lunes, 15 de agosto de 2016

Cristina, agosto y después




De continuar  ejecutándose las políticas de gobierno basadas en el ajuste permanente, vía transferencia de recursos de los más pobres a los más ricos, endeudamiento externo, desempleo creciente, achatamiento y ahogo de las expresiones democráticas culturales, destrucción de los organismos regionales soberanos (MERCOSUR, UNASUR, CELAC), inexorablemente la sociedad argentina marchará, más temprano que tarde, hacia una nueva tragedia social. Y esta vez será peor que cualquiera de las tragedias ya sufridas por el pueblo, toda vez que no habrá ni un tubo de oxigeno peronista que alivie el agobio colectivo, así como tampoco habrá la chance de pensar ilusamente que el vuelco ocurrirá por “errores de gestión” cometidos en el afán de favorecer la meta de “pobreza cero”.
El macrismo es, por si quedan dudas, la fase superadora del menemismo y la culminación cuasi exitosa de la fragua inconclusa que dejó  la Alianza radical-progresista. Es decir, lo que la derecha oligárquica no pudo lograr siquiera con las dictaduras que supo instalar, lo vino a lograr en tiempos de democracia con los poderosos tanques mediáticos que nos bombardearon la cabeza día y noche y lo siguen haciendo. Primero ensayó con carnet peronista (Menem), después con carnet radical (De la Rúa) y finalmente con carnet propio (Macri y Ceos varios).
El kirchnerismo en cambio, con sus errores, desprolijidades, limitaciones, fue la antítesis de esos modelos de exclusión social.
El cotejo de antecedentes  lo hacemos, como corresponde, con otros gobiernos electos democráticamente porque nos evita el escarnio de comparar la realidad de nuestros días con los antecedentes tenebrosos de las varias dictaduras de la última mitad de siglo XX. Y de paso, no ofendemos a ninguna alma presuntamente republicana.
Retomemos. El macrismo es lo que muestra ser. No es ni más ni menos. Proyectó su brutal reconfiguración de la economía y la sociedad pos kirchnerista y lo está cumpliendo a rajatabla. No hubo errores, no hubo excesos. Este es su modelo de país y si no le gusta, tendrá usted sólo dos opciones: resignarse o enfrentarlo democráticamente como pueda y deba.
Ahora sí que estamos insertos en el mundo y ahora sí que este caótico mundo se nos insertó por todos los costados; porque habrá que recordar que este mundo en que nos metieron es un mundo en guerra, no por religiones como advirtiera el Papa Francisco, sino en guerra por intereses económicos.  Y mientras esté el macrismo gobernando no podremos hacer como Mafalda con aquello de “paren el mundo que me quiero bajar”. 
La realidad es dura; la vida, también. 
En este escenario reaparece Cristina ante todos y todas.
¿Pensaban que iba a llamar a la unidad partidocrática del PJ sin poner condiciones ni fronteras?
¿Pensaban que, por el contrario, se iba a refugiar exclusiva y excluyentemente en los sectores más leales del kirchnerismo?
¿Pensaban que iba a prevalecer su ego y autoproclamarse la líder y conductora de lo que aun no está construido?
No hizo nada de eso.
Seamos serios. Tanto ella como cualquiera de nosotros, mortales de a pie y sin caballo, sabemos que el avance de la derecha fue y es posible porque el movimiento popular está roto en su superestructura. Ampliamos el concepto para que no nos confundamos: en la superestructura institucional del movimiento prevalecen los egos, los cacicazgos, los que tienen la cola sucia y temen hablar, los que sólo saben especular con el próximo cargo porque ese y no otro es su “arte de vivir”, los cobardes con o sin títulos académicos que excusados tras la fachada de la “gobernabilidad”, levantaron dócilmente la manito para votar las leyes del neoliberalismo gobernante.
¿Habrá que barajar y dar de nuevo? ¿Habrá que trazar una raya y dar una nueva oportunidad a todos los que alguna vez integraron el mismo rebaño? ¿O habrá que trabajar para concretar una amplia convocatoria que reúna al universo afectado por estas políticas sin importar identidades partidarias previas? Que lo diga la política. Lo cierto es que el jarrón está roto y hay que construir uno nuevo.
La dialéctica ya enseñó desde hace varios  siglos que el avance de unos es el retroceso de otros. Y que en tiempos de crisis el espíritu sectario es el peor consejero. Releer los clásicos le vendría muy bien a más de uno.
En su primer mensaje de abril pasado Cristina invitó a construir un Frente Ciudadano. No dijo Frente kirchnerista; dijo Frente Ciudadano. En su última reaparición invitó a construir nuevas mayorías. No dijo reconstruir  “nuevas mayorías kirchneristas”, dijo: “nuevas mayorías” a secas. Pero citó dos ejemplos claritos y concisos: la lucha triunfal de los estudiantes secundarios por el boleto estudiantil y la rebelión vecinal contra el tarifazo.  
Por allí pasa la vida: por la participación militante de la juventud, de los vecinos movilizados y de los trabajadores que se pongan de pie como tributo a su propia memoria de clase.
Todo este berenjenal, este campo minado y al mismo tiempo todo este terreno por sembrar, obliga a pensar en otra dimensión de la política que si bien no es novedosa en nuestra historia es indicativa que de cada encrucijada, los pueblos salen siempre construyendo nuevas alternativas. Eso no equivale a decir “nuevas identidades”. Eso lo dirá el tiempo a recorrer y siempre será una consecuencia del camino por andar y nunca un certificado de nacimiento prematuro. De esos errores, además, nunca se sale indemnes.
Para decirlo en términos jauretchanos (perdón Don Arturo): la pelota está picando del lado de la sociedad. Depende de nosotros y sólo de nosotros que la pateemos hacia el lado contrario o la tiremos afuera o nos la dejemos robar y perdamos el partido. 
De todos modos, terminemos con el misterio ese de si Cristina jugará o no jugará. Lo hará desde su responsabilidad histórica como militante, afirmó. Y está bien que diga eso. Porque afirmar  lo contrario sería poner el carro delante y en el mejor de los casos, una indisimulable incoherencia: la de llamar a construir algo nuevo para reconquistar el gobierno y el Estado, pero ponerse ella en primer lugar como candidata a no sé qué.
No obstante, estamos convencidos que eso sucederá cuando las uvas estén maduras, no antes. Y para arriesgar una opinión al respecto: también estamos convencidos que Cristina debería encabezar la lista bonaerense en las elecciones de medio término del 2017. Porque en democracia las reglas son así y porque toda energía social desatada se corona finalmente en el voto popular. No se enojen, es sólo una modesta opinión ciudadana que no compromete a nadie.
Va quedando claro que Cristina busca enfrentar la derrota electoral y los continuos ataques del poder económico, judicial y económico sufridos por ella como por la sociedad, con formas novedosas de liderazgos políticos y sociales, como dijo explícitamente en el reportaje televisivo con Roberto Navarro. No cae en el reduccionismo de proponerse ella como candidata o como la convocante de algo nuevo sino que interpela al pueblo y pide echarse a andar como fuente de toda energía y sabiduría histórica. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, enseñó el poeta.
Arremangarse entonces y a construir mayorías para reconquistar poder popular ahora que los “coroneles de Mitre”, versión republicana siglo XXI, llaman nuevamente a degüello.
Todos los argentinos tendremos algo para aportar en esta nueva construcción colectiva, pero sin dudas serán los jóvenes, los trabajadores y los nuevos excluidos quienes deberán conformar la masa crítica imprescindible.
Quizá el mes de agosto recién inaugurado sea llamado a convertirse en un mes de inflexión que ayude a iniciar una nueva etapa política en la Argentina. Una etapa que sirva para la reconstrucción de las fuerzas populares. Para la recomposición de las fuerzas sindicales. Y para la reconstrucción de los nuevos liderazgos que precisa la sociedad.

