domingo, 11 de mayo de 2014

El día que asumió María Pilar


Tenía que ser un 7 de mayo el día en que nos despertáramos con esta noticia: Teresa Parodi asumiría el recién nacido ministerio de Cultura de la Nación.
Ni al mejor guionista de la historia se le hubiese ocurrido plasmar semejante paradoja, semejante maravilla, semejante magia: que el día que los humildes de esta tierra celebran el nacimiento de Evita, su abanderada, la primera presidenta mujer de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, decide crear el primer ministerio de Cultura de nuestra historia nacional y poner a su  frente a otra mujer, una cantora popular de la talla de Teresa.
Cuando la vida corre en el mismo sentido que las agujas del reloj, la política se llena de duendes y palomas mensajeras que van llevando las buenas nuevas diariamente…y así dan ganas de vivir.
Cuando así no sucede y el reloj atrasa y la arena de las horas se acumula perniciosa entre los dedos, todo sabe a gris de ausencia y a silencios colectivos que acompañan los dolores y la angustia de las multitudes.
Estamos anunciando con las palabras más bellas y emotivas que hoy nos pueden brotar, que María Pilar, la correntina que buscará por los siglos de los siglos a su marido y compañero desaparecido por la dictadura genocida, ahora es, a través de Teresa Parodi, ministra de cultura de este hermoso país que supimos construir.
Podríamos decir y fundamentar que la creación del ministerio de Cultura es un salto a la luna en la historia de la democracia. Y estaríamos en lo cierto. Pero nos quedaríamos cortos si no agregamos que la decisión presidencial ocurre en un tramo crucial donde, precisamente, se está resolviendo el empate histórico entre la idea de un país para pocos o un país para muchos, entre un país de libertades e inclusiones o un país de mordazas y exclusiones. Entonces, no es lo mismo dar la batalla cultural con un ministerio que sin un ministerio. Porque no es lo mismo tener al Estado del lado de los justos, que tenerlo en contra y a favor de la injusticia.
De modo tal que la creación del organismo no es un ramo floral en el altar de las instituciones de la república, sino un acto de amor y voluntad política que mueve las agujas del reloj en favor de los justos.
El kirchnerismo, una vez más, eleva el piso de la democracia, a la que consolida no desde lo solemne y acartonado, a medida y gusto de los sectores dominantes, sino desde la conmoción que provoca con sus decisiones de cambio en favor de una vida más bella y más justa.
Se la tendrán que arreglar de ahora en adelante los que pretendan borrar de un plumazo las conquistas de esta década ganada.
Este ministerio, se nos ocurre de buena fe, viene para que entren todos a la mesa de todos. Pero nadie mejor que Teresa para entender, además, que se podrían ganar todas las batallas políticas, electorales, económicas, sindicales y sociales, pero si no ganas la batalla cultural, ay mi madre, te seguirán pasando por arriba los que siempre ganaron la pulseada por la hegemonía; con perdón de la palabra.
Estamos entrando a una etapa donde la restauración oligarca del atraso social y el intento de reponer las ideas neoliberales tienen cara de hereje.
Las categorías dominantes vienen muchas veces travestidas de progresía y “sentido común” dominante. Los ciudadanos y los compatriotas son reemplazados por un gigante que siempre pisa fuerte y que se hace llamar “el electorado”.  Y entonces susurran al oído del más convencido militante: “hacete amigo del juez, que es el electorado”. Y es allí donde algunos abandonan las convicciones en las puertas del estudio de TN o de la promesa-amenaza de salir o no salir bien parado en la tapa de Clarín.
Que lo vayan sabiendo: el ministerio que dirigirá Teresa Parodi no representará a los que se quedaron con Papel Prensa, o sea, los mismos que se quedaron con la vida de Julián, el compañero de María Pilar; sino todo lo contrario.
La flamante ministra viene de batallar su ministerio en las plazas, en las calles, en los sindicatos, en las unidades básicas, en las casas de las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo, desde hace muchos años.
Desbordada de amor, como fue la generación diezmada a la que pertenece, Teresa cantaba con su guitarra en las noches de peña en el patio de malvones y de rosas blancas de la capilla “San Juan Bautista” de la ciudad de Corrientes, a la que el digno cura tercermundista, Raúl Marturet, rebautizó junto a su comunidad como “San Juan Obrero”.
Por ahí andaba Vicente Cacho Ayala, ejemplo entre los ejemplos de la militancia popular, predicando la palabra de los nuevos tiempos que se venían para América Latina y el mundo entero.
Y Teresa cantaba y militaba cuando recién amanecían aquellos años setenta,   en aquel tumulto amoroso que terminó con la excomunión de los curas obreros que se solidarizaron con Marturet.
Años después, aquel Cacho Ayala militante fue convertido en “Julián” por la poesía de Teresa, como una forma de resistencia cultural contra la impunidad que se venía al galope con sus secuestradores. 
Ya con la fama a cuesta, Teresa nunca dejó de cantar en las peñas solidarias a las que la convocaron.  
Los maestros la recuerdan en plena huelga docente y en la Marcha Blanca de 1988 cantando junto a ellos, como lo que ella siempre fue: una compañera más. Con su guardapolvo blanco bendito de caricias infantiles que traía de su paso por Misiones. Allá lejos y hace tiempo.
La recuerdan los obreros telefónicos y los ferroviarios que no se entregaban al canto de sirena privatizador del menemismo.
Y en estos años, la Mama-grande que es Hebe de Bonafini, la convidó para que presida el ECUNHI, Espacio Cultural Nuestros Hijos, de las Madres de Plaza de Mayo.
Y allá fue Teresa con su militancia y su arte popular hasta llegar a ser ahora,   ministra de todos y de todas.
Una cosa es adherir a las causas populares. Y se agradece.
Pero otra muy distinta es ser parte indisoluble y consecuente de esas causas. La ministra que asumió Cultura es una de esas partes.
Por eso canta así:
“De qué nos sirve la libertad, si no hay justicia, María Pilar”

