domingo, 27 de julio de 2014

De Tecnópolis a Gaza ida y vuelta


La Franja de Gaza queda al lado de La Matanza y La Matanza queda cerca de Tecnópolis y Tecnópolis cerca del Museo Malvinas y el Museo Malvinas cerca de la Casa Rosada y la Casa Rosada cerca de la Franja de Gaza…
Y así sigue la rueda de la vida y de la muerte sobre un planeta que nos es común, a pesar de todo.
Pero en Palestina los niños vuelan por el aire con las alas rotas y el cuerpo roto y la cabeza rota y el alma humana allí donde tenga ojos para mirar y piel para sentir, se romperá  de ver tanto dolor y tanta angustia.
¿Acaso alguna causa que se pretende justa vale la vida de un niño, de uno solo? ¿Acaso la disputa por el territorio  vale la vida de dos niños, de dos solo? ¿Acaso la venganza de unos cuantos adultos vale la vida de tres niños, de tres solo? ¿Acaso una razón de estado por valedera que fuera vale la vida de cuatro niños, de cuatro solo?
Basta de matar niños en Palestina y en cualquier lugar del mundo. Matar a un niño es el mayor    pecado que pudiera cometer la humanidad en todo tiempo y lugar. Matar a un niño es clavarse un puñal en el costado más sublime que le pudiera quedar a un ser humano.  Matar a un niño, a dos, a tres, a cientos de niños, como hoy ocurre en la Franja de Gaza, es matar el origen y el principio de la vida.
Nacemos para seguir naciendo, más allá del calendario. Atentar contra ese mandato,  es atentar contra la vida misma.
Aquí en Buenos Aires, Argentina, aquí en el sur de América Latina, aquí en Tecnópolis no caen las bombas que el Estado de Israel, sus tanques y sus aviones disparan contra Gaza. Salgamos a pedir que vengan todos los pibes de Gaza a Tecnópolis. Que vengan a jugar y a divertirse sin temor a un bombardeo. Hay que ayudar a construir Tecnópolis en la Franja de Gaza. Porque ese es el mundo que queremos habitar los argentinos y en nombre de la paz, todos los hombres buenos del mundo.  
¿Nos imaginamos a un padre palestino con su niño ensangrentado en brazos,  entrando por la puerta principal de Tecnópolis un domingo cualquiera?
Habría que abrirle paso y pedirle perdón en nombre de la humanidad. Habría que socorrerlos ya. Hay que parar la masacre de los niños de Gaza, hay que indignarse de dolor y rabia en nombre de los dioses todos. O de los dioses, nada. Pero hay que gritar bien fuerte que la muerte de un niño es un grito que ordena como la canción de León,  que todos bajen las armas, que aquí sólo hay niños comiendo. Niños estudiando. Niños corriendo. Niños jugando. Niños viviendo.
Mientras caen los misiles allá, los fondos buitres preparan sus cañones financieros desde Nueva York y sus guaridas locales para dispararnos nuevamente, acá.
Nada hay que temer si estamos unidos. Nada pasará sin el consentimiento de este pueblo. Nadie sufrirá si estamos juntos como nación y pueblo.
¿Dónde están los opositores? ¿A quién defienden y representan? ¿Qué nos quieren decir Macri, Cobos y los diarios tradicionales y sus repetidoras cuando alarman nuestro sueño diario con la amenaza permanente de un “default” que no existe ni podrá existir?
Dice Cristina Fernández de Kirchner,  la Presidenta, la Jefa de Estado, la Jefa de la Nación, la líder de una mayoría de este pueblo que somos:
“Hoy, quieren asustarnos a los argentinos diciendo que si no hacemos lo que quieren los fondos buitres, no van a ingresar capitales ni vamos a tener acceso al financiamiento. Y digo yo, desde el año 2003 a la fecha, ¿cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional?
¿Quieren que les cuente cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional? En toda la década del 90. Ahí entraban los dólares. ¡Y cómo no iban a entrar!
Por eso, yo lo que les pido a los argentinos es mucha unidad nacional, no importa si no están de acuerdo con el Gobierno en algunas cosas o en todas, pero en lo que no podemos dejar de estar de acuerdo los argentinos, es que no podemos volver para atrás al infierno que significó la deuda externa durante décadas y que pesó sobre las posibilidades de crecimiento, de desarrollo, de conocimiento, de educación, de vivienda, de salud, de universidades de millones de argentinos. No nos podemos dejar arrebatar el presente y mucho menos el futuro”.
Esta Argentina no es la misma del 2001. Y no hablamos sólo de su economía. Hablamos de la historia. Hay que decirlo con todas las letras: esta Argentina no se parece al país del 2001, sino al país que supo cruzar los Andes para liberar la Patria Grande y supo aprender con Belgrano cómo se lo defiende y supo cruzar cadenas sobre el Paraná cuando los cartuchos eran insuficientes contra el poderío de la mayor flota del mundo y supo decirle que No al ALCA en Mar del Plata, con Néstor, Lula y Chávez. Esta Argentina se parece más, muchísimo más, a la Patria de San Martín, de Mariano Moreno y de Castelli, del Chacho Peñaloza y del Gaucho Rivero defendiendo a Malvinas, de la Juana Azurduy, de Perón y Evita,  que a la patria empobrecida en cuerpo y alma que supimos tener con el neoliberalismo de Menem y De la Rúa, con Cavallo de por medio.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el presente”.
Cuando nos digan al oído que hay que ceder ante los buitres y el juez que los representa, sintamos indignación porque nos vuelven a dejar sin trabajo, sin escuelas, sin hospitales, como en el 2001. Pero luego sintamos en lo más profundo del alma que no estamos solos. Que tenemos patria. Que tenemos Jefa que nos defienda, aunque se piense muy distinto a ella en muchas otras cosas.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el futuro”.
Cuando te dicen que hay que volver a endeudarse y decirle que sí a los poderosos de afuera y sus alcahuetes de adentro, es porque te están mutilando el futuro, el tuyo, el de tus hijos y el de las próximas generaciones de argentinos.
¿Pero sabes qué? Si estamos juntos no habrá Gaza que temer en un país que tiene en Tecnópolis y en el Museo Malvinas el mejor de sus espejos.
Hay que saber vivir y disfrutar este momento histórico.
Y saber vivir, es guardarlo todo en la memoria.

Miradas al Sur, domingo 27 de julio de 2014



Imagen: Oscar Rovito

1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

es cierto, es doloroso, es angustiante... cuánto odio sobre gaza, sobre nosotros... ¡¡¡ NO ES GUERRA, ES GENOCIDIO, ESTUPIDO !!! dlvr.it/6Rj1Hg