martes, 13 de agosto de 2013

¿De qué se ríen estos tipos?



Desde la noche del domingo y hasta hoy, el arco opositor, las plumas reales y los lenguaraces del monopolio mediático no hacen más que festejar el resultado electoral como si hubiesen ganado por goleada. ¿Dónde ganaron por goleada? ¿En Entre Ríos, en Chaco, en Capital Federal o en la provincia de Buenos Aires con 5 puntos de ventaja?
Analizan la realidad como si fuera la fotografía de una democracia congelada y no como la sucesión de hechos que muestran y demuestran que en la Argentina se viene disputando el poder real a las corporaciones desde el 2003 hasta aquí.
Habrá que admitir, de paso cañazo, que no son pocos los analistas progresistas que razonan de igual forma.
Dicen, por ejemplo, que fue “la peor elección del kirchnerismo”. Falso. En el 2009 ganó por medio punto y ahora gana por 13 puntos de diferencia, como lo demuestra claramente Artemio López.
Poco o nada entenderíamos de la historia argentina en esta etapa sino comprendemos el origen del liderazgo nacional y popular que ejerció Néstor Kirchner y hoy ejerce Cristina. Y si no entendemos, en consecuencia, el origen de los contendientes triunfantes en Buenos Aires en el 2009 y en estas primarias de agosto del 2013.
El kirchnerismo creció en estos años al calor de su disputa con el poder económico por la defensa de nuestra soberanía y la reparación de derechos sociales. Mientras que la oposición crece o decrece según la voluntad y la bendición de Magnetto y el Grupo Clarín.
Pavada de diferencia.
En 2009 fue el “alika alikate” de De Narváez. Ahora es la amnesia descontracturada de Sergio Massa.
Paciencia; esto es cine continuado como había en el barrio. Aunque en verdad estas primarias sí fueron decisivas para algunos candidatos. De acuerdo a los resultados de las urnas ya no podrán ser candidatos a legisladores aquellos que no superaron el 1,50 % de los votos que les exigía la ley para serlo. Y el voto popular derrotó en la línea de largada del proceso electoral que culmina en octubre a personajes como Prat Gay, Gil Lavedra, Victoria Donda, Bárbaro, Piumato, Cavallo y muchos otros más. Alpiste, perdiste.
Veamos el suceso desde otro lado: si estas PASO se repiten en Octubre, el gobierno seguirá siendo la primera fuerza en el Congreso. Esto es dato duro, no voluntarismo bobo como acusaban ayer los más “pesimistas”.
Y en términos de convicciones, la oposición no debería olvidar que el kirchnerismo nació y se construyó al calor de batallas democráticas; no de victorias alquiladas en un multimedio.
La militancia nacional y popular tampoco debería olvidarlo. 
Néstor Kirchner dejó su vida por el sueño de construir un país más justo.
Nadie tiene el derecho a olvidarlo fácilmente.

El Argentino, martes 13 de agosto de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

Cuando la democracia es una fiesta



El pueblo votó. Pero esto recién comienza.
Desde siempre nos emocionaron los abuelos que concurren a votar sin tener la obligación de hacerlo.
Esta vez sucedió un dato inaugural que seguramente hará historia: el aplauso cerrado a los pibes de 16 y 17 años que emitían su voto por primera vez.
Las paredes de las escuelas retumbaban cada tanto como si fuera un día de fiesta.
Y claro que lo fue.
Más allá del porcentaje que representa el voto joven, la democracia nace una y otra vez de la mano de los pibes.
El otro dato cualitativo revelador del resultado de estas primeras PASO para definir las candidaturas legislativas que dirimirán en octubre próximo, es que a nivel nacional ganó clara y ampliamente el Frente para la Victoria.
¿Por qué es importante este dato para nuestras vidas cotidianas? Porque le da previsibilidad a la gobernabilidad democrática de los argentinos: hay un proyecto de país y un proyecto de nación que después de diez años de gobierno vuelve a ratificar en las urnas la vigencia de un modelo inclusivo.
Lo decimos porque hay una perniciosa tendencia en algunos análisis de “feudalizar” el voto popular.
Como si la Argentina no fuera un solo país, sino la suma de segmentos feudales. Y no es así.
En consecuencia, esto significa que ni la oposición partidaria ni la predica nociva de la corporación mediática, lograron articular y consolidar un proyecto de país que esté en las antípodas del Kirchnerismo.
¿Dónde quedó el tan mentado “fin de ciclo” proclamado por la oposición?
Es interesante advertir que la respuesta a este interrogante, sea afirmativa o negativa, lo da el total del mapa electoral nacional y no sus parcelas de forma fraccionadas. Y por lo que ocurrió ayer, hay un solo ganador a nivel nacional: las urnas dicen que el ciclo histórico abierto en el 2003 con Néstor Kirchner y continuado luego por Cristina, es un ciclo que está vivito y coleando.
El otro dato es la transparencia de los comicios y el alto porcentaje de concurrencia, con más del 70 % del padrón. ¿Dónde quedó el tan mentado “fraude” y el desinterés ciudadano que advirtió por anticipado el Grupo Clarín y sus aliados?
La ampliación de derechos en esta democracia abre la cancha, para decirlo en términos futboleros. El achicamiento de derechos, en cambio, la cierra. Por eso el fraude es literalmente un fantasma: no existe.
La excelente elección del FPV en la Capital Federal, las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, más el amplio triunfo en las provincias del interior profundo conforman el principal rasgo de este primer tramo electoral: el pueblo reafirmó la voluntad de continuar, paso a paso, por este camino nacional, popular y democrático.

