domingo, 18 de septiembre de 2011

De una generación perdida a una generación dorada


La historia es caprichosa cuando quiere serlo.

No admite ambigüedades ni eclecticismos en tiempos de cambios y transformaciones.

Los historiadores, sociólogos, politólogos y periodistas que detestan los análisis binarios, se horrorizan cuando ello sucede.

Así fue como en una misma semana la textura más amorosa de la realidad nos mostró a Estela de Carlotto, rodeada de Abuelas y nietos recuperados, junto a la Presidenta de la Nación, en París, recibiendo el máximo galardón que entrega la UNESCO por la defensa ejemplar de los derechos humanos.

Y en su costado más áspero y brutal, nos reveló la imagen de un doble parricida, Sergio Schoklender, cobijado en la Cámara de Diputados de la Nación por los legisladores del opositor Grupo A.

Siguieron los contrastes.

La titular del FMI, Christine Lagarde, advirtió el jueves que los países de economías avanzadas, incluso países como Chile, corren el serio riesgo de tener una generación perdida por la alta tasa de desempleo entre los jóvenes.

Mientras la presidenta de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner inauguraba al día siguiente una nueva Universidad Nacional, pública y gratuita en Merlo, provincia de Buenos Aires.

La generación dorada está en nuestra victoriosa Selección de básquet, pero el mote es extensivo a la nueva generación de jóvenes que hoy vuelven a comprometerse con el destino político de su patria y de su pueblo.

Así está el planeta y así estamos nosotros.

La periferia del mundo corre con la chance de salvarse de la hoguera desatada en el centro del capitalismo global. No es una cuestión de suerte ni de geografías distantes, sino de proyectos políticos diferentes. De eso se trata.

Cuanto más libres juguemos en la transversalidad económica global, pero muy especialmente insertos en la región latinoamericana y en el entendimiento con las potencias emergentes de esta fenomenal crisis, más sustentable será nuestro destino de nación soberana.

El multilateralismo ya está entre nosotros.

Y en simultáneo, cuanto más nos alejemos de las políticas neoliberales que fueron experimentadas hasta el hartazgo en nuestro propio continente, más lejos estaremos de sufrir las ondas expansivas del colapso capitalista.

En este marco habrá que inscribir la campaña electoral que hoy comienza rumbo al 23 de octubre.

El bochorno político mediático que produjo esta semana el duhaldismo, el radicalismo, y demás fuerzas opositoras en el plano legislativo, permite abordar una definición categórica: esta oposición, como la justicia, no se autodepurará por sí misma.

Habría que ayudar desde afuera de sus anacronismos, fortaleciendo este proyecto de país que hoy nos gobierna, para que puedan nacer más adelante nuevas expresiones representativas, democráticas y propositivas.

La oposición tradicional no está en condiciones, per se, de encarar su propia depuración transformadora.

Lo decimos por el último escándalo que produjeron convocando al Congreso a un imputado por la justicia, para intentar asestar nuevamente un puñal contra el gobierno.

El costo que pagan es muy alto: convertirse ellos mismos en parricidas políticos de nuestras dignas Madres de Plaza de Mayo.

¿No advierten aún que por allí no pasa el camino a recorrer para reponerse de semejante caída?

No hay recuperación posible con este tacticismo absurdo que sólo los lleva y llevará de derrota en derrota.

Allá ellos.

Lo cierto es que la Argentina se ha encontrado con su propio destino. Es el prodigio de este nuevo tiempo.

Juan Manuel Abal Medina definía muy certeramente que “hay que entender al Estado como una unidad”. Nos inspira a decir que el proyecto de nación que preside Cristina también es una unidad en pleno desarrollo y diversidad.

Las minorías políticas han dejado de expresar minorías sociales. Es el mayor drama de la oposición. Semejante vacío existencial no lo podrán disimular ni con 500 tapas de Clarín a su favor.

Por tanto, la responsabilidad del proyecto nacional y popular es la de representar e incorporar a vastos sectores sociales que más allá de sus diferencias, se reconocen en ese todo abrazador que es el modelo de país que gobierna desde el 2003 a la fecha.

