domingo, 16 de marzo de 2014

Donde habita el diablo




El proyecto nacional y popular, el verdadero, el que enraíza su origen en las latitudes profundas de la historia, el que carga sobre su ancha espalda sus muertos  y desaparecidos, el que dice y sostiene con el cuerpo que “la patria es el otro”, es un proyecto de vida coherente que a veces triunfa y a veces resulta derrotado.
La victoria y la derrota son apenas circunstancias que se suceden según distintos factores que actúan sobre la coyuntura.
Pero cualquiera sea el caso, el proyecto no se pierde bajo la bruma de la circunstancia.
Este manojo de ideas, tan simple como se expresa, es el principal legado que inauguró el kirchnerismo ni bien amanecía el nuevo siglo en medio de la peor crisis de la sociedad argentina.
Hoy apreciamos, desde una vista panorámica de la realidad, que el proyecto nacional que conduce Cristina Fernández de Kirchner, se muestra como el paisaje más previsible de un país imprevisible.
Y se muestra consecuente con sus convicciones. Y se muestra dúctil y capaz de conducir la barca colectiva en medio de la más feroz tormenta mundial. Y resuelve los problemas de la gente en el trajín cotidiano. Y desarma, además, una por una todas las barricadas que le planta el poder financiero concentrado armado de medios de desinformación masiva y de ese hueso duro del poder de la pampa húmeda conocido como el sujeto “el campo”. La oligarquía que le dicen.
En este marco hoy podríamos mencionar para ejemplificar la vitalidad del proyecto, el viaje de la presidenta a Roma para encontrarse nuevamente  con el Papa y de allí volar a París para presidir la inauguración del Salón del Libro, invitada de honor del gobierno francés; pero preferimos poner el acento en la decisión de la Universidad Nacional de La Plata de otorgar el diploma de Doctor Honoris Causa a los dos presidentes democráticos salidos de sus aulas: Néstor y Cristina.
¿Saben por qué nos parece importante destacarlo? Porque pocos pueden volver a su casa y a su barrio y a su pueblo y a su escuela y a su Universidad después de ser presidentes del país y  caminar orgullosos y de yapa, recibir este digno reconocimiento de aquellos que los conocieron desde que eran así de jóvenes. 
Son pocos los estadistas que pueden lucir en la solapa una distinción académica en reconocimiento a su “vocación por la defensa de la Educación pública, gratuita y de acceso libre”, como reza la resolución del rectorado platense.
El gobierno del país es este, el mismo que alentó durante la asunción de Michelle Bachelet en Chile,  la presencia de los cancilleres de la UNASUR en Venezuela en solidaridad con el gobierno, el pueblo, la democracia y la paz. El mismo que cuida los precios para desalentar la especulación voraz de las corporaciones empresarias más antisociales. El mismo que envía a su Jefe de Gabinete para que defienda el proyecto en el Congreso durante 12 horas corridas.
En el peor de los casos y ante la más feroz de la  crítica opositora, a este gobierno le cabrá siempre aquella sentencia de Perón: “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores”.
Tan peores son que quedaron atrapados en su propia telaraña con comportamientos propios de la antigüedad, antes de Kirchner.
El caso más dramático y repudiable es el piquete sindical que, con mano de obra propia o alquilada da lo mismo, arrojó a un trabajador discapacitado desde el puente Avellaneda. Es esa la expresión más violenta de los que se quedaron anclados en el país violento que fuimos dejando atrás en estos últimos años de inclusión social. Tolerancia cero con esa violencia callejera que azota contra el país que recuperó 5 millones de empleo y reparó los derechos de los ancianos, los jóvenes y los pibes.
Desde el costado viejo de la política también se arroja al vacío el prestigio de los hombres y mujeres que estudiaron, investigaron, crearon y ahora proponen una nueva justicia y un nuevo Código Penal. Vale todo con tal de seguir cumpliendo con los deberes que le marcan desde las tapas de Clarín y La Nación.
Es interesante analizar la movida del tablero opositor a partir del pronunciamiento falso y demagógico de Massa contra la iniciativa de reforma del centenario Código Penal argentino.   
No nos detengamos en la picardía mediática de Massa para instalar presencia a cualquier costo. Eso queda claro. Vayamos, en cambio, al análisis de las consecuencias que ese gesto acarreó. Y que no es otro que la reafirmación de la pobreza intelectual de todo el arco opositor, salvo honrosas excepciones.   
Si del lado del massismo queda clara su orfandad de ideas y su política de “vale todo” para ganar fama, incluso tapar murales de las Abuelas, es más que preocupante advertir que el sistema de partidos políticos en la Argentina sigue siendo un alma en pena bailando bajo la luz de una luna de cartón pintado.    
No es entendible que los mismos partidos que designaron sus representantes hace dos años para conformar una Comisión de notables con juristas de prestigio para que trabaje fuera de cualquier sesgo electoral en la reforma del vetusto Código Penal, pongan ahora marcha atrás porque Clarín y Massa les marquen  la cancha desde el miedo y el terrorismo verbal.
Nos vamos.
Cuando el presidente Kirchner empezó a identificar a Clarín como el patrón del mal de nuestra democracia, algunas voces decían que era un error ponerle nombre al adversario. El tiempo le dio la razón a Néstor. No sólo porque hoy Clarín debe asumir su desarme como monopolio y el articulado completo de la Ley de Medios; no sólo porque Clarín, certificado por la auditoría del IVC,  vendió en 2013 menos ejemplares que en 1959 cuando los argentinos éramos apenas 20 millones; sino fundamentalmente porque se demuestra que, como dice la Biblia y a tono con la visita al Papa Francisco, al diablo hay que ponerle nombre y apellido para que todos lo puedan reconocer.
Esta semana el ministro británico para América Latina, Hugo Swire, reconoció que “el Reino Unido prefiere a Massa o Macri para debatir sobre el tema Malvinas”.
¿Te queda claro dónde habita el diablo?

