor lo que sentimos.
Nosotros sufrimos un saqueo semejante durante los ´90 y hasta el 2003. 
La voracidad financiera del poder neoliberal ha inundado España con 100 mil millones de euros. El gobierno conservador de Rajoy, el socio de Mauricio Macri, facilitó el secuestro, al que ahora llaman perversamente “rescate”.
Lo será de los bancos y las financieras, pero no de los trabajadores y las fábricas, de los estudiantes y sus escuelas y universidades, de los médicos y los hospitales, del sistema previsional y los jubilados.
¿Alguien se imagina cuántas fuentes de empleos y derechos sociales habrían  garantizado con semejante suma? 
Así están las cosas en Europa.
Pero ojo: cruzando los mares, ese poder amenaza con tener cabeceras de playa en nuestro continente.
¿Cómo se entiende sino que ayer se rindiera un homenaje público al asesino Pinochet en la hermana Chile?
¿Y que se presente un proyecto del gobierno de Piñera disponiendo una rebaja salarial del 25 %  a los trabajadores, en caso de ser necesario por la crisis mundial financiera del capitalismo?  
Es una pregunta nomás.
Por las dudas, hay que estar firmes y alertas. Unidos y organizados.
Los últimos cacerolazos fueron una radiografía casi perfecta de los sectores sociales que se manifiestan contrarios al sostenido avance del modelo de desarrollo con inclusión social que lidera la Presidenta de los argentinos.
Es un segmento de clase media alta, conservadora, de derecha, reivindicadora de los genocidas, que estaría chochísima de recuperar el país excluyente que perdieron desde el 2003.
No quieren saber nada de la unidad latinoamericana.
Se identifican con Merkel antes que con Dilma y Cristina.
Un “notero” de una supuesta cadena de los EE.UU. los puso a descubierto.
Mírenlo. Escuchen lo que dicen y blasfeman los violentos caceroleros.
Algunos se escandalizaron con el procedimiento.  
Las cacerolas son colonialistas, las ollas, no.
¿Les cuento algo? 
El General San Martín quería liberar a Lima del colonialismo español, evitando pelear contra los peruanos.
Como ardid se valió de un artesano que “vendía” ollas en la plaza de Lima y que le informaba todo lo que escuchaba de los realistas, sus movimientos y horarios y en el vientre de cada olla, iban y venían las cartas del Libertador con sus hombres.
Así pudo entrar victorioso.  
Ese es el origen del santo y seña del Ejercito patrio: “Con días y ollas, venceremos”.
La historia tiene sus picardías cuando se propone avanzar. 
Y hoy estamos avanzando.  

