domingo, 13 de abril de 2014

El paro general y el silencio de los espacios infinitos




Alguna vez el filósofo, físico y matemático Blas Pascal acuñó esta frase: “Me espanta el silencio eterno de esos espacios infinitos”. 
Hablaba de la desproporción del ser humano.
Cuánta armonía guarda esa idea de Pascal en el lejano siglo XVII con lo que en estos días  nos viene espantando a muchos ciudadanos.
Es que la oposición mediática parece una serie de espacios infinitos que se suceden unos al otro sin otra razón que acallar el murmullo de las voces cercanas y lejanas que estaban guardadas en el arcón de los olvidos y el desamparo, hasta que las hizo visibles el proyecto de país que hoy conduce Cristina y que hasta ayer nomás, condujera Néstor Kirchner.
Como verán, queremos meternos de a poquito en el análisis del paro convocado por el tridente sindical que comulga con el candidato del poder mediático, Sergio Massa.
Dejó mucha tela para cortar el paro incompleto del  jueves pasado y no hay que apresurarse a sacar conclusiones.
La pereza del intelecto, la comodidad del  “corte y pegue”  y el hastío social para con esa vieja dirigencia, nos llevaría, por ejemplo,  a decir rápidamente que fue un “paro político” e imposible de medir en sus alcances por “la ausencia de transporte público”.
Y no queremos ir por ese lado. Porque todo paro, como toda acción de los hombres, es necesariamente político. Y porque los paros generales, por tradición gremial, incluyen a los gremios de transporte.
Sí se podría decir con mucho más solvencia, que fue un paro político partidario.
Para demostrarlo, basta con indagar apenas sobre la piel del maridaje sindical, económico y mediático que se puso en danza y advertir que la espalda legislativa del Frente Renovador de Massa es la diputada Graciela Camaño, la de la trompada cobarde a otro legislador, esposa y socia de Luis Barrionuevo.
O bastaría con recordar el acto donde Martín Redrado, la espalda económica y manager de la gira de Massa por Wall Street y el Departamento de Estado de los EE.UU. iniciada el Día de la Memoria, presentó a ese mismo Barrionuevo como ejemplo mayor del sindicalismo criollo.
Preferimos que cada uno complete la larga lista de eventos y declaraciones que demuestran el maridaje descripto. Por una cuestión de espacio y de salud mental. 
Conclusión: fue un paro estimulado por el monopolio mediático de Clarín y La Nación, usufructuado políticamente por Massa y cuyo cuerpo de infantería fue la mesa del terror conformada por los sindicalistas Moyano, Michelli y Barrionuevo.
Y como en las ciencias sociales la ley del gallinero es una categoría política, al trotskismo extraviado (perdón por la redundancia) le tocó la “estratégica” tarea de incendiar las gomas en los piquetes de ese día.
La lección remozada que deja este paro es que, aunque menguada, la oposición al proyecto que preside Cristina conserva aún capacidad de daño.
No están en condiciones (y quizás ni les interese) de convocar “a las masas”. No hay densidad motivacional ni causa legítima para entusiasmar al pueblo desde la desesperanza. Pero sí disponen de instrumentos que les facilita el poder económico real para agitar una medida odiosa y antipopular y presentarla en las tapas de los diarios, como una medida amorosa y en defensa de todos.
No convocan a las masas, pero sí al miedo.
Entonces, el peor pecado es cansarse y terminar por subestimar esa capacidad de daño de la oposición mediática.
El que se cansa, pierde.
¿Y contra quién fue dirigida esa capacidad maligna de la que venimos hablando? ¿Contra el gobierno kirchnerista? ¿Contra el peronismo y el progresismo K?
No y mil veces no.
Que nadie se confunda en la parada y tome el ómnibus equivocado.
Este jueves pasado, el país en general y los trabajadores y los sectores medios en particular, perdieron centenares de millones de pesos en su economía (por el parate laboral, comercial y de consumo)  y al mismo tiempo corrieron el peligro de caer varios escalones en el nivel de conciencia política colectiva. 
Preguntémonos por si acaso: ¿con este paro se eleva o se atrasa el nivel de conciencia social?
Justo cuando estamos aprendiendo y ejerciendo que la política es la mejor herramienta de transformación de que disponen los pueblos; justo cuando estamos aprendiendo y ejerciendo que a los precios hay que cuidarlos porque no los sube el gobierno como nos hicieron creer durante años, sino los empresarios voraces que son la flor y nata del neoliberalismo que anda suelto por las cuevas del poder; justo cuando estamos aprendiendo y ejerciendo que con las paritarias, los trabajadores disponen de toda la libertad para negociar salarios y condiciones de trabajo; justo cuando el Estado nacional dispone realizar el mayor operativo de la historia argentina contra el narcotráfico en la ciudad de Rosario; justo cuando el FMI nos vuelve a condenar como país por impulsar políticas de redistribución social y producción industrial; justo cuando logramos discernir colectivamente entre el país real y el país virtual que nos pintan los medios…¿justo ahora le hacen un paro general al gobierno nacional, popular y democrático?
La cosa es más compleja de lo que parece.
Fue un paro que intervino directamente en la disputa cultural que vive la Argentina desde el 2003, formando fila en el sitio que les tenía reservado Magnetto.
Esa es la hondura de lo ocurrido el jueves.
¿Cuál es la novedad en términos históricos?
Que al frente de las fuerzas populares que mayoritariamente irían a trabajar si hubiese habido transportes ese día, hay un gobierno que no afloja el brazo en la pulseada, consciente que cualquier muestra de debilidad arrastraría al país inexorablemente hacia esos espacios infinitos que aterraban a Pascal.
Nuestro filósofo de cita diría que somos la nada frente al infinito y un todo frente a la nada.
El murmullo y el canto de las multitudes pondrán, más temprano que tarde, las cosas en su justo lugar.
El gobierno cumplió con su deber y respetó el derecho a huelga.
La oposición sigue sin respetar el derecho a trabajar y a circular los sueños libremente. 

Miradas al Sur, domingo 13 de abril de 2014

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