Miradas al Sur, domingo 16 de marzo de 2014

domingo, 9 de marzo de 2014

Cristina vuelve a cruzar los Andes


La Presidenta argentina viaja a Chile para asistir a la segunda asunción presidencial de Michelle Bachelet.
Arranquemos con una pregunta nada capciosa: ¿Sólo por eso Cristina cruzará los Andes nuevamente?
Si tenemos en cuenta que Cristina es poco afecta a los actos meramente protocolares, como lo fue el presidente Kirchner, es legítimo pensar que las mandatarias de nuestros respectivos países se dirán muchas más cosas que las que se dicen en los consabidos saludos de ceremonia.
Mirando el horizonte es posible creer que en el abrazo de Michelle y Cristina se abrazará el sur del continente latinoamericano,  retomando una senda que iniciaron los libertadores de ambos lados de la cordillera andina, San Martín y O´Higgins. Esa senda es la que seguramente se propondrán retomar ambas Presidentas a partir de mañana; hay que recordar, por si alguien lo olvidó, que son las mismas mujeres que cuando la derecha golpista intentó derrocar en setiembre de 2008 al presidente de Bolivia, Evo Morales, ellas, junto al presidente Lula,actuaron rápida y decididamente convocando a la UNASUR, frustrando así la sedición antidemocrática que venía al galope de los poderosos sojeros secesionistas de aquel país hermano.
Con la reedición del ALCA en las costas del Pacífico es preciso consolidar hoy más que nunca los lazos de amistad entre nuestros pueblos y gobiernos. Unidos somos invencibles, es la consigna que baja desde Bolívar y San Martín para recorrer la historia de estos 200 años. Y al revés: desunidos somos presa fácil del imperio y los poderes de turno.
Esa es la triste realidad que recorrió América Latina hasta la irrupción en este siglo XXI de los presidentes Chávez, Kirchner y Lula.
Y cómo le gustan las paradojas a la historia: también en la semana transcurrida, como ahora, entre el 9 de marzo y el 16 del mismo mes, pero de 1819, el General San Martín se debatió entre aceptar o rechazar la orden del gobierno porteño para regresar a Buenos Aires. Aceptarla significaría que en lugar de enfrentar a los godos en Chile, enfrentara a las montoneras del padre del federalismo, el oriental José Gervasio Artigas.
No aceptó pelear contra sus paisanos aun a costa de quedar abandonado a su suerte.
El mensaje de unidad entre nuestros pueblos que nos deja la historia es más que claro y contundente.
La situación de Venezuela es una voz de alerta, un grito desgarrador para la conciencia democrática de la región y el mundo, una señal de alarma, una alerta temprana para entender que hemos entrado de lleno a una fase decisiva en el proceso transformador de nuestra gran nación latinoamericana. O abrazamos unidos y solidarios el proyecto de cambio soberano que atraviesa el continente o sucumbimos en el intento.
De eso se trata.
Que el diario de Bartolomé Mitre, “La Nación”, publique esta semana en su tapa, cual si fuera un título catástrofe: “Subió 44 % el gasto público y complica el control de la inflación”, nos da una pauta más que certera para poder entender lo que piensa, preocupa y anima a la derecha más aristocrática de estas pampas.
No quieren que los pobres y la clase media continúen su ascenso en la escala social.
No quieren que el Estado sea el motor principal de ese ascenso.
No quieren que la redistribución del ingreso y la riqueza abra las puertas y las ventanas de un país más justo, más inclusivo e igualitario.
Todo está más claro que nunca, sólo hay que saber leerlo desde la memoria colectiva para evitar caer en trampa alguna.
Que el Frente Renovador de Sergio Massa y el peronismo residual de derecha agiten todos los fantasmas para oponerse maliciosamente a la necesaria e imprescindible democratización de la justicia y la adecuación de los códigos a los nuevos tiempos, es una muestra de que esa fracción política está decidida a apelar al miedo más atroz que anida en los rincones íntimos de la sociedad con tal de ganar un centímetro de publicidad electoral de la peor calaña.
Ojo con esos tipos.Son capaces de llamar por teléfono a tu casa advirtiendo que si se aprueba la reforma que el gobierno y la oposición más responsable proponen, hordas de ladrones y facinerosos asaltarán tu casa para robarte el último sueño que te quedaba en pie.
Ojo con esos tipos una y mil veces. Hay que identificarlos como lo que son: irresponsables y un peligro latente para la vida en democracia.
En el estribo queremos subrayar el otro capítulo de la agenda internacional de nuestra Presidenta: su viaje a Francia invitada por el Presidente de ese país, François Hollande.
Resulta que la Argentina fue designada invitada de honor para el Salón del Libro de París que se realizará entre el 19 y el 20 de marzo próximo.
O sea.
Cristina inaugurará junto al Primer Ministro francés, Jean-Marc Ayrault, el Salón del Libro de París, la feria de lectores más importante de Francia y una de las principales en Europa.
“No entiendo nada”, dirá alguna señorona de por acá. Y también algún periodista del Grupo Clarín, posiblemente. ¿No es que estábamos aislados internacionalmente? ¿No es que Argentina estaba en el subsuelo del mundo?
La derecha más recalcitrante, aquí y en toda la región, está llena de odio y vacía de argumentos. Por eso actúan como actúan.
El lado luminoso de la vida, ese que habla de inversión social y no de “gasto social” por ejemplo, deberá nutrir sus alforjas con ideas, ideas y más ideas.
Hay que contar a los cuatro vientos que la Argentina es el país con mayor inversión en educación, más del 6% del PBI y el de mayor inversión dedicada a cultura: el 3,8
% del Producto Bruto Interno.
Somos un país que se acerca inexorablemente, con este proyecto nacional y popular, al hambre cero y al pleno empleo.
Pero además habrá que decir, desde la ciudad donde salen las cigüeñas al mundo, que volvimos a ser el país de Borges y Juan Gelman, de Cortázar y Atahualpa Yupanqui y de Girondo y González Tuñón y de Quino, Rep y de Mempo Giardinelli, sólo para nombrar algunos de nuestros grandes creadores.
Por eso, señores de la oposición rabiosa: ¿pueden bajar un poco el tono así escuchamos mejor a nuestros artistas?

