sábado, 12 de noviembre de 2011

HOY: YA NADA SERÁ IGUAL


‎"Ya nada será igual" El programa que conduce Jorge Giles en la AM 530, La Radio Compañera, todos los sábados de 16.00 a 17.00hs ya tiene su blog. http://yanadaseraigual.blogspot.com/

Escuchala en vivo y en directo hoy sábado 12 de noviembre a las 16hs en www.madres.org/wms2.htm



viernes, 11 de noviembre de 2011

El derrumbe y la condición humana


El tipo se acomodó el bigotito, carraspeó un poco, miró a lo lejos y declaró solemne ante los medios:

“La tragedia se podría haber evitado si el gobierno hubiera hecho cumplir la ley como le corresponde. Son muchos los porteños que corren riesgo de muerte por este Estado ausente. La tragedia no es un tsunami, ocurrió porque existe un Estado ausente, porque hay una mala política, irresponsable y cómplice de la corrupción. La política tiene responsabilidad porque, con las leyes vigentes, la tragedia no hubiera existido. Lo único que interesa ahora es esclarecer la verdad para que hechos como éstos no vuelvan a ocurrir.”

Así hablaba Mauricio Macri luego del incendio en “Cromañón”, ocurrida en la noche del 30 de diciembre de 2004.

¿Y ahora, Macri?

Claro, no era él sino Aníbal Ibarra el Jefe de Gobierno cuando sucedió la tragedia del salón de Bartolomé Mitre 3060.

Bajando por la misma calle, en el 3º B del edificio de Mitre 1232, vivía Isidoro Madueña.

Quién se iba a imaginar que 7 años después ese lugar se derrumbaría no por una bengala, sino por la irresponsabilidad criminal de empresarios voraces y la ausencia del Estado porteño.

Claro, hoy es Mauricio Macri el Jefe de Gobierno y cuenta con el triste récord de edificios derrumbados, muertos, heridos y víctimas de desgracias que podrían haberse evitado.

23 derrumbes y 10 personas muertas en lo que lleva de gestión.

Esta vez la desgracia llamó a retirada con un crujido largo, como dando tiempo para que se alejen todos.

Así lo hicieron los vecinos, solidariamente.

Solitarios y tristes, desamparados y desolados.

Isidoro era un poco sordo.

Montenegro: ¿Ni un policía metropolitano para socorrerlos?

Allá en el corazón de San Telmo, Mariano Madueña, hijo de Isidoro, tiene su mítico bar “GueBara”.

Corrió a buscar a su padre.

No atendía el teléfono. No lo llamaba. ¿Dónde estaría sino en su propia casa encerrado?

Pero nadie le prestaba atención.

La grúa, porfiada, castigaba una y otra vez las paredes del edificio donde estaba su padre.

Hasta que el tipo, de bigotito aunque se haya afeitado, salió a decir desvergonzadamente que estaba contento porque había un solo desaparecido.

Hoy, un solo muerto.

La indolencia de Macri para con la vida, le pegó en el pecho a Mariano con la fuerza de esa grúa.

Los que guardan en su memoria tanto dolor acumulado, sintieron lo mismo que él.

Pero quienes gobiernan la ciudad creen que todo se arregla con dinero; por eso hablan solamente del valor de las expropiaciones y cero de contención.

Hace dos siglos Carlos Marx escribía: “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”.

Fin.

El Argentino, viernes 11 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Cómo, esto también es Argentina?


Los cambios de época suelen apreciarse, a primera vista, por sus actos simbólicos más representativos.

¿Nos damos cuenta lo que representa simbólicamente que la Presidenta de la Nación asista a la presentación de un libro de matemáticas en el Teatro Maipo?

¿Nos damos cuenta del valor que adquiere esa imagen de Cristina al lado del campeón de la NBA, nuestro Emanuel Ginóbili, del respetado periodista Víctor Hugo Morales y de Adrián Paenza, autor del libro “Cómo, esto también es matemática”?

El acto realizado anoche quizá resuma como pocos, con inteligencia y alegría, esta Argentina que hoy vivimos.

Allí se anunció que las netbooks del programa Conectar Igualdad vendrán con el e-book del libro de Paenza, que será el primero cargado a ese programa.

El autor y la editorial adelantaron que cederán los derechos para que los alumnos puedan leerlo en forma gratuita.

Hay solidaridad. Hay gobierno. Hay proyecto. Hay modelo. Hay ciencia. Hay educación. Hay construcción colectiva. ¿Cómo no estar felices?

¿Es casualidad acaso que justo ahora una iniciativa argentina obtenga el Récord Guinness por la realización del cómic colaborativo con mayor cantidad de autores?

Con 80 de ellos, el cómic titulado "Aventuras en el mismo futuro" logró superar el récord que en abril tenía un cómic colaborativo inglés con 62 autores.

Linda metáfora para una Argentina que quiere ser una película de amor hecha por 40 millones de personas.

Otras noticias para celebrar:

1.- YPF confirmó el descubrimiento de 927 millones de barriles equivalentes de petróleo de hidrocarburos no convencionales en el área de Loma La Lata, Neuquén, e informó que delineó una nueva área de 502 kilómetros cuadrados con potencialidad de recursos adicionales.

2.- El ministro Alberto Sileoni y el titular de la Anses, Diego Bossio, presentaron un informe sobre la influencia de la Asignación Universal por Hijo en la educación, realizado por seis universidades nacionales.

Hay una reincorporación efectiva de 140.000 chicos al sistema educativo.

Según detalla el documento, “la política de la AUH ha logrado una centralidad mayúscula en el imaginario social, político y mediático que no puede obviarse y dejar de reconocerse”.

3.- El ministro Julio De Vido anticipó que este año la inversión pública alcanzará un máximo histórico del 6% del PBI y que la inversión privada rondaría el 25%.

Hay que defender a rajatabla este país que se abre paso en un mundo que, según advierte la directora del FMI, “está en una fase peligrosa”.

¿Sabe qué están diciendo en verdad estos señores? Que quieren contagiarnos la crisis del anarcocapitalismo.

Pero como dicen las Madres de la Plaza: ¡Ni un paso atrás!

El Argentino, jueves 10 de noviembre de 2011

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Que parezca un accidente


El anarcocapitalismo financiero hace estragos en el mundo.

Si en Europa derrumba las bolsas y elimina fuentes de empleo, en Buenos Aires derrumba edificios y elimina los derechos de los docentes.

Decíamos ayer que el estado de incertidumbre que viven los porteños no es asunto de la arquitectura, sino de la política.

