domingo, 8 de noviembre de 2015

Reflexiones en voz alta despues de ver hoy a Legrand por la tele


Entonces era la dictadura y la Esma era la Esma, el mayor centro de desaparición y exterminio de hombres y mujeres en la Argentina y cientos de esas mujeres estaban embarazadas.
Entonces la Esma luciría toda limpita y de blanco por afuera y toda de muerte, sangre y dolor por adentro.
Entonces la señora seguía con sus almuerzos sin escandalizarse, vivando el mundial de futbol de los genocidas.
Entonces, tiempo después, cuando los asesinos andaban sueltos por las calles, la señora de los almuerzos televomitivos saludaba alegre a un genocida de la Esma y cobarde entregador de la Causa Malvinas, como se aprecia en la foto.
Entonces la señora Legrand estrechaba sin pudores la mano ensangrentada del asesino de niñas como Dagmar, de monjas y Madres como Azucena y de hombres dignos y brillantes como Rodolfo Walsh.
Entonces las Madres de la Plaza seguían luchando en las calles por memoria, verdad y justicia.
Entonces la señora no se escandalizaba como sí lo hizo hoy por el presunto "mal estado de la Ex Esma" y por la humilde lencería nacional y popular desplegada inocentemente en una feria social, justamente en el lugar donde los genocidas conducidos por Astiz, el de la foto, por el Tigre Acosta y por Massera, violaron muchachas para luego arrojarlas al mar o al rio de la Plata.
Que tenga usted y sus socios mediáticos muy buen provecho señora.
Más allá de su odio, nosotros no olvidamos.
Tampoco perdonamos.