domingo, 8 de junio de 2014

Que me perdonen los muertos de mi felicidad




Ya es una costumbre para mucha gente buena saludarse con el amigable refrán que dice que “ya no pensaba volver a vivir lo que estamos viviendo”.
Y vaya la paradoja, también es un refrán usado por la gente ofuscada con el gobierno de Cristina, aunque en sentido opuesto al primero enunciado.
Unos estallan de amor. Otros, de odio y rencor.
Digamos la verdad: la historia de los argentinos no registra antecedente igual durante tantos años, de vivir así como vivimos en tiempo tan prolongado.
Esta vez no vamos a revalidar títulos bien ganados por el proyecto de país que nos gobierna con fundamentos emitidos por el propio gobierno o agencia alguna relacionada con él. Lo haremos con el último Informe mundial sobre la protección social 2014/15 de la Organización Internacional del Trabajo.
De izquierda a derecha y viceversa, todos piensan en la OIT cuando de confesionario serio,  a nivel internacional, se trata. A Ginebra van los que se quejan de la situación laboral o la falta de convenios colectivos o la denuncia recurrente, dolorosa y necesaria contra la explotación infantil y el trabajo indecente y  los gobiernos autoritarios que aun dominan  buena parte del mundo.
Se cita una resolución o fallo de la OIT como quien cita a una verdad revelada en el Antiguo o el Nuevo Testamento. Se cuestionan a otros organismos multilaterales, pero a la OIT, muy difícilmente se la cuestione.
Pues bien, esta semana la OIT puso a la Argentina como ejemplo en materia de cobertura social destacando muy explícitamente y sin rodeos que el país es un verdadero ejemplo de las naciones de ingresos medios que amplían su nivel de cobertura social, resaltando en ese marco el rol de la Asignación Universal por Hijo.
Dice la OIT que la Argentina, por medio de la AUH ha logrado la “ampliación de la cobertura a las familias de los desempleados y los de la economía informal, que fueron descubiertos con anterioridad”.
Dice la OIT que el país ha logrado la universalidad de la cobertura debido a que “además de los 4,3 millones de niños que ya están cubiertos a través de los otros regímenes, como asignaciones familiares contributivas y la rebaja de impuestos, el esquema ahora proporciona beneficios a 3,3 millones de niños, lo que representa el 29 por ciento por ciento de todos los niños menores de 18 años”.
Dice la OIT que la AUH “alcanza el 70 por ciento de los niños que viven en la pobreza, entre el 80 y el 90 por ciento de los niños muy pobres y que reduce la proporción de niños pobres y muy pobres en un 18 y 65 por ciento” respectivamente.
Dice la OIT que “el índice de Gini muestra una caída de aproximadamente un punto porcentual como resultado del esquema. El impacto combinado de los regímenes contributivos y no contributivos redujo la desigualdad en aproximadamente un 5 por ciento”. 
Dice la OIT que “El total de ingresos del 10% más pobre de la sociedad se incrementó en aproximadamente un 30 por ciento como consecuencia de la prestación”.
Dice la OIT que hay que reconocer como un logro la extensión del programa a las mujeres embarazadas porque “este programa no contributivo complementa el subsidio de nacimiento proporcionada por el sistema de seguro social. El programa cubre el 22% de los nacimientos en Argentina en 2011, cubriendo un promedio de más de 66.000 mujeres por mes entre mayo de 2011 y junio de 2012”.
Y dice la OIT que celebra la reglamentación del plan Progresar como un avance en la cobertura social, ya que “la mayoría de los países han ampliado la cobertura a los trabajadores anteriormente excluidos, como los trabajadores no fijos en Alemania y Japón, los trabajadores por cuenta propia en Austria y los jóvenes en Argentina”.
Y dice la OIT que reconoce ampliamente todos los esfuerzos realizados desde el Ministerio de Trabajo para sostener los altos niveles de cobertura, a partir de distintos instrumentos como los Seguros de Desempleo, el REPRO (Programa de Recuperación Productiva), el Seguro de Capacitación y Empleo; y el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo.
Y concluye finalmente el Informe anual de la OIT destacando, en definitiva, que la Argentina ha logrado tener un programa de asistencia para cada necesidad: Niñez y Familia, Transferencias de efectivo para la capacitación, programas de empleo público, maternidad, pensiones y salud. 
O sea. Lo dijo la OIT. No lo inventamos nosotros, los que tenemos fe.
Podrán seguir negando la Plaza de Mayo llena el último 25 de Mayo. Podrán negar el rotundo éxito en las negociaciones por poner fin a la deuda con el Club de París. Podrán negar la importancia estratégica de la invitación a participar de la próxima Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica). Podrán negar el récord reiterado en los ingresos mensuales por Ganancias y por mayor consumo. Podrán negar la pronta universalización de las Jubilaciones. Podrán negar el próximo abrazo que en el predio de la ex ESMA se darán en los próximos días la memoria, la verdad y la justicia con la defensa inclaudicable de nuestra soberanía en Malvinas. Podrán negar el sol, la luna y las estrellas. Podrán negar la realidad, definitivamente extraviados y delirantes.
Pero no podrán negarnos que sigamos cantando aquella canción de Silvio Rodríguez que esta vez los argentinos que nos identificamos con los intereses del pueblo y la nación, la queremos cantar como si fuera nuestra. Y quizá lo sea.
Su nombre es: “Pequeña serenata diurna”.
Permítannos susurrarla en homenaje al periodismo de la verdad, mientras seguimos leyendo el Informe de la OIT.
Como si fuera nuestro, aunque no lo sea.  
“Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante y soy feliz porque soy gigante; amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada
o casi nada, que no es lo mismo pero es igual.
Y si esto fuera poco, tengo mis cantos que poco a poco muelo y rehago habitando el tiempo, como le cuadra a un hombre despierto.
Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”.

Miradas al Sur, domingo 8 de junio de 2014