“De lo único que no se vuelve es del ridículo”. Lo recordamos hoy al asistir al bochornoso espectáculo de la pantalla televisiva del diputado De Narváez, apurando con el conteo de un reloj, la entrega del texto que unas horas antes exigían retrasar para evitar su aprobación.
Ni hablar de las diputadas Giudice y Bulrrich condenando con diptongos mal empleados, el poder legítimo y soberano de un Congreso que ellas mismas integran. Vergüenza ajena.
La derecha cuando se queda sin argumentos, es muy poco creativa; ridícula, incluso. Se inspiran más en Silvio Berlusconi que en Angela Merkel.
Pero mal que les pese, la suerte está echada.
Con la aprobación de los Diputados, la Ley de Comunicación se encamina firme hacia su bautismo en el Senado de la Nación.
Es la hora de avanzar. No hay lugar para el retroceso ni la ambigüedad.
Sin estridencias ni desmesuras, el proyecto nacional y popular arrinconó por primera vez en medio siglo a la expresión más sutil y voraz del poder económico de las corporaciones.
El monopolio mediático, insistimos, es el cancerbero de las demás expresiones del poder. Es “el gran hermano” donde estamos todos a la fuerza y es la voz, dulzona o agresiva según convenga, de intereses muy poderosos, acostumbrados a cubrir con sus titulares, con sus falaces editoriales, con sus movileros todo terreno, a las más sucias operaciones políticas en resguardo de sus oscuros fines.
Ese monopolio es el que “legaliza” a todos los demás poderes.
Reparten ácido, pero juran que es agua bendita, sin ponerse colorados.
Fueron ellos, por poner un ejemplo, los que construyeron la imagen “bonachona y amigaza” de los patrones rurales que se resistían y resisten con prepotencia y soberbia a la política de redistribución de ingreso de la Presidenta de la Nación, convenciendo que el Gobierno era el “malo” y los de la mesa de enlace, los “buenos”.
Contaron, es cierto, con la complicidad de buena parte de políticos y comunicadores que arengaban y arengan hasta el cansancio con la política del miedo que tantos réditos le ha dado a la gran burguesía a lo largo de la historia.
El telón se ha corrido. Todos están a la intemperie, los unos y los otros.
Al final de la jornada, se verá más claro que ganó la democracia.
Un sincero ejercicio intelectual, analizando el mapa político argentino antes de Kirchner y después de Kirchner, valorando con absoluta objetividad y sin apasionamientos partidarios la correlación de fuerzas en pugna y el centro de gravedad de la cultura de la época, nos permite concluir con todo rigor y honestidad, que se ha producido ya un giro copernicano en el escenario nacional.
Hasta el año 2003 el centro de la escena era ocupado por la usina ideológica de la derecha. En cambio, las ideas que iban del centro hacia la izquierda del dial discutían en desventaja las ideas dominantes, las resistían, las combatían, pero en un plano de relativa debilidad y casi siempre, a la defensiva.
Hoy ocurre todo lo contrario. Es el Gobierno de Cristina, con medidas progresistas y transformadoras, el que pone la agenda de la democracia, y es el Congreso de la Nación el que impone la razón de la política por sobre los intereses corporativos del poder económico.
La derecha, y no es una paradoja, también está convencida que es así y por eso se abroquela en defensa del monopolio mediático. No suele equivocarse al momento de caracterizar a sus adversarios y enemigos. Pero mal acostumbrados a golpear cuarteles, se muestran torpes cuando la democracia les marca la cancha y el ritmo.
Hay sectores de la progresía que lamentablemente muestran esa incapacidad crónica de entender el tiempo histórico, de sus circunstancias, del espacio y el tiempo donde transcurren los hechos concretos. Como si vivieran en una caja de cristal, atrapados por su narcisismo y por los pasajes románticos y puros de los clásicos literarios. Actitud regada con una buena dosis de mezquindad política.
Es tan hondo el sectarismo de algunos actores políticos que no pueden aceptar que fue y es la voluntad presidencial la que posibilitó en definitiva el envío y tratamiento del Proyecto legislativo en cuestión, más las modificaciones posteriores que, sobre la marcha, despejaron las malezas discursivas sobre la participación de las telefónicas y la autoridad de aplicación.
Es esa voluntad la que permitió que el fiel de la balanza, entre los intereses monopólicos y los de la democracia, se inclinara a favor de la masa crítica que distintos sectores democráticos protagonizaron durante décadas construyendo esta Ley a punto de alumbrar.
Pero nos interesa resaltar que hoy el cuadro político se ha invertido. Son las ideas progresistas y de centro izquierda promovidas por el Gobierno y acompañadas por un amplio sector político parlamentario, las que ocupan el centro de la escena, por no decir del cuadrilátero, y es la derecha la que, desde la defensiva, resiste como puede semejante ofensiva del campo popular.
Esto no acontece en un tiempo a-histórico, abstracto, ilusorio. Tampoco están las masas movilizadas, exigiendo por izquierda un pliego de reivindicaciones que el poder político no cumple ni deja cumplir.
Es la decisión del proyecto político gobernante el que permitió recuperar la propia autoestima de la política, haciendo sinergia con las demandas sociales más profundas.
Ahí está el giro. En que el Estado, y el Gobierno como su instrumento principal, se animaron a salir a campo traviesa para recuperar la potestad secuestrada desde la dictadura, de producir pensamiento colectivo y democrático, de generar ideas y de brindar las herramientas comunicacionales que lo hicieran posibles.
Ese es el tiempo histórico real y concreto que acontece. Un tiempo que al estar signado por historias de vida como las de Juan Cabandié, desde la desaparición de sus padres y su tortuosa apropiación, hasta este presente de justicia y representatividad popular de su investidura legislativa, validan con creces la autoridad moral del proyecto liderado por Cristina y Néstor Kirchner.
Al salir de este tramo político, de las tensiones que genera la previa del desenlace, seguramente empezará una nueva coyuntura donde las fuerzas progresistas deberán sostener y consolidar la mirada común que en estas circunstancias construyeron juntas. El Gobierno y el bloque legislativo presidido por Agustín Rossi, revalidaron títulos en lo mejor de la historia de transformación de este pueblo. No se incurrió, jamás, en enviar para su aprobación parlamentaria medida alguna que castigue a los sectores populares. Con sus desaciertos, impurezas, imperfecciones, ha inaugurado una etapa de profundas modificaciones estructurales al viejo esquema de poder imperante.
No se equivocan Chavez, Evo, Correa, Lula ni el Pepe Mujica cuando caracterizan al gobierno argentino como un gobierno democrático, amplio, nacional, popular y de centro-izquierda.
Tampoco es casualidad que el ancho movimiento o frente político que encarna el kirchnerismo tenga su medula en el peronismo. Como si el país inconcluso tantas veces declamado, se pusiera de pie, con sus heridas y sus cicatrices y echara a andar nuevamente.
Este escenario será el previsible para los próximos tiempos por dos razones centrales. Por que el Gobierno de Cristina continuará cumpliendo su consigna inaugural de que “el cambio recién comienza” y por que el Congreso que viene tendrá una composición inédita y compleja.
La incorporación del ex Presidente Kirchner al Parlamento seguramente le pondrá un condimento y un dato sustantivo a la hora de esas transformaciones.
Nos animamos a pensar que Kirchner será tan convocante como catalizador del amplio espacio que se constituirá a partir del 10 de diciembre.
El corte de agua suscitado en ocasión de la sesión histórica que dio una media sanción a la Ley de Comunicación, quizá esté adelantando lo que viene en la política argentina.
Es absolutamente falso e intencionado el horizonte pintado por los opositores, con pretendidas mayorías de derecha que harán lo que les venga en ganas, aprobando leyes, desandando otras, imponiendo rumbos al Gobierno.
No habrá que subestimarlos, pero la realidad es una, y las expresiones de deseo, otra.
La confrontación de ideas y de posiciones, en definitiva de modelos de país, acelera el reacomodamiento de las placas más profundas de la historia.
Decía el poeta chileno Vicente Huidobro que cuando todo decanta, se adquiere tal velocidad que “los cuatro puntos cardinales son tres: norte y sur”
Ha entrado en crisis la usina de ideas y creencias dominantes, que abasteció y/o condicionó de manera unilateral a todo el espectro político y principalmente al Estado.
Este es el nudo de la cuestión. Es el poder de la palabra el que está en discusión. O sea, es el poder mismo. Por eso tanto alboroto en sus alturas y en sus profundidades.
Entre ese norte neoliberal y el sur liberador, vuelve a estar la opción de país para los próximos años.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 20.09.09
domingo, 20 de septiembre de 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
¿ME DEJÁS QUE TE CUENTE?
Los domingos fueron hechos para compartir nuestras cuitas y alegrías.
Con un sol brillante o con nubes y lluvias, se dominguean los amigos, la familia, los amores y desamores, los compañeros, los que están cerca y los que nunca más.
¿Me dejas que te cuente por qué estamos contentos este domingo? Por que ya tiene media sanción de Diputados la nueva Ley de Comunicación de la democracia.
Y vos dirás quizás “¿Y a mi qué?”
A vos todo. Es para vos la Ley. Es para que ya no tengas que estar aprisionado de las telarañas discursivas de los politiqueros apañados por los grandes medios y mucho menos de los finos charlatanes de esos grandes medios que pontifican desde una pantalla televisiva, un micrófono de radio y la prosa florida de un “gran diario”, el reino de un “cielo” que les pertenece.
Si habláramos con los ángeles, como lo hace Silvio Rodríguez, nos contarían que esos cielos monopolizados se reconocen de lejos por el cartel luminoso de la entrada: “Prohibido pasar. Propiedad privada”
Pero hasta los ángeles saben que ni el cielo ni los cursos de agua tienen propiedad. Son de la humanidad, son de todos.
Las ondas que circulan allá arriba como el agua acá abajo, son de todos y hay que defenderlos para que no se las lleven.
¿Me dejas que te cuente entonces?
Cuando se debata en el Senado, sería bueno que los miremos juntos, que escuchemos a los señores senadores con sus argumentaciones y fundamentos, que observemos sus rostros y que nos alegremos con ellos al final como nos alegramos con la muchachada que abrazaba al diputado Agustín Rossi y a la revelación de la noche, la jujeña Maria Carolina Moisés.
Están alborotados los poderosos. Pero no hay que festejar antes de tiempo. No hay que subestimarlos. Hay que dormir con un ojo abierto y un ángel al lado.
¿Me dejas que te cuente por qué? Por que estos tipos, son capaces de todo. Habría que hacer un curso rápido de historia en estos días y recordar que la derecha no rimó nunca con la democracia, mucho menos si se pone en autocracia, aristocracia, mitómanocracia, monopoliocracia.
Por eso hay que estar contentos, pero en alerta, siempre.
Vienen de cometer tantas torpezas que uno teme que en la atropellada cometan un foul por jugar a destiempo. ¿Vieron el reloj que pusieron en una de sus pantallas de TV? Presionan con el tic-tac para que la Ley corra más rápido que el dibujito animado del correcaminos. ¿Pero acaso no clamaban, maldecían, exigían que la Ley se quede quietita donde estaba, que nadie la discuta, que nadie la mueva, que nadie diga nada ni la apruebe? ¿No era que se fueron del recinto por que impugnaban la sesión?
¿Son farsantes o están acorralados?
La democracia es buena y generosa pero se pone brava cuando descubre que la acosan y la desprecian.
Los opositores de derecha cometieron un indigno acto para su investidura al cambiar el Honorable Congreso por un estudio televisivo. Hay que remontarse hasta el comportamiento de los conservadores del voto calificado para encontrar algún parentesco con estos señores diputados.
¿Me dejas que te cuente por qué lo decimos? Por que están cometiendo un crimen de lesa democracia. Están diciendo que el Proyecto enviado por una Presidenta elegida por el voto popular mayoritario, inspirado en la democracia participativa ejercida por miles de ciudadanos y ciudadanas, por trabajadores y pueblos originarios, por empresarios y artistas y periodistas de verdad, es decir, honestos piensen como piensen, semejante proyecto democrático, dicen los opositores, peca de procedimientos antireglamentarios. ¡Cuando del otro lado no está Juan Bautista Alberdi para aplaudirlos, sino los genocidas de Videla y Martínez de Hoz!
Vendieron su alma al diablo. No hay excusa posible para tanto desatino.
Pero estamos contentos en el preludio de un concierto de voces plurales como el que vendrá desde el día después de la sanción de la Ley
Y gracias por dejarnos compartir juntos el último domingo, antes de la primavera.
Jorge Giles. El Argentino. 20.09.09
Con un sol brillante o con nubes y lluvias, se dominguean los amigos, la familia, los amores y desamores, los compañeros, los que están cerca y los que nunca más.
¿Me dejas que te cuente por qué estamos contentos este domingo? Por que ya tiene media sanción de Diputados la nueva Ley de Comunicación de la democracia.
Y vos dirás quizás “¿Y a mi qué?”
A vos todo. Es para vos la Ley. Es para que ya no tengas que estar aprisionado de las telarañas discursivas de los politiqueros apañados por los grandes medios y mucho menos de los finos charlatanes de esos grandes medios que pontifican desde una pantalla televisiva, un micrófono de radio y la prosa florida de un “gran diario”, el reino de un “cielo” que les pertenece.
Si habláramos con los ángeles, como lo hace Silvio Rodríguez, nos contarían que esos cielos monopolizados se reconocen de lejos por el cartel luminoso de la entrada: “Prohibido pasar. Propiedad privada”
Pero hasta los ángeles saben que ni el cielo ni los cursos de agua tienen propiedad. Son de la humanidad, son de todos.
Las ondas que circulan allá arriba como el agua acá abajo, son de todos y hay que defenderlos para que no se las lleven.
¿Me dejas que te cuente entonces?
Cuando se debata en el Senado, sería bueno que los miremos juntos, que escuchemos a los señores senadores con sus argumentaciones y fundamentos, que observemos sus rostros y que nos alegremos con ellos al final como nos alegramos con la muchachada que abrazaba al diputado Agustín Rossi y a la revelación de la noche, la jujeña Maria Carolina Moisés.
Están alborotados los poderosos. Pero no hay que festejar antes de tiempo. No hay que subestimarlos. Hay que dormir con un ojo abierto y un ángel al lado.
¿Me dejas que te cuente por qué? Por que estos tipos, son capaces de todo. Habría que hacer un curso rápido de historia en estos días y recordar que la derecha no rimó nunca con la democracia, mucho menos si se pone en autocracia, aristocracia, mitómanocracia, monopoliocracia.
Por eso hay que estar contentos, pero en alerta, siempre.
Vienen de cometer tantas torpezas que uno teme que en la atropellada cometan un foul por jugar a destiempo. ¿Vieron el reloj que pusieron en una de sus pantallas de TV? Presionan con el tic-tac para que la Ley corra más rápido que el dibujito animado del correcaminos. ¿Pero acaso no clamaban, maldecían, exigían que la Ley se quede quietita donde estaba, que nadie la discuta, que nadie la mueva, que nadie diga nada ni la apruebe? ¿No era que se fueron del recinto por que impugnaban la sesión?
¿Son farsantes o están acorralados?
La democracia es buena y generosa pero se pone brava cuando descubre que la acosan y la desprecian.
Los opositores de derecha cometieron un indigno acto para su investidura al cambiar el Honorable Congreso por un estudio televisivo. Hay que remontarse hasta el comportamiento de los conservadores del voto calificado para encontrar algún parentesco con estos señores diputados.
¿Me dejas que te cuente por qué lo decimos? Por que están cometiendo un crimen de lesa democracia. Están diciendo que el Proyecto enviado por una Presidenta elegida por el voto popular mayoritario, inspirado en la democracia participativa ejercida por miles de ciudadanos y ciudadanas, por trabajadores y pueblos originarios, por empresarios y artistas y periodistas de verdad, es decir, honestos piensen como piensen, semejante proyecto democrático, dicen los opositores, peca de procedimientos antireglamentarios. ¡Cuando del otro lado no está Juan Bautista Alberdi para aplaudirlos, sino los genocidas de Videla y Martínez de Hoz!