El Argentino, lunes 12 de agosto de 2013

domingo, 11 de agosto de 2013

Hoy puede ser un gran día, duro con el



En este país que nos cobija a todos hubo un tiempo donde se podía elegir entre morirse de pie o morirse de tristeza para siempre. No había democracia, había dictadura. Algunos esperábamos que la guardia se distraiga en otros menesteres para inventar la palabra que nos devuelva la vida a través de un golpecito en la pared de la celda. “¿Estás ahí?” preguntábamos. “Aquí estoy” respondía el compañero desde la otra celda con un morse acriollado adaptado a las circunstancias.
Cuando esa chispa se encendía, la palabra compartida se daba una panzada de alegría.
La libertad, entonces, era sentir en la piel llena de miedo, que la vida le ganaba al silencio de la muerte.  
En este país que nos cobija a todos, y en ese mismo tiempo del que estamos hablando, el pueblo murmuraba sus dolores en las calles, rumiaba sus penas, escribía poemas, amaba y procreaba, algunos se escondían y otros se mostraban disimuladamente de distintos modos, resistiendo la muerte que ordenaba tirarse cuerpo a tierra, en el patio de la escuela, en la fábrica, el hospital  o en la plaza del barrio.
La libertad, entonces, era hacer lo posible para no desintegrarnos como pueblo; una manera digna de salvar la ropa en medio del combate desigual contra los dictadores.
Después, sólo después, tanta resistencia, tanta derrota en Malvinas, tanta dignidad enarbolada, cercaron finalmente los cuarteles y los dictadores, arrinconados por su propia impericia criminal, se tuvieron que ir luego de creer garantizado que el pasado, pisado;  como los expedientes que quemaron en un burdo intento de auto amnistiarse del horror causado. Volvían a equivocarse.
“Que 20 años no es nada” fue cuando un flaco desgarbado vino desde el sur a decir que era tiempo de memoria y de nunca más al olvido.
Y empezaba otra historia muy distinta en este país que nos cobija a todos, aunque aún no lo sabíamos. 
Y hasta aquí llegamos. Ha triunfado la palabra nuevamente. No habrá más penas ni olvidos en este día donde votamos todos, sin proscripción alguna. Y es un triunfo que vale el doble y el triple y el que se yo cuánto más vale, porque en estos últimos años no fueron pocos los intentos para que dirimamos a las patadas y a los empujones nuestras viejas querellas. Nunca han provocado tanto como esta vez. Los violentos fueron más violentos cuanto más crecía esta Argentina para todos. Hubiese sido preferible, para ellos, que pisemos el palito de una buena vez por todas. Pero el pueblo siempre aprende. Las minorías del privilegio, no. El pueblo en esta nueva época salió a ganar las calles con una convocatoria de amorosa impaciencia: “¿Querés pelear? Votá”. No le dijimos, con razón o sin razón: “Peleá”. Se les dijo: “Votá”.
Por eso llegamos hasta aquí, votando a lo largo y ancho del país.
Que la violencia que venera a la muerte y al olvido, siga siendo un lobo solitario que le ladra a la luna en medio de su propio espanto.