Para ser más precisos, del modelo político que gobierna la ciudad, asentado en un estado ausente para las mayorías, que deja hacer lo que le plazca al capitalismo más depredador.

¿Se lo imaginan al ingeniero Macri, especialista en demoliciones, gobernando el país alguna vez?

¡Dios nos libre y nos guarde!

Fue triste escucharlo decir: “Tenemos que estar contentos porque hay un solo desaparecido”.

Esa frase es pura ideología y la más deshumanizada expresión de la derecha que Macri representa en estas pampas.

No está solo en su cometido.

Clarín y La Nación azuzan desde sus portadas reclamando desesperadamente por la vuelta de los subsidios a las grandes empresas y en defensa del mercado negro del dólar, sin control, sin límites, sin Estado que regule nada.

El secretario de Transporte, Juan Schiavi, los acusó de hacer “terrorismo mediático”.

Y tiene razón.

Del otro lado del mar, la crisis europea ya dibujó la puerta de salida.

Está a la derecha de la pantalla, señora.

Entraron a la crisis imitando a la Argentina del 2001; pero no saldrán de su trance como lo hicimos nosotros desde el 2003.

Pese a este marco mundial de anarcocapitalismo, con sede macrista en la CABA, el país continúa avanzando con su proyecto nacional y popular.

Ayer, la Presidenta inauguró la flamante Universidad Aeroportuaria de Ezeiza.

O sea.

Mientras el neoliberalismo se estrola contra la pista de bancos y financieras, la Argentina enseña a volar.

Vaya con la diferencia.

En Grecia, España, Italia, EE.UU., las únicas víctimas son los millones de personas que pierden sus empleos. Así como en nuestro país los más beneficiados por el proyecto liderado por Cristina, son los sectores populares y las clases medias.

En esas antípodas se debate este tramo de la historia del planeta.

Está claro que el 54 % de los argentinos eligió categóricamente de qué lado está y quiere seguir estando.

La corporación mediática lo sabe y por eso pega sus furiosos alaridos.

La respuesta a tamaña agresión debe venir, pacífica e inteligentemente, de la sociedad democrática.

Sería bueno pasar este aviso solidariamente y denunciar a viva voz la campaña destituyente del monopolio mediático:

“Este diario está mintiendo”. “Este canal está contaminando”. “Esta radio está envenenando”.

La querella es por el sentido común. Y para construirlo, todos somos albañiles.

O ingenieros.


El Argentino, miércoles 9 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

El derrumbe tan temido


Las siguientes son algunas de las preguntas de los vecinos afectados por el derrumbe en el barrio de Monserrat:

“¿Dónde está Mauricio Macri?”

“¿Por qué no da la cara?”

“¿Por qué el gobierno de la ciudad nos dejó a la intemperie?”

“¿Por qué no evitaron este nuevo desastre?”

“¿Por qué Rodríguez Larreta manda mensajitos por twitter en lugar de estar aquí?”

Cuando sucede una tragedia de estas características uno se pregunta si realmente era evitable o no.

Y es aquí donde está la clave para entender por qué pasan las cosas en esta gran ciudad.

Digamos categóricamente que este derrumbe y posterior demolición eran absolutamente evitables.

Pero con otro modelo de ciudad.

Nos negamos a politizar cualquier desgracia. Lamentablemente, las causas de esta inseguridad edilicia en la porteña ciudad, son de origen político, no arquitectónico.

Pase, vea y razonemos juntos:

*Si Buenos Aires está gobernada, por decisión legítima del voto democrático, por un gobierno de derecha que no cree en la presencia del Estado y Macri, se presenta diciendo que el PRO es un partido “pro mercado y pro negocios”.

*Si abundan los inescrupulosos en el mercado inmobiliario como en cualquier otro lado, que cuando encuentran espacio para construir torres y no hay Estado que los controle avanzan con la topadora sin importarles un comino ni la vida ni los bienes de los ciudadanos porque “ellos están para hacer negocios”…

¿Se da cuenta que esa es una fórmula infalible para el desamparo social: ausencia del Estado, más capitalismo salvaje?

Macri no está presente, no por descuido o negligencia, sino porque está en su naturaleza.

Si no fuese así:

¿Por qué no atendieron las tres denuncias efectuadas por vecinos y la cuarta por la UOCRA advirtiendo la posibilidad de este último derrumbe?

¿Por qué Macri aún no reglamentó la ley que regula la construcción en amparo de la vida de los constructores y de los ciudadanos pese a la veintena de derrumbes ocurridos?

¿Por qué el gobierno del PRO no inspeccionó las obras al momento de la excavación?

¿No aprendió nada Macri de los 20 derrumbes ocurridos en Buenos Aires desde que gobierna el PRO?

¿No se conmovieron humanamente ni él ni sus ministros con las nueve personas muertas, los heridos y los damnificados en siniestros anteriores?

La conferencia de los legisladores opositores al gobierno porteño encabezados por Juan Cabandié, junto al ministro Carlos Tomada, dejó al desnudo la gravedad de esta situación de desamparo que sufren los vecinos de la ciudad.

En las antípodas de esta cultura demoledora, la Presidenta reafirmó ayer el modelo de crecimiento y de inclusión social que ella lidera.

O sea.

Unos construyen y otros demuelen.

El Argentino, lunes 8 de de noviembre de 2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

Argentina, una razón de vivir

Para decidir si sigo poniendo esta sangre en tierra, este corazón que bate su parche, sol y tinieblas.” Mientras escuchamos a Víctor Heredia cantar una de sus más bellas canciones, volvemos una y otra vez a recordar que somos un país que hace apenas diez años había perdido su razón de vivir. En lo personal y en lo colectivo. El neoliberalismo nos había tirado literal y dolorosamente a la banquina de la historia. Por eso vivíamos al día, en una sociedad donde el largo plazo ni siquiera era la muerte, sino el día después.