Vendieron su alma al diablo. No hay excusa posible para tanto desatino.
Pero estamos contentos en el preludio de un concierto de voces plurales como el que vendrá desde el día después de la sanción de la Ley
Y gracias por dejarnos compartir juntos el último domingo, antes de la primavera.
Jorge Giles. El Argentino. 20.09.09
viernes, 18 de septiembre de 2009
NO HAY PEOR FASCISTA QUE UN GORILA ASUSTADO
El uso del idioma delata siempre una ideología.
Los vocablos se trepan a su propio juego, se atan y desatan, de acuerdo a quien los pronuncia.
A veces, los sustantivos y los verbos parecen duendes tan juguetones, que deschavan al hablante en el momento menos esperado.
Ayer, por ejemplo, un pronombre demostrativo que sonó posesivo, hizo de las suyas colándose en unas declaraciones de Mauricio Macri.
Cuando afirmó "Este es el Gobierno más fascista de los últimos años", muchos de los presentes en la jornada organizada por la derecha internacional reunida en Buenos Aires, aplaudieron a rabiar, convencidos que el jefe de gobierno porteño se estaba refiriendo a su propia gestión.
"¡Bravo Mauricio! ¡Así se habla coño!, ¡Joder!", gritaba alborozado un ex jefe de estado español que comparte, entre otros asuntos, el mismo modelo de bigotito rasurado de Macri.
¿Fue un acto fallido? ¿O apenas un acto de sinceramiento al calor de tantos ilustres personajes de derecha como él?
El Gobierno nacional fue criticado muchas veces por su excesiva tolerancia con los movimientos sociales, con las marchas obreras y con las ofensas recibidas y no respondidas por el Ejecutivo; o criticado por el envío de leyes al Parlamento que fueron acompañadas de mecanismos de democracia participativa o por su estrecha amistad con los mandatarios progresistas de América Latina. Pero convengamos que el gobierno macrista peca por conductas que están en las antípodas.
Como muestra vale un botón, dicho sin ninguna connotación peyorativa.
*La insistencia en sostener al cuestionado ex comisario Fino Palacios como candidato, a la jefatura de la policía metropolitana.
*El intento de espiar y registrar los consumos y adicciones personales de los empleados públicos de la ciudad.
*El intento de excluir a los provincianos en la atención hospitalaria.
*Los allanamientos a barrios humildes, la expulsión en masa de sus habitantes y la represión que denunciaron varios ocupantes de edificios porteños.
*El control y denuncia a dirigentes sociales por encabezar manifestaciones pacíficas realizadas en calles y plazas.
*La convocatoria y participación del macrismo en eventos internacionales como los señalados al principio.
Por esto y mucho más, cuando Macri habla de fascismo, está mostrando su propio DNI ideológico. Por eso el aplauso de sus contertulios.
Muy lejos del orden cerrado macrista, todavía resuena el eco de la votación triunfal en la Cámara de Diputados para la pronta sanción de la nueva Ley de Comunicación de la Democracia.
Esta vez la divisoria de aguas entre los distintos bloques parlamentarios se pareció en mucho a la caracterización deseada para el escenario político argentino, de cara al bicentenario patrio.
Los que se fueron del recinto se parecían mucho entre sí.
El aliento rancio de la derecha del Pro comandada por Federico Pinedo y De Narváez, de la UCR oficial, del "PJ disidente" y las huestes de Elisa Carrió, comulgaron en la decisión de desertar al momento de enterrar definitivamente una norma de la dictadura, y aprobar una gran Ley de la democracia. Toda una definición.
Los que se quedaron, deberían pensar una mirada estratégica común para los próximos desafíos históricos.
En esta oportunidad, las diferencias y similitudes se activaron en clave de concepción de la democracia. Y cada uno de los sectores optó por uno de los hemiciclos posibles.
Este escenario seguirá en el futuro, básicamente por dos razones.
Por que el Gobierno de Cristina seguirá profundizando el modelo de país equitativo, defendiendo a capa y espada las conquistas sociales logradas desde la presidencia de Néstor Kirchner y por que la composición del Parlamento nacional será más compleja.
Ambas razones requieren de la unidad del espacio progresista, nacional y popular. Para seguir sosteniendo estas banderas, más allá de legítimas diferencias.
Y para que la Argentina del Bicentenario sea una Argentina más solidaria.
Jorge Giles. El Argentino. 18.09.09
http://www.elargentino.com/nota-58534-El-peor-fascista-un-gorila-asustado.html
jueves, 17 de septiembre de 2009
SEAN ETERNOS LOS LAURELES
¿Dónde queda la luz sino en tus ojos, libertad?
¿Dónde están Rodolfo Walsh y Paco Urondo y dónde Mariano Moreno y Juana Azurduy arengando al gauchaje a levantar la frente? ¿Estarán por aquí, en el recinto y en la calle, indivisibles con su pueblo?
¿Vendrán a celebrar con nosotros este paso que ellos nos legaron?
La media sanción del Proyecto de Ley de Comunicaciones enciende un faro de luz en la democracia. La ensancha. La libera. La profundiza.
Todos van a poder hablar desde ahora y para siempre. Se terminaron los miedos y los privilegios.
Televisión, radio y diarios para todos y de todos.
La vecina que se indigna con el precio de la carne, el laburante por su salario, el médico que reclama por la salita del barrio, la arquitecta que tiene un proyecto para embellecer un paseo y una plaza, hablarán. Hablarán por fin y para siempre.
No hago otra cosa que pensar en ti, cantará Serrat. Gracias a la vida que me ha dado tanto, por la Negra Sosa. Sur, paredón y después, por Adriana Varela. Pedro canoero, cantará Teresa Parodi. Cacerolas de teflón, por Ignacio Copani.
Como se verá, nos domina la emoción y la alegría en este día, más que todos los días. Es preferible que sean ellas las que nos dominen, cuando ayer vimos antiguos luchadores del campo popular devenidos diputados, arrojándose cenizas sobre su propia historia, bastardeando la memoria de quienes cayeron víctimas de la dictadura, inaugurando con su voto la dignidad perdida.
No habrá excusa que valga para justificar tanto deshonor. Prefirieron un “perfecto” decreto ley de la dictadura, antes que un “imperfecto” proyecto de la democracia. Defendieron a un monopolio y sus oscuros intereses, poniéndole bisagras a sus rodillas.
Prefirieron ponerse del lado de los carceleros de la palabra y no de los prisioneros.
Cuando la historia quiso que se abrieran las puertas del presidio para liberarnos, sin vergüenza alguna, pidieron tiempo para pensarlo.
Son prisioneros por propia opción, desvergonzadamente.
La oposición, con su conducta desertora, se ubicó en el lado oscuro de la luna.
Ayer 16 de septiembre, con su deserción del recinto, celebró el golpe contra el Gobierno popular de Juan Perón, mientras la mayoría de los diputados, rindió homenaje con su presencia, a los pibes de la Noche de los Lápices.
Nos ponemos de pie. Están haciendo la Historia.
Todo es antológico en estos días. El valor de Cristina, de un lado.
Las tapas de Clarín, las editoriales de Morales Solá, los impúdicos almuerzos televisivos, del otro.
Pero la metáfora del absurdo es el triste movilero de TN afirmando que la Presidenta logró estirar la agenda de las Naciones Unidas, del G20 y la Cumbre de América Latina y África, a fin de impedir que Cobos dirija la sesión del Senado.
¿Tanto poder tiene Cristina para incidir en la agenda de la ONU?
Esta agenda internacional está pautada y publicada desde mucho antes de saberse esta circunstancia parlamentaria.
La hora de la estupidez está llegando a su fin. Y la pretensión de tomar por estúpidos a esta sociedad, también se termina. Somos libres, entonces. Libres de los poderosos, de los estúpidos y de la estupidez.
La oposición de derecha legitimó con su presencia en el debate, la sesión histórica de ayer. Pero a la hora de votar dijeron que se iban por que era ilegítima
¿En qué quedamos? ¿Es legítima para debatir pero no para votar?
Es la misma lógica perversa de llamar legítimo al Congreso para defender un interés patronal pero ilegítimo para defender las leyes de la democracia.
Ayer ganó la democracia y con ella, la inteligencia, el buen gusto, ganó la belleza contra la fealdad, la transparencia contra el secreto, las voces contra el silencio.
A veces, cuando se vota una ley se deroga otra. Es este el caso.
Ayer, la oposición de derecha no quiso derogar un decreto ley de la dictadura. Desertaron nuevamente.
La democracia, que es tan generosa, los invitará igual a festejar juntos el nacimiento de esta histórica Ley. ¡Al gran pueblo argentino, salud!
Jorge Giles. El Argentino. 17.09.09
http://www.elargentino.com/nota-58367-Sean-eternos-los-laureles.html
miércoles, 16 de septiembre de 2009
LA LEY YA ESTÁ EN SALA DE PARTOS

La sala donde ayer se reunieron las Comisiones de la Cámara de Diputados para tratar el Proyecto de Ley de Comunicaciones, parecía una sala de partos.
De un lado estaban, mezclados, los oficialistas y no oficialistas que cual dignas comadronas de pueblo, ayudaban a pujar para que la Ley pueda alumbrar en el justo período de gestación democrática.
No alcanzaban paños calientes, pero sí carpetas, apuntes, aportes sobre la marcha.
Del otro lado, los rostros agrios de los opositores, también mezclados, murmuraban cosas inentendibles.
Parecían sepultureros en la hora del crepúsculo.
Cuando pasaron a un cuarto intermedio a efectos de darle una última lectura a las modificaciones dispuestas por la Presidenta de la Nación y aquellas otras que fueron propuestas por distintos bloques, el diputado Baladrón que dirigía la sesión con la solvencia de un médico obstetra, pareció decir que el trabajo de parto había comenzado bien, pero había que esperar nuevas contracciones.
Los más férreos opositores dialogaron con la prensa y se produjeron increíbles diálogos como el que sigue:
"¿Están conformes con las modificaciones que el oficialismo hizo al Proyecto de Ley?", "De ninguna manera", respondió enojado un representante.
"¿Pero acaso ustedes no pedían la exclusión de las telefónicas?"
"Así es, pero tenemos 25 objeciones más"
"Perdón señor diputado", insistió el cronista preguntón y chapado a la antigua, "pero también pidieron que la autoridad de aplicación sea descentralizada y autárquica y el oficialismo acaba de introducir esas modificaciones, ¿tampoco eso es suficiente para la oposición?"
"Sabe lo que pasa, que el tiempo es escaso para tratar una Ley así"
"Pero es una Ley que se viene reclamando hace 26 años, tratando hace seis años, 80 foros, 120 reuniones, 4 audiencias públicas y que ningún gobierno de la democracia pudo, supo o quiso apoyarla", siguió el cronista.
"Justamente, 26 años no se pueden condensar en una hora y media. Y mucho menos con esta centro-izquierda que hoy está en el Gobierno y a logrado reencontrarse con sus viejos aliados en esta Cámara"
"Pero entonces ¿qué debería hacer el oficialismo para lograr el apoyo de ustedes?"
"Retirar el proyecto", respondió lacónico y mordaz el diputado opositor que raudamente partió hacia su bloque.
El cronista que no se rendía así nomás, preguntó ya en el pasillo "¿No deberían estar orgullosos de protagonizar la aprobación de una ley que la democracia le debía al pueblo?"
El diputado opositor sonrió y se encogió de hombros repetidamente. El cronista sintió el desprecio en la cara pero siguió preguntando "¿No le gustaría quedar en la historia de esta Cámara como un legislador que votó contra el monopolio y a favor de la libertad?"
El legislador detuvo su paso, miró fijamente al cronista y le devolvió con un tono socarrón "¿Y quién le dijo a usted que en la Argentina hay monopolios? Le puedo asegurar que no los hubo ni los habrá"
Cumpliendo con su oficio, el cronista insistió "Contésteme la pregunta"
Con tono de fastidio, el diputado le espetó entonces: "Ustedes los oficialistas son todos iguales, por algo será"
En esa frase autoritaria estaba plasmada la cuestión histórica que despierta esta Ley.
Las viejas consignas que creíamos guardadas en el baúl de los recuerdos, recobraban vida de pronto y salían de paseo a pleno sol.
"Patria sí, colonia no", allá a lo lejos. "Liberación o dependencia", del peronismo en los setenta. "Democracia o dictadura", del radicalismo en los ochenta.
Esta vez, el cronista ya sabe que cuando el Presidente de la Cámara diga "los que estén por la afirmativa sírvanse emitir su voto", los legisladores votarán a favor de una ley de la democracia.
Incompleta, perfectible, mejorable. Pero de la democracia.
Y cuando diga "los que estén por la negativa", otros estarán votando por la continuidad de un "decreto ley" de la dictadura.
Aunque el "Nunca más" del juicio a los genocidas, se estremezca de vergüenza.
Jorge Giles. El Argentino. 15.09.09
http://www.elargentino.com/nota-58223-La-ley-ya-esta-en-sala-de-partos.html
martes, 15 de septiembre de 2009
EL DÍA QUE NICOLINO VA AL PARLAMENTO
La nueva Ley de Comunicación sigue su marcha triunfal. La decisión de la Presidenta de la Nación, eliminando la participación de las empresas telefónicas, remueve la trinchera de resistencia más estridente que enarbolaba la oposición.
Ya no hay excusas ni argumentos válidos para no votar una Ley cuyo período de gestación tiene los años de la democracia.
Los únicos beneficiados por la nueva legislación serán los pueblos originarios, las pequeñas y medianas empresas nacionales, los sindicatos de trabajadores, la cultura, la educación, en suma, el pueblo argentino.
El cuco de un nuevo monopolio se borró de un plumazo presidencial.
Sigue en pie, aunque haya perdido el dominio sobre el fútbol y la verdad absoluta, el monopolio que sí existe, el que se puede leer y escuchar en estos días, con vergüenza ajena.
Luego de las palabras de Cristina en la Casa Rosada, los interpretes del resentimiento y el egoísmo, balbuceaban una respuesta que los sacara del ahogo.
Que era una "artimaña oficial para conseguir el quórum y que el Gobierno se vio obligado a tomar la medida por no contar con los votos necesarios para aprobar el proyecto", fueron algunas de las disparatadas interpretaciones escuchadas.
Si así fuese, el Gobierno estaría demostrando su amplitud de criterios, su generosidad política, su voluntad de apertura e inclusión para lograr, precisamente el consenso de todos los bloques legislativos.
En la vida de un Parlamento, se sabe, el consenso se traduce precisamente en lograr el quórum y el voto de las mayorías parlamentarias.
El Gobierno no optó de manera autista y soberbia, por la tentación de imponer su número y su proyecto contra viento y marea.
Demostró ser capaz de tener y emplear la ductilidad que necesitan las grandes políticas de Estado, esas políticas que trazan el perfil de una democracia y la cualidad de sus gobernantes.
Sólo los estadistas se hacen cargo de los proyectos que no nacen de su propio despacho sino del seno de la sociedad. ¿No es acaso lo que está haciendo Cristina al respecto?
Decía Nicolino Loche, nuestro eterno Campeón mundial, que nada frustraba más a sus rivales que una cintura suya, en el momento exacto.
"Les duele más que una trompada", afirmaba el mendocino, siempre leal a su público.
Teniendo en claro el plan general para librar la disputa, el resultado que se desea alcanzar será más factible si, al necesario endurecimiento para poder avanzar, se le agrega una pizca de la plasticidad de aquel gran campeón.