Todo será posible con un pueblo movilizado y en paz y a como dé lugar la defensa de la democracia participativa e inclusiva que supimos conquistar en estos últimos años.

Publicado en La Tecl@ Eñe el 2 de agosto de 2017

viernes, 8 de julio de 2016

Repliegue y Reconstrucción: El jarrón roto

Ha llegado el momento de recrear una fuerza que, como el fuego, crezca desde el pie. La memoria del país que fuimos y seremos, será la amalgama imprescindible para volverlo posible y duradero.  Si insistimos en reconstruir el campo popular con las mismas consignas, y lo que es peor, con los mismos  burócratas y oportunistas que formaron parte del núcleo dirigencial de la política de la última década, estaremos en el horno de la historia por mucho tiempo.

Por Jorge Giles*
(para La Tecl@ Eñe)




El jarrón que nos pertenecía, siguiendo la metáfora recreada por Álvaro García Linera, yace al pie de nuestros sueños y desvelos, roto en varios pedazos. Quizá no fue tanto el poder del piedrazo neoliberal que acertó sobre su objetivo, sino la debilidad intrínseca de la contextura y el contenido del jarrón, en tanto símbolo de la categoría nación-pueblo. Hemos fallado una vez más en el eterno intento de reconstruir la Patria Grande y una sociedad inclusiva y más justa en la Argentina y en toda la región. No está muerto quien pelea, pero antes, hay que hacerse cargo de la realidad y no negarla. Los victoriosos de ayer, somos los derrotados de hoy. Como la rueda de la historia continúa, de nosotros, pueblo, dependerá que volvamos victoriosos nuevamente el día menos pensado. 
Claro que pasará mucho tiempo hasta volver a construir un nuevo proyecto liberador que desate los tientos con que hoy los poderosos volvieron a amarrar al pueblo trabajador. Ello será posible si nos hacemos cargo que no será reconstruyendo el mismo jarrón del que supimos beber hasta la noche del 9 de diciembre de 2015, sino construyendo uno nuevo, que se asiente en la memoria de aquel otro, para volverlo más fuerte, más compacto, más consciente y más duradero en su próxima versión.  
Una cosa deberá quedar claro como requisito indispensable para cualquier análisis que se precie de serio: nada, pero nada de nada de bueno habrá que esperar para los intereses del pueblo y la nación argentina por parte del neoliberalismo gobernante y sus cómplices de turno. Los poderosos que hoy gobiernan son voraces depredadores por naturaleza. Cuanta más fortuna tienen, más fortuna quieren. Si por ellos fuera, no saciarán su apetito  hasta devorarse la última expresión de vida que le quede al proyecto nacional y popular. Barren con las ollas y los platos de comida y al mismo tiempo barren con los símbolos más representativos de nuestra memoria fértil.
Nos interesa adentrarnos, por doloroso que fuere, en un camino que nos lleve a pensar y repensar las tareas que la hora exige. De los adversarios y los enemigos lo sabemos casi todo. De nosotros mismos, siempre sabemos a medias. El enemigo es implacable cuando gobierna, nosotros, en cambio, pecamos a menudo de inocentes y dubitativos en circunstancias semejantes.
Si insistimos en reconstruir el campo popular con las mismas taras, las mismas mañas, las mismas consignas y lo que es peor, con los mismos  burócratas y oportunistas que formaron parte del núcleo dirigencial de la política de la última década, estaremos en el horno de la historia por muchísimo tiempo.
Partamos por definir esta etapa como una etapa de repliegue popular que sirve para reordenar las fuerzas que más temprano que tarde apuren la vuelta por la vías democráticas del pueblo al gobierno y al poder. No se puede seguir trabajando, pensando y militando como si el escenario no cambió en nada, más que en el ocupante bailarín de los balcones de la Casa Rosada. Tenemos que hacer un control de daños luego de la brutal ofensiva contra los sectores medios y los más humildes de la sociedad que ese bailarín está ocasionando maliciosamente. Tenemos que advertir la degradación nacional que irá acrecentándose luego del pago a los fondos buitres,  el blanqueo de capitales fugados y la naturalización del delito con los “Panamá Papers”.
El llanto o la queja de los ámbitos palaciegos no mueven el amperímetro de la historia. Sólo la presencia vital en el territorio de la política hará posible la construcción de las nuevas expresiones que nos representen. En todos los ámbitos posibles y necesarios.
Esta es la mayor interpelación que nos debemos a nosotros mismos. No hay mesías, no hay vanguardias iluminadas, no hay liderazgos salvadores para esperar el milagro. Porque el milagro, si es que lo hay, anida entre nosotros. Principalmente en los militantes que levantan sus banderas aun en la aparente y ocasional desesperanza al que nos arrastra el acoso del poder dominante. 
Hay que volver a creer en nuestras propias fuerzas y en nuestras convicciones y en nuestra propia voluntad de cambio. Para eso, y en este marco de análisis, hay que resaltar con letras de molde que el peligro mayor está en el espíritu sectario que sólo sirve, como el miedo, para perderlo todo. Sin unidad del campo popular no hay salvación posible.
Por ejemplo y para empezar:  
¿Es posible pensar en la fusión orgánica y fraterna de todas aquellas expresiones que se identifican como kirchneristas? ¿Es posible impulsar  que toda la militancia salga de sus esquinas partidarias para trabajar codo a codo con la vecindad en estado de riesgo de extinción por los tarifazos? ¿Es posible desterrar la soberbia burocratizada de los que se creen portadores de todas las llaves, de todas las cerraduras y de todas las puertas que al abrirse nos lleven mágicamente al trole que hay que tomar sin errar la parada? ¿Es posible crear las bases de un frente ciudadano que se enraíce en la lucha cotidiana de la sociedad contra el neoliberalismo y no en la sumatoria de sellos partidarios? 
Sí y solamente sí, sería la respuesta correcta; o al menos deseable.  
Los detractores del kirchnerismo decían que tendría corta vida porque nació “de arriba hacia abajo”.
Ha llegado el momento que el pueblo vuelva a recrear una fuerza que, como el fuego, crezca desde el pie. La memoria del país que fuimos y seremos será la amalgama imprescindible para volverlo posible y duradero.
En el estribo: 