Miradas al Sur, domingo 9 de marzo de 2014

domingo, 2 de marzo de 2014

Cuando los patos disparan contra la escopeta


Tenemos la convicción de que ayer se inició el lento pero seguro acople hacia una nueva etapa en la historia de los argentinos.   Esta fase política durará apenas dos años. Nada en términos históricos; pero necesarios para consolidar el proyecto de país que inauguró Néstor Kirchner y suficientes para que el liderazgo político de Cristina Fernández de Kirchner traspase al próximo gobierno la posta de un país que se ha transformado para siempre.   Los discursos presidenciales ante el Congreso de la Nación dejaron de ser un trámite administrativo institucional para convertirse en un faro cultural, desde aquel célebre discurso de Néstor al asumir la presidencia y siguiendo luego por cada mensaje de apertura parlamentaria brindados por Cristina.   “Vengo a proponerles un sueño.” ¿Se acuerdan?   A prepararse ahora, porque lo mejor está por venir. Esa pareciera la mejor síntesis del kirchnerismo. No hay ni hubo en estos años un llamado al ajuste contra el pueblo.   No hay ni hubo un adelanto de medidas dolorosas para el pueblo y gratificantes para los poderosos.   Sólo se trata de vivir cada vez mejor. Aun en los errores y en las dudas y en los manotazos y en lo que quieran atribuirle de malo o incorrecto a este gobierno, no hubo camino descendente para los intereses de los sectores populares, sino todo lo contrario.   Dicen que la medida de todas las cosas que nos proponemos en la vida, está en la huella de lo que forjamos antes.   Y dicen que se llama memoria al ejercicio de saber conectar los pasos que ya hemos dado, previo a dar un nuevo salto o a seguir caminando nomás.   Ese nuevo salto es el que anuncia Cristina en su mensaje. Allí está para leerlo y releerlo una y otra vez hasta que llegue el día. Y el otro. Y el otro.   Hoy queremos fijar nuestro análisis en apenas cinco hitos, pero que son demostrativos de la historia que estamos construyendo entre todos los argentinos:   El timón del Estado democrático en la cosa pública.   La democracia participativa de los precios cuidados.   La vuelta masiva de los argentinos que se exiliaron con la gran crisis provocada por los gobiernos neoliberales de Menem y De la Rúa.   La recuperación definitiva de YPF.   El avance soberano en la Causa Malvinas.   Hay muchísimos más temas, pero alcanza con estos para corporizar los conceptos que hoy queremos expresar.   Sería un gravísimo error de apreciación naturalizar estos asuntos aquí enunciados, ya que nada nos vino desde el cielo. Y todo se puede perder si nos descuidamos.   Para que nos entendamos mejor, empecemos por decir que los gobiernos anteriores al kirchnerismo asumían y sufrían las consecuencias de lo que se llamó categóricamente “democracia condicionada”.   Los gobiernos hacían de patos y los poderes corporativos hacían lo que hicieron siempre: eran la cruel escopeta que disparaba contra esos pobres patos.   Esa situación es la que se empezó a revertir desde el primer día de gobierno de Néstor y con mayor profundidad con el gobierno de Cristina.   Aunque la balacera siga, hoy el Estado manda. A veces más, a veces menos, pero el Estado manda. Ya no son los mercados y sus poderes fácticos los dueños exclusivos del reparto de bienes. Se tendrá que admitir, quiérase o no, que por primera vez se puso en tela de juicio la hegemonía absoluta de las corporaciones económicas y sus medios masivos de comunicación y sus recetas globalizadoras.   En esa puja estamos.   La tan proclamada “democracia participativa” ya no es un slogan de ocasión. Que miles o millones de ciudadanos ya no admitan dócilmente que los precios sean fijados a su antojo por los dueños de las mercancías, es una prueba de ello.   Que una reciente investigación demuestre la masiva vuelta de los argentinos que se fueron expulsados, es una clara demostración que la Argentina dejó de ser un país que excluye y expulsa ciudadanos para convertirse en esta década en un país que incluye y crea trabajo.   La recuperación de YPF no es sólo un acto de profunda soberanía, sino una demostración de buen gobierno y mejor gestión. Un golpe de timón lo puede dar cualquiera, pero mantenerse a flote en medio de la tormenta mundial y revertir la curva de caída de una empresa de semejante porte a la de YPF para transformarla en una empresa exitosa a nivel mundial, es todo un ejemplo de gobernanza para el mundo.   Con un reciclado “¿Por qué no te callas?” los latinoamericanos de esta humilde barriada podríamos devolverle el guante a más de un monarca. Y todo en homenaje al digno comandante Hugo Chávez y su bravo pueblo venezolano.   En este marco se explica la creación de una Secretaría de estado exclusivamente para entender en los asuntos relativos a la causa Malvinas. La designación de Daniel Filmus en ese ámbito de nuestra Cancillería, completa la ecuación lograda por este proceso político: Más Justicia social, Más Inclusión, Más Soberanía, Más Democracia.   Y vaya la continuidad de la historia patria en el siguiente detalle: cuando asumió Luis Vernet la comandancia de las Islas Malvinas, en 1829, su proclama fue contra la depredación ambiental que estaban ejerciendo los buques extranjeros que usurpaban esa rica zona de nuestro Atlántico sur. Hoy, en pleno siglo XXI, la Argentina sigue reclamando el respeto a sus derechos soberanos y en favor de la paz y el ambiente.   Proponemos, ya en el estribo, el sano ejercicio de comparar las últimas 10 aperturas del año parlamentario cotejando los discursos presidenciales de Néstor y Cristina.   ¿Queda claro a través de los datos duros de la realidad socioeconómica por qué se dice con solvencia que ésta es una década ganada?   Pero si lo mejor en materia de gobierno está por venir, lo mejor de lo mejor en esta historia es esa militancia juvenil llenando las calles y las plazas, recuperando el ejercicio de la práctica política para defender y profundizar la democracia.   Por eso, cada vez que una bandera flamee sobre el cielo azul y una joven consigna despierte a nuestros amores donde quiera que estén, sonriamos pensando que esta vez, por fin, son los patos los que disparan contra la escopeta.