La otra noticia importante es, sin dudas, la estrepitosa derrota electoral del candidato de Julio Cobos en la provincia de Corrientes. El actual gobernador correntino fue derrotado por el radicalismo de Ricardo Colombi y en la ciudad capital por nuestro campeón olímpico Carlos Espíndola, candidato del kirchnerismo local.
El excelente resultado alcanzado por el senador Fabián Ríos, más el triunfo kirchnerista en una ciudad que concentra prácticamente la mitad de la población provincial, va en el mismo sentido de la recuperación de la iniciativa política del Gobierno nacional.
Complementando este cuadro, apuntemos que la indecente actitud de Julio Cobos de permanecer usufructuando el sueldo de Vicepresidente para atacar a la Presidenta a la que tendría que defender, siguió mereciendo repudios a lo largo del día; esta vez, incluso, de correligionarios suyos, como Margarita Stolbizer y Gerardo Morales.
Cuando la traición es tan grosera y obscena, se retiran los amigos y sólo quedan los cómplices.
Lejos de esta indecencia, en Avia Terai, "monte grande" en lengua toba, allá en el corazón del quebracho chaqueño, Cristina, el gobernador Capitanich y las Madres de Plaza de Mayo lideradas por Hebe de Bonafini, inauguraron el hospital del pueblo, las primeras calles asfaltadas y el plan de viviendas sociales que promueve la mencionada Asociación.
Esa Argentina, tan profunda como olvidada, se ha puesto de pie nuevamente.
Y se hace oír, en uso del derecho que le adeuda la historia.
Jorge Giles. El Argentino. 15.09.09
http://www.elargentino.com/nota-58041-El-dia-que-Nicolino-va-al-Parlamento.html
lunes, 14 de septiembre de 2009
LA GUILLOTINA YA NO ESTÁ EN EL ARMARIO
La sala de reuniones del despacho senatorial del Vicepresidente Julio Cobos viste muebles eclécticos, mezcla del barroco francés con el neoclásico isabelino español, el victoriano inglés y el neo-renacentista.
La larga mesa no luce tanto como el armario donde se guardan carpetas, libros y, según testigos, una guillotina de uso múltiples.
En ese lugar, recogido, ocurrió un hecho político grave.
Hay que pulsar el replay de la memoria para volver a él tantas veces resulte necesario.
¿De qué hablamos? De la conferencia brindada por el alto mando de la derecha afirmando, brutalmente, que luego de la renovación de ambas Cámaras parlamentarias y mucho más después del triunfo presidencial que auguran para el 2011, anularán todas las medidas sociales del Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
El sinceramiento de la oposición fue obsceno y filoso como un puñal trapero, pero sirve para conocerlos mejor.
En su declaración de guerra, hablaron el anfitrión Julio Cobos, Mauricio Macri, Francisco De Narváez y por el radicalismo, Jorge Aguad y el senador Ernesto Sanz.
La primera Ley de Comunicación de la democracia, ésta que se va aprobar en los próximos días en el Congreso, que convocó al debate abierto y participativo de distintas organizaciones libres del pueblo, que sepultará definitivamente a la “ley” de la dictadura, que no permite ningún monopolio pero garantiza que todas las expresiones organizadas de la cultura nacional y popular tengan sus propios medios de expresión, esta Ley encabeza la lista de las futuras victimas de la guillotina opositora.
¿Saben qué? Les creemos. Son sinceros a la hora de aullar a la luna como lobos hambrientos. Se muestran sedientos de venganza por todo lo que perdieron en estos años. Vendrán por todas las conquistas sociales. Si pueden.
¿Planes de empleo a través de cooperativas populares? Es intolerable para Cobos o Macri que el país desande lo plantado durante el neoliberalismo de los años noventa, Menem y De la Rúa mediante.
“Esto no es ni será una nueva Venezuela”, asustan a los cuatro vientos. Ellos conciben al trabajo como una variante más de las leyes del mercado. El Estado no debe meterse en asuntos que son propios del mundo de lo privado. El que consigue empleo, que lo haga leyendo los clasificados a las dos de la mañana para correr luego a la cola de desempleados.
Todo plan social promovido por este Gobierno, pasará por la guillotina y que el mercado diga si hay empleo o no y qué tipo de producción tendremos.
Caramelos o acero. Soja a granel o maíz, trigo, leche, tomate, papa, lechuga, mandioca y carne. Da igual.
En el altar del mercado, sangrarán heridas de muerte todas las doncellas justicieras, empezando por las porristas del fútbol para todos.
¿Y las AFJP qué? Volverán a restaurarlas y que los jubilados se las arreglen como puedan. Nada de administración estatal que les garantice lo que el mercado no está dispuesto a hacerlo.
¿Y Aerolíneas Argentinas qué? Hay que entregar las naves en un desguase de chatarras o que se las lleven empresas extranjeras por dos chirolas. ¿O acaso no recuerdan las enseñanzas de Cavallo cuando preguntaba por qué el Estado debe verse obligado a conectar “provincias inviables” como Jujuy, Tierra del Fuego, Corrientes o Santiago del Estero?
¿Y los juicios por los derechos humanos? Atrás con todos estos disparates de los Kirchner que sólo dividen a los ciudadanos y permiten el escarnio contra hombres de bien como el ex comisario Fino Palacios.
Lo admitió Macri días antes de las últimas elecciones y muchos no le creyeron. Créanlo ahora. Por que después será muy tarde para arrepentirse.
Como dijimos ayer, los legisladores esclarecidos, los que temen mucho más a los monopolios que no existen que a los monopolios que sí ostentan el poder, los que son más amantes del perfeccionismo que de la profundización de la democracia, deberían saber que la historia no los absolverá, si finalmente colaboran con los que ya sacaron la guillotina del armario senatorial.
Jorge Giles. El Argentino. 14.09.09
http://www.elargentino.com/nota-57877-La-guillotina-ya-no-esta-en-el-armario.html
La larga mesa no luce tanto como el armario donde se guardan carpetas, libros y, según testigos, una guillotina de uso múltiples.
En ese lugar, recogido, ocurrió un hecho político grave.
Hay que pulsar el replay de la memoria para volver a él tantas veces resulte necesario.
¿De qué hablamos? De la conferencia brindada por el alto mando de la derecha afirmando, brutalmente, que luego de la renovación de ambas Cámaras parlamentarias y mucho más después del triunfo presidencial que auguran para el 2011, anularán todas las medidas sociales del Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
El sinceramiento de la oposición fue obsceno y filoso como un puñal trapero, pero sirve para conocerlos mejor.
En su declaración de guerra, hablaron el anfitrión Julio Cobos, Mauricio Macri, Francisco De Narváez y por el radicalismo, Jorge Aguad y el senador Ernesto Sanz.
La primera Ley de Comunicación de la democracia, ésta que se va aprobar en los próximos días en el Congreso, que convocó al debate abierto y participativo de distintas organizaciones libres del pueblo, que sepultará definitivamente a la “ley” de la dictadura, que no permite ningún monopolio pero garantiza que todas las expresiones organizadas de la cultura nacional y popular tengan sus propios medios de expresión, esta Ley encabeza la lista de las futuras victimas de la guillotina opositora.
¿Saben qué? Les creemos. Son sinceros a la hora de aullar a la luna como lobos hambrientos. Se muestran sedientos de venganza por todo lo que perdieron en estos años. Vendrán por todas las conquistas sociales. Si pueden.
¿Planes de empleo a través de cooperativas populares? Es intolerable para Cobos o Macri que el país desande lo plantado durante el neoliberalismo de los años noventa, Menem y De la Rúa mediante.
“Esto no es ni será una nueva Venezuela”, asustan a los cuatro vientos. Ellos conciben al trabajo como una variante más de las leyes del mercado. El Estado no debe meterse en asuntos que son propios del mundo de lo privado. El que consigue empleo, que lo haga leyendo los clasificados a las dos de la mañana para correr luego a la cola de desempleados.
Todo plan social promovido por este Gobierno, pasará por la guillotina y que el mercado diga si hay empleo o no y qué tipo de producción tendremos.
Caramelos o acero. Soja a granel o maíz, trigo, leche, tomate, papa, lechuga, mandioca y carne. Da igual.
En el altar del mercado, sangrarán heridas de muerte todas las doncellas justicieras, empezando por las porristas del fútbol para todos.
¿Y las AFJP qué? Volverán a restaurarlas y que los jubilados se las arreglen como puedan. Nada de administración estatal que les garantice lo que el mercado no está dispuesto a hacerlo.
¿Y Aerolíneas Argentinas qué? Hay que entregar las naves en un desguase de chatarras o que se las lleven empresas extranjeras por dos chirolas. ¿O acaso no recuerdan las enseñanzas de Cavallo cuando preguntaba por qué el Estado debe verse obligado a conectar “provincias inviables” como Jujuy, Tierra del Fuego, Corrientes o Santiago del Estero?
¿Y los juicios por los derechos humanos? Atrás con todos estos disparates de los Kirchner que sólo dividen a los ciudadanos y permiten el escarnio contra hombres de bien como el ex comisario Fino Palacios.
Lo admitió Macri días antes de las últimas elecciones y muchos no le creyeron. Créanlo ahora. Por que después será muy tarde para arrepentirse.
Como dijimos ayer, los legisladores esclarecidos, los que temen mucho más a los monopolios que no existen que a los monopolios que sí ostentan el poder, los que son más amantes del perfeccionismo que de la profundización de la democracia, deberían saber que la historia no los absolverá, si finalmente colaboran con los que ya sacaron la guillotina del armario senatorial.
Jorge Giles. El Argentino. 14.09.09
http://www.elargentino.com/nota-57877-La-guillotina-ya-no-esta-en-el-armario.html
domingo, 13 de septiembre de 2009
LA HISTORIA NO LOS ABSOLVERÁ

No es un domingo cualquiera. Hay vientos de presagios en el aire, que siguen soplando por una democracia más participativa, más justa, más humana, más equitativa.
*El homenaje del Gobierno de la democracia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al cumplirse 30 años de la histórica visita que rompiera el cerco informativo impuesto por la dictadura.
*La decisión gubernamental de establecer retenciones cero al trigo y al maíz para los pequeños y medianos productores, tal como lo venían reclamando todas las entidades.
*La decisión de Cristina de enviar al Parlamento un Proyecto de Ley que elimina la figura de calumnias e injurias en el desarrollo de la libertad de expresión del periodismo.
*Pero por sobre todo, el avance de las Audiencias Públicas en el Congreso debatiendo el Proyecto de Ley de Comunicación, que dejará atrás definitivamente el “decreto ley” de los genocidas, constituyen un ramillete de acciones que hicieron de la semana que termina una semana trascendente y que preanuncia un momento histórico.
Circulan ideas y propuestas que acompañan socialmente este deseo fundacional de la democracia.
Como por ejemplo, prenderse en la solapa una cintita verde que indique la adhesión al Proyecto de Ley de la Democracia y a lo manifestado por Juan José Campanella, Victor Hugo Morales, el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y todos los que coinciden en la trascendencia de votar una nueva Ley, perfectible, mejorable, pero de la democracia.
Los opositores que voten en contra o se abstengan, no tendrán justificativo alguno ante la historia de un pueblo que escribe su destino democrático como le sale, como puede, como convenga. Pero la escribe al fin.
Ojala que algunos puedan liberarse de las ataduras que mental y políticamente los atan a las corporaciones, en lugar de atarse al pueblo que representan.
Si así no fuese, la historia no los absolverá.
Quien prefiera apoyarse en un monopolio privado para seguir sosteniendo una “ley” de Videla y Martínez de Hoz que rige sobre la prensa en su más amplio concepto, deberá ir sabiendo que serán tildados y recordados para siempre como colaboracionistas y perpetuadores de las mordazas dictatoriales.
La democracia es generosa, pero no es boba.
Los datos objetivos, permiten suponer que la votación será positiva en ambas Cámaras Legislativas, alumbrando más pronto que tarde, la nueva Ley.
Pero más que detenernos en estas elucubraciones, queríamos festejar con el lector esta sensación de libertad que empezó a soplar en el país.
Ya sabemos quiénes nos mienten, cómo lo hacen y por qué lo hacen.
Se terminó el mito de los productores de la verdad irrefutable, los que ejercen la dictadura de los titulares y los largos monólogos que atentan contra la institución presidencial y contra el buen gusto de los argentinos.
No aprobar esta ley ahora, sería en el peor de los casos, una postergación en el tiempo. La única sepultura definitiva la recibió la mentira organizada de quien fuera y es el monopolio del discurso hegemónico.
Se demostró que, además de justa y necesaria, es posible librar la batalla por la verdad y la libertad; el fútbol para todos es la primera victoria obtenida.
Lo demostraron las distintas voces que se hicieron oír en las Audiencias y un Gobierno nacional que, por tal motivo, recibe la balacera mediática e injuriosa de los grandes medios.
La semana que se inicia promete ser digna y feliz para los sectores populares, pero habrá que tener el temple suficiente para atravesar el círculo de fuego con el que intentarán impedir que la democracia se democratice aun más.
Todos están preparados para empezar.
Cobos cobrando un sueldo de arriba y vistiendo galera de “vicepresidente de la oposición”.
La oposición que ya es un calco de la vieja Unión Democrática que atentó contra el proyecto nacional y popular.
Este pueblo digno que forja como puede su propio destino.
Y Cristina, que en Misiones como en la ESMA, demostró que es posible endurecerse, sin perder la ternura.
Jorge Giles. El Argentino. 13.09.09
LA POLÍTICA Y LA CONDICIÓN HUMANA
PANORAMA POLÍTICO
La historia se da el gusto de pintar los cuadros que simbolizan el fin de un ciclo y el inicio de otro. Uno de ellos es el acto realizado en la ESMA para rendir homenaje a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a 30 años de la histórica visita al país de las sombras largas de la dictadura.
Quienes rompieron el cerco impuesto por el silencio del terrorismo de estado, regresaban para valorar la plena democracia conquistada por el pueblo.
No lo dijeron en un acto meramente protocolar, sino ante los ojos llorosos de la Presidenta de la Nación, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de jóvenes, de representantes de distintas organizaciones sociales, ex detenidos políticos y familiares. Juntos, componían un retrato de familia, con una pincelada que unía lo más doloroso del pasado con las expectativas crecientes de un nuevo país más libre, equitativo y democrático.
El que fuera un tenebroso salón donde se decidían los vuelos de la muerte, fue ahora el marco de un paisaje donde la condición humana, unida a la voluntad política del Gobierno nacional, restañaba en parte los más profundos dolores colectivos y personales del que tengamos memoria.
No fue casualidad que en ese acto la Presidenta anunciara el Proyecto de Ley que elimina la figura de calumnias e injurias en materia de libertad de expresión.
Si hubiese expresado taxativamente: “hoy finalizó la dictadura”, habría puesto en palabras la sensación térmica que en ese preciso momento medía la razón y las emociones que allí sobrevolaban.
Los últimos grilletes empiezan a ser rotos y la Argentina construye el bicentenario de su propia identidad, como puede. No le es fácil y nunca lo fue a lo largo de la historia.
En la semana que pasó se sintieron nuevamente los crujidos provocados por las medidas gubernamentales que impactan sobre el andamiaje de la vieja república.
La democracia puja y seguirá pujando hasta encontrar la exacta medida de su tiempo histórico, desde su lugar en el concierto de la América Latina.
El desarrollo de los movimientos efectuados desde el campo nacional, popular y progresista, con sus propios bemoles, provocó la airada reacción opositora.
La realización de las Audiencias Públicas para debatir, a favor o en contra, el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la democracia, constituye un punto de avance e inflexión de todo el proceso político.
La decisión de decretar las retenciones cero al trigo y el maíz, tal como lo reclamaban las distintas entidades agropecuarias y la presencia de Cristina en el pueblo misionero castigado por la tragedia que desató el tornado, constituyen mojones que dan la exacta dimensión política y humana del proyecto político gobernante.