Recuperarnos del calvario de esa tragedia social precisaba, como primera estación, reencontrarnos juntos en un proyecto común. Esa razón, mejor que ninguna, es la que explica que los primeros ladrillos de la gestión del gobierno instalado el 25 de mayo de 2003, fueran colocados con la virtud de saber combinar el arrojo y la paciencia, como sólo la tienen los constructores de la historia. Néstor Kirchner fue construyendo de este modo los cimientos y las paredes de un nuevo país, a la par que nos devolvía el orgullo de ser parte indisoluble de una misma nación. “Para continuar caminando al sol por estos desiertos, para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos.” En la América del Sur, fueron Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula los que reedificaron el orgullo nacional de la Patria Grande, con igual destreza y virtud. Arrojo para decirle en Mar del Plata hace seis años a George Bush: “No al Alca”; paciencia para soportar el embate de los poderosos. Arrojo para bajar los cuadros de los dictadores; paciencia para afrontar el quebrantamiento de la propia salud. Arrojo para liquidar la dependencia de la deuda externa con el FMI; paciencia para edificar un país que devuelva el trabajo a cinco millones de argentinos, sin poder contar con el acompañamiento solidario de una oposición atada a los intereses del monopolio mediático. Podríamos seguir enunciando logros y desafíos, pero alcanza con éstos para fundamentar nuestro título de hoy. Entender este concepto y asumirlo como tal, creemos, es la manera de mirar más lejos para tratar de entender en qué instancias estamos en esta construcción colectiva que se llama Argentina. Estamos caminando en plena transición, rumbo a la segunda asunción de la Presidenta, el 10 de diciembre próximo. Ese día comenzará una nueva etapa en el país. Habrá un nuevo Parlamento, con una relación de fuerzas favorable al proyecto nacional, popular y democrático y habrá un nuevo gobierno, con un vicepresidente leal; todo un dato para celebrar. El otro gran dato histórico es que el ensamble institucional se hará en los adentros de un mismo proyecto de país, de un mismo modelo, de una misma concepción del mundo y sus rincones.

Habrá continuidad y cambio al mismo tiempo. Y eso sí que es posible sólo por la vigencia de aquello que algunos denominan con acierto: calidad institucional. La tan proclamada y deseada estabilidad republicana sólo se logra con inclusión social; es la gran lección de estos años. Lo contrario, fue la quietud de un país al que le quebraron el alma. Y de eso, los argentinos somos peritos y licenciados mucho antes que los griegos. Haber recuperado colectivamente una razón de vivir explica, y mucho, el mensaje de la Presidenta en la cumbre del G-20. Quien así habló ante los poderosos del mundo estaba asistida no sólo por el 54 % de los votos de su pueblo, sino por una larga historia militante que amerita con creces cada una de sus palabras. La degradación del capitalismo al estadio global del “anarcocapitalismo financiero”, como Cristina lo denominó, es a la economía del mundo lo que Durán Barba es al ejercicio digno de la política allí donde sean contratados sus mercenarios servicios.

Tamaña decadencia sólo es posible en un mundo dominado por los monopolios mediáticos, los parásitos financieros y la complicidad de algunos políticos. “Para decidir, para continuar, para recalcar y considerar, sólo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros.” La reacción desmesurada, crispada y falaz de los lenguaraces y escribas de Clarín, TN y La Nación ante las últimas medidas del Gobierno argentino, es una clara expresión de su tenaz beligerancia contra la democracia y contra el destino soberano de nuestro país. Al no respetar la voluntad popular expresada en las urnas con toda claridad, demuestran una vez más su afán destituyente y mendaz.

Su enemigo no es el Gobierno, sino la democracia. Así actúan los marginales con poder. Por eso mismo, y en este tramo más que nunca, habría que saber que la batalla cultural no se libra en un solo día y para siempre. No es Maipú ni Chacabuco. Es una batalla de todos los días por hacer valer la iniciativa política a favor del pueblo. Hablamos de la necesidad de construir una nueva pedagogía que sirva para avanzar en esta etapa política. Insistimos hoy con el concepto de instrumentar la agenda de la victoria y salir a campo abierto a plantear, por ejemplo, que la corporación mediática estimula el mercado negro del dólar y defiende a rajatabla los subsidios del Estado a bancos y financieras. No se pueden entender, si no, sus titulares y editoriales atacando las medidas del Gobierno.

Y si así no fuera, que salgan ellos a explicar sus razones. Porque está claro que la decisión anunciada por los ministros Amado Boudou y Julio De Vido se resume en una regla que es vital para el proyecto político que lidera Cristina: a menos subsidios y prebendas para los que más tienen, más redistribución del ingreso y la riqueza para los sectores sociales que menos tienen. Saber que no son medidas meramente económicas sino profundamente políticas nos lleva a recordar con orgullo aquellas palabras de Cristina en su paso rutilante por el G-20: “Es cierto que muchas veces, para solucionar determinados problemas, hay que afectar intereses que son muy poderosos. Pero yo me atrevo a decir que es mejor enfrentar esos intereses minoritarios pero poderosos, antes que más adelante enfrentar la furia de la sociedad”.

“Ay! fogata de amor y guía, razón de vivir mi vida.”


Miradas al Sur, domingo 6 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cristina y el orgullo nacional


Estamos orgullosos de nuestra Presidenta. Qué quiere que le diga.

Los argentinos todos, los de buena fe.

Los que sin importarles el carné partidario, se envuelven con la bandera cuando la patria llama.

Y estamos alegres por ese fugaz y eterno instante en que el protocolo internacional, poniendo las cosas en su lugar, la ubica al frente del retrato oficial en el G-20.

Fue ayer en Cannes.

En un primer plano, sitúan a los presidentes Hu Jintao, de China y Medvedev, de Rusia y en el medio de ellos, nuestra Presidenta.

¡Maldito aislamiento internacional!

Y para colmo la ONU difundió un trabajo que ubica a la Argentina entre los 50 mejores países para vivir.

No estamos “ensartados” como antes. Estamos insertados, que es distinto.

Como apreciarán, hoy estamos de remate. Locos de contentos.

Obama se acerca a Sarkozy y dice sin disimulos: “¡Nicolás, tenemos que aprender las lecciones de la victoria de Cristina!”.

No creemos en el cholulismo del primer mundo. Para nada.

Pero Clarín y La Nación nos vienen moliendo a palos la autoestima desde hace 8 años que no está nada mal un baño de orgullo nacional y popular de vez en cuando.

¿Alguien se imaginó alguna vez tener una Presidenta que en plena cumbre de los poderosos del mundo, decide celebrar como lo hizo, aquello que hace 6 años logró su compañero Néstor Kirchner, cuando le dijo a Bush: “No al ALCA”?

¿Alguien soñó con ese momento, cuando enérgica, vivaz e inteligente, Cristina llamó sin reparos a los neoliberales del mercado: “anarcocapitalistas financieros” y reciba una ovación de empresarios y trabajadores?

¿Alguien deliró con que días después de ser reelegida, la Presidenta se metería de lleno a transparentar las cuevas de la city, quitar subsidios a bancos y financieras, obligar a liquidar divisas en el país a las mineras y las petroleras?