 Miradas al Sur, domingo 2 de marzo de 2013

domingo, 23 de febrero de 2014

La mística de una nueva época



La información dice que la desocupación bajó al 6,4 %; que ya son más de medio millón los jóvenes inscriptos para percibir la asignación por estudios del Plan PROGRESAR; que el dólar se estabiliza con rumbo a la baja; que los empresarios industriales y los gremios representativos del sector metalúrgico y de la construcción firmaron un documento de apoyo al modelo político económico del gobierno nacional; que la más poderosa empresa petrolera de Malasia decidió invertir en nuestro Yacimiento de Vaca Muerta; que la campaña de Precios Cuidados avanza viento en popa; que el turismo local rompió nuevamente todos los récords de consumo, pasajes y hotelería en estas vacaciones; y que se organiza una gran movilización popular para acompañar a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner el día que brinde su informe anual ante el Congreso, el próximo 1°  de Marzo.
La información dice que, al mismo tiempo que suceden aquellas noticias, miles de pibes se quedarán sin vacantes escolares en la ciudad de Buenos Aires; que la violencia de las bandas narcos sigue azotando a Rosario; que los opositores argentinos en su gran mayoría salieron a apoyar a los opositores destituyentes venezolanos que hoy incendian Venezuela; y que continúan remarcando precios a su antojo algunos poderosos grupos económicos generando un clima de psicosis gondolera.
Entre estos carriles tan distintos se dispara la vida en el año que comienza a andar.
Queda claro que a la oposición mediática no hay pororó que les caiga bien. Se empeñan en cada tranco de la realidad a dinamitar la construcción colectiva de un proyecto de país que le permite al pueblo argentino en su conjunto vivir cada vez mejor.  
Veamos sino.
La oposición política mediática pedía actualizar el valor del cambio; y el gobierno lo  actualizó. Pedían políticas de inclusión para los jóvenes que ni estudian ni trabajan; y el gobierno creó el Plan PROGRESAR. Pedían reformular los índices que publica el INDEC; y el gobierno creó el más moderno y completo registro de precios al consumidor en la historia del Estado. Pedían que haya más inversiones externas; y nuestra YPF trae a la petrolera PETRONAS a invertir en la Argentina. Pedían que haya acuerdo con el Club de París por la deuda contraída por anteriores gobiernos; y en ese camino estamos. 
Pero nada les viene bien.
Para hablar y despotricar contra el gobierno y la Presidenta, para decir que “todo está mal”, para intentar una y otra vez bajar la moral y la esperanza a un pueblo que avanza en medio de un mundo cada vez más caótico, para apuntar contra la juventud y en particular contra la militancia que se identifica con el proyecto nacional, popular y democrático, para eso sí son mandados a hacer, desde la derecha a la falsa izquierda y viceversa.
En los años 60 y 70 del siglo pasado, la militancia política entregaba la vida, acertada o equivocadamente, por sus convicciones. Casi puramente por sus convicciones. Muchos guardaban el eco de los días peronistas del primer y segundo gobierno de Perón. Miraban el futuro desde ese pasado glorioso de nuestro pueblo. Y después leían al Che y a Fidel y a la Resistencia peronista y a Mao y a Lenin y a Ho Chi Minh, al Cordobazo y al Mayo francés. Pero si observaban el espacio inmediato que los circundaba, todo sabía a esa amarga desolación causada por las distintas dictaduras que sucedieron a la “revolución libertadora” de Aramburu y Rojas.
Esa actitud de vida sólo se entendía y entiende por eso que algunos llamaban y aún llaman, mística. Y no pocas veces esa mística revolucionaria suplía y/o disimulaba la propia debilidad  y orfandad política.
A diferencia de aquella, la mística de ahora, la de esta época, la de este siglo, está llena de realidades efectivas y se templa confrontando contra los intereses poderosos que quieren retrotraernos al siglo pasado.
Hoy no hay más lugar para la desolación. Ser parte de un continente que en este tramo de la historia está gobernado mayoritariamente por movimientos populares es una maravilla a la que están convocadas sólo algunas generaciones privilegiadas; como la generación presente.
Es cierto que las partes blandas de la democracia suelen huir de la confrontación cuando se llega a un punto de calentamiento y hervor transformador. Es lo que está ocurriendo ahora. Para comprobarlo alcanza con ver algún programa de los llamados “políticos” (como si hubiera programas que no lo son) y en donde pareciera que todos los gatos, de izquierda a derecha y viceversa, vuelven a ser pardos en la oscuridad que destellan sus afirmaciones. Paciencia. Es parte constitutiva del pensamiento democrático saber respetar y entender las diferencias y las flojeras. Lo importante es tener y compartir con el prójimo   la convicción de que estamos en medio de una balacera destituyente en el campo  de las ideas económicas, políticas, culturales y sociales. Todo lo que viene ocurriendo en el mundo, en la región y en la Argentina se entiende en el marco de esa confrontación de proyectos antagónicos para la construcción de perfiles de país.  
Si perdemos de vista esta cuestión central, se pierde la brújula que permite saber dónde queda el norte y dónde el sur.
Lo dijimos otras veces: la cobertura mediática de la tan meneada inflación y la tan usada   inseguridad es parte de una operación política de la derecha; del mismo modo que lo es el ocultamiento de la situación real de la economía popular.
Por eso quien acierte en representar la continuidad y la profundización del proyecto de país que lidera Cristina, expresará seguramente en el próximo período presidencial la voluntad de un pueblo de vivir en paz, en democracia y con justicia social.
Pero quien quiera volver a tercerizar el gobierno en las corporaciones económicas mediáticas, tendrá que saber que diciembre del 2001 no le quedará atrás del calendario sino adelante.
Es esto lo que hoy se pone en juego en la región.
A defender la democracia en Venezuela y en toda América Latina es la consigna de esta hora.
Y defender la democracia en esta hora es defender la vida.