Una oposición que se desgarra las vestiduras en defensa del monopolio de Clarín, pero a la que no se le cae una lágrima por los pibes muertos en Misiones, está mostrando la condición de amianto con que están recubiertos.
El proyecto de Comunicación sigue avanzando, mientras la oposición de derecha resiste con todas las armas, lícitas y no lícitas, a su alcance. En el Congreso expusieron representantes de sindicatos, pueblos originarios, movimientos sociales, cooperativas, así como artistas, juristas, periodistas, empresarios, miembros de la radiofonía, la gráfica y la televisión. Vinieron a participar desde las distintas provincias que componen el país federal, en un marco de respeto y de tolerancia, pilares indispensables para el feliz balbuceo de la incipiente democracia participativa que se empieza a ejercitar.
No se merecen los ciudadanos que participaron, semejante maltrato y ninguneo de los medios y los políticos opositores que cansaron con su retahíla de “ley K” y otros adjetivos de baja estofa.
Los opositores podrán argumentar lo que les venga en ganas para explicar su voto en contra. Lo que no podrán justificar ante la historia, empezando por la propia, es que en la negación a un proyecto de la democracia, estarán reafirmando un “decreto ley” de la dictadura.
En ninguna cuestión que sea trascendental para la vida democrática y el pueblo, las posiciones son neutras. Como en los momentos de un parto histórico; o se puja por una nueva vida o se le pone tapias al desarrollo. No hay lugar para la abstención.
Habrá que repasar las reflexiones de personalidades no oficialistas que argumentaron a favor de aprobar el proyecto, haciendo reservas al mismo tiempo de sus objeciones al mismo. Coincidieron en la necesidad de aprobar ya una ley democrática y en la no aceptación de ninguna excusa, por justificada que parezca, para no hacerlo.
La oposición pretende convencernos que la política es plana. Como la tierra antes de Colón. El poder de un multimedia privado es igual al poder del Estado y al del club del barrio, en esta caprichosa mirada de la antigüedad feudal.
La historia de los pueblos rompe la ley de gravedad que le es impuesta desde el poder económico, imponiendo su propia cultura, sus ideas del mundo. Se vale del Estado para ello. Y es este el fondo de la cuestión. Cruje el escenario por que se puso en disputa por primera vez la potestad de producción de pensamiento propio. El escenario que eligieron para desplegar sus argumentos fueron los estudios televisivos, en un total desprecio irrespetuoso contra la casa de la democracia, el Parlamento de la Nación.
Un elenco fijo de legisladores opositores desfiló por radios y canales replicando la línea que baja del monopolio Clarín y sus repetidoras y suplementos.
Indigna el nivel de agresión de los medios que acuden a la injuria y la ofensa permanente, de manera verbal y escrita para atacar al Gobierno nacional y particularmente al ex Presidente Néstor Kirchner. Los comunicadores ya no actúan como tales sino como auténticos lobbistas, defensores fanatizados de los mismos.
El desembarco explícito de la oposición en el despacho senatorial del vicepresidente constituye, se lo mire por donde se lo mire, un nuevo capítulo del golpe institucional de baja intensidad que viene ejecutando Julio Cobos desde su voto no positivo a favor de los patrones rurales de la mesa de enlace, en julio del 2008.
Puede oponerse a cualquier medida del Gobierno, pero no mientras esté formando parte de él. Es de una miserabilidad sin antecedentes seguir cobrando un sueldo y valerse del mobiliario del cargo, para atacarlo. La ética más elemental indica que debió renunciar la misma noche que decidió sacar patente de opositor. No es un legislador rebelde para con su bloque. Fue designado para representar al Ejecutivo en el Senado.
Cobos termina siendo la versión moderna y corregida de Jorge Paladino, aquel que fuera nombrado delegado de Perón ante los golpistas y que el mismo Perón terminó echando después por convertirse en delegado de los militares ante Perón.
Preocupa advertir que su actitud no obedece a ninguna picardía o engaño pasajero, sino que es parte de un entramado desestabilizador más amplio. La convocatoria que hiciera a la derecha opositora en su despacho muestra la decisión de descorrer el telón, tomar por asalto el espacio institucional, atrincherarse y apropiarse de esos recursos y mostrar al mundo que allí está una base de la oposición para las maniobras que resulten útiles y necesarias en el afán de debilitar y derrotar más pronto que tarde al Gobierno democrático. Si avanzan en su cometido, estarían provocando en demasía a un pueblo que solo busca realizar su destino en paz.
Nada más, pero tampoco nada menos.
El capítulo local de la nueva doctrina justificadora de los golpes antidemocráticos, llegó con la pluma de Morales Solá. En su editorial de La Nación, afirmó que “Venezuela, la Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua tienen gobiernos democráticos por elección, pero están perdiendo esa condición en el ejercicio del poder”.
¿No es el mismo discurso de los golpistas en Honduras? ¿No es la misma tesis que sostiene la internacional derechista que se reunirá en Buenos Aires a partir del próximo lunes, con Vargas Llosa, José María Aznar y Mariano Grondona?
Un rejunte neoliberal anacrónico pero con un poder económico que lo convierte en peligroso.
Es hora de decisiones trascendentes. Lo saben todos los que de un lado y otro protagonizan los días que corren.
Los que habiendo sido parte de este proceso terminaron eyectados por sus propios límites y hoy desfilan por las pasarelas mediáticas alimentando al viejo poder económico que alguna vez dijeron combatir. Los que no pueden desacoplarse de su concepción exógena de la política y admiran en los líderes latinoamericanos lo mismo que aquí critican a Cristina.
La historia es la que pone sus tiempos. Y es evidente que ha decidido recuperar para el Estado la capacidad soberana de construir sus propias ideas y pensamientos.
La correlación de fuerzas sociales se acerca a su momento de inflexión.
Que cada cual ocupe su lugar. Esto recién está por empezar.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 13.09.09)
La historia se da el gusto de pintar los cuadros que simbolizan el fin de un ciclo y el inicio de otro. Uno de ellos es el acto realizado en la ESMA para rendir homenaje a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a 30 años de la histórica visita al país de las sombras largas de la dictadura.
Quienes rompieron el cerco impuesto por el silencio del terrorismo de estado, regresaban para valorar la plena democracia conquistada por el pueblo.
No lo dijeron en un acto meramente protocolar, sino ante los ojos llorosos de la Presidenta de la Nación, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de jóvenes, de representantes de distintas organizaciones sociales, ex detenidos políticos y familiares. Juntos, componían un retrato de familia, con una pincelada que unía lo más doloroso del pasado con las expectativas crecientes de un nuevo país más libre, equitativo y democrático.
El que fuera un tenebroso salón donde se decidían los vuelos de la muerte, fue ahora el marco de un paisaje donde la condición humana, unida a la voluntad política del Gobierno nacional, restañaba en parte los más profundos dolores colectivos y personales del que tengamos memoria.
No fue casualidad que en ese acto la Presidenta anunciara el Proyecto de Ley que elimina la figura de calumnias e injurias en materia de libertad de expresión.
Si hubiese expresado taxativamente: “hoy finalizó la dictadura”, habría puesto en palabras la sensación térmica que en ese preciso momento medía la razón y las emociones que allí sobrevolaban.
Los últimos grilletes empiezan a ser rotos y la Argentina construye el bicentenario de su propia identidad, como puede. No le es fácil y nunca lo fue a lo largo de la historia.
En la semana que pasó se sintieron nuevamente los crujidos provocados por las medidas gubernamentales que impactan sobre el andamiaje de la vieja república.
La democracia puja y seguirá pujando hasta encontrar la exacta medida de su tiempo histórico, desde su lugar en el concierto de la América Latina.
El desarrollo de los movimientos efectuados desde el campo nacional, popular y progresista, con sus propios bemoles, provocó la airada reacción opositora.
La realización de las Audiencias Públicas para debatir, a favor o en contra, el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la democracia, constituye un punto de avance e inflexión de todo el proceso político.
La decisión de decretar las retenciones cero al trigo y el maíz, tal como lo reclamaban las distintas entidades agropecuarias y la presencia de Cristina en el pueblo misionero castigado por la tragedia que desató el tornado, constituyen mojones que dan la exacta dimensión política y humana del proyecto político gobernante.
Una oposición que se desgarra las vestiduras en defensa del monopolio de Clarín, pero a la que no se le cae una lágrima por los pibes muertos en Misiones, está mostrando la condición de amianto con que están recubiertos.
El proyecto de Comunicación sigue avanzando, mientras la oposición de derecha resiste con todas las armas, lícitas y no lícitas, a su alcance. En el Congreso expusieron representantes de sindicatos, pueblos originarios, movimientos sociales, cooperativas, así como artistas, juristas, periodistas, empresarios, miembros de la radiofonía, la gráfica y la televisión. Vinieron a participar desde las distintas provincias que componen el país federal, en un marco de respeto y de tolerancia, pilares indispensables para el feliz balbuceo de la incipiente democracia participativa que se empieza a ejercitar.
No se merecen los ciudadanos que participaron, semejante maltrato y ninguneo de los medios y los políticos opositores que cansaron con su retahíla de “ley K” y otros adjetivos de baja estofa.
Los opositores podrán argumentar lo que les venga en ganas para explicar su voto en contra. Lo que no podrán justificar ante la historia, empezando por la propia, es que en la negación a un proyecto de la democracia, estarán reafirmando un “decreto ley” de la dictadura.
En ninguna cuestión que sea trascendental para la vida democrática y el pueblo, las posiciones son neutras. Como en los momentos de un parto histórico; o se puja por una nueva vida o se le pone tapias al desarrollo. No hay lugar para la abstención.
Habrá que repasar las reflexiones de personalidades no oficialistas que argumentaron a favor de aprobar el proyecto, haciendo reservas al mismo tiempo de sus objeciones al mismo. Coincidieron en la necesidad de aprobar ya una ley democrática y en la no aceptación de ninguna excusa, por justificada que parezca, para no hacerlo.
La oposición pretende convencernos que la política es plana. Como la tierra antes de Colón. El poder de un multimedia privado es igual al poder del Estado y al del club del barrio, en esta caprichosa mirada de la antigüedad feudal.
La historia de los pueblos rompe la ley de gravedad que le es impuesta desde el poder económico, imponiendo su propia cultura, sus ideas del mundo. Se vale del Estado para ello. Y es este el fondo de la cuestión. Cruje el escenario por que se puso en disputa por primera vez la potestad de producción de pensamiento propio. El escenario que eligieron para desplegar sus argumentos fueron los estudios televisivos, en un total desprecio irrespetuoso contra la casa de la democracia, el Parlamento de la Nación.
Un elenco fijo de legisladores opositores desfiló por radios y canales replicando la línea que baja del monopolio Clarín y sus repetidoras y suplementos.
Indigna el nivel de agresión de los medios que acuden a la injuria y la ofensa permanente, de manera verbal y escrita para atacar al Gobierno nacional y particularmente al ex Presidente Néstor Kirchner. Los comunicadores ya no actúan como tales sino como auténticos lobbistas, defensores fanatizados de los mismos.
El desembarco explícito de la oposición en el despacho senatorial del vicepresidente constituye, se lo mire por donde se lo mire, un nuevo capítulo del golpe institucional de baja intensidad que viene ejecutando Julio Cobos desde su voto no positivo a favor de los patrones rurales de la mesa de enlace, en julio del 2008.
Puede oponerse a cualquier medida del Gobierno, pero no mientras esté formando parte de él. Es de una miserabilidad sin antecedentes seguir cobrando un sueldo y valerse del mobiliario del cargo, para atacarlo. La ética más elemental indica que debió renunciar la misma noche que decidió sacar patente de opositor. No es un legislador rebelde para con su bloque. Fue designado para representar al Ejecutivo en el Senado.
Cobos termina siendo la versión moderna y corregida de Jorge Paladino, aquel que fuera nombrado delegado de Perón ante los golpistas y que el mismo Perón terminó echando después por convertirse en delegado de los militares ante Perón.
Preocupa advertir que su actitud no obedece a ninguna picardía o engaño pasajero, sino que es parte de un entramado desestabilizador más amplio. La convocatoria que hiciera a la derecha opositora en su despacho muestra la decisión de descorrer el telón, tomar por asalto el espacio institucional, atrincherarse y apropiarse de esos recursos y mostrar al mundo que allí está una base de la oposición para las maniobras que resulten útiles y necesarias en el afán de debilitar y derrotar más pronto que tarde al Gobierno democrático. Si avanzan en su cometido, estarían provocando en demasía a un pueblo que solo busca realizar su destino en paz.
Nada más, pero tampoco nada menos.
El capítulo local de la nueva doctrina justificadora de los golpes antidemocráticos, llegó con la pluma de Morales Solá. En su editorial de La Nación, afirmó que “Venezuela, la Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua tienen gobiernos democráticos por elección, pero están perdiendo esa condición en el ejercicio del poder”.
¿No es el mismo discurso de los golpistas en Honduras? ¿No es la misma tesis que sostiene la internacional derechista que se reunirá en Buenos Aires a partir del próximo lunes, con Vargas Llosa, José María Aznar y Mariano Grondona?
Un rejunte neoliberal anacrónico pero con un poder económico que lo convierte en peligroso.
Es hora de decisiones trascendentes. Lo saben todos los que de un lado y otro protagonizan los días que corren.
Los que habiendo sido parte de este proceso terminaron eyectados por sus propios límites y hoy desfilan por las pasarelas mediáticas alimentando al viejo poder económico que alguna vez dijeron combatir. Los que no pueden desacoplarse de su concepción exógena de la política y admiran en los líderes latinoamericanos lo mismo que aquí critican a Cristina.
La historia es la que pone sus tiempos. Y es evidente que ha decidido recuperar para el Estado la capacidad soberana de construir sus propias ideas y pensamientos.
La correlación de fuerzas sociales se acerca a su momento de inflexión.
Que cada cual ocupe su lugar. Esto recién está por empezar.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 13.09.09)
viernes, 11 de septiembre de 2009
EL ABRAZO DEL NIÑO Y LA PRESIDENTA
La Presidenta anunció las “retenciones cero” para el trigo y el maíz, producidos por los pequeños y medianos agricultores. En el acto no estaban los atildados dirigentes del “campo”. Los de cuidadas barbas y prolijos bigotes, los de modales suaves y juicios insultantes.
Pero sí estaban hombres y mujeres como Lucy de Cornelis, la campesina pampeana que envuelta en la bandera argentina y entonando el Himno Nacional cien veces seguidas, supo resistir y defender su huerta y sus vaquitas, en épocas donde gobernaban los injustos.
Cuando Cristina recordó su abrazo con Leandro, el pibe misionero que perdió a sus dos hermanitos en la tragedia causada por el tornado, estaba hablando del país más profundo de los argentinos. El que sueña con salir adelante en medio de sus dolores.
El que sólo pide que le repongan las seis vacas que el viento endiablado se llevó.
En la emoción del relato estaba la síntesis del país que hay que seguir construyendo, cuidándola de los tanques mediáticos que bombardean a diario con sus agresiones.
Ayer también, se ejecutó una nueva fase del golpe institucional de baja intensidad que encabeza Julio Cobos.
Al despacho senatorial de la Vicepresidencia de la Nación se convocó a Macri, De Narváez y la UCR a fin de acordar la estrategia de oposición a la iniciativa oficial del Proyecto de Comunicación de la democracia.
Ya no buscan disimular el carácter destituyente de quien fue designado para representar al Poder Ejecutivo en el Senado de la Nación.
¿Seguirán diciendo que Cristina es autoritaria, cuando es la que pone la otra mejilla ante este cachetazo a la voluntad popular?
En tanto, en la Cámara de Diputados, la Audiencia Pública sigue viento en popa.
Los que se oponen al proyecto de Ley de Comunicación, parecieron decir que:
*Hacen falta otros 26 años para seguir debatiendo sobre la sintaxis y el estilo de un proyecto que contenga a todos.