“¡Claro que lo imaginamos, lo soñamos, lo deliramos!”, grita la tribuna.

Esta Argentina que encontró su rumbo honrando su propia historia, es la que provoca que la Secretaria General de la mayor Confederación Sindical Internacional aplauda a nuestra Presidenta y diga en su discurso: “Cristina es una luz de esperanza en un mar lleno de bruma”.

En tan digno lugar hay que ubicar las palabras presidenciales denunciando a los que hoy trafican con la “solución griega”, como lo hicieron en el 2001 con la “solución argentina”.

Que lo sepa el mundo entero: en este país soberano del amor y la igualdad, un gobierno vino al fin a reparar lo que quedaba y aún queda de dolor popular.

A menos subsidios, más redistribución de la riqueza.

Por eso el odio de TN, Clarín y La Nación.

Ya son, apenas, “el diario de Carrió”.

Como dice el tango: “mirá lo que quedó”.

El Argentino, viernes 4 de noviembre de 2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dentro de la ley, todo.




Mientras escuchábamos ayer los anuncios efectuados por los ministros de economía, Amado Boudou y de Planificación, Julio De Vido, recordábamos una de las frases mas claras y concisas de Juan Domingo Perón: “Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada”.

En esos conceptos hunde sus raíces el kirchnerismo como nombre propio del movimiento popular del siglo XXI.

El gobierno nacional encara con firmeza la transparencia total del sistema económico.

Ahora fue el turno de eliminar los subsidios a bancos y financieras, a seguros, a juegos de azar (casino, bingo, hipódromos), aeropuertos, puertos, telefonía móvil y a las actividades extractivas de hidrocarburos y minerías.

Una comisión de expertos estudiará todas las líneas de subsidios que se venían otorgando, mientras se traspasan los subterráneos y el premetro a la jurisdicción porteña, tal como dicta la ley.

Los 600 millones de pesos que se ahorrarán serán destinados a más inversión en infraestructura.

Pese a que el ministro De Vido aclaró con firmeza, con didáctica y con elocuencia que la quita de subsidios no implicará la modificación de ninguna tarifa pública, TN transmitía la duda y el temor sobre posibles aumentos y la página de Clarín, metía miedo con “el encarecimiento de los servicios públicos en las próximas facturas”.

Mienten a mano armada, sin pudor alguno.

Ofende al buen gusto tanta mentira organizada.

A una medida como la de ayer, que defiende a los que menos tienen y les hace pagar lo que corresponde a los que más tienen, La Nación la llamó “plan de ajuste” y el Clarín la bastardeó como quiso.

Un humilde consejo, apreciado lector: no escuche más a los agitadores profesionales del periodismo monopólico y si lo hace, no les crea nada.

Haga como hizo el pueblo con Carrió y sus profecías sobre el Apocalipsis: la dejó sola.

Además ¿no habría que iniciar una campaña ciudadana de salud ambiental exigiendo a las confiterías y lugares públicos que la pantalla fija no sea la de TN?

La etapa económica que se inició se expresa en dos palabras muy usadas en la antigüedad, antes de Kirchner, pero muy poco aplicada: transparencia y equidad.

Si los subsidios generalizados del Estado fueron una palanca necesaria para volver a mover un país destruido por el neoliberalismo, en este tramo de la historia, en que la economía crece en todos los rubros, ha llegado la hora de personalizar cada línea de subsidio.

Es la hora de pasar el peine fino, como dijo la Presidente oportunamente y reafirmaron ayer los ministros.

¿O no era esto lo que antes reclamaban algunos opositores?

“Cambio es el nombre del futuro”, anunció Kirchner el día que asumió.

Señoras y señores, damas y caballeros: el futuro llegó.

El Argentino, jueves 3 de noviembre de 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Argentina, un país en serio

Acomódese en la butaca y disfrute.

Primera escena.

“Documentos, por favor”, pide la policía. Y el que lo escucha hace este movimiento: toma la billetera con la mano izquierda, con la derecha extrae el DNI y se lo pasa al ciudadano vigilante. El uniformado lo lee, hace una pregunta de rigor, devuelve el documento y…a otra cosa mariposa.

Segunda escena.

“Documentos, por favor” pide la policía. Y otro señor, atildado, brillosamente enfundado, en nada parecido al de la primera escena, responde entre furioso y altanero: “¿Y porqué me lo pide a mi?”. El uniformado le responde que están haciendo un simple control de seguridad y por eso identifican a todos.

“No le doy nada, usted no sabe con quién se mete” contesta más furioso el ricachón.

“Entonces me tendrá que acompañar a la comisaría” dice, en cumplimiento del deber, el ciudadano vigilante.

Cae el telón. Aplausos y ovación.

La obra se llama “Un país en serio”

Las cosas se vuelven más justas y equitativas cuando los deberes y los derechos son iguales para todos.

El que se sienta con la cola sucia tendrá que identificarse ante la justicia como corresponde.

Esto fue lo que pasó en estos días con el tema dólar.

Los que no tienen los papeles en regla, se pusieron muy nerviosos.

Y para disimularlo y buscar cómplices en algún sector social incauto, hicieron un escandalete que terminó en bochorno.

Si uno le conoce la cara al monstruo, su fétido aliento, sus tretas y emboscadas, nada habrá que temer.

Sólo hay que pararse en la vereda de enfrente y gritarle fuerte para que escuche: “¡Mostrá los papeles!”

Se terminó la oscuridad en este país: los buenos con los buenos; los malos, a la justicia.

Y hablando de justicia: Durán Barba tendrá que comparecer ante los tribunales por la campaña sucia porteña y otros anexos más.

El diario Tiempo Argentino siguió la huella, publicó lo que sabía y la jueza Servini ayer decidió llamar a indagatoria al gurú asesor de Mauricio Macri.

La periodista Cynthia Ottaviano, Jefa del equipo de investigación, señala en un primer párrafo de la nota de ayer: “Para concluir que el Grupo Clarín y Mauricio Macri son una sociedad político empresaria de cierta eficacia apenas hace falta una dosis adecuada de memoria. Los vínculos comerciales entre el Grupo Clarín y Mauricio Macri no son nuevos”.

Todo lleva a suponer que el menjunje entre Clarín y Macri es de vieja data y habría pruebas al respecto.

De esas computadoras también habrían salido las líneas editoriales para atacar al gobierno y demonizar a Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini.

En un país cada vez más luminoso, los mal acostumbrados a moverse en las sombras tendrán que acostumbrarse a mostrar los documentos.