Miradas al Sur, domingo 23 de febrero de 2014




domingo, 16 de febrero de 2014

El bolsillo, la heladera y el horno


La derecha sobrevuela la escena del crimen. De sus  crímenes; de aquellos que cometieron en un pasado lejano y los que cometieron en un pasado más reciente y contemporáneo.
Cambiaron algunos nombres, algunos capitales, algunas empresas, algunas marcas, pero la derecha voraz y angurrienta de poder es la misma.
Miremos a Venezuela en estos días cómo debate su destino entre un presente democrático y distributivo de ingresos y riquezas, por un lado y por otro los caballeros del pasado previo a Hugo Chávez incendiando las calles, los edificios y la vida de ese pueblo hermano.
La fórmula es la misma. Mucha bulla interna y externa por los medios  masivos de comunicación de esa derecha, los operadores del mercado financiero pateando los tableros con su corrida cambiaria y de precios y un puñado de mercenarios devenidos en manifestantes del odio y la violencia. Un coctel que el capitalismo más feroz comenzó a aplicar en el siglo XIX.
Mira lo que te digo.
Hay que repasar los libros de historia, los que cuentan la verdad, no los del relato mitrista, para comprobar que cada vez que un proyecto de país soberano, inclusivo, de amplias mayorías, nacional y popular, asomó su modelo de desarrollo independiente y con justicia social, los colmillos afilados de la reacción oligárquica le cayeron a la yugular para despellejarlo.
¿O no fue eso lo que ocurrió con los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, con el de Hipólito Yrigoyen y con el de Juan Domingo Perón en nuestro país? ¿O no fue eso lo que ocurrió con los gobiernos latinoamericanos de Salvador Allende en Chile, Joao Goulart en Brasil y más recientemente con Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela, Lugo en Paraguay y Zelaya en Honduras?
Si pasamos un peine fino al análisis de esta triste lista descubriremos un dato más que auspicioso y revelador de los tiempos que corren en esta primera fase del siglo XXI: por primera vez en la historia bicentenaria de nuestros países, los gobiernos populares enfrentan exitosamente la sedición oligarca. Antes sucedía, casi como una ley de la naturaleza, que aquel coctel golpista daba un portazo a la democracia y todo se venía abajo en menos que canta un gallo. Ahora no. Maduro se les planta como antes se les plantó Chávez a la oligarquía parasitaria venezolana y triunfó. Correa se plantó ante la intentona golpista de la policía ecuatoriana y triunfó. Evo se plantó a los secesionistas sojeros y triunfó. Y aquí Cristina se les viene plantando desde el primer día de su primer mandato y continúa resistiendo, avanzando y triunfando en representación legítima de la democracia.
Aquello de que “los presidentes hoy se parecen a sus pueblos” quiere decir precisamente que a todos ellos les vale muchísimo más ser la expresión de las mayorías populares antes que especular mezquinamente sobre su suerte personal.
Pero se hace imprescindible que en este cambio de época que atraviesa la región, los pueblos también se parezcan a sus presidentes, a estos presidentes de la nueva democracia latinoamericana. 
Ese es el único certificado de garantía para seguir triunfando ante cada operación destituyente. Porque hay que grabarse a fuego lo que tan pedagógicamente afirma nuestra Presidenta: más que contra los gobiernos, los golpes siempre son contra los trabajadores y los sectores medios, contra la democracia y sus instituciones, contra la paz social y contra la unidad de nuestros pueblos.
La traducción visceral de este proyecto la hizo el ministro Axel Kicillof al reafirmar que el gobierno “defiende  el bolsillo, la heladera y el horno de la gente”.
Habrá que saber que así como el gobierno argentino sorteó con astucia, inteligencia y coraje la corrida golpista relatada literalmente por el economista Miguel Bein y el gobierno venezolano sortea en estas horas otra corrida de la derecha local e internacional, en adelante serán otras las corridas que habrá que sortear.  
Sepámoslo: el golpismo atiende los 12 meses del año. Lo relevante no es eso; lo relevante es que los gobiernos populares también atienden durante todos los meses y todos los días de todos los años.
El que se duerme pierde en esta historia de pujas entre la justicia social y la injusticia antipopular.  
Con el mismo fervor ciudadano con que hay que seguir cuidando los precios, ahora que sabemos que no los aumenta el gobierno sino los malos empresarios y los malos comerciantes, habrá que saber cuidar la democracia.
Si del valor tiempo se trata, para el gobierno nacional los dos años que restan de mandato presidencial de Cristina resultan escasos para las transformaciones económicas, estructurales y sociales que faltan realizar. Mientras que para la derecha voraz y sus candidatos más explícitos es un tiempo demasiado largo para afrontar. Por eso seguirán buscando que todo vuele por el aire, como se dijo en estos días.
Hay que identificar a los ilegales de la democracia. No habría que conformarse con la sola explicación que no hay golpes porque las Fuerzas Armadas hoy juegan en defensa de la democracia. Claro que es importante. Pero lo es mucho más si los intentos de golpes financieros y mediáticos son derrotados por los pueblos y su nivel de conciencia ciudadana, los pueblos y la defensa de la paz social, los pueblos y su cultura.
Para eso hay que identificar con pelos y señales a todos y cada uno de los ilegales sediciosos que operan desde las pantallas de la tele y los grandes medios, sentados sobre un silobolsa de soja o remarcando los precios a su libre antojo.
A esos ilegales se los aísla identificándolos y con todo el peso de la ley de que disponen nuestros gobiernos democráticos.
Los opositores que se asocian con los que atentan contra la moneda nacional, el trabajo y la producción, contra la inclusión social y a favor de la desestabilización institucional, tendrán que rendir cuentas de sus oscuros propósitos ante la sociedad.
El 1° de Marzo, cuando la Presidenta pronuncie su mensaje ante el Congreso, será una cita mayor con lo mejor de nuestra historia como pueblo y como nación.