*El verdadero poder que hay que controlar no es el monopolio, sino el Estado, la representación popular y el mismo pueblo, si prosperan estas prácticas participativas.
*El monopolio de Clarín y sus repetidoras, es un ente privado pero sin fines de lucro, sin ideologías, sin filiación partidaria, sin poder económico, sin capacidad de lobby, sin ejercicios de presión ni coacción, sin vínculos con el pasado, sin amistades peligrosas con los genocidas de la dictadura, sin capacidad de interpretación ni orientación en el mensaje. Sin moral, sin vergüenza, sin pudor.
*La inseguridad, la miseria, la desocupación, son consecuencias desagradables y olorosas de la amenaza latente desde 1983 con la instauración del estado de derecho y los proyectos de ley de la comunicación democrática que anteceden a éste.
*La medida de tolerancia, de ética y amplitud, para los opositores, es el mensaje diario de Mirtha Legrand, el que deberá preservarse, y aun más, enaltecerse en un nuevo proyecto serio, responsable, privado, independiente, republicano y cívico. Eso sí, nunca, jamás, nacional, popular y progresista.
*El estado no piensa, ni tiene por qué hacerlo. Para tal menester, están los medios privados.
*El Congreso será legítimo sólo cuando la actual oposición tenga asegurada la mayoría absoluta para controlar, dirigir y votar en el recinto parlamentario.
*Este Gobierno y sus bloques legislativos, son “ilegítimos” y “transitorios”. Lo único legítimo y duradero, es la oposición.
*Una ley que no perturbe el orden monopólico establecido, aunque sea de la dictadura, es preferible a un proyecto que tienda al desmonopolio, aunque sea de la democracia.
*La política con minúscula se discute en el Parlamento y en los Foros de debate ciudadanos. Para la discusión con mayúscula, están los estudios de televisión.
Hasta aquí un esbozo de los planteos opositores que venimos escuchando.
Parir en democracia una nueva ley que desplace la continuidad mediática de la dictadura, es devolverle al Estado, la potestad de construir ideas, así como construye viviendas, caminos, escuelas, cultura, hospitales, justicia y más empleo para todos.
Jorge Giles. El Argentino. 11.09.09
http://www.elargentino.com/nota-57583-El-abrazo-del-nino-y-la-Presidenta.html
jueves, 10 de septiembre de 2009
NO HABRÁ MÁS PENAS NI OLVIDO

Todo es vértigo en los días que corren.
Digan lo que digan, los profetas del odio ya no pueden tapar el sol con la sombra de una pluma feroz. Por más refuerzos que reciban desde afuera.
Según algunos cables y portales, lo más selecto de la internacional derechista se reunirá a partir del próximo lunes en Buenos Aires.
“¿Cómo dice?”, preguntarán algunos. ¿Por que lo tenían muy calladito?
Lo cierto es que, según la información, José María Aznar y el candidato de la derecha chilena, Sebastián Piñera, participarán de un encuentro de “líderes” organizado por la FAES, una fundación de orientación conservadora.
Por otra parte, en los salones de un hotel del centro porteño se podrán escuchar a panelistas de la talla de Álvaro Vargas Llosa, acompañado por los créditos locales, Mariano Grondona, el ex ministro de Menem, Roque Fernández, Jorge Ávila y otros pensadores de la corriente neoliberal, esa que hoy atrasa en el mundo.
Es preciso informar y advertir de estas guaridas, para que todos sepan que la derecha no está de vacaciones. Sus ideas están gastadas, con olor a naftalina, a muerte y a miseria. Pero no se rinden.
En el portal de la Red Liberal de América Latina, una de las fundaciones convocantes, se lee: “Consolidar al liberalismo como eje sobre el cual se tomen las decisiones y las acciones políticas en América Latina”.
Quizás lo podamos ver ampliado en los próximos días a través del monopolio mediático y sus repetidoras.
El seminario se realizará con el título “Crear prosperidad para reducir la pobreza, mayor libertad, menor intervención. Una visión desde la economía de mercado”
¿Otra vez Martínez de Hoz y Domingo Cavallo juntos?
La batalla por la redistribución del ingreso y la riqueza es una batalla cultural, por el pensamiento, por el conocimiento, por liberarnos de todas las mordazas impuestas durante siglos. Y estos seminarios de la derecha son parte de la artillería del sometimiento a los que habrá que prestar atención para que no vuelvan nunca más a contaminarnos mentalmente, como bien señaló el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel ayer, cuando defendió el proyecto de Ley de Comunicaciones de la democracia.
Por otro andarivel de la historia y allá, en Misiones, estuvo Cristina, conmovida y solidaria en su trabajo de Presidenta de la Nación, abrazando a los humildes pobladores que perdieron todo ante el castigo de un tornado, decidiendo con otros funcionarios las tareas urgentes por hacer. Todo es emoción. Todo es dolor. Pero esta vez, saben que no están solos.
Se anunció que la ONCCA autorizó la compensación a tamberos de los 20 centavos por litro de leche, como venían reclamando.
Se anunció también la apertura permanente de las exportaciones de trigo y de maíz, pero a cambio se compromete a los productores abastecer prioritariamente y en todo momento, al mercado interno. Al acto del anuncio oficial, que será presidido hoy por la Presidenta, fueron invitados todos los dirigentes agropecuarios.
El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, declaró tajantemente que “la Argentina afrontará con absoluta firmeza todos sus compromisos y deudas en el 2010”. Una forma de decir “todo está bajo control”
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió el homenaje del Gobierno argentino a través del Canciller Jorge Taiana, el Secretario de Derechos Humanos doctor Eduardo Luís Duhalde y distinguidas personalidades. Se cumplen 30 años de aquella vez, cuando los ilustres visitantes internacionales rompieran los cerrojos impuestos por la dictadura y por los grandes medios de prensa que los apañaban.
La verdad, tan terca como obstinada, agrietó para siempre el terror de los genocidas.
Pero prestemos atención a lo que se viene diciendo en la Audiencia Pública del Parlamento nacional. Son 26 años atorados en la garganta de la democracia.
Que no se puede. Que no se debe. Que no es el momento. Que nos tiran los medios en contra.
Así es la historia de repente. Todo sucede al galope.
Mientras Gardel nos promete que, el día después, no habrá más penas ni olvido.
Jorge Giles. El Argentino. 10.09.09
http://www.elargentino.com/nota-57425-No-habra-mas-penas-ni-olvido.html
miércoles, 9 de septiembre de 2009
LA DEMOCRACIA EN ESTADO DE GRACIA

Estamos tristes por la tragedia de Misiones. Nos duelen los pibes que se murieron con el tornado. Nos duele el castigo de la naturaleza. Y de la pobreza. Nos conmueve esa madre con el brazo roto en el último y vano intento de sostener a su hijo.
Allá estará hoy la Presidenta, solidaria con el pueblo misionero, con sus gobernantes, con los heridos por la desgracia, tratando de mitigar en algo tanto dolor, tanto sufrimiento.
En el Congreso de la Nación, la democracia se mostró en estado de gracia.
No hay tiempo que perder. Vendrán después las correcciones, las enmiendas, las perfecciones, pero tendrá que parir al niño para vestirlo después, como dijo uno de los exponentes ayer, durante la Audiencia pública convocada para debatir el primer proyecto de Ley de Comunicación de la democracia argentina.
Da un poquito de vértigo ¿verdad? Y de asombro ante nosotros mismos.
¿Nosotros lo hicimos? ¿Nosotros fuimos capaces de llegar hasta aquí?
Hay que ingresar por la avenida del orgullo patrio para no perdernos en el barullo de los que nos niegan el derecho a volver a nacer, a crecer, a ser libres, a ser felices.
Tiene la palabra, el doctor Mariano Moreno, entonces.
“…la porción de sabios que intentaron hacer de algún modo la felicidad de sus compatriotas, iniciándolos en las luces y conocimientos útiles y descubriendo sus errores, fueron víctimas del furor con que se persigue la verdad.
¿Será posible que se haya de desterrar del universo, un bien que haría sus mayores delicias si se alentase y se supiese proteger?
Desengañémonos al fin que los pueblos yacerán en el embrutecimiento más vergonzoso, si no se da una absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto…Seamos una vez más, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí mismos en su favor y teniendo siempre por arbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles.
La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo: si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria”
Estas palabras fueron publicadas en la “Gaceta de Buenos Aires”, el 21 de junio de 1810, con el título “Sobre la libertad de escribir”.
Dice tanto Moreno, cuando exclama con vergüenza y con dolor lo mismo que ayer sobrevoló en la Audiencia pública.
Esta batalla por la redistribución de la palabra, viene desde el origen de la patria.
Fueron ellos, los patriotas, los primeros que desenvainaron la verdad para ser libres.
Y hoy estamos vivos, aunque nos haya costado.
¿Cómo no animarnos a dignificar la vida con la historia que tenemos?
Ahora sí, sentimos la sensación de verle la cara a Dios, como se dijo alguna vez. Y un cosquilleo compartido por que vamos a parir una democracia mejor, más justa, más libre, más alegre, donde no sean otros quienes les ponen la agenda a los gobiernos, a los legisladores, a los dirigentes sindicales, a la política, al pueblo todo.
Celebremos pues esta libertad de la palabra.
Agradecemos al monopolio de Clarín y sus repetidoras, el esmero que pusieron hasta aquí en “cuidarnos” y en advertirnos que esta será una “Ley K para controlar a los medios”.
Pero ya estamos creciditos. Queremos cuidarnos solos, sin que nos den cátedra sobre la pobreza aquellos que la provocan.
Con esta Ley de Comunicación hablarán todos. Y hablarán los pobres, sin intermediarios. Con sus rebeldías, sus verdades y sus convicciones.
Que así sea, por la gracia de todos.
Jorge Giles. El Argentino. 09.09.09
http://www.elargentino.com/nota-57256-La-democracia-en-estado-de-gracia.html
martes, 8 de septiembre de 2009
SEAMOS LIBRES, LO DEMÁS NO IMPORTA NADA

Hoy se abrirán las puertas del Congreso de la Nación para escuchar las voces que empezarán a definir la suerte final del Proyecto de Ley de Comunicación de la democracia.
En la vidriera de la república se podrán apreciar y valorar, o no, las diferentes posiciones de los distintos actores y protagonistas que construyen, o no, la nueva Ley.
Todas serán legales y legítimas.
La Constitución que las ampara sólo se permite el derecho de prohibir la entrada de los destituyentes y los golpistas.
Quienes alienten el cambio drástico y transparente de la legislación de los genocidas, aún con sus matices y diferencias, sabrán que es ésta la hora de decirle adiós a la dictadura del monopolio informativo. Que no hay lugar para la demora cuando llega el momento de decidir el rumbo de la democracia. Que es ahora o nunca.
Quienes favorezcan seguir con el monopolio, encubrirán seguramente sus posturas con frases grandilocuentes, con lecturas antojadizas sobre presuntas letras chicas que de tan chicas sólo ellos están en condiciones de interpretar y emplearán esa vieja estrategia conservadora que, para no cambiar nada, sabe asustar diciendo que lo que vendrá será igual o peor que este presente.
Mejor es quedarse quieto, dirán entonces, y denunciarán “por izquierda” para luego votar por derecha. Y con la derecha. Y a favor de la derecha.
Quienes crean que hay lugar para el pochoclo de una matinée, para un consenso de bajas calorías, divertido y civilizado entre intereses tan contrarios, y que de no imponerse la paz de un texto inerte e imparcial se abstendrían con su voto, deberían saber que es mucha la historia de dolor que antecede al día de hoy, que son decenas de miles los que hicieron posible este día y que nada los justificará ante su pueblo si no tomaran partido por la redistribución de la palabra y la riqueza.
“Solo atreverse ya es heroico”, dijo San Martín, el Libertador que no pudo dormir la noche anterior a su Proclama, aquella histórica proclama donde anunciaba la decisión de ser libres, por que lo demás no importa nada.
Dicen los maestros en las escuelas, que todas las dudas y miedos que le fueron transmitidas por quienes lo querían y por quienes no, lo tomaron por asalto en esa noche de insomnio, previa a la gloria.
Que esa úlcera que lo tenía a mal traer, allá en lo alto de las montañas, haría más estragos que los godos sobre su cuerpo enfermo.
Que con esas mulas, tan pobrecitas, no llegaría a cruzar del otro lado de Los Andes.
Pero dicen también que el peor dolor que roía las entrañas del General, era la bola que dejaban correr sus enemigos, de adentro y de afuera, al afirmar que la gesta patria sólo serviría al Imperio británico, al comercio de los ingleses, a la corona de la reina de los mares.
Nada de esto le importó al Padre de la Patria, más que hacer libre a su pueblo, es decir, al pueblo de la Patria Grande. Y es por eso que ante tantas dificultades y tanta mala leche, proclamó aquel día su decisión.
En este marco histórico quisimos situar el inicio de las Audiencias Públicas en el Congreso, por que asistimos como allá lejos y hace tiempo, a una puja de poderes tan contrarios como distintos.
De un lado el poder en manos de la democracia y la política, del pensamiento profundo y complejo de las multitudes.
Del otro lado, el poder del dinero, del monopolio, de la concentración y el pensamiento único.
Que el pueblo ilumine a los legisladores, para que sepan que no estarán solos a la hora de la decisión.
En estas horas, desde el poder económico, se elaboran con total impunidad nuevas “teorías de los dos demonios”, se bombardea mediáticamente la residencia presidencial a fuego graneado, acudiendo a la infamia y la descalificación.
Todo está escrito en la historia de los argentinos.
Lo dijo ayer la Presidenta de la Nación, al inaugurar el más amplio plan de viviendas en la historia de La Rioja: “Las luchas de Facundo Quiroga y el Chacho Peñaloza son las mismas que ahora, por la igualdad y la equidad social”.
De eso se trata. Ni más ni menos.
Jorge Giles. El Argentino. 08.09.09
lunes, 7 de septiembre de 2009
UN TIGRE DE PAPEL NAUFRAGA SOBRE EL RÍO

La derecha más injuriosa y ladina, es la que pierde poder.
Un poder como el que tienen los medios de comunicación que aquí gestaron y defendieron todos los golpes de estado.
Las fotografías que ayer publicó el diario dominical Miradas al Sur conmueven por su elocuencia y por remitirnos a la hora de nuestros mayores dolores.
En ellas se ve al dictador Videla con la directora de Clarín, brindando sonrientes tras la vil entrega de la empresa Papel Prensa.
Las respectivas notas de Eduardo Anguita y Daniel Cecchini describen con precisión histórica el matrimonio mal habido entre los genocidas y el monopolio mediático. Mientras unos se encargaban de torturar, desaparecer y asesinar, los otros producían el relato legitimador del terrorismo de estado. Hay que guardar en la memoria estos textos.
Siempre fueron así los escribas del poder.
Cuando se quedan sin argumentos para defender sus intereses, desempolvan el “Manual de ataques contra los gobiernos democráticos que no se subordinan al orden establecido”.
Allí aprenden y enseñan que deben atacar la moral y las conductas privadas del oponente, por que es una manera de debilitar la moral del pueblo.
Aprendieron con Goebbels que “una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”.
Del lado de la justicia, un viejo texto bíblico dice “Si atacas al poderoso, te llevarán a la plaza pública hasta que pidas perdón”. Y dice más, “si no te rindes, si enfrentas dignamente al que se cree dueño de la vida humana, se abrirán los cielos para bendecirte, pero la lengua venenosa del diablo te quemará la espalda”
El poder del monopolio mediático es esa lengua venenosa que nos quema a todos los que queremos vivir en paz, dignamente, en democracia, con entera libertad, sin mordazas ni censuras.