El Argentino, miércoles 2 de noviembre de 2011

martes, 1 de noviembre de 2011

Los marcianos atacan nuevamente


La operación contra la clase media es grotesca.

Ahora la asustan con una falsa “corrida del dólar” y con cuanta mentira puedan instalar desde la pantalla de TN, Clarín y La Nación.

No hay que creerles absolutamente nada. Tengamos memoria.

Ocurre que los marcianos del mercado están desesperados y disparan contra el modelo de país que revalidó abrumadoramente el pueblo en las urnas.

Entraron en estado de pánico la misma noche de la victoria histórica de la Presidenta.

Ayer iniciaron una balacera mediática valiéndose de Clarín y La Nación, de algunos opositores derrotados y de los economistas neoliberales.

¿Quiénes son los que operan? ¿Magnetto, Duhalde, Carrió, la city bancaria? ¿Algunos grandes bancos y financieras con casa matriz en el exterior? ¿Todos a la vez?

Con estos tipos no se jode y hay que denunciarlos a tiempo.

Son golpistas de viejo cuño.

Utilizan a los operadores que fungen de lenguaraces de la economía como si fueran “arbolitos” de la city; esos que te dicen al oído: “cambio, cambio”.

Kamikazes lanzados contra la inocencia de los incautos, quieren en verdad el “cambio” de este modelo argentino para parecerse a España o Grecia y nutrir sus arcas con el hambre del pueblo.

No pasarán.

Nunca más. Nunca menos.

Esta vez se estrellarán contra una montaña cuyo pico más elevado mide 54 % de votos. ¡Y sin contar las reservas monetarias de la retaguardia!

Atacan paralelamente con su “intelectualidad orgánica” para provocar un revuelo con sus ofensas e injurias instalando falsos ejes de debate. Si alguien pisa el palito, licuarían parte de la energía social que desató el pueblo en las urnas el 23 de octubre.

La maniobra distractiva consiste en hacernos debatir los temas de esa agenda del desprecio contra el pueblo.

Ladran en el mercado financiero azuzando con “corridas” del dólar y otros fantasmas del pasado.

Ocurre en la previa del G-20 y no es casualidad.

Intentan crear antes de la cumbre un escenario montado con presuntas “incertidumbres”.

¿Cómo identificar a estos ladrones de la esperanza popular?: Fácil.

Son los que escriben falsas alarmas en los diarios de la corporación y son los que temen que la transparencia implementada por el gobierno les descubra la guarida.

Amado Boudou fue muy claro cuando advirtió ayer:

“Es importante que tengan mucha tranquilidad todos aquellos que tengan sus cuentas en orden y que tengan mucho nerviosismo los que pretendan hacer maniobras en negro. Venimos trabajando en una serie de cuestiones que tienen que ver con el combate al lavado de dinero, a la economía informal, a la economía en negro, y es una medida que va en ese sentido” afirmó Boudou.

Ladran, Amado, señal que cabalgamos.

El Argentino, martes 1 de noviembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

Defender la alegría


Llamando a Mario Benedetti para que nos ayude, empecemos por decir que nos va a costar dejar atrás este octubre que hoy termina.

Toda la alegría, la memoria, la justicia, toda la victoria y el dolor, en un mismo mes.

No hay calendario que aguante tanta pasión.

Noviembre tendrá lo suyo con el primer viaje que hará la Presidenta al exterior.

El mundo antiguo la espera mientras debate por cuál ladera escapar del precipicio.

La vieja Europa insiste en trepar por la derecha y cae al vacío una y otra vez.

¿Será por eso que Obama le pidió una audiencia a Cristina?

En Paraguay se reunieron los restos del naufragio iberoamericano.

Llevaron las de perder los neoliberales de nuevo y viejo cuño, toda vez que fueron los vientos latinoamericanos quienes marcaron el tiempo y la dirección de esa cumbre.

Algo muy importante: se debatió el papel del Estado pos neoliberalismo.

El Estado en el centro de la escena es garantía de igualdad de oportunidades.

Defender el Estado para nuestros pueblos es defender la alegría.

Habrá más mercado, habrá más libertades, más empleo, más consumo, si hay un Estado protagonista de este tiempo histórico.

Ni el FMI, ni las consultoras, ni los bancos, ni las financieras garantizan la redistribución de la alegría y la riqueza como lo puede hacer un Estado al servicio del pueblo.

Éste será el arduo debate de Cristina con los popes del mundo en el G-20 próximo.

Ella sabrá mostrar, respetuosamente, los caminos virtuosos que recorre nuestro país contrastándolos, aunque no lo diga, con los senderos escarpados y tortuosos que recorren los llamados países desarrollados.

No hay que debatir sobre el sexo de los ángeles en tiempos que se precisa alimentar con pensamiento propio el nuevo mundo que hay que construir.

¿A quién le importa lo que diga Beatriz Sarlo o lo que deje de decir?

Se sabe desde siempre que los conversos como ella precisan que el patrón de turno se convenza que ya no son de “izquierda” y que si alguna vez lo fueron, fueron por culpa de un acné juvenil.

Además, habría que debatir con la agenda que votó mayoritariamente el pueblo en las urnas.

Modestamente, aportamos dos estrofas bellas y profundas para ese debate abierto:

*La Argentina recupera un científico expatriado cada tres días.

*Los créditos del Bicentenario ya generaron 18 mil puestos de trabajo.

¿No saben acaso estas palabras a un poema de amor y orgullo propio?

En la despedida, una lágrima, un abrazo y toda la energía solidaria para que se recupere pronto el Compañero Lula.

Fueron Lula, Hugo Chávez y Néstor Kirchner los que defendieron la alegría como una trinchera, como un principio, como una bandera, como un destino, como una certeza, como un derecho.

El Argentino, lunes 31 de octubre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Las alas de la victoria


La victoria de Cristina viene cargada de futuro.

Como la poesía.

Esta primera definición nos lleva a un mensaje quizás más rudo: llegó la hora de pasar al ataque.

Si la solidaridad es la ternura de los pueblos, es ella la que pasa al ataque contra el egoísmo de los grandes grupos mediáticos que apuestan al fracaso argentino, a la subestimación colectiva, a la humillación permanente, al pesimismo generalizado.

Desde ese lugar compartido, es imprescindible organizarse para limpiar el cielo con una lluvia de ideas, un aguacero de palabras nuevas, un viento que aclare el horizonte.

La lucha por la iniciativa ha terminado.

La iniciativa política es patrimonio de la voluntad popular desde el 23 de octubre pasado.