Miradas al Sur, domingo 16 de febrero de 2014



domingo, 9 de febrero de 2014

Cuidar a Cristina es cuidarnos todos



Están pasando cosas como estas:
Un comerciante en Salta decide devolver a sus clientes el dinero mal ganado durante los días febriles de la devaluación; otro comerciante en Pinamar cuelga carteles en las góndolas de su local advirtiendo a sus clientes que no compren las marcas que remarcaron de manera salvaje; un librero de Neuquén devolvió todos los productos que el mayorista pretendía entregarle con precios remarcados por demás; miles de usuarios y consumidores convocan a no comprar en los supermercados un día de la semana; una joven ama de casa protesta por la suba de precios y su digna protesta llega a oídos de la Presidenta; Cristina llama a esa misma ciudadana para felicitarla y alentarla como claro ejemplo de conducta social y solidaria.
En la orilla de enfrente pasan cosas muy distintas:
Un poderosos empresario  de la poderosa petrolera Shell decide por su cuenta comprar millones de dólares a un precio más alto que el valor de cambio oficial y aumentar el dólar hasta las nubes y ya que estamos, aumentar los combustibles unilateralmente; la mesa de enlace de la patronal rural se reúne y decide profundizar el hostigamiento político contra el gobierno democrático; un senador republicano de los EE.UU. humilla y ofende a los 40 millones de argentinos con sus declaraciones; unos cuantos sindicalistas y algunos políticos de la oposición dejan entrever que desean que el gobierno caiga y se adelanten las elecciones; un poderoso hacendado, el político opositor Ramón Puerta,  esclaviza a sus trabajadores como en tiempos de La Forestal inglesa; unos cuantos comerciantes y empresarios remarcan los precios hacia arriba sin otra razón que su propio interés especulativo y depredador; la corporación mediática que encabezan Clarín y La Nación echan más leña al fuego de la desestabilización institucional y el desánimo colectivo, transmitiendo en cadena este asalto a mano armada contra el pueblo.
Así está el país de los argentinos en medio de rayos, incendios, inundaciones y tormentas varias.
Cada cual elije su juego, su espacio y el destino que quiera para sí y su parentela.
Queda claro que no se puede ser neutral en esta nueva puja por el poder, porque en definitiva estamos hablando de poder cuando retratamos los distintos escenarios por donde transcurre la vida en estos días.
O el poder lo ejercen los humildes ciudadanos de esta tierra valiéndose de la voluntad solidaria y soberana del Estado inclusivo.
O el poder lo ejerce, como ocurre a menudo en el mundo tormentoso que vivimos, los soberbios dueños del poderoso mercado.
Demostrado está que el kirchnerismo es en esencia, con aciertos y errores, con virtudes y defectos, incompatible con el régimen de explotación y usura financiera del capitalismo neoliberal.
Por eso es que si el gobierno cae, ponele, no caerá nunca por ajustar el cinturón de los trabajadores, sino por querer ajustar la conducta despiadada de los que siempre lucraron con el dolor ajeno. Y hay que decirlo así, casi brutalmente, para que se entienda en qué punto estamos de la puja histórica entre los dos proyectos de país.
Venimos diciendo desde hace rato que la novedad en este siglo XXI radica en que el kirchnerismo no repite las conductas del Irigoyenismo y del Peronismo cuando en sus respectivos gobiernos, allá en el siglo XX, sufrieron el acoso de la oligarquía local y la banca mundial para expulsarlos de la Casa Rosada. Por el contrario, el kirchnerismo se planta en el centro de la escena, no impulsa ni ejerce políticas a la defensiva, aguanta el cimbronazo de la corrida cambiaria y la balacera de precios y editoriales maliciosos y sigue marcando con voluntad y decisión, la agenda de la política argentina.
Si unimos la inédita y alentadora conducta social que retratamos en la primera orilla, a manera de un rápido muestrario, con la conducta política e institucional que ejerce el kirchnerismo desde el gobierno y desde sus organizaciones de base, está claro también que potenciadas y organizadas ambas coordenadas, alumbran un futuro venturoso para la democracia y para el pueblo.
Habrá que seguir empujando en esa misma dirección.   
La defensa de las instituciones y la defensa del proyecto nacional y popular, o si preferís, de la democracia inclusiva, hoy son partes inescindibles de una misma causa. Por eso la batalla cultural no pasa por llenar las plazas (todavía). Se llenarán seguramente,  el 1° de Marzo cuando la Presidenta hable ante el Congreso. Hoy la batalla se corresponde con las expresiones de una democracia de cercanía, casa por casa, supermercado por supermercado, oficina por oficina, vecino por vecino. 
Ahora sinteticemos y analicemos el eje medular de esta coyuntura: hay un golpe en marcha contra el gobierno democrático, de un lado y del otro, hay una voluntad implacable del Estado por defender la democracia.
Hay un golpe contra los bolsillos de la gente y contra la política de distribución del ingreso y la riqueza, de un lado y del otro, hay una voluntad social y militante por impedirlo.
¿Cómo están las relaciones de fuerza entre los campos contendientes para prever los cursos de acción que sobrevendrán a esta coyuntura?
Por lo que vimos hasta aquí, nos animamos a sostener que, una vez más en la historia, el fiel de la balanza está en la conciencia, en la unidad, en la solidaridad, en el compromiso y en la organización del pueblo. Una sociedad que se compromete a construir una nueva nación más justa e inclusiva, más libre y más feliz, una mejor sociedad para sí y para las generaciones posteriores, es una sociedad imbatible.
Dijo Cristina: “…no vamos a permitir que sigan saqueando los bolsillos de los argentinos porque además estas grandes cadenas han invertido mucho, pero también han ganado mucho”.
O sea. La Presidenta ya eligió el lugar que ocupará en esta historia que estamos construyendo: defendiendo a su pueblo e identificando a los poderosos que se oponen a ese pueblo.
Sucede muy pocas veces en el devenir histórico.
Sepamos cuidar a Cristina que es una manera de cuidarnos entre todos.
Pensemos como pensemos.