Ese hombre que va allí, ese que tiene el cuerpo tan grandote como su dignidad, se llama Víctor Hugo Morales. Y no habla en morse para comunicarse. Habla libremente con su propia voz, como debe hacerlo. Siempre.
Lo nombramos porque otro carcelero salido de aquellas catacumbas del horror y enriquecido desde entonces,  le quiso impedir que ame, que hable, que sueñe, que diga, que denuncie y que vuelva a amar.
Esto también se vota hoy. Esto que se llama la palabra liberada también se vota hoy. Y que nadie tema: no estamos rompiendo la veda, estamos simplemente rompiendo los silencios.
Podríamos, en verdad casi lo hicimos, escribir una nota de opinión en este día donde a modo ilustrativo del país que hoy tenemos consignáramos los datos irrefutables de la situación económica y social. Poner por ejemplo que crece la economía y que la proyección indica que lo seguirá haciendo hasta el año que viene, para desazón de un senador que clamaba que estalle todo antes de octubre para poder pescar en río revuelto, con el hambre y la miseria de millones de compatriotas naufragando en aguas turbulentas. Eso ya lo vivimos y sufrimos. Pero no, senador, lamentamos decirle que todos los indicadores señalan que crecerá el trabajo, la producción y el consumo interno. Y que seguirá creciendo; salvo que ganen los que empujan el carro donde vamos hacia el primer precipicio.
No podemos dejar de condenar a los que se manifestaron el pasado jueves por la noche con sus rabiosas cacerolas y sus leyendas de muerte. Todo tiene un límite y la muerte es un límite para la condición humana. Era duelo nacional por la tragedia de Rosario. Aún estaban buscando posibles sobrevivientes. Y aún estaban velando a sus muertos queridos. Pero la pantalla partida de TN incitaba a marchar al Obelisco y de allí a Plaza de Mayo y de Córdoba se iban al móvil en Ramos Mejía y de allí a La Plata bajo el triste llamado a salir contra el gobierno de Cristina. Claro que los carteles la llamaban de otro modo. Y se escuchaban los cánticos enfurecidos que por momentos trocaban en alaridos festivos.
Sin dudas que la democracia desarmó a la dictadura en su versión uniformada, pero aún no pudo desarmar el odio de la dictadura en su versión civil.  
Que no tema nadie. Que ni siquiera se preocupen por aprender el morse para hablar entre paredes. Porque nadie será molestado ni amonestado ni mucho menos reprimido. Pueden seguir ofendiendo. Sólo permítannos decir que si esa tarde el periodista Víctor Hugo se ganó el aplauso de los mansos, por la noche fueron las cacerolas la que encarnaron el título de la obra del otro Víctor Hugo, esa que mejor les cabe, precisamente por su nombre: Los miserables.
La jornada en paz y en democracia que hoy viviremos será el momento donde en una misma cuenca diriman sus querellas la verdad y la mentira, el amor y el odio, la memoria y el olvido, la palabra y el silencio. Y lo que diga el voto popular habrá que respetar.
Después, sólo después, que todo el mundo recuerde, más allá del resultado, que entre la pulsión de vida y la pulsión de muerte, no hay ni habrá reconciliación.
Nosotros ya elegimos: hasta la vida, siempre.