Hipólito Irigoyen fue echado de la presidencia por un golpe militar, antecedido por la metralla de los diarios y revistas de su época. No lo acusaban de querer ampliar la democracia, como pretendió el mandatario radical elegido por el voto popular, sino lo ridiculizaban por su parquedad, por su mutismo, por el vaso de licor con que acompañaba sus solitarias cenas, por sus amores ocultos, por sus presuntas riquezas escondidas, fruto de la “corrupción” de su gobierno.
Cuando entraron a su casa, luego de su muerte, sólo encontraron una cama, una mesa, un par de sillas. Una forma de vivir.
Ya estaba condenado de antes por la oligarquía que lo combatió satirizando su figura de “peludo”.
Juan Domingo Perón tuvo que recorrer un mismo calvario mediático, acusado de tirano antidemocrático por quienes integraron los “comandos civiles” de la “revolución libertadora” de Aramburu y el almirante Rojas, que detuvo, torturó y fusiló a centenares de compatriotas por el sólo delito de ser peronistas.
No confesaban que echaban a Perón por la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
El golpe cívico militar de 1955 destrozó la imagen de Evita y Perón por “la tiranía pedagógica”, por la “corrupción” del oro abarrotado en los pasillos del Banco Central y otra sarta de sandeces e infamias.
Con Frondizi y con Arturo Illía pasó otro tanto. Al primero lo fueron cortando en tajadas hasta acabar con él.
Al segundo lo bastardeaban con el mote de “tortuga” por su ineptitud. No decían que le dieron el golpe por que cuestionó a los laboratorios extranjeros y se opuso a la política imperial del golpe de estado en Santo Domingo y de ahí en más, en toda América Latina.
Igual intentan hacer en nuestros días.
La línea de ataque mediático contra el Gobierno nacional, los legisladores del oficialismo, los dirigentes de la centro izquierda liderados por Néstor Kirchner, son de la misma afrenta de aquel “viva el cáncer” que pintó la oposición gorila cuando Evita pasó a la inmortalidad.
Están irascibles, intolerantes, histéricos, desconcertados.
“Es que esta vez no se rinden”, se los escuchó decir, desorientados.
Acostumbrados al lujo de un crucero, temen naufragar como aferrados a un madero que flota sobre el ancho río.
Jorge Giles. El Argentino. 07.09.09
http://www.elargentino.com/nota-56923-Un-tigre-de-papel-naufraga-en-el-rio.html
domingo, 6 de septiembre de 2009
DOÑA ROSA, VIVE, SUEÑA Y HABLA
En la época más oscura del neoliberalismo, un comunicador de esas orillas medrosas del poder, llamado Bernardo Neustadt, masificó la figura de una tal “Doña Rosa”, encarnando a través suyo lo que se suponía era “la voz del pueblo”; pese a que tan digna dama barrial, jamás apareció en las pantallas de la tele.
“Doña Rosa”, según Neustadt, explotaba de furia contra el Estado y todo lo que se relacionara con él.
Clamaba por las privatizaciones con la desesperación erótica de una dama o un caballero en época de celos.
Uno se la imaginaba con ruleros en la cabeza y pasando el plumero a la corrupción y los corruptos que siempre cometían sus fechorías en el Estado. Nunca fuera de él.
El mercado, para “Doña Rosa”, reemplazó el altar sagrado de la Virgen de Luján y desafió, incluso, la prepotencia federal, milagrosa y punzó del Gauchito Gil.
Hoy que sabemos que “Doña Rosa” era el nombre artístico del propio Neustadt, de Mariano Grondona, de Menem, de la entonces productora de su programa y hoy una clara opositora al gobierno de Cristina, fuimos a la búsqueda de la verdadera Doña Rosa, la del pueblo, la que llora con Andrea del Boca en una telenovela, se emociona con Adriana Varela cuando canta “Fetiches”, nostalgia a su tierra mientras barre el patio tarareando un chamamé, mira TN y el 13 y no puede ahogar un desgarrado grito “qué hijos de puta lo que están diciendo” o escucha a Magdalena o al doctor Nelson por la radio y piensa “se creen que somos todos idiotas como ellos”.
La encontramos al fin. No estaba lejos ni clandestina.
Esta Doña Rosa es nuestra Vieja, es la mujer que amamos, es la del alma y el lecho tibio, y es la Tía más querida y solidaria en la familia, es la vecina que nos convida el mejor plato que cocinó el domingo, la que firmó el petitorio en defensa de los trabajadores despedidos en la fábrica del barrio, es la maestra que vive acá a la vuelta y es una compañeraza, es la señora que vende los pochoclos en la plaza con una elegancia que da a envidia a Pampita.
Es la trabajadora textil, la carnicera y la verdulera de la esquina. Es la que se arrima en la calle o en el templo o en el laburo cuando advierte que estamos tristes por algo y te pregunta “¿te puedo dar una mano?”
Esas voces de pueblo son las protagonistas que hoy están a punto caramelo de vivir la transformación de la democracia en más democracia.
Con el inicio del tratamiento del Proyecto de Comunicación Audiovisual en el Parlamento nacional, culmina un largo proceso liberador cuyos orígenes habrá que buscarlos en las tristes y oscuras épocas de la dictadura.
La imagen de Rodolfo Walsh, apasionado y consecuente hasta dar la vida, batallando con su vieja máquina de escribir en las madrugadas, para salir a repartir luego sus propios diarios caseros y clandestinos, es la pintura más dramática, épica y poética de una gesta colectiva que se iría acrecentando con el tiempo.
La dictadura impuso sin ningún trámite engorroso su decreto ley de radiodifusión y a partir de allí, la democracia se acercó hasta los bordes de esa legislación de los genocidas para hacerle una reforma aquí y allá, un maquillaje y otro, pero sin atreverse jamás a ir al fondo de la cuestión.
Es eso lo que está pasando.
El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió concurrir nuevamente a una cita con la historia, abriendo sus brazos a los miles de batalladores que de manera pública o anónima militaron y trabajaron para llegar a este momento crucial.
La Ley que hoy se debate en el Parlamento es la que mostrará por fin a la verdadera Doña Rosa, a Mariana, a Samuel, a Ventura, a Omar, a Teresa, a Juan, a Liliana, a Hebe, a Estela, a Taty, a Sandra, todos y a todas las voces del pueblo.
Que nadie nos confunda. No se trata del último combate entre dos demonios.
La Doña Rosa, nacional y popular, sabe que esta vez, ella será la reina de la casa, del barrio y la comarca.
Y de la Ley que se debatirá en la Audiencia pública que se inicia el martes y en la que ya se anotó para hablar.
Permitámonos entonces un ¡Feliz Domingo para todos!
Jorge Giles. El Argentino. 06.09.09
“Doña Rosa”, según Neustadt, explotaba de furia contra el Estado y todo lo que se relacionara con él.
Clamaba por las privatizaciones con la desesperación erótica de una dama o un caballero en época de celos.
Uno se la imaginaba con ruleros en la cabeza y pasando el plumero a la corrupción y los corruptos que siempre cometían sus fechorías en el Estado. Nunca fuera de él.
El mercado, para “Doña Rosa”, reemplazó el altar sagrado de la Virgen de Luján y desafió, incluso, la prepotencia federal, milagrosa y punzó del Gauchito Gil.
Hoy que sabemos que “Doña Rosa” era el nombre artístico del propio Neustadt, de Mariano Grondona, de Menem, de la entonces productora de su programa y hoy una clara opositora al gobierno de Cristina, fuimos a la búsqueda de la verdadera Doña Rosa, la del pueblo, la que llora con Andrea del Boca en una telenovela, se emociona con Adriana Varela cuando canta “Fetiches”, nostalgia a su tierra mientras barre el patio tarareando un chamamé, mira TN y el 13 y no puede ahogar un desgarrado grito “qué hijos de puta lo que están diciendo” o escucha a Magdalena o al doctor Nelson por la radio y piensa “se creen que somos todos idiotas como ellos”.
La encontramos al fin. No estaba lejos ni clandestina.
Esta Doña Rosa es nuestra Vieja, es la mujer que amamos, es la del alma y el lecho tibio, y es la Tía más querida y solidaria en la familia, es la vecina que nos convida el mejor plato que cocinó el domingo, la que firmó el petitorio en defensa de los trabajadores despedidos en la fábrica del barrio, es la maestra que vive acá a la vuelta y es una compañeraza, es la señora que vende los pochoclos en la plaza con una elegancia que da a envidia a Pampita.
Es la trabajadora textil, la carnicera y la verdulera de la esquina. Es la que se arrima en la calle o en el templo o en el laburo cuando advierte que estamos tristes por algo y te pregunta “¿te puedo dar una mano?”
Esas voces de pueblo son las protagonistas que hoy están a punto caramelo de vivir la transformación de la democracia en más democracia.
Con el inicio del tratamiento del Proyecto de Comunicación Audiovisual en el Parlamento nacional, culmina un largo proceso liberador cuyos orígenes habrá que buscarlos en las tristes y oscuras épocas de la dictadura.
La imagen de Rodolfo Walsh, apasionado y consecuente hasta dar la vida, batallando con su vieja máquina de escribir en las madrugadas, para salir a repartir luego sus propios diarios caseros y clandestinos, es la pintura más dramática, épica y poética de una gesta colectiva que se iría acrecentando con el tiempo.
La dictadura impuso sin ningún trámite engorroso su decreto ley de radiodifusión y a partir de allí, la democracia se acercó hasta los bordes de esa legislación de los genocidas para hacerle una reforma aquí y allá, un maquillaje y otro, pero sin atreverse jamás a ir al fondo de la cuestión.
Es eso lo que está pasando.
El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió concurrir nuevamente a una cita con la historia, abriendo sus brazos a los miles de batalladores que de manera pública o anónima militaron y trabajaron para llegar a este momento crucial.
La Ley que hoy se debate en el Parlamento es la que mostrará por fin a la verdadera Doña Rosa, a Mariana, a Samuel, a Ventura, a Omar, a Teresa, a Juan, a Liliana, a Hebe, a Estela, a Taty, a Sandra, todos y a todas las voces del pueblo.
Que nadie nos confunda. No se trata del último combate entre dos demonios.
La Doña Rosa, nacional y popular, sabe que esta vez, ella será la reina de la casa, del barrio y la comarca.
Y de la Ley que se debatirá en la Audiencia pública que se inicia el martes y en la que ya se anotó para hablar.
Permitámonos entonces un ¡Feliz Domingo para todos!
Jorge Giles. El Argentino. 06.09.09
ES EL MOMENTO DE LA DEMOCRACIA, NO DE LOS AUTORITARIOS
La realidad es un todo como producto histórico. Armónico y caótico al mismo tiempo.
¿O no hay correspondencia entre aquel acto donde el Presidente Kirchner ordenó descolgar los cuadros de los dictadores y esta decisión de la Presidenta impulsando un Proyecto de Ley de Comunicación para desterrar definitivamente la “ley” de la dictadura?
¿O acaso no hay un hilo conductor entre el lockout de las patronales rurales y la oposición violenta contra el mencionado Proyecto oficial?
Todo encaja a la hora de juntar los pedazos dispersos y fragmentados de la realidad. En una orilla como en la otra.
La semana transcurrida puso en marcha el dispositivo parlamentario para el debate que la democracia se debía desde hace 26 años en el recinto del Congreso de la Nación.
Será el eslabón final de una larga marcha iniciada en pleno terrorismo de estado.
Como si Rodolfo Walsh enviara a la última redacción que le quedaba en la lista de ese 24 de marzo de 1977, la copia final de su Carta Abierta y volviera sano y salvo a su casa y se sacara los mocasines gastados, mientras su compañera servía un vaso de ese vino que le gustaba tanto.
“Millones quieren ser informados. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”, invitaba Walsh.
En la génesis de esta democracia, la política estableció un pacto secreto, no escrito ni declarado, con la corporación mediática.
Que esto no se dice, que esto no se hace, que esto no se toca. Resume la poesía de Serrat.
Pero los medios no tuvieron siquiera necesidad de escribir un código para ponerle los límites al campo de juego de la democracia. Fueron muchos los dirigentes que, de boca en boca, autocensuraban y limitaban su acción, de acuerdo a lo que “vendiera” mejor a la prensa, a lo que daba más rédito mediático, a lo que mejor convocaba a los medios.
Frases como “si no sale en Clarín, no existimos” o “nadie resiste un bombardeo de cinco tapas seguidas de Clarín”, fueron un núcleo inevitable del ejercicio político en estos 26 años de democracia.
Como si la política imitara, para contrarrestarlos, a los nuevos y masivos métodos de dominación comunicativa que ejecutan las corporaciones mediáticas, a través del despliegue de sus fuerzas. Con fina o grosera precisión, es lo de menos.
Pero como los actores políticos son pasajeros del poder institucional, mas nunca propietarios de los grandes medios, a excepción de Berlusconi y De Narváez claro está, terminaron cautivos o cooptados o anulados por los verdaderos dueños del poder mediático.
Una antigua prédica enseña que cuando uno copia o acata dócilmente las reglas del adversario, termina pareciéndose a él y lo que es peor, a expensas de caer abatido cuando menos se lo espera.
Este pacto es el que se está quebrando en estos días, rompiendo las ataduras que ataron la democracia a las conductas “políticamente correctas” dictaminadas por el monopolio comunicacional, cuyos rostros visibles son Clarín y sus repetidoras televisivas y radiales.
Para sincerar el debate, que es cultural y político al mismo tiempo, hay que reconocer, aunque duela, que muchas de las movilizaciones políticas y sociales de los sectores más combativos y radicalizados, se volvieron expertas en el arte de entonar las consignas y agitar las banderas y tronar los redoblantes no en cualquier momento, sino cuando se encendían las cámaras de los movileros de la televisión, como en un gran show en vivo y en directo. No lo decimos como condena de nada ni de nadie, sino intentando descifrar o ayudar a descifrar qué cosas pasaron en estas décadas y qué cosas están pasando en la Argentina y por qué pasan y cuál es la correlación de fuerzas sobre las que se sustentan estos movimientos, desnudando la cultura de época donde nos estamos moviendo.
En este marco, pareciera cierto nomás que con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, por primera vez en democracia, se empiezan a cuestionar los cimientos económicos, políticos, culturales y comunicacionales que rigieron tanto al sistema institucional como a la sociedad argentina.
Es de un reduccionismo berreta, si se nos permite el término, analizar la coyuntura afirmando que “asistimos sólo a una batalla entre Kirchner y Clarín”, que el oficialismo intenta imponer a los empujones y apresuradamente la “ley de medios K”, que el fantasma de Hugo Chávez está atrás de esta situación, que todo es fruto de la picaresca peronista que encarna Kirchner, etc.
Es mucho más que todo esto. Son miles los protagonistas públicos y anónimos de esta gesta.
Es una batalla cultural de una dimensión histórica semejante a la del esclavo rompiendo su sometimiento a pura voluntad y que una vez liberado, descubre que afuera de esos muros hay vida y que es más bella que la que él conoció, encadenado y amordazado.
Es la política la que saltó los muros. Y esta situación es de tal dramatismo que no hay vuelta atrás en la decisión de liberarse.
El tratamiento y la segura sanción de la Ley de Comunicación de Servicios Audiovisuales que trata el Congreso de la Nación, será el nuevo DNI de esta bocanada de libertad que estamos dando. El desarrollo de este proceso político es lo que queremos resaltar superlativamente.
La Ley, trascendente e histórica, será la feliz consecuencia de una causa originada en la voluntad de miles de organizaciones populares y en el proyecto nacional y popular, transformador y progresista del Gobierno nacional.
A tal punto es así, que antes que suceda la promulgación de la Ley, ya el propio desarrollo de este proceso produce el adelanto del fútbol para todos, la ruptura de la fusión entre Cablevisión y Multicanal, el Convenio con Brasil y Japón para las nuevas técnicas digitales y la ampliación de la señal satelital del canal público a todo el territorio nacional.