Miradas al Sur, domingo 9 de febrero de 2014








domingo, 2 de febrero de 2014

Ya nos dimos cuenta



La principal diferencia entre esta época y épocas pasadas es que esta vez nos dimos cuenta. Sí, nos dimos cuenta que hay un golpe financiero en marcha, que empujan para que desbarranquemos, que retienen 3.500 millones de dólares de soja en los silobolsas, que operan con total impunidad desde los medios masivos de comunicación, que Alfonsín tenía razón y que Néstor y Cristina también tenían razón cuando denunciaron al complejo agro-financiero, bancario y mediático como enemigos de la democracia. “Las corporaciones”, que le decimos.
Y porque esta vez nos dimos cuenta, es que llevan todas las de perder y el pueblo y su gobierno, en consecuencia, llevan todas las de ganar.
¿Pero porque es un final abierto todavía? Porque para cerrar el ciclo de estos golpes antidemocráticos se precisa una densidad social mayor y de tal peso que pueda barrer de cuajo cualquier alzamiento de estos “carapintadas” de guantes blancos.
Con lo que ya se cuenta en el activo de la democracia se hace la diferencia; lo reafirmamos. Pero hay que hacer aún mucha docencia y pedagogía de bolsillo para avivar a los zonzos que se prenden con la pizarra del dólar ilegal y “los precios que se suben a las nubes” mientras se registra un nuevo récord en el turismo local y la Presidenta anuncia el Plan PROTEGER para los jóvenes de 18 a 24 años.   
Cuando una gran mayoría popular se haya dado cuenta que esto es un golpe recurrente, cuando se entienda y comprenda que con el “circulo rojo” de la vieja y nueva oligarquía pierde el pueblo, cuando se huela que atrás de una corrida cambiaria vienen por el petróleo y el agua, por tu ahorro y tu trabajo, por tu paz y tu descanso, entonces y sólo entonces tendremos ganado el derecho de aflojar la guardia.
Mientras tanto, la lucha continúa.
El investigador argentino-canadiense Guillermo Hugo aporta esta reflexión: “Redondeemos: la deuda externa de Argentina representa 20 % de su producto bruto interno (PBI). Si se compara con Canadá donde la deuda externa representa 100% de su PBI, estaríamos diciendo que Argentina puede aún endeudarse por una buena suma. Si el PBI argentino es de 500 mil millones de dólares, ese endeudamiento "posible" llega a los 400 mil millones de dólares. ¿Cuál es el interés de saber esto? Que esos 400 mil millones “disponibles” representan el botín que las lacras del capitalismo internacional con sus lacayos nacionales pretenden conquistar destruyendo el gobierno de Cristina. Saben muy bien que el trabajo de organización y limpieza de la economía nacional orquestado desde 2003 permitió una acumulación de riqueza sin comparación en la historia nacional… y ellos la quieren para sus bolsillos. Son capaces de todo para conquistar ese tesoro y no dejarán de intervenir para obtenerlo. Falta saber de qué somos capaces nosotros para defenderlo”
Más clarito, échale soda.