El Argentino, domingo 11 de agosto de 2013




viernes, 9 de agosto de 2013

Argentinos y argentinas, a votar



Todo está listo para que volvamos a las urnas.
Esta vez no hubo cierres de campañas, ni caravanas,ni globos, ni banderazos, ni campanazos llamando al voto de los candidatos.
La tragedia en Rosario motivó que la Presidenta decretara Duelo nacional y que a renglón seguido, los partidos políticos suspendieran  todos los actos de cierre en solidaridad con las víctimas. 
La antipolítica del odio cacerolero quedó en franco orsay.
Votar en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias es un deber y un derecho ciudadano.
La novedad será la participación de los jóvenes de 16 y 17 años.
Es para festejar. 
El otro acto suspendido, pero por abandono de uno de los contendientes, fue el que provocó Héctor Magnetto denunciando por injurias al periodista Víctor Hugo Morales. Y vaya con la paradoja: el que abandonó el cuadrilátero sin poner la cara no fue el denunciado, sino el denunciante. Magnetto se ocultó sin querer ver ni escuchar a Víctor Hugo en la supuesta “audiencia de conciliación”.
¿Y entonces? ¿Por qué se provocó el bochorno de hacerse el ofendido si no tuvo audacia para mirar a Víctor Hugo? ¿Será acaso que perdió aquel fuego letal en su mirada como lo denunció Lidia Papaleo?  ¿O tuvo miedo cuando debía sentarse frente al periodista que lo esperaba armado apenas con su verdad y su dignidad? ¿Es por la ley de medios o por los juicios de lesa humanidad? ¿O por ambos?  
Las miles de personas que se manifestaron en el lugar de la frustrada mediación judicial vivaron a Víctor Hugo y repudiaron a Magnetto.
Además de una expresión de la disputa histórica por la libertad, la igualdad y la inclusión social que hoy vive la Argentina, fue una celebración de la vida. 
O sea.
Mientras el conflicto irresuelto entre una Argentina para todos o un país para pocos esté vigente, no hay ni habrá elecciones “amistosas” o de “mentiritas” como se preocuparon por inculcar algunos comentaristas mal informados.  Ponele. 
El domingo disputarán, en paz y en democracia, la verdad y la mentira.
O ganan los que están del mismo lado de la vida que está Víctor Hugo.
O ganan los que se identifican con los denunciados por ser cómplices de la dictadura como Héctor Magnetto.
Todos sabemos que la democracia se fortalecerá si los que triunfan son los que trabajan en sus bancas honrando el voto popular. Y se debilitará si por el contrario, ganan los que se ausentan de sus bancas porque sólo están presentes en Clarín y los otros medios de Magnetto.
Ojala el domingo pierdan los violentos, los del insulto fácil, los que mienten, los que están llenos de odio, los que quieren volver al pasado injusto. 
Ojala gane el amor y la verdad.
El voto popular tiene la palabra. 

El Argentino, viernes 9 de agosto de 2013

jueves, 8 de agosto de 2013

La vida entre los escombros



La Presidenta viajó desde la ONU hasta Rosario, sin escalas, para poner el cuerpo en el lugar exacto donde habitó la vida y hoy habita la muerte y la desolación. 
El calendario marca que el próximo domingo vamos a las urnas nuevamente. Lo que no previó la justicia electoral ni nadie, es que esta vez no habría actos de cierre.    
La tragedia de Rosario nos incendió el corazón y el almanaque, abriendo una nueva herida colectiva y cerrando por duelo la campaña.  
El primer paso en esa decisión lo dio el Frente para la Victoria. Luego lo siguieron todos los partidos de la oposición. Más vale tarde que nunca.
El rostro desencajado y triste de Cristina ayer sobre los escombros, nos representa a todos los argentinos en un mismo sentimiento de dolor. Al menos, a todos los argentinos de bien.
Los desgraciados de siempre, los portadores de odio y revanchismo, son ese monstruo que surge sin pudor alguno de las entrañas del espanto. Y que agrede. Y que muerde. Y que titula y estimula más y más odio desde la página de Clarín, la pantalla de TN y la de todos los medios del Grupo de Magnetto.
Ojala todos los días votemos con el alma un final de ciclo para ese “país” del resentimiento.
Un “país” que va con lista propia. ¿O acaso no son los que comulgan y destilan odio todos los días del año levantando el dedo medio con Lanata?
¿O acaso no son los que llevan candidatos de Clarín, con ilustres duhaldistas y hasta con ex integrantes de la maldita policía de Duhalde?
Dijimos que una elección se puede ganar o perder, lo que no se puede hacer es mentirle descaradamente al ciudadano como lo hizo Sergio Massa y su escandalosa denuncia sobre el presunto robo a su vivienda.
Ahora resulta que el ladrón era un hombre de su íntima confianza.
Si estos tipos ganan el domingo, la democracia decente, inclusiva y participativa, estará seriamente amenazada.
Para hoy se aguarda ansiosamente lo que en su momento dijimos desde aquí, sería el otro cierre de campaña entre la verdad y la mentira, entre la decencia y la corporación mafiosa, entre Víctor Hugo Morales y Magnetto.
Allí estaremos muchos junto a Víctor Hugo, junto a los trabajadores de prensa, junto a los que se identifican orgullosos con la fuerza del amor, acompañando como se debe y se puede el lado digno de la vida, como dice el propio Morales.  
Será una forma de abrazar a las Madres, a las Abuelas de Plaza de Mayo y a los nietos y las nietas recuperadas en una ronda que es eterna.
La recuperación de Pablo Germán, el nieto número 109 anunciado ayer, es una linda razón para seguir eligiendo la esperanza y para seguir viviendo y construyendo un país cada vez más justo e igualitario.
Que así sea para siempre.

El Argentino, jueves 8 de agosto de 2013