Hoy estamos todos inhibidos de los bienes que por derecho propio nos corresponden; el pueblo y su única líder y conductora, Cristina Fernández de Kirchner. Y quizá Cristina vino a decirnos justamente esto y para señalar, digna e inteligentemente, que para recuperar los derechos conculcados, esta es la hora de los pueblos, no de los dirigentes salvadores.  

Buenos Aires, 6 de julio de 2016

*Periodista y poeta

jueves, 16 de junio de 2016

Soy de por aquí nomás


Soy el que lleva un compañero muerto entre los brazos y una compañera herida sobre las espaldas.
Soy una bandera altiva en la muchedumbre y una consigna pintada en el destierro.
Soy el que lleva en la mirada un niño hambriento de justicia y mucho más hambriento de un plato de comida. 
Soy de por aquí nomás. Vivo en la misma casa donde hace rato me tiró la vida en un descuido.
Vivo como puedo y con lo justo, agradeciendo estar de pie en el estribo de mi vida.
Soy la América profunda e irredenta.
Soy hermano del Che y de Eva Perón, por si les caben dudas de mi parentesco.
Soy lo que soy en nombre de Vicente Cacho Ayala, de Salvador y el Pocho, de Beto y de Paloma, del Añamen, de Juanca y de Carlitos, del Chacho Pietragalla, del Flaco Salas, de Tierno y los masacrados en la madrugada de Margarita Belén.
Soy lo que soy en nombre de mi hermano Omar y de mis viejos queridos, combatientes.
Soy el que pintó Luche y vuelve, para morir después de soledad en los bosques de Ezeiza.
Soy el que volvió dignamente con Néstor y Cristina y una pueblada en la Plaza.
Y como sé quién soy en este día, en esta tarde, en esta noche exacta, no voy a permitirles a los poderosos y sus alcahuetes que humillen la memoria de los 30 mil tras la mascarada de uno o cien corruptos.
Soy de por aquí nomás, igual que muchos de ustedes, y le pese a quien le pese, soy un hombre digno y no me entrego ni me doblo ni me vendo.
Soy a pruebas de infamias y derrotas. De hambres y despidos. De ofensas y calumnias de propios y de ajenos. De cárcel y traiciones.
Soy de lealtad y rabia. De vino y de poesía.
Soy la memoria ardiendo a un costado del camino.
Y aunque a veces me lleno de tristezas, yo se que volveremos, no sé cuándo ni cómo, pero volveremos.

miércoles, 8 de junio de 2016

jueves, 19 de mayo de 2016

El tamaño de la victoria


El medio millón de almas movilizadas el último 24 de marzo. Las 200 mil almas rodeando a Cristina el pasado 13 de abril. Los 300 mil trabajadores marchando el 29 de abril. Los 60 mil estudiantes de la semana anterior. Los miles de despedidos movilizados en calles y plazas a lo largo y ancho del país desde que asomó la guadaña neoliberal sobre las espaldas dolidas del pueblo.
Todos ellos, todos sin excepción, constituyen el tamaño de esta primera victoria política contra el gobierno de los Ceos de Macri.
A horas de la votación en el Congreso, más dormidos que despiertos cuando asoma el sol en el horizonte, nos llena de emoción esta victoria más allá y más acá del amenazante veto presidencial.
Macri ya perdió la iniciativa. El pueblo movilizado le marcó su límite. Y ese mismo pueblo deja claro a sus dirigentes, de cualquier sector, que no está dispuesto a rendirse así nomás y así lo demostró en las calles en todo este tiempo. Miremos la panorámica para apreciar el tamaño, el sabor, la textura, la profundidad de este primer gran paso hacia la recuperación del país inclusivo y democrático que fuimos y seguiremos siendo.
Si Macri no lo entiende así y cree que es más fuerte su necesidad de dar una señal por derecha a "los mercados" y firma el veto, habrá firmado la sentencia hacia un paro general y lo que es peor para él, habrá colaborado en su propia y rápida caída en la consideración social. Y de allí ya no se vuelve.
De igual modo, si algunos dirigentes opositores se creen que esta victoria es parte de su patrimonio político, le habrán errado al viscachazo gravemente.
Los principales ganadores son los trabajadores y las trabajadoras movilizados y son los dirigentes y militantes que saben leer correctamente esta hora crucial y actúan en consecuencia.
El macrismo se opuso. Y de ese modo no dejó espacio para las pretendidas "terceras vías" que también son blindadas por los medios bajo el eslogan de ser "la oposición responsable". Perdieron ambos.
El ancho y complejo bloque de voluntades del peronismo kirchnerista legitimó esta madrugada su rol de locomotora principal en el plano político institucional. Lo hizo porque supo expresar muy bien ese tamaño ciudadano de la resistencia popular que se ve en la imagen.
La lucha será larga y costosa. Pero al final de este tramo de la historia, el pueblo vencerá y el pueblo volverá a gobernar con un proyecto nacional, popular y democrático.
Avancemos entonces.

domingo, 1 de mayo de 2016

"La patria salió a las calles"



"La patria salió a las calles" dijo. Y me volvió a enamorar. 
Hay que festejar este Día del Trabajador por eso mismo. El pueblo está de pie y movilizado. Y hay conducción política. Salú!