El Argentino, lunes 11 de junio de 2012


domingo, 10 de junio de 2012

La última contraofensiva ha fracasado



La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner no se cansa de resaltar que ella gobierna para los 40 millones de argentinos, incluidos los que quieren dolarizar la economía. 
Sin embargo, sus opositores, insisten en pretender sacar de la cancha al proyecto nacional, popular y democrático que gobierna el país desde el 25 de Mayo de 2003.
Son dos lógicas irreconciliables.
Unos incluyen. Otros, excluyen.
Unos pacifican. Otros, como Magneto y Binner, apadrinan cortes de calles a falta de representatividad. 
Queda claro con la contraofensiva política y mediática lanzada la misma noche del último triunfo electoral de Cristina, el 23/11/2011, que esa oposición comandada por el Grupo Clarín y los sectores afines al monopolio, no está dispuesta a respetar la voluntad popular expresada en las urnas.
Son destituyentes sin remedio.
Esta vez se les fue la mano.
La lista de asaltos producidos desde entonces, es elocuente.
Ensalzaron al genocida Videla, preso y condenado, como si fuera un ex estadista dictando cátedras. Golpearon cobardemente a periodistas que hacían su trabajo. Pretendieron atemorizar y paralizar la creciente participación de los jóvenes a través del “escarmiento” autoritario contra una estudiante secundaria en la provincia de San Juan. Editorializaron y publicaron en tapa el apoyo explícito al Reino Unido en la disputa con la Argentina por las Islas Malvinas. Y al revés, se sumaron entusiastamente a las condenas inglesas y de Repsol contra nuestro país. Estimularon y organizaron cacerolazos violentos y antidemocráticos. Le dieron letra y pantalla a los sectores sindicales del FAP. Intentaron otra corrida cambiaria con el dólar ilegal. Promueven la apertura indiscriminada de importaciones en momentos en que el mundo en crisis eyecta fuego ardiente. Atacaron violentamente la legislatura bonaerense. Lanzaron un nuevo lockout de la patronal rural queriendo afectar el abastecimiento y la comercialización de carne y granos para aumentar precios y las formidables ganancias del sector agropecuario que expresa la mesa de enlace de Biolcati y Buzzi.   
Todo eso y mucho más, fueron partes de una mega operación de ablande contra el gobierno.  
Nos alegramos por la suerte del país con el resultado final: fracasaron nuevamente.
La contraofensiva reaccionaria no logró sumar a ninguna franja importante de la inestable clase media; no logró desestabilizar ni la economía ni la gobernabilidad política e institucional del país; no logró amedrentar a los jóvenes; no logró callar a los periodistas que trabajan de periodistas de verdad; no logró desabastecer por completo.  
Nadie pisó el palito de la provocación.
La indiferencia social fue la mejor respuesta, lo que evitó la necesidad de contramarchas inoportunas.
Pese a la despiadada ofensiva desatada contra la Presidenta de los argentinos, con una campaña de agravios sin precedentes en la historia de nuestra democracia, el kirchnerismo volvió a demostrar que cuando lo quieren correr, redobla la apuesta: La Dra. Gils Carbó que reemplazará a Reposo, es la misma fiscal que acorraló varias veces a Papel Prensa y otros poderosos.
Nunca menos. 
Pero que nadie baje la guardia ni se llame a descanso, porque estos espasmos continuarán en el tiempo que les quede de resuello a los monopolios y a las expresiones del poder hegemónico durante más de un siglo.
¿Y por qué fracasaron nuevamente?
Creemos, como una primera respuesta, que el piso de sustentación del Estado de derecho y de la sociedad democrática se ha corrido de lugar definitivamente.
Los sectores mencionados cometen dos pecados que suelen ser letales cuando no se dispone de una capacidad de daño superior al de su oponente: disputan contra la corriente de la historia y, atrapados en esa lógica, utilizan categorías políticas del  pasado.    
Si enfrente no tuvieran la cualidad demostrada por esta Presidenta, ese pecado pasaría desapercibido o lo que es peor, podría salir airoso en la disputa y hacer retroceder al país al período oscurantista que sufrimos a partir del terrorismo de estado en 1976.
Apreciando dialécticamente el cuadro de situación, el kirchnerismo crea nuevos escenarios y nuevas situaciones, lo que descoloca inevitablemente a quienes sólo tienen a la reacción como remedo de la acción política.
La iniciativa, en contenido y en formato, sigue siendo del gobierno; esto se puede  negar en teoría, pero a la hora de poner los pies en la tierra, las corporaciones y los políticos opositores que le son funcionales, sufren el rigor de la realidad como única verdad.
El mundo no está para bollos. La respuesta del gobierno en aumentar los aranceles a las importaciones “sobrantes” en el espacio financiero internacional es inteligente y soberana. Mal que les pese a los enemigos de cabotaje.
La transformación del mundo unipolar que sucedió a la caída del bloque soviético en los años noventa hacia un mundo multipolar, dio sus primeros gigantescos pasos:  
China y Japón están comerciando bilateralmente en yuan y en yen, exclusivamente.
Jaque al dólar como moneda de reserva internacional.
Además, China y Rusia acaban de firmar un Acuerdo Estratégico en lo económico, lo cultural y lo militar.
Jaque a la “inconmovible y excluyente” relación entre los EE.UU. y China firmada después de Mao.  
No estamos solos. Somos la economía más abierta a las inversiones después de Alemania, como informó el canciller Timerman.
En este marco, la participación de Argentina en la próxima Cumbre del G-20 será importante toda vez que, según nuestro modesto entender, conformará un mismo bloque de opinión con la hermana Brasil y con las potencias emergentes en la defensa del crecimiento, del consumo, de nuestros recursos naturales, de la producción y el trabajo.
Ojala Europa abandone a tiempo el piloto automático del FMI.
Sería una buena noticia para la paz en el mundo.
Pero tan improbable como que la oposición local abandone a Magneto.
Paciencia. Los argentinos estamos demostrando que sabemos valorar el país que reconstruimos después de nuestra propia tormenta neoliberal.