Miradas al Sur, domingo 11 de mayo de 2014


3 comentarios:

Graciela S. Tulier dijo...

TE SIGO DESDE LOS 70,EDUQUE A MIS HIJOS CON TUS CANCIONES,TU FIRMEZA Y ACCIÓN HABLAN POR VOS!
NO IMAGINAS LAS ESPERANZAS COMO MUJER DE CULTURA QUE DEPOSITO EN TU GESTIÓN.QUÉ DIOS TE COBIJE Y TE SOSTENGA EN E TRAYECTO!!! GRACIAS SEÑOAR PRESIDENTA DE LOS ARGENINOS POR ESTE NUEVO MINISTERIO Y MUCHO MAS POR EL NOMBRAMIENTO DE ESTA MUJER ,QUE CON SU MUSICA Y SU VOZ SIEMBRA INTEGRACIÓN, INCLUSIÓN E IGUALDAD...EJEMPLO DE TEZÓN Y LUCHA DE AMOR A SU PATRIA.EL SENTIDO DE LA OTREDAD SE LLAMA TERESA PARODI!!! Grace -Periodista independiente. Psciologa social- consultora psicologica.

Graciela S. Tulier dijo...

TE SIGO DESDE LOS 70,EDUQUE A MIS HIJOS CON TUS CANCIONES,TU FIRMEZA Y ACCIÓN HABLAN POR VOS!
NO IMAGINAS LAS ESPERANZAS COMO MUJER DE CULTURA QUE DEPOSITO EN TU GESTIÓN.QUÉ DIOS TE COBIJE Y TE SOSTENGA EN E TRAYECTO!!! GRACIAS SEÑOAR PRESIDENTA DE LOS ARGENINOS POR ESTE NUEVO MINISTERIO Y MUCHO MAS POR EL NOMBRAMIENTO DE ESTA MUJER ,QUE CON SU MUSICA Y SU VOZ SIEMBRA INTEGRACIÓN, INCLUSIÓN E IGUALDAD...EJEMPLO DE TEZÓN Y LUCHA DE AMOR A SU PATRIA.EL SENTIDO DE LA OTREDAD SE LLAMA TERESA PARODI!!! Grace -Periodista independiente. Psciologa social- consultora psicologica.

Eduardo dijo...

Hermosas palabras. Una grande reconocida por otra grande. Felicito a quienes reconocen este gesto de grandeza. Que Dios los bendiga.