Zamba




Zamba, Zambita, ¿qué te han hecho, gurí? 
¿quién fue capaz de semejante maldad? 
Te juro que estas lágrimas borrarán más temprano que tarde tanto odio estimulado desde el poder fascista que nos gobierna. Y te prometemos: vamos a volver con el Niño que lo sabe todo y con Niña y con el General San Martín y con Belgrano y con Juana Azurduy y con los Héroes de Malvinas a reparar cada pedacito de tu cuerpito roto para hacer junto a vos una ronda enorme que sane tus heridas y dolores.
Ahora soñemos y luchemos, niño nuestro. 
No habrá olvido ni perdón, Zamba del pueblo. 
Te lo juramos.


Publicado el 28 de abril de 2016

Porqué marchamos


Por estos ojos que nos miran desolados, marchamos.
Por estos hombres y mujeres que hoy quedaron en la calle, marchamos.
Por cada historia de vida en desamparo, marchamos. 
Por la vergüenza del recién desocupado de no saber qué decir al regresar a su casa con las manos vacías, marchamos.
Por estas voces dolientes que supieron hace muy poco "atender al público" en horarios de soles, de lluvias y de lunas rotas y llenas, marchamos.
Por defender la alegría, el salario justo, el derecho al trabajo, la memoria, la verdad y la justicia, marchamos.
Porque seguimos creyendo que sólo hay Fiesta del Trabajador en un país con trabajo y en una patria libre, justa y soberana, marchamos.
Porque no vamos dejar en soledad esta angustia en la mirada, marchamos.
Y porque nuestra única venganza será el día que logremos que estos trabajadores vuelvan a reir como lo hacían cuando había trabajo, producción, salud, educación y cultura..."esa pesada herencia", marchamos.
Y seguiremos marchando hasta recuperar todo lo que perdimos el día que la patria dejó de ser el otro.
Es por eso que marchamos.

Publicado el 28 de abril de 2016

martes, 26 de abril de 2016

Zannini



Si pudieran encarcelarnos de nuevo, lo harían con gusto, Zannini.
Si pudieran torturarnos, exiliarnos o matarnos incluso, también lo harían con ese placer que sólo sentían los verdugos de la dictadura, Zannini.
Qué pensarías Zannini cuando te acosaron primero en un estadio y horas mas tarde en un avión?
Ya se. No me digas. No hace falta. Seguramente eras vos mismo con tus 20 años y una jauría de rabiosos uniformados y civiles mordiendote los talones hasta darte caza y apresarte y matarte a golpes y picanas y vendas en los ojos y gritos de amenazas. Como los que se oían en el avión cual si fuese una mesa de tortura en la carcel de Córdoba donde fuiste a parar en tiempos de la dictadura por orden del asesino múltiple Luciano Benjamín Menéndez.
Y te la bancaste entonces y te la bancaste ahora, Zannini.
Pienso que no sólo sirve la operación del presunto "escrache" para tapar el genocidio económico de la fuga de dinero descubierta en los ya tristemente célebres Panamá Papers.
No sólo sirve esta opereta ejecutada por la cría que dejó la dictadura para tapar el descalabro social que está causando la ola de despidos, los precios de la canasta básica que se fue a las nubes, la entrega de nuestro patrimonio y el nuevo ciclo de endeudamiento con los fondos buitres del imperio.
La opereta sirve, sobre todo, para demostrarnos que las oligarquías de esta parte del mundo no volverán a tolerar un proyecto de país que se anime siquiera a intentar repetir la experiencia kirchnerista de estos últimos años.
La experiencia sirve para recordarnos que aquí manda el odio como mandó siempre que las clases dominantes gobernaron durante estos 200 años de historia.
Los siento mucho Zannini. Creeme que lo siento mucho. Que querría alas para estar con vos en ese instante y estamparles en la cara a esa derecha rabiosa que: ¡a Zannini se lo respeta carajo, como se lo respeta a Néstor, a Cristina, a Máximo, a Alicia, a Milagro, a Hebe, a todos quienes hicieron posible que vivamos un país que marchaba a ser un país de iguales como nunca antes!.
Pero en especial a vos se te respeta porque fuiste el hacedor de tan bella prosa y tan bellos poemas como los que dieron letra y corazón a la Asignación Universal por Hijo, al primer discurso de Néstor, junto a Cristina, a cinco millones de puestos de trabajo, a la recuperación de YPF y tantas otras conquistas colectivas.
A vos se te respeta, carajo. Como se respeta la vida. Como se respeta la historia. Como se respeta a los sobrevivientes del genocidio, como vos, que no devolvieron con odio tanto odio, sino con amor al pueblo. Que es al fin y al cabo nuestro único desvelo. Y es la única razón para seguir enteros pese a tanto odio nuevamente desatado desde la altura de un avión. Casi como una metáfora del poder concentrado y rapaz que hoy nos gobierna.
Y si de algo te sirve, Zannini, (deberías saberlo pero no está mal reafirmarlo en estas horas), que somos miles los compatriotas que apostamos a nuestras convicciones y que por eso cantamos y que por eso soñamos y que por eso amamos y que por eso damos testimonio de este humilde compromiso con tu compromiso de vida.
Nada más, que darte las gracias por tu ejemplo de entereza soportando dignamente el aliento de los nuevos verdugos. Y porque se acortan las palabras y se alarga el abrazo, Zannini.