Miradas al Sur, domingo 10 de junio de 2012

viernes, 8 de junio de 2012

Pasen, que hay lugar para todos



Cerramos una semana a toda orquesta y para todos los gustos.  
La oposición agotó sus perdigones con el lockout patronal rural y cacerolazos minoritarios y violentos, con ataques a periodistas y agravios permanentes a los argentinos por parte del Grupo Clarín, con la intentona de corrida cambiaria al dólar ilegal y como si todo esto fuera poco, quisieron atemorizar a una digna estudiante secundaria de la provincia de San Juan.
“Corriéndose hacia el fondo que hay lugar para todos”, sugeriría amablemente el chofer del colectivo nacional y popular a la dirigencia de la mesa de enlace, a la dirigencia sindical que reniega de su propia historia, hoy unidos a los que siempre fueron socios del poder económico monopólico, a los que se manifestaron violentamente en los cacerolazos, a la jerarquía eclesiástica que ayer salió a bancar a la rectora que amonestó a la estudiante…y la lista sigue.
Es que la Presidenta reafirmó esta semana que ella gobierna para los 40 millones de argentinos, incluidos claro está, los que quieren dolarizar la economía y depreciar nuestra propia moneda.
Así que, pese a los agravios, hay lugar para todos.
Eso sí: el reloj de la historia seguirá girando al compás del desarrollo inclusivo.  
Bastaría con repasar que ayer la Presidenta anunció la creación de nuevos Parques Industriales, que de 80 saltaron a 300 en los últimos años y que el ministro Florencio Randazzo puso manos a la obra en el funcionamiento del flamante organismo tripartito que abordará la problemática cuestión del transporte metropolitano y que los ministros de Seguridad y Justicia, Nilda Garré y Julio Alak, respectivamente, presidieron la conferencia del Mercosur sobre trata de personas y que los ministros Alicia Kirchner, Juan Manzur, Héctor Timerman, Alberto Sileoni y el Secretario de Cultura, Jorge Coscia, hicieran otro tanto con sus colegas de toda la región.
Es decir, Argentina es un país que funciona y avanza junto a los países hermanos de la América Latina.
¿Por qué se niegan a verlo así los que optan por ser funcionales a la estrategia del miedo y la destitución del viejo poder dominante?
¿Desde cuando los reclamos sectoriales, por legítimos que sean, son más importantes que defender un proyecto de país que recuperó la soberanía nacional, el salario, las jubilaciones, la solidaridad social, su propia historia como pueblo?
Suena la verdadera Zamba del ahora General Felipe Varela.   
Se conformó el Directorio de nuestra recuperada YPF.
Se hizo justicia con la memoria de nuestros desaparecidos.   
Se honró a todos los jóvenes en el homenaje presidencial a la estudiante de San Juan.
Pasen muchachos.
Pero no empujen, que hay lugar para todos. 