Ahora ¿por qué sucede en este tiempo?
Por el agotamiento de la estrategia de acumulación de las fuerzas opositoras, a partir de la misma noche del 28 de junio pasado.
Todo lo acumulado hasta ese día, lo dilapidaron en la comilona obscena de sus inconductas y discursos soberbios y violentos con que siguieron después.
A partir de allí se vieron superados ampliamente por la recuperación veloz, firme y flexible al mismo tiempo, con densidad institucional y con representación genuina de las demandas sociales, que desarrolló el Gobierno de Cristina y el frente político que conduce Néstor Kirchner.
Esta nueva oleada en el proceso político, armoniza con los procesos que viven todos los países de la región de manera inédita en la historia. Es posible que estemos próximos a una etapa signada por la aceleración del tiempo histórico. Agotados los viejos paradigmas que rigieron el mundo desde la última parte del siglo XX, estaríamos, al menos, en la introducción del texto de los nuevos paradigmas.
Esta situación de avance de las fuerzas progresistas son posibles por tres elementos ligados íntimamente entre sí: un nuevo clima social ascendente, una intuición y voluntad gobernante que lo interpreta correctamente y un viento internacional que sopla en la misma dirección que los nuestros.
En esta perspectiva no hay tercera vía consensual entre los dos modelos de país en pugna. O se aprueba la Ley de Comunicación de la democracia o se mantiene la “ley” de la dictadura.
Los opositores de la progresía tendrían que estar atentos a no sucumbir ante ningún canto de sirena del monopolio o de sus testaferros políticos, para no convertir su buena voluntad en involuntario colaboracionismo con el viejo poder dominante.
El momento para la transformación superadora de la democracia es óptimo si tenemos en cuenta, además, que la derecha ya perdió a una de sus dos únicas cartas presidenciables, Carlos Reutemann, y está a punto de deshilachar a la otra que le queda, Julio Cobos. No sólo por las rencillas permanentes en el seno del Acuerdo Cívico radical, sino por la inocultable ausencia de voluntad de poder que demuestran día a día. No presentan propuestas alternativas ni mística ganadora. Son sólo oposición. Con un dato letal para sus aspiraciones, configurado por el debilitamiento vertiginoso del bloque social agro ganadero demostrado en el deslucido último lock out patronal.
Desde el subsuelo de esta realidad, avanzan a paso acelerado las fuerzas del cambio encarnadas por el amplio frente político que está convocando Kirchner en cada uno de los diálogos territoriales que viene manteniendo en estos días.
La democracia sigue amaneciendo. Ya nadie podrá reponer en una vieja pared cuartelera, al menos sin costos, los cuadros de los dictadores.
Así tampoco, nadie podrá creer de aquí en más, en la voz “independiente y veraz” del monopolio de la palabra y la imagen que encarnó durante décadas, Clarín, La Nación y los medios que le son afines ideológica o económicamente.
Por estas razones se dice que es el momento que eligió la democracia para convocarnos.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 06.09.09
¿O no hay correspondencia entre aquel acto donde el Presidente Kirchner ordenó descolgar los cuadros de los dictadores y esta decisión de la Presidenta impulsando un Proyecto de Ley de Comunicación para desterrar definitivamente la “ley” de la dictadura?
¿O acaso no hay un hilo conductor entre el lockout de las patronales rurales y la oposición violenta contra el mencionado Proyecto oficial?
Todo encaja a la hora de juntar los pedazos dispersos y fragmentados de la realidad. En una orilla como en la otra.
La semana transcurrida puso en marcha el dispositivo parlamentario para el debate que la democracia se debía desde hace 26 años en el recinto del Congreso de la Nación.
Será el eslabón final de una larga marcha iniciada en pleno terrorismo de estado.
Como si Rodolfo Walsh enviara a la última redacción que le quedaba en la lista de ese 24 de marzo de 1977, la copia final de su Carta Abierta y volviera sano y salvo a su casa y se sacara los mocasines gastados, mientras su compañera servía un vaso de ese vino que le gustaba tanto.
“Millones quieren ser informados. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”, invitaba Walsh.
En la génesis de esta democracia, la política estableció un pacto secreto, no escrito ni declarado, con la corporación mediática.
Que esto no se dice, que esto no se hace, que esto no se toca. Resume la poesía de Serrat.
Pero los medios no tuvieron siquiera necesidad de escribir un código para ponerle los límites al campo de juego de la democracia. Fueron muchos los dirigentes que, de boca en boca, autocensuraban y limitaban su acción, de acuerdo a lo que “vendiera” mejor a la prensa, a lo que daba más rédito mediático, a lo que mejor convocaba a los medios.
Frases como “si no sale en Clarín, no existimos” o “nadie resiste un bombardeo de cinco tapas seguidas de Clarín”, fueron un núcleo inevitable del ejercicio político en estos 26 años de democracia.
Como si la política imitara, para contrarrestarlos, a los nuevos y masivos métodos de dominación comunicativa que ejecutan las corporaciones mediáticas, a través del despliegue de sus fuerzas. Con fina o grosera precisión, es lo de menos.
Pero como los actores políticos son pasajeros del poder institucional, mas nunca propietarios de los grandes medios, a excepción de Berlusconi y De Narváez claro está, terminaron cautivos o cooptados o anulados por los verdaderos dueños del poder mediático.
Una antigua prédica enseña que cuando uno copia o acata dócilmente las reglas del adversario, termina pareciéndose a él y lo que es peor, a expensas de caer abatido cuando menos se lo espera.
Este pacto es el que se está quebrando en estos días, rompiendo las ataduras que ataron la democracia a las conductas “políticamente correctas” dictaminadas por el monopolio comunicacional, cuyos rostros visibles son Clarín y sus repetidoras televisivas y radiales.
Para sincerar el debate, que es cultural y político al mismo tiempo, hay que reconocer, aunque duela, que muchas de las movilizaciones políticas y sociales de los sectores más combativos y radicalizados, se volvieron expertas en el arte de entonar las consignas y agitar las banderas y tronar los redoblantes no en cualquier momento, sino cuando se encendían las cámaras de los movileros de la televisión, como en un gran show en vivo y en directo. No lo decimos como condena de nada ni de nadie, sino intentando descifrar o ayudar a descifrar qué cosas pasaron en estas décadas y qué cosas están pasando en la Argentina y por qué pasan y cuál es la correlación de fuerzas sobre las que se sustentan estos movimientos, desnudando la cultura de época donde nos estamos moviendo.
En este marco, pareciera cierto nomás que con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, por primera vez en democracia, se empiezan a cuestionar los cimientos económicos, políticos, culturales y comunicacionales que rigieron tanto al sistema institucional como a la sociedad argentina.
Es de un reduccionismo berreta, si se nos permite el término, analizar la coyuntura afirmando que “asistimos sólo a una batalla entre Kirchner y Clarín”, que el oficialismo intenta imponer a los empujones y apresuradamente la “ley de medios K”, que el fantasma de Hugo Chávez está atrás de esta situación, que todo es fruto de la picaresca peronista que encarna Kirchner, etc.
Es mucho más que todo esto. Son miles los protagonistas públicos y anónimos de esta gesta.
Es una batalla cultural de una dimensión histórica semejante a la del esclavo rompiendo su sometimiento a pura voluntad y que una vez liberado, descubre que afuera de esos muros hay vida y que es más bella que la que él conoció, encadenado y amordazado.
Es la política la que saltó los muros. Y esta situación es de tal dramatismo que no hay vuelta atrás en la decisión de liberarse.
El tratamiento y la segura sanción de la Ley de Comunicación de Servicios Audiovisuales que trata el Congreso de la Nación, será el nuevo DNI de esta bocanada de libertad que estamos dando. El desarrollo de este proceso político es lo que queremos resaltar superlativamente.
La Ley, trascendente e histórica, será la feliz consecuencia de una causa originada en la voluntad de miles de organizaciones populares y en el proyecto nacional y popular, transformador y progresista del Gobierno nacional.
A tal punto es así, que antes que suceda la promulgación de la Ley, ya el propio desarrollo de este proceso produce el adelanto del fútbol para todos, la ruptura de la fusión entre Cablevisión y Multicanal, el Convenio con Brasil y Japón para las nuevas técnicas digitales y la ampliación de la señal satelital del canal público a todo el territorio nacional.
Ahora ¿por qué sucede en este tiempo?
Por el agotamiento de la estrategia de acumulación de las fuerzas opositoras, a partir de la misma noche del 28 de junio pasado.
Todo lo acumulado hasta ese día, lo dilapidaron en la comilona obscena de sus inconductas y discursos soberbios y violentos con que siguieron después.
A partir de allí se vieron superados ampliamente por la recuperación veloz, firme y flexible al mismo tiempo, con densidad institucional y con representación genuina de las demandas sociales, que desarrolló el Gobierno de Cristina y el frente político que conduce Néstor Kirchner.
Esta nueva oleada en el proceso político, armoniza con los procesos que viven todos los países de la región de manera inédita en la historia. Es posible que estemos próximos a una etapa signada por la aceleración del tiempo histórico. Agotados los viejos paradigmas que rigieron el mundo desde la última parte del siglo XX, estaríamos, al menos, en la introducción del texto de los nuevos paradigmas.
Esta situación de avance de las fuerzas progresistas son posibles por tres elementos ligados íntimamente entre sí: un nuevo clima social ascendente, una intuición y voluntad gobernante que lo interpreta correctamente y un viento internacional que sopla en la misma dirección que los nuestros.
En esta perspectiva no hay tercera vía consensual entre los dos modelos de país en pugna. O se aprueba la Ley de Comunicación de la democracia o se mantiene la “ley” de la dictadura.
Los opositores de la progresía tendrían que estar atentos a no sucumbir ante ningún canto de sirena del monopolio o de sus testaferros políticos, para no convertir su buena voluntad en involuntario colaboracionismo con el viejo poder dominante.
El momento para la transformación superadora de la democracia es óptimo si tenemos en cuenta, además, que la derecha ya perdió a una de sus dos únicas cartas presidenciables, Carlos Reutemann, y está a punto de deshilachar a la otra que le queda, Julio Cobos. No sólo por las rencillas permanentes en el seno del Acuerdo Cívico radical, sino por la inocultable ausencia de voluntad de poder que demuestran día a día. No presentan propuestas alternativas ni mística ganadora. Son sólo oposición. Con un dato letal para sus aspiraciones, configurado por el debilitamiento vertiginoso del bloque social agro ganadero demostrado en el deslucido último lock out patronal.
Desde el subsuelo de esta realidad, avanzan a paso acelerado las fuerzas del cambio encarnadas por el amplio frente político que está convocando Kirchner en cada uno de los diálogos territoriales que viene manteniendo en estos días.
La democracia sigue amaneciendo. Ya nadie podrá reponer en una vieja pared cuartelera, al menos sin costos, los cuadros de los dictadores.
Así tampoco, nadie podrá creer de aquí en más, en la voz “independiente y veraz” del monopolio de la palabra y la imagen que encarnó durante décadas, Clarín, La Nación y los medios que le son afines ideológica o económicamente.
Por estas razones se dice que es el momento que eligió la democracia para convocarnos.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 06.09.09
jueves, 3 de septiembre de 2009
LA MORAL DE LOS INMORALES

Ellos son así. Violentos. Largan la dentellada y luego piden disculpas.
Lo hicieron desde la mesa de enlace agropecuaria. Lo hizo el ruralista Jorge Chemes, el candidato por la alianza cívico-radical, cuando declaró “hay que barrer a la mayoría, a la mugre, como en la guerra hay que ir matando a los de la primera fila, cortarles las manos a los Kirchner”. Textual.
Ayer lo siguió el dirigente del Pro santafesino, Jorge Fornari, vendedor de armas, lanzando una convocatoria pública para “unirse y quemar a las ratas que viven en el barrio de atrás, en la villa de emergencia, donde los villeros, además, tienen cría todos los días, como las ratas. Voy al frente, hay que prenderles fuego, es la única forma de competir con ellos”. Textual.
Ellos son así. Escriben sus editoriales políticas con tinta envenenada, ofenden a la Presidenta y su familia, con expresiones irreproducibles por su obscenidad y malicia, con titulares que son misiles dirigidos al corazón de la democracia, a la esperanza de un pueblo que quiere avanzar hacia un horizonte de igualdad.
Ellos son así. Se llenan la boca con la palabra “libertad” y son acusados de apropiarse de hijos de desaparecidos. El señor José Pirillo, ex dueño de La Razón, declaró ante el juez Bergesio que “Hector Magnetto, el gerente y CEO de Clarín, me dijo que él mismo le había conseguido los niños a Ernestina Herrera de Noble, la propietaria de Clarín, mediante gestiones personales ante el dictador Videla”. Textual.
Ellos son así. Amenazan con cortar la ruta 9 que une Buenos Aires con Rosario para que nuestros hinchas no puedan llegar al estadio donde la Selección Argentina enfrentará a Brasil el próximo sábado. El jefe de la Rural de San Pedro, Raúl Victores, declaró ayer que analizan el corte por que “un partido de fútbol nos importa muy poco”. Textual.
Ellos son así. Dicen que “está todo mal, el país está parado”, pero las exportaciones de carne crecieron un 61 % entre enero y julio de este año, con 310.099 toneladas, con ingresos por 1.000 millones de dólares y con el precio de la soja que no para de crecer.
Si son los dueños de las vacas y de la soja, ¿de qué se quejan los patrones rurales que perciben aquellos billetes verdes?
Ellos son así. Se presentan cívicos y republicanos pero una de sus líderes, Elisa Carrió, dijo que “no tenemos ningún problema en defender a los grupos económicos para oponernos al proyecto oficial y garantizar la libertad de expresión”.
Y después se ofende el diputado Pinedo cuando le dicen ante cámaras que los opositores defienden a la empresa monopólica.
Ellos son así. Ayer brindaron una conferencia juntitos, la UCR, carriotistas, cobistas, pejotas derechista y macristas. Se quejaron por el control que, dicen, busca ejercer el gobierno democrático sobre los medios de comunicación. ¿Pero sí toleran el control monopólico pergeñado por la dictadura genocida con la actual legislación?
Volvieron a lamentarse por la falta de tiempo para tratar la ley, pero les recordamos, que ya el 21 de marzo pasado brindaron, como acostumbran, otra conferencia donde se despacharon a gusto contra el anteproyecto oficial, demostrando conocerlo tan bien que la diputada Silvana Giudice lo desmenuzó, promoviendo los proyectos alternativos de la oposición. Y Carrió agregó que “no se podía discutir el tema bajo la extorsión de una campaña electoral”. Textual.
Entonces, ahora que ya no hay campaña ¿sí se la puede tratar?
Ellos son así. Con total desparpajo el diputado Francisco De Narváez, socio de Daniel Vila, ese remedo de “golpista” mediático que vimos ayer por la tele, discursea sobre la “prensa libre” pero no aclara si lo hace como legislador o como dueño societario de un multimedios, actividades ética y legalmente incompatibles.
Se horrorizan por un proyecto de la democracia pero no se horrorizan por una “ley” de la dictadura y el control del mensaje masivo por parte de un monopolio mediático.
En la Cámara de Diputados, hoy empieza a marcar su hora el reloj de la democracia.
Se tomó su tiempo, 26 años, pero nunca es tarde para hacer justicia.
Jorge Giles. El Argentino. 03.09.09
http://www.elargentino.com/nota-56463-La-moral-de-los-inmorales.html
miércoles, 2 de septiembre de 2009
SUEÑOS DE UNA NACIÓN INCONCLUSA
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró ayer en la Casa Rosada, el Salón de los Científicos Argentinos del Bicentenario.
Lo hizo en el marco de la firma del financiamiento para Investigaciones Científicas, entre la ANSES, el Banco de la Nación y el INVAP.
Poder tocar las paredes de este cálido rincón es como tocar la piel de una nación inconclusa.
