martes, 13 de diciembre de 2011

La sombra que vemos en el cielo


Si esta Argentina de hoy recuperó la perspectiva del futuro, es por que supo mirar con dignidad, el pliegue y la costura de su propio pasado.

Ya no hay espacios vacíos en el relato de la historia, ni hay neutralidad en la construcción del presente.

Hoy se cumplen 35 años de la “Masacre de Margarita Belén”, aquel atroz fusilamiento de jóvenes militantes peronistas en la provincia del Chaco.

El ex Presidente Néstor Kirchner, acompañado por Cristina, familiares y sobrevivientes, se hizo presente en el 2007 en el lugar donde ocurrió la masacre y donde ahora emerge una imponente escultura que representa el desgarro y el infinito dolor de aquellas muertes.

Kirchner brindó su homenaje a todos los caídos, recordando emocionado a Néstor Sala y Patricio Tierno, que militaron con él en los años setenta.

Era la primera vez que un jefe de Estado estaba allí.

Recientemente culminó el juicio que condenó a cadena perpetua a los genocidas.

Los testigos de la causa, recordaron a Kirchner.

Por el mismo camino de memoria, verdad y justicia, la Presidenta transitó estos años.

Ayer, en la ceremonia de egreso de los nuevos oficiales en el Colegio Militar, Cristina instruyó para que a la brevedad haya Generalas de la Patria y que las nuevas promociones de las Fuerzas Armadas recorran el país profundo para conocerlo, comprenderlo, amarlo y defenderlo mejor.

Falta mucho. Pero es otro país la Argentina.

Cuando inició su discurso de reasunción, Cristina se refirió a la noticia de Tiempo Argentino dando cuenta de la decisión de la Unión Astronómica Mundial de llamar “Anadiego” a un asteroide en homenaje a la estudiante Ana Teresa Diego, de la Universidad de La Plata, desaparecida en 1976.

“A lo mejor esta joven podría estar sentada donde estoy yo ahora”, reflexionó Cristina y volvió a conmovernos y enorgullecernos.

Dice el filósofo Giorgio Agamben:

“Lo que percibimos como la sombra del cielo es esa luz que viaja velocísima hacia nosotros y no obstante no puede alcanzarnos, porque las galaxias de las que proviene se alejan a una velocidad superior a la velocidad de la luz. Percibir en la oscuridad del presente esa luz que trata de alcanzarnos y no puede: eso significa ser contemporáneos. De ahí que ser contemporáneos sea, ante todo, una cuestión de coraje: porque significa ser capaces no sólo de mantener la mirada fija en la sombra de la época, sino también percibir en esa sombra una luz que, dirigida hacia nosotros, se aleja infinitamente de nosotros. Es decir: llegar puntuales a una cita a la que sólo es posible fallar”.

Quizás también, lo que percibimos como la sombra del cielo, es esa luz de los 30 mil “Anadiego” que hoy nos faltan.

El Argentino, martes 13 de diciembre de 2011

2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Es bueno recordar que hace unos años, los alumnos de la secundaria de Villa Ventana, hicieron el documental biográfico "polvo de estrellas" sobre Ana Diego.

Taky dijo...

Sin duda al evocarlos percibimos de manera intangible el coraje,la pasión y el amor hecho convicciones, de su heroica lucha...inalterados y perdurables sentimientos que nos convocan, interpelan y nos animan siempre a más...Como lo indivisible de la luz y de la sombra, eternamente en un NOSOTROS. Como siempre tus notas iluminan...Gracias compañero!!!