El Argentino, viernes 8 de junio de 2012



jueves, 7 de junio de 2012

Tiempos de rara felicidad



Hoy es el Día del Periodista, en conmemoración de la aparición del primer diario argentino, La Gaceta.
El Primer Congreso Nacional de Periodistas realizado en 1938 y que instauró este Día, lo fundamentaba recordando que fue “el primer medio de prensa con ideas patrióticas”.
Salud Castelli y Belgrano. Salud Rodolfo Walsh. Salud José Luis Cabezas.
Y salud a todos los que día a día honran el digno oficio de testimoniar la verdad y defender los intereses del pueblo y de la patria y no de las corporaciones manchadas de sangre.
El fundador y director de La Gaceta, Mariano Moreno, escribía ese 7 de Junio de 1810: “¿Por qué se han de ocultar a las Provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península?... Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de la Gaceta de Buenos Aires”.
Con estas palabras, seguramente Moreno sería tildado hoy por algunos como “el primer periodista militante”. 
Y cuánto más lo sería por escribir: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal”.
Hasta qué punto estamos marcados por la historia que “La Gaceta” llevaba como lema central en cada uno de sus números, una frase del historiador romano Tácito: “Tiempos de rara felicidad, aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo”.
Como se verá, en el origen de la patria están nuestras primeras huellas como sociedad libre y democrática.   
¿O acaso es tener ideas patrióticas aplaudir al Reino Unido y criticar al Gobierno de Cristina por defender nuestra soberanía en Malvinas?
¿O es tener ideas patrióticas atacar todos los días, como lo hacen Clarín y La Nación, la  unidad nacional de los argentinos?
Una segunda cita de Tácito quizá lo explica todo: “El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos”.
Nunca en la historia se ejerció el periodismo con tanta libertad como hoy.
Nadie está preso por sus opiniones.
Y sin embargo, nunca estuvo tan en claro que al poder económico y mafioso sí les molesta este oficio cuando se lo ejerce de verdad.   
Esos son, como decía Moreno, los que “miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos”.
Por eso trompean cobardemente a los periodistas. Por eso.

El Argentino, jueves 7 de junio de 2012




miércoles, 6 de junio de 2012

El cartel que faltaba



“Libertad a Videla y a todos los presos del kirchnerismo”
Faltaba ese cartel en los cacerolazos de la semana pasada.  
¿Se animarán a llevarlo la próxima vez?  
¿O algún desprevenido puede creer a esta altura del camino que el lockout de la patronal rural, la sedición del Grupo Clarín y los cacerolazos de Cecilia Pando no tienen como meta el indulto final a los genocidas?
Hay que decir las cosas como son. Al pan, pan y al vino, vino.
El diario mitrista La Nación publicó ayer la violencia explícita de los patrones rurales que responden a la mesa de enlace encabezada por Hugo Biolcati y Eduardo Buzzi. Pararon los camiones en la ruta, los estacionaron en la banquina y a renglón seguido, a los camioneros que solicitaban seguir su marcha, les abrieron la boquilla de la carga y tiraron los granos sobre el asfalto.
Esta medida extremista fue resuelta por dirigentes de la Federación Agraria.
¿Cómo se llama esto, Buzzi? ¿No es violencia? ¿No es saqueo? ¿No son asaltadores de caminos los que actúan así? 
Esta nueva oligarquía representa el 2 % de la población rural, el 2 % de lo que recauda el fisco, el 2 % de la opinión pública, pero sin embargo, ganan 2.000 % más que cualquier ciudadano de a pie.
Los motivos de este nuevo lockout no pasan por un pliego de reivindicaciones sectoriales sino por querer voltear este modelo de país inclusivo que gobierna el país desde el 2003, reemplazándolo por otro que libere al dólar, las exportaciones, las importaciones y ya que estamos, a los civiles y militares de la última dictadura.
No pasará absolutamente nada mientras la ciudadanía sea capaz de construirse en democracia, curarse en democracia, educarse en democracia, batallar ideas en democracia.
Ni habrá decreto de ningún gobierno, por poderoso que sea, que nos ponga a salvo de esta casta social tan odiosa, violenta, egoísta y excluyente.
Somos nosotros, los argentinos y argentinas de bien, los que tenemos el derecho y el deber de defender la democracia inclusiva que conquistamos después del horror sufrido con el neoliberalismo.
Nadie lo hará mejor que nosotros mismos.
Ayer la Argentina vivió ese contraste brutal entre los dos modelos de país: el del lanzamiento del lockout rural, por un lado y el de la normalización definitiva de nuestra YPF, por el otro.
Unos quieren desabastecer el país y excluir socialmente y otros, como Miguel Galuccio, el flamante presidente de YPF, aumentar la producción, incluir socialmente y asegurar la soberanía energética.
Que nadie pise el palito.  
La mejor manera de responder a los provocadores es garantizando más alimentos, más energía, más conocimiento y más democracia.
Lo dijo la Presidenta. Y nos enseña la historia.