Palpar con la memoria esa amplia mesa de trabajo que ocupó Eva Perón y que preside el lugar, es estrujar el alma hasta las lágrimas.
Caminar desde allí al balcón de las columnas de la Casa Rosada, mirando hacia la Plaza de Mayo, es volver a escuchar a Perón, aquel último día cuando desde allí y en la despedida, dijo que "mi único heredero es el pueblo" y que "llevo en mis oídos la más maravillosa música que para mí, es la palabra del pueblo argentino"
En este Salón, ayer se consagró el horizonte y el futuro de los argentinos.
No se respira aquí el clima de los mausoleos sino de los laboratorios, de la salud pública, de las escuelas, de la investigación, de las matemáticas.
Es una colmena de vida antes que una galería de rostros ausentes.
Aquí habita desde ahora la utopía de una patria que busca seguir siendo.
Y habita la memoria de lo quiso ser y no pudo.
En este mismo lugar, nos cuentan, solía esperar Evita hasta muy tarde al General Perón y mientras lo hacía, compartía proyectos y hojas de ruta para el trabajo con el Doctor Ramón Carrillo, el padre del sanitarismo argentino.
Cómo no estremecerse en este lugar que abrigó los sueños de una nación que quedó inconclusa por el odio y el resentimiento de las minorías del privilegio.
De aquí en más este será el Salón donde la Presidenta reciba a personalidades y representaciones diplomáticas del mundo entero, acompañada por la mirada de nuestros hombres y mujeres de la Ciencia. Aquí estarán siempre ellos.
Salvador Mazza y su lucha incansable contra el Mal de Chagas, René Favaloro, Jorge Sábato, Emma Perez Ferreyra, Florentino Ameghino, el Perito Moreno, José Balseiro, Rebeca Gerchsman, Gregorio Klimovsky, y siguen los científicos argentinos, encabezados por los Premios Nobel que, en las llamadas ciencias duras, supimos conseguir.
Doctor Bernardo Houssay, Nobel de Fisiología y Medicina; Doctor Luis Federico Leloir, Nobel de Química y Cesar Milstein, con el mismo Nobel que obtuviera Houssay.
Con esta iniciativa se está modelando el porvenir de los argentinos.
Por que invertir en Ciencia, en Técnica, en Educación, en Salud, en Satélites y radarización, es invertir en el desarrollo del país.
Y es promoverlo hacia un Bicentenario signado por la inclusión social.
En este nuevo Día de la Industria, es necesario confrontar el discurso del 2 de abril de 1976 de Martínez de Hoz con el mensaje presidencial de ayer. No para quedarnos fijos en la sal de nuestro más doloroso pasado, sino para celebrar esta democracia que hoy sacude las estanterías de nuestros fracasos colectivos apostando a la democratización de la democracia, con un proyecto que asegure la Comunicación de todos y para todos.
En la convivencia entre los argentinos, habrá que ser capaz de encontrar un punto de coincidencia para hacer la Patria, como reclamaba Arturo Jauretche.
Y para eso es necesario apuntalar un modelo de nación donde entremos todos.
Así como los genocidas de Videla llevaron adelante un exterminio para minar los cimientos de un Estado soberano, la democracia deberá restaurar todas las heridas devolviendo las voces que nos robaron, el tiempo secuestrado, la industria nacional bombardeada.
El 2 de setiembre de 1587 zarpó desde el Riachuelo la primera carabela de exportación industrial, llevando bolsas de harina y tejidos.
En ese viaje está la génesis de nuestros grandes debates y desafíos nacionales. Por que a la par de estar allí el fundamento de nuestra industria nacional, hay que decir que en la misma nave también se contrabandeaba la plata saqueada del Potosí.
Entre la producción genuina y los parásitos, fue transcurriendo la historia.
Quizás llegó el momento de optar definitivamente.
Jorge Giles. El Argentino. 2.09.09
http://www.elargentino.com/nota-56295-Suenos-de-una-nacion-inconclusa.html
Lo hizo en el marco de la firma del financiamiento para Investigaciones Científicas, entre la ANSES, el Banco de la Nación y el INVAP.
Poder tocar las paredes de este cálido rincón es como tocar la piel de una nación inconclusa.
Palpar con la memoria esa amplia mesa de trabajo que ocupó Eva Perón y que preside el lugar, es estrujar el alma hasta las lágrimas.
Caminar desde allí al balcón de las columnas de la Casa Rosada, mirando hacia la Plaza de Mayo, es volver a escuchar a Perón, aquel último día cuando desde allí y en la despedida, dijo que "mi único heredero es el pueblo" y que "llevo en mis oídos la más maravillosa música que para mí, es la palabra del pueblo argentino"
En este Salón, ayer se consagró el horizonte y el futuro de los argentinos.
No se respira aquí el clima de los mausoleos sino de los laboratorios, de la salud pública, de las escuelas, de la investigación, de las matemáticas.
Es una colmena de vida antes que una galería de rostros ausentes.
Aquí habita desde ahora la utopía de una patria que busca seguir siendo.
Y habita la memoria de lo quiso ser y no pudo.
En este mismo lugar, nos cuentan, solía esperar Evita hasta muy tarde al General Perón y mientras lo hacía, compartía proyectos y hojas de ruta para el trabajo con el Doctor Ramón Carrillo, el padre del sanitarismo argentino.
Cómo no estremecerse en este lugar que abrigó los sueños de una nación que quedó inconclusa por el odio y el resentimiento de las minorías del privilegio.
De aquí en más este será el Salón donde la Presidenta reciba a personalidades y representaciones diplomáticas del mundo entero, acompañada por la mirada de nuestros hombres y mujeres de la Ciencia. Aquí estarán siempre ellos.
Salvador Mazza y su lucha incansable contra el Mal de Chagas, René Favaloro, Jorge Sábato, Emma Perez Ferreyra, Florentino Ameghino, el Perito Moreno, José Balseiro, Rebeca Gerchsman, Gregorio Klimovsky, y siguen los científicos argentinos, encabezados por los Premios Nobel que, en las llamadas ciencias duras, supimos conseguir.
Doctor Bernardo Houssay, Nobel de Fisiología y Medicina; Doctor Luis Federico Leloir, Nobel de Química y Cesar Milstein, con el mismo Nobel que obtuviera Houssay.
Con esta iniciativa se está modelando el porvenir de los argentinos.
Por que invertir en Ciencia, en Técnica, en Educación, en Salud, en Satélites y radarización, es invertir en el desarrollo del país.
Y es promoverlo hacia un Bicentenario signado por la inclusión social.
En este nuevo Día de la Industria, es necesario confrontar el discurso del 2 de abril de 1976 de Martínez de Hoz con el mensaje presidencial de ayer. No para quedarnos fijos en la sal de nuestro más doloroso pasado, sino para celebrar esta democracia que hoy sacude las estanterías de nuestros fracasos colectivos apostando a la democratización de la democracia, con un proyecto que asegure la Comunicación de todos y para todos.
En la convivencia entre los argentinos, habrá que ser capaz de encontrar un punto de coincidencia para hacer la Patria, como reclamaba Arturo Jauretche.
Y para eso es necesario apuntalar un modelo de nación donde entremos todos.
Así como los genocidas de Videla llevaron adelante un exterminio para minar los cimientos de un Estado soberano, la democracia deberá restaurar todas las heridas devolviendo las voces que nos robaron, el tiempo secuestrado, la industria nacional bombardeada.
El 2 de setiembre de 1587 zarpó desde el Riachuelo la primera carabela de exportación industrial, llevando bolsas de harina y tejidos.
En ese viaje está la génesis de nuestros grandes debates y desafíos nacionales. Por que a la par de estar allí el fundamento de nuestra industria nacional, hay que decir que en la misma nave también se contrabandeaba la plata saqueada del Potosí.
Entre la producción genuina y los parásitos, fue transcurriendo la historia.
Quizás llegó el momento de optar definitivamente.
Jorge Giles. El Argentino. 2.09.09
http://www.elargentino.com/nota-56295-Suenos-de-una-nacion-inconclusa.html
lunes, 31 de agosto de 2009
LA DEMOCRACIA NO DUERME, ESTÁ SOÑANDO
En la respuesta a las siguientes preguntas, usted hallará el nombre de un tradicional diario argentino y sus repetidoras radiales y televisivas.
Léalas con cuidado por que su presión arterial y su indignación irán creciendo a medida que avance en la lectura.
Ahí vamos.
¿A quién no le importa que casi 5 mil familias hayan obtenido en poco tiempo los prestamos del Banco Hipotecario para comprar o ampliar sus viviendas?
¿A quién no le importa que la firma del convenio entre Argentina, Brasil y Japón, para la nueva televisión digital gratuita, vaya a promover 300 mil nuevos empleos para los trabajadores, técnicos y profesionales argentinos?
¿A quién no le importa que los Alcaldes de todo el hemisferio hayan elegido a la Argentina para realizar este año en Mar del Plata su quinta Cumbre, con la participación de miles de funcionarios municipales latinoamericanos?
¿A quién no le importa que esta semana comience y prospere el debate en la Cámara de Diputados de la Nación sobre el Proyecto de Comunicación Audiovisual enviado por el Ejecutivo?
¿A quién no le importa que el fútbol para todos, sin pagar un solo peso por los ciudadanos, empiece a ser parte de una nueva cultura democrática, negada hasta ahora por los dueños del monopolio del cable codificado?
¿A quién no le importa que estén avanzadas las obras en La Matanza para expandir la red de agua potable que beneficiarán a medio millón de vecinos y que el Gobierno nacional sea el que financie y garantice la construcción de viviendas, pavimento y escuelas, como los inaugurados por la Presidenta en Quilmes la semana pasada?
¿A quién no le importa que Cristina, en representación de la Argentina, haya sido la promotora, la organizadora y garante del éxito de la última Cumbre de la UNASUR en Bariloche?
Podríamos seguir con el listado de temas que impactan sobre la vida de los ciudadanos y el prestigio de la Nación, pero alcanza con estos para contraponer con verdades la alevosa campaña de mentiras mediáticas que parecen imitar burdamente a uno de los maravillosos personajes de Diego Capusotto.
Esa prensa, la que niega y bastardea esta realidad que hoy vive el país, furiosa por verse descubierta nuevamente en su madriguera de odios y falsedades, es la que antes presumía de “objetiva y veraz”.
Pero ahora es ella misma quien está demostrando en su pálida desnudez, que es absolutamente subjetiva y absolutamente falsa.
Un avanzado en estos descubrimientos fue Arturo Jauretche.
El maestro del pensamiento nacional y popular supo mirarlos con sus ojos felinos y condenarlos con el don de la palabra justa.
Cuanta gracia y encanto puso don Arturo en “La mentira de la prensa libre”, advirtiendo que los lectores, no los periodistas, debían tener Fueros Especiales, para que pudieran conocer todos los intereses económicos y políticos que están atrás de las noticias de los grandes medios.
También decía don Arturo, que una de las virtudes que más ponderaba del mate criollo era que le permitía al paisano lector hacer la pausa necesaria para advertir los bolazos y las mentiras que pretendían venderle con letras de molde.
La lectura rigurosa y desapasionada, hasta donde nos es posible, de los diarios del domingo, volvió a dejarnos la sensación que estamos asistiendo al funeral de las viejas ideas, en aquellos medios que alguna vez supieron informar y comunicar.
Son sólo pasquines defendiendo los intereses del monopolio y cruzando con absoluta impunidad la raya del respeto institucional y ciudadano.
Ofenden la figura de la Presidenta de la Nación, con el mismo odio que supieron cultivar cuando agredían a Eva Perón y a las “locas de Plaza de Mayo”, como llamaron a las Madres en épocas de la dictadura.
Sin embargo, estos violentos del vocablo injurioso, se muestran en sus programas televisivos como inocentes gatos que huyen por los tejados, corridos a zapatazos por los vecinos.
Nunca gozaron de tanta paz y libertad, los poderosos que creyeron, equivocadamente, que la democracia ya se había dormido.
Y sólo estaba soñando.
Jorge Giles. El Argentino. 31.08.09
Léalas con cuidado por que su presión arterial y su indignación irán creciendo a medida que avance en la lectura.
Ahí vamos.
¿A quién no le importa que casi 5 mil familias hayan obtenido en poco tiempo los prestamos del Banco Hipotecario para comprar o ampliar sus viviendas?
¿A quién no le importa que la firma del convenio entre Argentina, Brasil y Japón, para la nueva televisión digital gratuita, vaya a promover 300 mil nuevos empleos para los trabajadores, técnicos y profesionales argentinos?
¿A quién no le importa que los Alcaldes de todo el hemisferio hayan elegido a la Argentina para realizar este año en Mar del Plata su quinta Cumbre, con la participación de miles de funcionarios municipales latinoamericanos?
¿A quién no le importa que esta semana comience y prospere el debate en la Cámara de Diputados de la Nación sobre el Proyecto de Comunicación Audiovisual enviado por el Ejecutivo?
¿A quién no le importa que el fútbol para todos, sin pagar un solo peso por los ciudadanos, empiece a ser parte de una nueva cultura democrática, negada hasta ahora por los dueños del monopolio del cable codificado?
¿A quién no le importa que estén avanzadas las obras en La Matanza para expandir la red de agua potable que beneficiarán a medio millón de vecinos y que el Gobierno nacional sea el que financie y garantice la construcción de viviendas, pavimento y escuelas, como los inaugurados por la Presidenta en Quilmes la semana pasada?
¿A quién no le importa que Cristina, en representación de la Argentina, haya sido la promotora, la organizadora y garante del éxito de la última Cumbre de la UNASUR en Bariloche?
Podríamos seguir con el listado de temas que impactan sobre la vida de los ciudadanos y el prestigio de la Nación, pero alcanza con estos para contraponer con verdades la alevosa campaña de mentiras mediáticas que parecen imitar burdamente a uno de los maravillosos personajes de Diego Capusotto.
Esa prensa, la que niega y bastardea esta realidad que hoy vive el país, furiosa por verse descubierta nuevamente en su madriguera de odios y falsedades, es la que antes presumía de “objetiva y veraz”.
Pero ahora es ella misma quien está demostrando en su pálida desnudez, que es absolutamente subjetiva y absolutamente falsa.
Un avanzado en estos descubrimientos fue Arturo Jauretche.
El maestro del pensamiento nacional y popular supo mirarlos con sus ojos felinos y condenarlos con el don de la palabra justa.
Cuanta gracia y encanto puso don Arturo en “La mentira de la prensa libre”, advirtiendo que los lectores, no los periodistas, debían tener Fueros Especiales, para que pudieran conocer todos los intereses económicos y políticos que están atrás de las noticias de los grandes medios.
También decía don Arturo, que una de las virtudes que más ponderaba del mate criollo era que le permitía al paisano lector hacer la pausa necesaria para advertir los bolazos y las mentiras que pretendían venderle con letras de molde.
La lectura rigurosa y desapasionada, hasta donde nos es posible, de los diarios del domingo, volvió a dejarnos la sensación que estamos asistiendo al funeral de las viejas ideas, en aquellos medios que alguna vez supieron informar y comunicar.
Son sólo pasquines defendiendo los intereses del monopolio y cruzando con absoluta impunidad la raya del respeto institucional y ciudadano.
Ofenden la figura de la Presidenta de la Nación, con el mismo odio que supieron cultivar cuando agredían a Eva Perón y a las “locas de Plaza de Mayo”, como llamaron a las Madres en épocas de la dictadura.
Sin embargo, estos violentos del vocablo injurioso, se muestran en sus programas televisivos como inocentes gatos que huyen por los tejados, corridos a zapatazos por los vecinos.
Nunca gozaron de tanta paz y libertad, los poderosos que creyeron, equivocadamente, que la democracia ya se había dormido.
Y sólo estaba soñando.
Jorge Giles. El Argentino. 31.08.09
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