viernes, 22 de abril de 2016

miércoles, 20 de abril de 2016

Para la libertad sangro, lucho y pervivo


Breve crónica del encuentro de Cristina Fernández de Kirchner con artistas y comunicadores en el Instituto Patria.
Buenos Aires, 19 de abril de 2016.
Al ingresar al Instituto, nos saludaba un amplio espacio colmado de caras conocidas y un rumor en el aire como un colmenar de abejas. Sabíamos que Cristina podía demorarse, pero no importaba. Ella venía de la Isla Maciel, de reunirse con chicos de las barriadas más humildes y con curas comprometidos con su opción por los pobres. Con ellos, vale la vida.
Hasta que apareció por el frente del salón y todos se levantaron para expresarle su amor en un abrazo colectivo que se hizo canción, consignas y aplausos emocionados. Pero Cristina decidió bajarse del escenario que le habían preparado, caminó hasta el centro del espacio y desde allí nos habló como si lo hiciera sentada en la cocina de su casa, alrededor de leños encendidos que abrigaban el alma desolada de quienes la esperaban.
Fueron dos conceptos principales los que desarrolló en su amena charla: el poder de la comunicación y la defensa de la libertad.
Descarnadamente describió, citando a don Arturo Jauretche y al vicepresidente de la hermana Bolivia, Álvaro García Linera, cómo el poder económico ejerce su dominio social en el mundo y en nuestra región principalmente, penetrando en amplios sectores populares a través de sus potentes bocinas mediáticas, para desestructurar, descontextualizar y finalmente desclasar a esos sectores, logrando se aparten del proyecto colectivo que les posibilitó ascender social y culturalmente y transformarlas luego en presas fáciles y funcionales a favor del proyecto neoliberal de los sectores dominantes. Las revoluciones aprenden más de sus derrotas que de sus victorias.
“Nada de lo que aquí se publica se decide acá”, sostuvo Cristina. “Esto viene desde muy lejos”, afirmó, mientras mostraba las tapas de dos revistas de venta masiva en Brasil y Argentina que parecían un calco: Dilma y Cristina, falsamente, con el rostro crispado.
La nueva versión siglo XXI de la “operación Cóndor” estaba a la vista de todos.
El antídoto propuesto y desarrollado para enfrentar lo antedicho, es contar la verdad desde la pasión, la emoción y la experiencia concreta que vive y sufre nuestro pueblo.
Y luego habló de la libertad al desarrollar la razón de ser del “Frente Ciudadano” que propuso bajo el aguacero el 13 de Abril en las puertas donde habita el mismo diablo, allí en la Avenida Comodoro Py.
Dijo Cristina que podríamos discutir e incluso permitirnos seguir discutiendo ante la sociedad y el gobierno de turno, cualquier otro concepto, cualquier otro derecho, cualquier otro pensamiento sobre la vida y su porvenir. Discutir por ejemplo sobre la igualdad y sobre los programas de gobierno y sobre las políticas de estado según el cristal con el que se mire. Pero hay algo sobre lo que no discutimos, ni transamos, ni flexibilizamos, ni relativizamos. Y es sobre la libertad. Para rematar afirmando: “y lo que hoy está en juego y en peligro es la libertad”. Por eso un Frente Ciudadano que reúna todas las almas libres, piensen como piensen políticamente y hayan votado a quien hayan votado en las últimas elecciones.
Con un gobierno de derechas es posible resignarse a perder conquistas sociales muy valiosas, a la espera de nuevas oportunidades políticas que permitan reconquistarlas una por una. Lo único que no nos está permitido es resignarnos a perder el derecho a ser ciudadanos libres.
Era Cristina en su plenitud luminosa. Alumbrando en medio de la noche más oscura.
Y dijo: el miedo es la antesala de la pérdida de la libertad. Y empieza a ser la nuestra, triste y lamentablemente, una sociedad con miedo.
Miedo a perder el trabajo. Miedo a que te espíen el perfil personal en las redes sociales. Miedo a que te persiga la justicia injusta al servicio de los poderosos. Miedo a que te inventen causas y salgas escrachado en los grandes medios. El miedo son los medios; y viceversa. Miedo a que no te alcance el sueldo para bancar la mesa, el desayuno y la merienda de la familia.
Para defender la libertad, entonces, hay que enfrentar el miedo.
Por eso, nada más ni nada menos, es necesario construir un gran frente que nos agrupe y exprese a los millones de ciudadanos decididos a no caernos del piso que logramos conquistar en estos últimos años.
Nuestra arma es la palabra. Y la palabra organizada es nuestra convicción y es nuestro sueño de hombres libres. “Lo demás no importa nada”, diría San Martín.
Ahora dependemos de nosotros mismos para pegar la vuelta. Cristina ya volvió, para recordar lo que enseñó Belgrano: “el miedo sólo sirve perderlo todo”. Y para decirnos que nos propongamos, para la próxima, hacer inconmovibles las conquistas sociales y hacer irreversibles los movimientos populares, más allá y más acá de sus propios líderes. Estamos todos convocados.

viernes, 15 de abril de 2016

El mismo amor, la misma lluvia



Este 13 de Abril fuimos miles de voces en las calles. Fuimos miles de miradas llorosas de emoción. Fuimos miles y miles de almas bajo la lluvia y el viento en los alrededores de los Tribunales de Comodoro Py para estar junto a Cristina. Junto a la lider. Junto a la Presidenta de todos y de todas, la que al igual que Néstor, no dejó a nadie en la banquina; más que a los fondos buitres de adentro y de afuera.
Un puñado de militantes de la generación diezmada fuimos una modesta parte de esas almas. Y no cabíamos de la emoción y la gratitud a la vida por brindarnos esta oportunidad de ser una pequeña parte de esta historia colectiva.
Nos acordamos más que nunca de nuestros amados compañeros y compañeras ausentes para siempre. Y que estuvieron presentes nuevamente.
Hoy volvió la política al centro del escenario y habló del futuro y de las asignaturas pendientes para poder construir, más temprano que tarde, un frente tan amplio y ciudadano que sea capaz de abarcar a todos los perdedores y agredidos del gobierno neoliberal vigente.
En un momento se me dio por recordar que el 14 de abril es mi cumpleaños y el de mi hija Sol. Pero faltaba un día. Y entonces, soñador al fin, volé muy alto imaginando que esa multitud de pueblo celebraba con nosotros un nuevo año de vida. Muy pronto entendí que junto a esa multitud que nos contenía, celebrábamos la vuelta de Cristina y celebrábamos la vida haciendo historia, como acostumbran los pueblos cuando ganan las calles.
Con eficaz disimulo, por semejante vuelo, me dije por lo bajo: "Salú".
Y nos fuimos cantando. Como en aquel lejano 17 de noviembre cuando volvió Perón y nos animaba, igual que ahora, el mismo amor, la misma lluvia.