El Argentino, miércoles 6 de junio de 2012

 


martes, 5 de junio de 2012

61 mil millones de razones



Nada es casual.
Felipe Varela fue ascendido por la Presidenta a General de la Nación, el mismo día que la Argentina logró la mayor recaudación tributaria de toda su historia.     
61.026.003 millones de pesos es la cifra que rompió todos los récords.
Compartamos este orgullo nacional porque lo hicimos entre todos los argentinos.
Si pensamos que entre los rubros más destacadas se cuentan:
*Más “Aportes Sociales”, esto quiere decir que el trabajo registrado sigue creciendo y con él la producción industrial y de servicios.
*Más “IVA”, esto significa  que el consumo interno de la población no encuentra techo en su crecimiento.
*Más “Derecho a la exportación”, es porque crece en la medida que los sectores productivos y comerciales de nuestra economía continúan exportando mercancía hacia el exterior.
*Más “Impuesto a las Ganancias”, está hablando a las claras de una mayor y mejor capacidad recaudatoria de la AFIP pero también del mayor ingreso por ganancias de los empresarios.
*Más “Débito y Créditos”, significa que la economía nacional está en pleno crecimiento y todo por vía de la bancarización del sistema.
Por eso decimos que hay 61 mil millones de razones para estar orgullosos, esperanzados y alegres.
La contundencia de la cifra echa por tierra cualquier relato faccioso sobre la realidad que vivimos.
¿O acaso los violentos caceroleros que cobardemente atacaron a tres periodistas del programa “678”, quedaron exceptuados de este logro colectivo y viven en la miseria y por eso tanta furia desbocada?
¿O acaso los patrones rurales que están ejecutando un lock-out contra el revalúo fiscal bonaerense fueron expulsados a la marginalidad?
¡Vamos! Nos conocemos todos.
Sobre estos cimientos sólidos de nuestra economía se construye la patria.
Sobre el nuevo récord de ventas de casi 400 mil automóviles durante los primeros cinco meses del año.
Sobre el pago en tiempo y forma del aguinaldo junto a los haberes de nuestros jubilados y pensionados que constituyen, hay que recordarlo, la tasa de cobertura previsional más alta de América Latina con el 95,1 %. 
Sobre la recuperación de la empresa madre de los argentinos, YPF, con 16 representantes del Estado argentino del total de 17 que tiene el Directorio.
Sobre la digna y firme defensa de nuestra soberanía en Malvinas por parte del Gobierno nacional denunciando penalmente a las empresas con patente inglesa que saquean nuestros recursos naturales.  
Sobre el acto fundante de nuestra identidad nacional que presidió ayer en Catamarca la Presidenta de los argentinos, con anuncios sobre la ciencia, la salud y la industria.
General Felipe Varela: ahora sí, puede usted descansar en paz.   
Se lo merece.