Sin dejar de responder una por una las provocaciones que vienen por derecha, aún las que visten ropaje de progresía, es tiempo de pasar a la ofensiva general en el plano de las ideas.

La fuerza del amor y la alegría le ha ganado la batalla al odio. Y hay que defender ese patrimonio; la victoria, en definitiva, le pertenece al pueblo y no a una factoría.

El gobierno de Cristina es una usina productora de pensamiento propio, aunque no siempre lo enuncia con palabras. Habla sí, a través de los hechos que produce.

De allí que es necesario que la agenda política y mediática la ponga de aquí en más el proyecto nacional, popular y democrático.

El poder de la comunicación ha mudado de lugar definitivamente.

Antes, autoritario y monopolizado; hoy democrático y socializado.

Aquellos temas que decían saber sólo unos pocos entendidos, ahora son parte del sentido común de un pueblo. Y los discute, los cuestiona, los interpela, los debate alegremente en las calles y en las plazas.

No hay mordazas ni límites. Sólo la voluntad popular formatea y otorga contenido a la agenda real que se precisa para seguir avanzando.

Que se abran entonces mil flores en el campo del pensamiento, de la palabra y la organización popular.

Es tiempo de libertades, sin corrales ni tranqueras.

En este marco, el llamado a la unidad nacional que hace la Presidenta es una columna vital para esta ofensiva.

No llama a la trinchera cerril de nadie ni traza una línea divisoria en el campo de disputa. Los convoca a organizarse para garantizar la unidad de todos los argentinos que se decidieron a profundizar el proyecto de país en curso.

No abundan los antecedentes.

No sólo porque la historia no se repite, sino porque en este tramo se encontró el camino y la huella, se asimilaron los errores del pasado, se aprendió de la experiencia y se construye el liderazgo de Cristina con políticas de estado que le cambian la vida al pueblo; no con imposiciones de carné partidario.

Hay que discutir el presente y el futuro que construye la mirada transformadora con la que hoy cuenta el país.

Esa y no otra, es la mirada común latinoamericana.

En el respeto a la diversidad y a las minorías, esta mayoría que es el kirchnerismo, viene edificando la nueva Argentina del siglo XXI.

Es algo así como la hegemonía de la no hegemonía. Porque en este país que lidera y conduce Cristina, entramos todos.

“No empujen que hay lugar para todos”, diría el chofer del bondi.

Que en menos de una semana se hayan producido eventos de la trascendencia histórica de la condena a los genocidas de la ex ESMA, los masivos homenajes a Néstor Kirchner en el primer aniversario de su partida y la más conmovedora y abrumadora victoria electoral desde que conocemos la democracia en este lugar del mundo, habla a las claras que la historia está corriendo a la velocidad de la luz.

Entiéndase bien, la medida para dimensionar la transformación vertiginosa del país son los años transcurridos desde que Kirchner asumió diciendo “Vengo a proponerles un sueño” hasta que la Presidenta anunció a los cuatro vientos:

“Siempre voy a estar del lado del combate a la desigualdad. En la defensa de los sectores más vulnerables y la integración social, porque esta no es una lucha entre imparciales. Y yo no soy neutral”.

Una victoria así de contundente abre todos los espacios; no los cierra ni agota en un solo acto la energía vital que se desprende de las urnas.

Una victoria así es generosa por definición. Le pertenece a los 40 millones de argentinos. Viene a cambiarles la vida desde la certidumbre de un proyecto que sorprende gratamente, pero no asusta a nadie.

Más que a los injustos del privilegio y la mediocridad.

Toda gran victoria, como fue la de Cristina, entraña siempre una gran derrota.

El archivo dice que es la primera vez que el ganador no tiene segundo.

Lo inventaron, claro. Pero como todo lo que no tiene sustento real ¿cuánto durará?

De todos modos, lo importante es observar categóricamente, que el viejo bipartidismo de radicales y peronistas conservadores, ha sido borrado del mapa político por la avalancha de votos.

El conservadorismo de derecha, en general, ha sido derrotado.

En ese lote deberán barajar y dar de nuevo si optan por sobrevivir.

La soledad de Carrió es apenas el trazo grueso de esa gran derrota y el contexto de esa caída estrepitosa vale para todos los que apostaron al fin de ciclo kirchnerista proyectando su propio fin.

¿Qué surgirá de las ruinas del partido centenario después de este bochorno?

¿Resurgirá por el centro o por los laterales?

¿Y qué quedará de la derecha peronista ahora que se quedó sin el último patrón que le quedaba?: absolutamente nada. Porque la robusta representatividad de Cristina, refrendada por la gran victoria electoral, es un imán tan potente que atraerá al conjunto de las fuerzas sociales que pretendan navegar por las aguas que fueron, son y seguirán siendo peronistas.

El kirchnerismo es al siglo XXI lo que el peronismo fue al siglo XX, no porque sea una reedición mejorada de aquel. Sino por el rol transformador que cumple en la historia del pueblo y la nación.

Este movimiento complejo, participativo, abrazador, es tan joven como sus militantes, pero moja sus patas en la misma fuente de esa Plaza que fundó el peronismo.

Sabe, por comprensión histórica, que sólo con raíces es posible crecer.

Miradas al Sur, domingo 30 de octubre de 2011

sábado, 29 de octubre de 2011

HOY: YA NADA SERÁ IGUAL

sábado de 16 a 17 hs Jorge Giles en la Radio de
las Madres el programa "Ya nada será igual".
AM530 La Primera de la Izquierda www.madres.org

viernes, 28 de octubre de 2011

Kirchner, el reparador de sueños




El día de ayer fue todo Néstor Kirchner.

El viento frío que venía del sur. El sentimiento a flor de piel.

El homenaje repartido de manera federal hasta el último rincón de la patria.

La capital argentina fue Río Gallegos, su lugar en el mundo.

Pero también fue la histórica Plaza de Mayo, su otro lugar.

Las Madres con su Radio Abierta en conexión directa con el cielo para hablar con Néstor.

Y más tarde la juventud, los trabajadores, los más humildes, los oficinistas, los artistas y ese piberío que se da cuenta que es otra Argentina la que vino a quedarse entre nosotros, después de Néstor y Cristina.

La vigencia de Néstor se mide por la sustancia con que está formada.

Él no es un pálido recuerdo en el aura colorida de la metafísica.

A Néstor se lo extraña, se lo nombra, se lo quiere.

Se lo lleva. Se lo abraza. Se lo llama.