sábado, 9 de abril de 2016

Reflexiones desde la calle




La supuesta "imputación judicial" a CFK se llama mediática, política y técnicamente: "Contragolpe": Se descubrió la madriguera fiscal de Macri (vía Panamá) y entonces contragolpean atacando directamente a Cristina.
Un escándalo ficticio tapa un escándalo real. Es de manual.
Hagamos docencia con lo aprendido en nuestros años de estudiantes de Derecho: un fiscal acusa y pide investigar; sólo un juez puede imputar. ¿Se animará su señoría? 
Ahora bien: esto demuestra que están decididos a todo, incluso a meter presa a CFK. Seamos concientes que en las relaciones de fuerzas palaciegas el pueblo lleva todas las de perder: no tiene un partido judicial ni al gobierno ni al poder económico ni a los grandes medios de su lado. Su única fortaleza es la calle.
Por eso, el 13 de Abril debería dejar de ser un simple acompañamiento solidario a la Presidenta a Comodoro Py para convertirse, necesariamente, en una pueblada que desde allí debería marchar a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país para quedarse acampando hasta que Cristina hable a la multitud orientando el futuro.
O lo nuevo termina de nacer y lo viejo termina de morir; o lo viejo nos lleva nuevamente a todos puestos.
El golpe palaciego contra el pueblo está en marcha.
La llamada "imputación" del fiscal es un anzuelo con carnada podrida (harina de fariña, por ejemplo), para ver qué pasa.
Si los empoderados se quedan en su casa, si no hay reacción popular, seguramente se impondrán los injustos de la historia. Pero al revés, por eso y sólo por eso, si los empoderados, no sólo la militancia organizada, llenan multitudinariamente las calles el próximo 13 de Abril, la democracia (y no la dictadura) es la que impondrá su propio orden. La historia se aceleró. Los tiempistas del buen gusto y lo políticamente correcto, abstenerse.
Es hora de definiciones drásticas. El tiempo no lo pone sólo el pueblo. Los puso el enemigo contra la voluntad del pueblo. O se responde rápidamente o el tarifazo, el ajuste, la devaluación, la inflación, los buitres, la desaparición de la Causa Malvinas,la prisión de Cristina, se convertirán en los modernos fusilamientos contra el pueblo argentino.
Es ahora o nunca. Y lo dice un pobre y viejo periodista, maestro de escuela, militante peronista de dos siglos, con casi cien años de vida, que desconoce la presunta sabiduría de los ancianos y no apuesta a la prudente espera que aconsejan los huesos maltratados, sino que sigue creyendo en la rebeldía que imponen las convicciones.
Todos con Cristina el 13 de Abril. Todos con nosotros mismos.
Viva la Patria!

sábado, 2 de abril de 2016

Gloria y Honor a nuestros Caídos en Malvinas, ahora y siempre!



Hace apenas un año la Presidenta de la Nación encendía el Faro de la Soberanía en el Espacio de la Memoria y los Derechos Humanos.
Es, desde entonces, la luz del Museo Malvinas, el digno lugar que representa la Causa mayor del pueblo argentino.
El Museo Malvinas fue inaugurado por esa misma Presidenta en 2014.
Esa misma Presidenta había elevado a Secretaría de Estado de la Cancillería al ámbito institucional que se ocupaba de la Causa en el plano de nuestra política exterior.
Esa misma Presidenta viajó antes a Londres junto a un grupo de Ex Combatientes y Veteranos para rendirles homenaje a ellos y a nuestros héroes caídos en suelo malvinense.
Desde el primer 2 de Abril como Presidente, en el 2004, Néstor Kirchner asistió siempre a los Homenajes oficiales de este Día magno. Cristina siguió el mismo camino. Siempre.
Ambos Presidentes repararon los derechos negados durante años a los Veteranos y Ex Combatientes.
Cristina ordenó la desclasificación del Informe Rattenbach y lo hizo público. Está en el Museo.
Cristina ordenó la impresión y circulación de billetes de curso legal, con la imágen de las Islas, de su fauna y flora, del Gaucho Rivero, del Crucero General Belgrano, del Cementerio de Darwin, de los albatros y las gaviotas, como fiel Homenaje a nuestras Islas usurpadas.
Durante los gobiernos de Néstor y Cristina se impulsó el trabajo diplomático para que Naciones Unidas reconozca la verdaera extensión de nuestra plataforma continental. Hoy la patria es más grande en su extensión gracias a esas políticas. Y Malvinas está reconocida por la ONU como territorio argentino.
Habría mucho más para apuntar. Sólo queríamos reafirmar, a modo de Homenaje en días tan dramáticos como los que hoy sufrimos, que el 2 de Abril se debe recordar liberando la Patria de cualquier yugo opresor contra su pueblo. Siempre.
Lo demás es verso y es cinismo.
Hay que evitar que se vacíe de contenido esta fecha.
Hay que condenar a la dictadura cívico-militar que provocó la guerra.
Hay que honrar a nuestros muertos y heridos en combate.
Hay que denunciar al cipayo que privilegia su amistad con los piratas antes que con sus compatriotas.
El 2 de Abril debe recordarse haciendo ejercicio de la Memoria y con el Pueblo adentro.
Esa es la mejor manera de honrar a los dignos soldados que quedaron para siempre en nuestras Islas soberanas.
Hasta las Malvinas, siempre!