El Argentino, martes 5 de junio de 2012


lunes, 4 de junio de 2012

La vuelta del Quijote de los Andes



Hoy vuelve Felipe Varela, el Quijote de los Andes, el que fue a los campos de combate con una sola bandera: “VIVA LA UNION AMERICANA”; el primer caudillo federal y latinoamericano; el que se alzó en armas contra esa Triple Alianza que arrasó el Paraguay; el que combatió contra Mitre, peleando junto al Chacho Peñaloza por la Patria Grande.
No es casual que vuelva a su Catamarca natal, junto a un pueblo que agitará  pañuelos saludando al viejo Coronel,  hoy nombrado General por el proyecto nacional y popular que lidera Cristina.
No es casual si Varela peleó con lanzas cuando quedó sin fusiles, ni es casual que entrara a las batallas cantando zambas y una canción de amor en medio del odio de los mitristas.
De allí venimos todos.
Algunos del amor, otros del odio.  
No es casual que regrese el mismo día que vuelve a la soberanía de la patria, nuestra querida YPF y junto a ella otro gran hombre de la historia: el General Mosconi.
No es casual que todo esto ocurra cuando la juventud levanta las banderas de las  causas justas y las minorías del privilegio se lancen despiadadamente contra los pibes de La Cámpora.
Nada hay que temer en este lado de la vida, menos ahora que tenemos a Varela convertido en General de los pueblos libres.
Habrá que enarbolar todas las banderas que legamos del catamarqueño, llamando a la carga por más justicia e inclusión.
Y a los que alientan su revanchismo estéril habrá que responderles construyendo la patria sólo con amor.
No podrán avanzar esta vez. Las cosas están muy claras.
Entre el amor y el odio hay un país que se incendia de ternura, que sólo quiere ser feliz, un país en serio como decía Kirchner, donde los pibes ya no se mueren de hambre y nosotros de vergüenza.     
Entre el amor y el odio hay un rayo de memoria que nos quema aquí en el pecho, en el centro del alma, en los ojos vendados y las manos atadas y en esta patria dolida que no permite el olvido.
Entre el amor y el odio están los vientos cruzados de la historia. Y en ese amplio espacio que limita entre la Asignación Universal por Hijo con la golpiza cobarde a un par de periodistas, hay un compromiso que ilumina.
Entre el amor y el odio anda la democracia o la dictadura, el país del trabajo o del desempleo, la patria o la colonia, la liberación o la dependencia, la vida o la muerte, la justicia o la impunidad, la memoria o el olvido, la verdad o la mentira.   
Es preciso trazar de una buena vez  estas diferencias.
Saber de qué lado de la vida nos paramos y que aquí no hay carnet que valga.      
Los que golpean cacerolas por un puñado de dólares no podrán imponerles su egoísmo    a la mesa solidaria de los más humildes.
Que lo vayan sabiendo.