Digamos también, siguiendo esta reflexión que viene desde el hemisferio norte, que estamos ante una coyuntura histórica y absolutamente novedosa: contra la lógica impuesta por el poder económico durante 200 años, esta vez el Estado sostiene la pulseada y aguanta los trapos de la democracia inclusiva. No se lo esperaban. El gobierno rompió el cerco bancario y financiero con que lo venían acosando, saltó al centro de la escena y logró reafirmar la matriz de su modelo de desarrollo.
¿Subieron los precios? A bajarlos nuevamente. ¿Dispararon el dólar a 13 o 15 pesos? A bajarlo a 8. ¿Querían que Cristina vaya a Davos? Se tuvieron que bancar que Cristina vaya a Cuba y hable en la CELAC que es nuestro lugar en el mundo.
Hay que tomar posición en esta hora de definiciones. O estás con Rivadavia o estás con San Martín. O estás con Bartolomé Mitre o estás con Chacho Peñaloza. O estás con Magnetto o estás con la verdad. O estás con las corporaciones o estás con la democracia.
De todos modos, y para poner las cosas en su justo lugar, hay que saber que además del activo que siempre representa la conciencia colectiva, esta vez hay un Estado con reservas suficientes para aguantar el embate, hay una industria que crece, hay consumo popular masivo, hay ocupación laboral casi plena, hay desendeudamiento externo y hay un proyecto de país con un liderazgo muy claro.
Como una panacea para el disfrute, dejamos para el final la histórica Cumbre de la CELAC.
El mundo se está moviendo aceleradamente. Los continentes se dilatan y forman como en tiempos de Pangea. Europa se parece cada vez más a un objeto de lujo en una feria de antigüedades. Los EE.UU. empiezan a dejar de ser un gran imperio. El capital financiero digita la vida y la muerte de aquellos países que caen en sus garras. Y en medio de esta mutación, se afirma la CELAC. Es decir, la América Latina y el Caribe.  
La otra novedad es esa: superamos cien años de soledad y empezamos otros cien años más en unidad y en paz. Es para celebrar.
De ahora en más habría que ensamblar hasta donde se deba y pueda, la suerte de la CELAC con la suerte de cada uno de nuestros países.
La carta de navegación fue la que marcó nuestra Presidenta en La Habana. Por eso Clarín y La Nación la quisieron ocultar.
Mal que les pese, no podrán negar el sol con un alero.
Es urgente analizar lo que viene sucediendo en nuestra economía en el contexto correcto; o sea, en este mundo actual y en el marco del conflicto que atraviesa nuestra historia desde sus orígenes: el conflicto inconcluso entre dos proyectos de país. Cuando nos sacan de allí y nos quieren arrastrar al fango de una discusión descontextuada por el valor del dólar y la inflación, desconfiemos.
Alguna vez dijimos que los sectores parasitarios nucleados alrededor de la Sociedad Rural y el Grupo Clarín eran los herederos del virrey Sobremonte: les desvelan las reservas del Banco Central porque quieren quedarse, más temprano que tarde, con el botín del tesoro nacional.
Nos quedamos cortos: quieren quedarse con todo el Estado para volver a endeudarnos y para que activos como el petróleo se vuelvan a rematar por chirolas y moneditas sin valor.
Esta vez nos dimos cuenta.
Multiplicar esta verdad es la tarea. 

Miradas al Sur, domingo 2 de febrero de 2014