Si no fuera así, habría que responder lo que el alma se pregunta al escuchar una canción de Silvio:

¿Quién planificó esa sincronía perfecta de realizar el Censo Nacional más completo de la historia, el mismo día que se nos iba el mejor reparador de sueños de los argentinos?

¿Y quién organizó, apenas cuatro días antes del primer aniversario de su partida, la más conmovedora victoria electoral de esta democracia?

¿Y quién quiso que una noche antes de ese aniversario, la justicia dictara las condenas contra los máximos represores de la ex ESMA durante el terrorismo de estado?

Habría que recomponer esta sustancia, reconstruyendo la huella.

El 25 de noviembre de 2009, cerrando un Seminario de la Corriente Nacional y Popular del Frente para la Victoria, Néstor Kirchner dijo:

“No nos perdonan el fin del indulto, no nos perdonan y fíjense ustedes que no es casualidad, que cada vez que se inician juicios colectivos, donde se juzga a varios señores de la etapa de la dictadura militar, siempre aparece alguna gente que puede estar protestando legítimamente por sus derechos, como pasa en cualquier democracia y es natural, en el marco de saber también cuáles son los intereses que están en juego; pero las provocaciones más fuertes siempre llegan cuando se inician este tipo de juicios.

Dentro de pocos días, ustedes saben, que gracias a Dios ya se pondrán en marcha a fondo los juicios de la ESMA; preparémonos y estemos atentos ante cualquier cosa rara. Los ataques permanentes de algún gran defensor de la consigna, de la doctrina y la filosofía de ese proceso, no son casualidades”.

El veía más lejos que todos.

Si hasta la decisión de la Presidenta, de obligar a mineras y petroleras a liquidar en el país los dólares que obtienen de la exportación, parece otra clara demostración de que Néstor sigue vivo entre nosotros.

El Argentino, viernes 28 de octubre de 2011

jueves, 27 de octubre de 2011

Ya nada será igual después de Kirchner


Hay un antes y un después de Néstor Kirchner.

El hombre, el compañero, el amigo, el militante, el padre, el marido, el Presidente, el fundador, el líder, el conductor.

Y de vuelta, el compañero.

Ya nada será igual después de Néstor Kirchner.

Atravesó descalzo el fuego del incendio para poder salvarnos, cuando pocos creían posible una patriada, en un país tan desolado, que hasta se había quedado sin patria.

¿Para qué arriesgarse con el torso desnudo y la espalda al descubierto?

Pero Néstor lo hizo.

Caminaba y sonreía como diciendo “¿vieron que se puede?” y el saco desprendido al viento y la sonrisa de pibe y el puño cerrado y el corazón abierto y caminaba sobre el fuego, disimulando el dolor.

Néstor era una invitación a tocar los timbres de las casas y salir corriendo.

Una provocación para animarnos juntos a tocar el cielo con las manos.

No vino a romper las fronteras del desencanto porque sí.

Él inventó la forma de darnos cuenta que así no valía la pena continuar viviendo.

A un país desangelado supo ponerle alas y nos echamos a volar con él.

Ya nada será igual después de Néstor Kirchner.

La jabalina que tiró llegó a la luna ¡y anda a sacarla si podes!

Y que nadie nos pida que dejemos de llorar por él.

Nos ganamos el derecho de llorar todo lo que queramos. De regalarle un poema. De llevarle una flor o un buen vino argentino, ahora que es bebida nacional. Seguro que, con orgullo, lo compartirá con quien esté a su lado.

Después de Kirchner nadie nos dicta de afuera lo que tenemos que hacer.

Con él nacieron estas alas y la voluntad ya no se acuerda de la palabra “imposible”.

No es poca cosa lo que nos legó.

Estamos tentados a repasar una por una todas sus hazañas, sus heroicas proezas, sus curiosidades, sus desafíos, su voluntad inquebrantable.

Hoy no lo vamos a hacer. No es nada fácil escribir prolijo en medio de un abrazo.

Y este papel es un abrazo por si alguien no se dio cuenta todavía.

Ya nada será igual después de Néstor y Cristina.

Es una forma de decir que el kirchnerismo es al siglo XXI lo que fue el peronismo al siglo XX.

Y lo nombro a Néstor. Y digo que los pibes de hoy, esos que mañana serán hombres y mujeres, que harán el amor, que tendrán su propia descendencia, que estudiarán y trabajarán, que gobernarán, que seguirán soñando, esos compatriotas estarán armados de ternura con su nombre y guay que alguien venga a querer quitarles uno solo de los derechos que se repararon y se conquistaron con Néstor y Cristina.

Ya nada será igual después de ellos.

El sentido de inclusión ahora es como el aire, nos pertenece por derecho propio.

Por estos nuevos aires, eternamente gracias, Néstor. Gracias.

El Argentino, jueves 27 de octubre de 2011

miércoles, 26 de octubre de 2011

El día después de la victoria


Ayer habló la Presidenta.

Y el pueblo de Lanús, como se merecía, celebró con ella su victoria.

Fue en la inauguración de una unidad de salud, al lado del Riachuelo, en el profundo país del conurbano bonaerense.

Alguna vez navegaremos por el Riachuelo. Será cuando este “río muerto” que es hoy, renazca como un “Río Vivo”.

Es posible soñar en un país normal como el nuestro, reconstruido con el sentido común que anima el proyecto de nación que lidera Cristina.

La corporación mediática no lo puede tolerar, pese al claro mensaje de las urnas.

Se muestran “preocupados” por el gabinete que vendría, por la cantidad de votos de Cristina, por la “hegemonía” y bla bla bla.

Meten presión, pero sólo soplan en el viento.

Expresan el eco vago de un país que quedó atrás, cuando eran ellos los que dictaban el humor social, el humor presidencial, el humor de los mercados.

No entienden que aquel humor impuesto, impostado y monopólico, perdió una letra en el camino y se ha transformado en humo.

Ya lo dijimos antes: el pueblo votó masivamente a Cristina para equilibrar, con cordura y sensatez, ese desequilibrio de los poderosos.

¿Qué dirán ahora que es Obama el que le pide audiencia a nuestra Presidenta?

¿Notarán el cambio?

Cristina asistió luego a la firma de un convenio de cooperación espacial con Estados Unidos que se instrumentará a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la NASA.

El convenio apunta a la exploración y uso del espacio ultraterrestre con fines pacíficos en áreas de interés común, como la observación y monitoreo de la Tierra, las ciencias espaciales y sistemas de exploración.

Así, Cristina continuó con su hoja de ruta normal.