El Argentino, lunes 4 de junio de 2012

domingo, 3 de junio de 2012

Cuando un pueblo cruza el río



Imaginemos al Libertador arengando a su tropa antes de la victoria:     
“Ahí tenéis al enemigo. Observadlos ahora y después de la batalla. Parecen tan humanos como vosotros. No los subestiméis, pero tampoco los agrandéis. Ellos van por la conquista, vosotros por la libertad. Ellos van por la codicia, vosotros por la justicia”.
Quizás las palabras de San Martín conmoviendo a sus soldados, indios, negros y criollos y levantando finalmente el sable corvo al grito de “¡Seamos libres y lo demás no importa nada!” cobre severa actualidad en estos días de batalla cultural.
Son días de épica. No entenderlo ni vivirlo así, abre grietas en el camino, desacomoda la fila, desalienta la esperanza, iguala hacia abajo el umbral de una sociedad mejor.
En un puñado de días la mesa promotora del país de las tinieblas juntó sobre el escenario al genocida Videla dando reportajes; a los patrones rurales volviendo a la carga contra la democracia; al discurso único transmitido en cadena por el monopolio; a las cacerolas batiendo los tambores de la guerra desde las madrigueras del poder; a la dolarización de nuestro lenguaje cotidiano para devaluar, endeudar y pesificar maliciosamente.
Están en plena operación.
Y no es para menos.
Estamos disputando poder, cruzando nuestro propio Rubicón, desafiando la vieja y apolillada coreografía mediática y ordenando de un modo más equitativo la mesa tendida en la otra orilla.
¿Tomaron nota?  
 Esta vez nos sentaremos todos a comer el pan y a beber el vino. Todos.
Viendo a los primeros comensales, a esos que se parecen a los que mojaron sus patas en la fuente, a los que fueron sepia y ahora son multicolor, ya enfurece a esas minorías.   
Porque ese privilegio de ordenar la mesa, por derecha y por izquierda, pertenece desde siempre a la oligarquía de la enfiteusis, los herederos de Mitre, Roca y Rivadavia.
Suyas son las vacas, los granos y la pampa húmeda; suyos son los diarios que relatan la “naturaleza” de la exclusión social; suyos son el subsuelo, el suelo y el derecho al cielo.
Así son de exclusivos y excluyentes los que están condenados de antemano al olvido de la historia.
Nunca estuvieron tan solos y debilitados como en esta etapa.   
Pero “no los subestiméis, tampoco los agrandéis”.
Tienen tanques y tanquetas con municiones de tinta, una infantería que difama y opera, creando miedo y falsa alarma.
Cada tapa de Clarín destila tanto odio que hasta huele a mal aliento.     
Hay que seguir de largo y no creerles más. Pero hay que avisar al vecino para que haga lo mismo.  
Clarín no es un diario, es un parte de guerra. 
La Nación no es una “tribuna de doctrina”, es un paredón contra la verdad.  
El avance del campo popular en todos los terrenos, está logrando lo que nunca antes: crear un nuevo sentido común, un mismo imaginario, un inconciente colectivo que discute todo y pone en tela de juicio cualquier verdad relativa y que llena las calles y las plazas sintiendo que ahora sí tenemos patria. 
Por eso esta furia de los poderosos, esa que se incubó en la mesa de torturas a Lidia Papaleo.
Videla estaba convencido que desapareciendo a 30 mil compatriotas habría impunidad por más de un siglo.
Magneto y Bartolomé Mitre también. Blaquier también. Morales Solá y  Van der Kooy también. Por eso saquearon Papel Prensa.
La colina a conquistar los empieza a desvelar: la credibilidad popular en Cristina Fernández de Kirchner.
Le tiran con tractores, con dólares ilegales, con la resistencia a cualquier tributo, con el cuco de la “pesificación” a mansalva, con lo que tengan a mano. Y nada. 
Son miserables. No ahorran infamia ni calumnias en la caldera del diablo donde cuecen sus editoriales.
Hay que munirse de argumentos y salir a sembrar a los cuatro vientos.  
Decir, por ejemplo, que si ellos se reconocen en la dictadura del 76, nosotros nos reconocemos en la Asamblea del Año XIII; la que otorgó la libertad de vientres a los esclavos, la abolición de tormentos, la libertad de prensa, la extinción del tributo, la mita, el yanaconazgo y toda forma de servidumbre india y suprimió los títulos y signos de nobleza.     
En esa ruptura con el antiguo régimen colonial, la Asamblea ordenó acuñar la primera moneda patria. El sello de la Asamblea, dispuesto en aquella moneda de oro y plata, sería luego nuestro Escudo Nacional.  
De allí venimos. Del lema escrito en el metal: “En Unión y Libertad”.  
Para los padres de la patria, tener moneda propia era tan importante como tener un himno y gozar los dones de la libertad de prensa.
¿Es para sorprenderse entonces que el poder oligárquico financiero dispare siempre contra nuestra moneda y monopolice la prensa?
Hoy, tan lejos y tan cerca, China y Japón comerciarán sólo con el yen y el yuan. Y tiembla el mundo pariendo el porvenir.
Así de universales, así de nacionales. Y viceversa.  
Abraham Lincoln decía que “El poder del dinero rapiña a la Nación en tiempo de paz y conspira contra ella en tiempo de adversidad. Es más despótico que la monarquía, más insolente que la autocracia. Denuncia como enemigos públicos a todos aquellos que cuestionan sus métodos o arrojan luz sobre sus crímenes. Yo tengo dos grandes enemigos, el ejército sureño en el frente y los banqueros en la retaguardia. De los dos, el de mi retaguardia es mi gran enemigo”.
Pensando una derrota en la Guerra de Secesión, entre el Norte industrialista que él lideraba y el Sur latifundista y esclavista, Lincoln escribía que la más indeseable consecuencia sería que “…si las corporaciones han sido entronizadas, sobrevendrá una era de corrupción a altos niveles. El poder del dinero se esforzará en prolongar su reinado trabajando en perjuicio del pueblo hasta que la riqueza sea concentrada en las manos de unos pocos y la república será destruida”.
Hoy libramos un tiempo de alargue definitorio de nuestra propia Guerra de Secesión: la Batalla de Caseros. 
La diferencia, como dijo alguna vez la Presidenta, es que en 1852 aquí ganaron los latifundistas.
Llegó la hora de poner las cosas en su justo lugar. 
Y esta vez no se define por penales. Ni por cañonazos.   