viernes, 1 de abril de 2016

Derechos Humanos y Malvinas


Avivar boludos



La restauración conservadora y fascista avanza en todo el continente. 
Los poderes económicos, locales e internacionales, se proponen iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento externo y empobrecimiento general y para ello intentan eliminar las conquistas sociales y culturales alcanzadas en los últimos años por gobiernos populares en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y Brasil. Se valen para ello de sus secuaces en el poder judicial, de sus serviles en el poder legislativo y todo bien regadito con la banca del poder financiero más rapaz y más buitre. Pero esta vez la infantería demoledora ya no son las fuerzas militares, sino el poder mediático de los grandes medios "periodísticos" que aturden a la población editando la realidad con sus mentiras y conspiraciones a mansalva. 
¿Quiénes no son permeables a este ametrallamiento mediático?: Los sectores mas avanzados en la conciencia social, los militantes políticos populares y sindicalistas honestos y consecuentes, los artistas comprometidos con su pueblo, como Chico Buarque en Brasil y Teresa Parodi en la Argentina, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y seguramente muchos más. Pero un sector importante de las clases medias, los sectores sin conciencia de clase ni de pertenencia identitaria nacional, aquellos a los que Bertold Brecht llamó "analfabetos políticos", se tragan todo el veneno que reciben a través de los grandes medios y la basura dispersa en las redes como si fuese un jarabe contra la "corrupción" y otros males previamente configurados en gabinetes psicologicos y usinas que definen las grandes operaciones políticas de estos días. Así es que circulan "videos", "notas" "grabaciones armadas", etc. La persona honesta y conciente reacciona así: "Que mentira total lo que transmiten". Pero hay otros millones que expresan escandalizados: "Qué vergüenza Dilma, qué vergüenza Cristina, qué vergüenza Lula" creyendo todo lo que le hacen consumir.
Pues bien, allí está la tarea pedagógica de este tiempo: avivar boludos. Porque son ellos los que finalmente hacen de tropa de la derecha salvaje. En el mercadito del barrio, en el colectivo, en el subte, en el banco, en la plaza, desefundá tu verdad y por cada boludo que convenzas diariamente, la victoria estará más cerca. Porque si hay algo que aprendimos después de tantos dolores es que las revoluciones sólo la hacen los pueblos.

Querida Mary



Prefiero recordarte así por los días y los meses y los años que vendrán. Así como te vimos siempre: de pie, alentando a los compañeros, enseñando siempre con tu palabra y tu ejemplo de lucha. Por eso no voy a despedirme en tu partida. Siento que tenemos el derecho de llorarte pero mucho más el deber de intentar reemplazarte en el camino. Hay tanto enemigo enfrente que no podemos ni debemos aflojar. Te enojarías mucho, además, querida Mary.
Antes de nuestra última derrota, hace muy poco, nos dimos el placer de recorrer juntos el Museo Malvinas y trazamos allí planes para el futuro y volvimos a soñar con llenarlo de pueblo y de gurises haciendo de cada lugar que fuimos construyendo con Néstor y Cristina, verdaderas escuelas de la patria. Pero ya ves, Mary querida, tendremos que hacer un paréntesis, por ahora. El viento de la historia, como alguna vez escribimos juntos, nos irá llevando y trayendo según las circunstancias. Hoy prefiero verte así, tan luminosa y potente en esa humanidad que desbordaba tu cuerpito de gorrión. Y cantarte al oido para siempre aquella canción tan nuestra: "La historia se hace a fuego lento y el pueblo sabe que el maestro es el viento". El viento sos vos, Mary querida. Gracias por todo y hasta pronto, compañera amada.

Posdata: no te olvides de llevar tu guardapolvo blanco y un puñadito de tizas para seguir escribiendo en el cielo de los justos.

viernes, 25 de marzo de 2016

La memoria no se rinde



Este 24 de Marzo de 2016 la memoria popular ganó una batalla crucial, de esas que están destinadas a hacer historia en la historia de los pueblos. 
40 años después del golpe cívico militar más sangriento, 39 años después del secuestro y desaparición de Rodolfo Walsh, 100 días después de venir sufriendo el gobierno más represivo y excluyente de esta democracia conquistada en 1983, con su ola de censuras, endeudamiento externo y despidos masivos, y apenas unas horas después del intento más osado de corromper la memoria en un Parque blindado y solitario frente al mismo río donde arrojaron los cuerpos de nuestros compatriotas desaparecidos, una multitud de pueblo respondió reventando Plaza de Mayo y sus alrededores para condenar el genocidio de ayer y su continuidad civil en el presente.
40 años después un hilo invisible y sanador reparó nuestras heridas en las cientos de miles de personas, mayoritariamente jóvenes, que se hicieron presentes, en sus consignas, en sus canciones, en el texto valiente y maravilloso leído en la Plaza por Taty, Estela y los Organismo de Derechos Humanos, en el camión llevando a Hebe y a las Madres, y en la publicación que hiciera a la misma hora que llenábamos calles y plazas, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner reivindicando justamente a Walsh en su Carta Abierta a la dictadura.
Una Carta tan lejana y tan cercana a la vez.
Quizá ese mismo hilo invisible que moldea la historia de las naciones quiso unir lo escrito y leído en la Plaza, con el texto concebido por Cristina.
Lo cierto es que este pueblo dijo hoy que estamos vivos, que estamos enteros y por si quedaran dudas, en el Día Nacional de la Memoria, se juró volver.