Se ocupa y preocupa por los sectores sociales más humildes, en los aspectos básicos de la atención de la salud y con igual empeño, comanda la transformación estratégica de la ciencia en este tiempo histórico.

El marco general que vivimos todos, más allá de banderías partidarias, se completa con la sentencia que la Justicia dictará hoy contra los represores del terrorismo de estado de la ex ESMA.

Es el país real, el que existe, el que repara derechos, el que no olvida, el que se abraza en las plazas.

Se vienen tiempos de consolidación y profundización del proyecto nacional y popular, fuertemente signados por el compromiso de gobernar para todos los argentinos y al mismo tiempo, encarar más temprano que tarde, una organización política y territorial lo suficientemente sólida para protagonizar, responsablemente, las tareas por venir.

La oposición seguirá buscando su brújula en medio de la tormenta.

Algunos la encontrarán, probablemente.

Y otros, la perderán para siempre.

Es así.

El Argentino, miércoles 26 de octubre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

Una victoria que da certezas


El kirchnerismo es hijo de la adversidad y padre de la victoria.

Es una linda definición para presentar el nuevo DNI con el que este movimiento ingresará a la historia por la puerta grande de las transformaciones.

No nació de un día glorioso como el 17 de Octubre, aunque se inspire en él, sino como consecuencia de una tumultuosa movilización que se desprendía a dentelladas de un modelo de país injusto.

Era diciembre del 2001, cuando quedaron en la Plaza ensangrentada, 32 muertos y 117 heridos.

Tampoco nació de una avalancha de votos, sino de apenas el 22,24 %.

Y sin embargo, el rastro que siguió fue avisar rápidamente que venía a cambiar la vida de los argentinos.

A falta de relaciones de fuerza más favorables, las fue creando al calor de los derechos que iba reparando con su propia voluntad.

Néstor Kirchner fue el conductor de esta revolución de las pequeñas cosas.

Su propia estampa desacartonada anunciaba a su paso que los hombres comunes volvían a regir los destinos del país.

El presidente se parecía a su pueblo, abrevió Cristina.

En 2005 y 2007 el nuevo movimiento acrecentó el espacio de representación popular. Lo hizo sin prepotencia, tejiendo y cociendo el tejido roto de la dignidad allí donde los injustos lo habían desgarrado.

Pero en el 2008 primero y 2009 después, el viejo país del privilegio lo tomó del cuello y no lo quiso soltar. Creyeron que había llegado la hora de cazar la presa.

La inocencia de un pueblo fue asaltada por las minorías, al sonido estridente del “Clarín” y “La Nación”.

De esa adversidad pocos creían poder escapar.

Para sorpresa de muchos, se salió de la emboscada a todo pueblo en el Paseo del Bicentenario.

Pero después, llegó la muerte de Néstor y nos dejó para siempre este dolor en la mirada.

De allí nació esta luz.

Fue cuando miles de jóvenes salieron debajo de los adoquines, que es una forma de decir debajo de las estrellas y le cambiaron la edad al porvenir.

Por eso el kirchnerismo cosechó la gran victoria del 23 de octubre después de varias derrotas.

Es que el proyecto que conduce Cristina está signado por la certidumbre.

Arroja certezas en medio de un mundo de incertidumbres.

Sabemos que mañana y la semana siguiente y el año que viene y el otro, estaremos un poquito mejor que ayer con este rumbo.

El kirchnerismo es tierra firme; pero no está quieta nunca; gira siempre hacia el mismo lado, aunque no prenda el guiño a la izquierda.

La victoria de Cristina provoca, por ejemplo, que mi madre llene de flores y faroles el humilde patio de ladrillos y cante nuevamente a toda voz.

Según ella, ahora bajarán las estrellas a bailar por las noches, sin que tengan miedo, ni vergüenza de hacerlo.

El Argentino, martes 25 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

La Patria en estado de gracia


La victoria de Cristina es la victoria de un pueblo que se ha echado a andar por los caminos con todas sus banderas. Y ya no tiene retorno.

De aquí en más, la Argentina entra en estado de gracia permanente.

Para llamar al amor y la igualdad a todos los que quieran sumarse.

Para convocar a la paz en el mundo desde el lugar de paz que supo construir con Néstor Kirchner.

Para entregar la posta a los jóvenes, a las mujeres, a los trabajadores, a los humildes de toda humildad, a los que no piden nada para ellos sino para el pueblo al que pertenecen.

El resultado electoral es conmovedor.

Cada urna estaba llena de pueblo. Cada cuarto oscuro, lleno de luz.

“Cristina” fue el nombre propio de este domingo 23 de Octubre del 2011.

Podrán y deberán volar millones de palabras al viento de aquí en más, de este a oeste, de sur a norte y entrecruzarse entre ellas en un gran alboroto nacional y popular, un remolino de alegría, porque la patria encontró su norte definitivamente y se llama Cristina y se llama Néstor.

La Patria es la que grita ahora: ¡Argentinos, tenemos pueblo!

Un abrazo tras otro en la histórica Plaza de Mayo y en todas las plazas de este bello país, cada vez más bello y más justo, le devolvió el significado a todas las cosas de nuestras vidas y de nuestra historia.

Era para esto que sobrevivimos. Era para esto. Ahora lo sabemos.

Nos reconocimos, colectivamente, iguales, hermanos, compañeros, amigos, parientes del amor y la memoria. Como si nos reconociéramos en nuestras nuevas y antiguas soledades, en un mismo nombre y todos a la vez: “Cristina”.

La alegría es patrimonio público desde ayer.

La profundización de este rumbo no es nada más ni nada menos que la redistribución del derecho a ser felices. El derecho a abrazarnos y amarnos dónde y cuándo tengamos ganas.

Juro que quise escribir un análisis que presuma de análisis político del triunfo de Cristina. Pero el corazón me ganó de mano y se puso a relatar con su propia voz.

No hay comparación con otros momentos semejantes.

Si hubo muchos votos de un lado y poco o nada del otro, es porque esta sociedad ha reconstituido su tejido roto, golpeado, herido. Y lo quiso demostrar con una luminosa jornada de victoria, para que no queden dudas.

Nada habrá que temer.

Claro que sería mejor si los dueños del odio y el resentimiento entienden que ha llegado la hora que depongan las armas de la sinrazón.

La victoria del pueblo siempre es generosa. Abraza a todos. Invita a cantar. A seguir soñando.

Néstor fue el que arrancó la marcha cuando dijo que no dejaría sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada.

El pueblo y Cristina no las dejaron ayer, en la puerta grande de la historia.

El Argentino, lunes 24 de octubre de 2011