Miradas al Sur, domingo 3 de junio de 2012

viernes, 1 de junio de 2012

Poniendo estaba la gansa



Fue ayer por la tarde, en las puertas del Parlamento provincial bonaerense, allá en La Plata.    
No eran tantos.   
Pero demostraban mucho odio, un egoísmo de clase, furia y desazón al mismo tiempo.
Son los patrones rurales de la pampa húmeda.
Son el remanente de la oligarquía. La vieja aristocracia de la tierra. Los capangas.  
Son los que se quedaron con los mejores lotes después de cada matanza de pueblos originarios. La nobleza de la enfiteusis. Los herederos de Mitre, Roca y Rivadavia.
Esta breve enumeración de “virtudes” es al sólo efecto de recordar de dónde vienen los  señores.    
Enterados del inicio de la sesión y del decreto del gobierno bonaerense ordenando el revalúo fiscal de las tierras, tradujeron la furia en huevazos contra el Parlamento.    
Un grito, un alarido casi, captado por los periodistas que allí trabajaban en vivo y en directo, expresó como nadie el salvajismo de esta clase de tipos: “Tiremos  huevos con pollitos muertos adentro”.
La imagen estremece. Pero no debiera sorprender.
Quienes fueron capaces de montar el terrorismo de estado que se cobró al contado 30 mil desaparecidos y la destrucción productiva del país de los argentinos, son capaces de todo.   
Siempre que se los deje hacer.
Mucho se habló de la justicia de este revalúo; y hay que seguir diciendo que los dueños del poder económico deben pagar los impuestos como dictan las leyes de la democracia.
Pero queremos abordar desde otro plano la cuestión: Biolcati manifestó su enojo porque “no fuimos consultados”.
Pregunta: ¿a usted le consultó Mauricio Macri cuando escandalosamente aumentó el ABL?
¿A usted le preguntó Macri por el tarifazo del 127 % en los subtes?
¿O los más ricos del país acaso tienen coronitas? 
No señor. El que tiene más, debe pagar más; esta regla es elemental en una sociedad democrática que pretende ser cada vez más justa, más equitativa, más inclusiva, más igualitaria.
Poniendo estaba la gansa.
El revalúo en verdad es mínimo y además contempla a las nuevas producciones que se agreguen tanto como a los campos afectados por sequía o inundaciones.
¿Por qué se quejan entonces?
Por lo que decíamos ayer: porque ya no tienen la vaca atada.
Hoy lo importante es cerrarle el paso a los violentos.
Nadie, en su sano juicio, puede aceptar ni acompañar a los que tiran alimentos en las rutas, a los que cortan caminos, a los que amenazan y tapan la verdad desde TN y las radios y los diarios del Grupo Clarín.   
Hay que aislar a los violentos de una vez por todas.
Si ayer se aplaudió a los piquetes de la abundancia, hoy llegó la hora de enmendar el error y repudiarlos pacíficamente desde el lugar que nos toque en suerte.
Esta vez, participamos todos.  

El Argentino, viernes 1 de junio de 2012