viernes, 18 de marzo de 2016

Palos en la rueda


Mientras la rueda del poder dominante avanza aplastando nuestras cabezas, nos invitan a rendirnos nuevamente. A claudicar. A resignarnos. A olvidarnos de lo que fuimos y quisimos ser.
Pero a esa imagen triste y dolorosa del 2001 yo no quiero volver.
La rueda del poder nos expulsa, nos deja sin trabajo, sin salarios ni esperanzas y nos intima a aceptar pasivamente esta realidad desde el posibilismo cobarde que se hace cargo “responsablemente” de la “gobernabilidad”.
Y por si fuera poco, nos invitan a creer que después de rendirnos ante los fondos buitres y el FMI lloverán millones de dólares que vendrán a salvarnos del desamparo en que nos dejó la década pasada. El mismo modus operandi que en el 2001. Los asesinos siempre vuelven al lugar del crimen.
Con su permiso señores, vengo a decir ante mi descendencia, ante mis amigos y mis compañeros, ante mis vecinos y compatriotas y ante mis enemigos de toda la vida, vengo a decirles que, como muchos de nosotros, YO NO ME RINDO. Que no me rendí ante la picana ni la cárcel de la dictadura, que no me rendí ante el menemismo, que no me rendí jamás ante los cantos de sirena de comprar la última oferta por “cambio de estación”, y que por eso mismo no me rindo ni me rendiré ahora ante la fantochada cruel y ruinosa del macrismo gobernante.
Hay que animarse a saltar las vallas del cerco mediático que nos quieren imponer y dejar de repetir la mediocridad de esa frase culposa y defensiva de que “no queremos ponerles palos en la rueda”.
A los victimarios y culpables de los nuevos dolores que decenas de miles de trabajadores hoy están sufriendo, hay que oponerles palos, llantas, pueblo, en nombre de la paz, para que el odio no siga destruyendo las conquistas que el amor y su proyecto de país lograron.
No cuenten con nosotros para allanarle el camino a esa rueda genocida que viene desde Rivadavia y Mitre pasando por Videla y Martínez de Hoz. Es decir, no cuenten con los “nadies”. Con los dignos. Los incorregibles. Los malditos del país burgués. Los peronistas de Perón y Evita, de Cámpora y Cooke, de Néstor y Cristina. Los viejos y los nuevos rebeldes de la Patria Grande.
Honorables señores diputados, senadores y gobernadores: en esta hora crucial, háganse cargo ustedes de la lealtad o la traición al mandato popular.
Nosotros ya elegimos.
Desde las calles y las plazas de la resistencia, los compatriotas de a pie cuidaremos el fuego y la memoria a cómo de lugar el tiempo que vivimos.
Más temprano que tarde sabemos que nosotros, o lo que quede de nosotros, volveremos. Nosotros siempre volvemos. Pero en el mientras tanto, sepan ustedes, que nosotros no olvidamos ni olvidaremos.
Ni al joven padre indignado con su hija en brazos que volvió a creer, en la patria gobernada por Cristina, que la patria era el otro, ni al viejo que volvió a soñar que después de tantos dolores, teníamos patria nuevamente.Ni a los miles de pibes que volverán a marchar contra el olvido este nuevo 24 de Marzo, Día Nacional de la Memoria.

sábado, 23 de enero de 2016

El Museo Malvinas como metáfora del pueblo.





El Museo Malvinas fue concebido, desde su origen, como un barco navegando y en permanente construcción. No fue nunca un barco amarrado y quieto, sino una plataforma donde pudimos combinar armoniosamente debates sobre la Causa Malvinas, fiestas patrias escolares, danza, teatro, música y hasta guías que de pronto se transformaban en actores maravillosos que representaban al Gaucho Rivero, a Malvina Vernet y otros personajes de la historia.
Pero ese era el Museo Malvinas en un país inclusivo, un país soberano, un país donde se respetaba el derecho a la información y la libertad de expresión.
Con el cambio antagónico de proyecto de país, elecciones mediante, todo lo popular se ha puesto nuevamente en riesgo. Y este Museo, que es el museo de las cosas vivas de nuestra historia, corre el mismo riesgo que el salario y el empleo de los trabajadores, el poder adquisitivo de la AUH, el destino de la educación, la salud y la cultura.
Así son las cosas mi amor.
Hoy es la tripulación de guías, técnicos y administrativos los que evitan que el Museo naufrague. Con la dirección acéfala el Museo mantiene su rumbo gracias al timón de sus trabajadores. Ojala lo pudieran seguir haciendo en el futuro. Nombren a quien nombren, confiamos en que así será. Cual si fuera una metáfora de su pueblo, debería mantenerse con la proa firme tras algunas coordenadas imprescindibles para estos tiempos que corren: no aislarse de la sociedad, no achicarse en su densidad y no fragmentarse ni dividirse internamente.
El contexto dominante que plantea la derecha gobernante obliga a la unidad y la organización popular; pero ojo, también es fuente de oportunismos, travestismos y toda la miseria humana que suele dispararse en épocas de encrucijadas históricas. Habrá que estar atentos.
Bastaron unos pocos días para observar que el triunfo electoral de Mauricio Macri era la ocasión que aguardaban las clases dominantes y el poder financiero neoliberal, para dar el zarpazo más veloz y anti popular de la revancha oligárquica del que tengamos memoria.
No hubo “gradualismo”, como ilusamente algunos esperaban. Es que la derecha que gobierna no es producto de una derecha republicana y democrática, cuidadosa de las formas civilizadas, sino es la más fiel expresión ideológica de la cría que dejó el neoliberalismo más autoritario.
Acostumbrados como estaban en llegar al gobierno exclusivamente por vías violentas, esta vez se adaptaron a las circunstancias históricas, aceptaron las reglas de la democracia, formaron un partido, el “PRO”, constituyeron una nueva alianza con el radicalismo, “CAMBIEMOS”, fueron a elecciones y…ganaron.
En este marco se produjo esta feroz redistribución del ingreso, sólo experimentada en tiempos de dictaduras. Los trabajadores y los sectores populares fueron saqueados en la primera semana de la presidencia Macri, transfiriendo el 50 % de su poder adquisitivo a las arcas de los sojeros, de los grandes bancos locales y extranjeros, de los exportadores, de los especuladores financieros.
Sólo falta que emitan un billete de $ 500 con los rostros de Martínez de Hoz y Cavallo para completar la pesadilla.
No es tiempo de llorar sobre nuestras derrotas. Es tiempo de caracterizar correctamente la etapa que iniciamos y la naturaleza oligárquica del gobierno. Vienen por nuestros salarios, por nuestras jubilaciones, por nuestra soberanía, por nuestras libertades.
No somos pocos; somos la mitad de la sociedad y somos esa Plaza de Mayo del 9 de Diciembre saludando a Cristina, jurándose volver.
Sólo habrá que saber administrar correctamente las fuerzas y las energías populares.
La lucha recién empieza.

Nota publicada en el último número de la revista de Madres de Plaza de Mayo