Desde esta perspectiva y para ser más precisos, digamos que “la unidad nacional” no es ni debiera ser interpretado como un mero slogan de campaña, sino un imperativo político que hoy exigen la historia y las condiciones locales e internacionales para poner en valor la oportunidad de crear definitivamente un país más inclusivo y desarrollado, con todos y para todos.

La primavera vino para quedarse. Ese es el giro copernicano que la sociedad está recorriendo.

Estamos en pleno transito de una sociedad desigual e injusta, a una sociedad más igualitaria y más justa, como nos merecemos.

El nuevo paradigma es la igualdad de oportunidades, aunque haya sido formulado en abstracto, hace muchos años.

En este sentido, quizás Cristina no espera que el desarrollo tecnológico, que permanentemente invoca y estimula, traiga consigo necesariamente los cimientos de una patria justa.

Sino que está diciendo algo distinto: una sociedad más solidaria e igualitaria traerá irremediablemente un mayor desarrollo productivo, tecnológico, industrial y cultural.

Quizás también una nueva ideología e identidad política se han puesto en marcha sobre estos pilares.

Sería un grosero error adelantarse a enunciarlas nominalmente, pero un error mayor sería no advertir a tiempo que la rueda de la historia está girando.

En los datos que empieza a brindarnos el Censo 2010 está quizá la Cruz del Sur para orientarnos mejor hacia dónde vamos los argentinos.

Vamos claramente hacia una sociedad más igualitaria y alfabetizada, con mayor consumo y empleo, con más viviendas y más red de agua potable.

No estamos banalizando un optimismo desmesurado. Estamos afirmando que encontramos el camino y los instrumentos aptos para seguir creciendo y desarrollándonos, que es algo muy distinto.

Y esa sí que es una certeza que no habrá que descuidar.

Todo lo demás, se construye paso a paso, día a día.


Miradas al Sur, domingo 18 de septiembre de 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

YA NADA SERÁ IGUAL

Recuerden todos y todas: los sábados de 16 a 17 va nuestro Programa "Ya nada será igual" en la Radio de las Madres. Por los percances del sábado pasado y a pedido del público (ja!!) nos volvemos a encontrar hoy. Los voy a estar esperando. Un abrazo. Jorge

viernes, 16 de septiembre de 2011

La insoportable levedad opositora


¿Dónde conciben su libreto los diputados opositores del “Grupo A”?

¿En qué lugar oscuro amasan las ideas que no tienen?

¿No se alumbran con nada?

La imagen de Sergio Schoklender, imputado por la justicia, sentado en el Congreso junto a Graciela Camaño, es la imagen de un país que ya no existe, más que en la triste sombra de estos personajes que aún deambulan por la vida.

Ayer violaron además, groseramente, la institución del “secreto del sumario” dispuesto por un juez.

La oposición no para de caer en su eterno despropósito.

Como si nadie atinara a proponerles otro curso de acción, otra conducta, otra actitud, una pizca de cordura y de buen gusto.

Al no encontrar un piso en su caída, su degradación política perfora el pavimento y los hace estrellar hasta el grotesco de ungir a un doble parricida, jefe intelectual de sus desgracias.

Dan pena estos opositores.

Ayer se estrellaron nuevamente. Los unos y los otros.

Radicales, duhaldistas, macristas, cívicos y presuntos progresistas.

Incluso los que dijeron que “no le creen nada al imputado”, por las dudas, pusieron el cuerpo ante el temor de quedar pegados con “el oficialismo”.

No vaya a ser que se enoje Magdalena. O Joaquín. O Magneto en persona.

Y los castiguen al destierro, sin invitarlos más al planeta “TN”.

Convalidar este entuerto en la casa de los representantes del pueblo, los convirtió en partícipes necesarios para hacer de esa republicana casa, apenas un aguantadero.

Mientras el buchoneo impúdico, falso, barato y banal sesionaba en Diputados, en la histórica Plaza, las Madres hacían su ronda de la dignidad de cada jueves.

Dos morales diferentes. Dos países diferentes. Dos mundos diferentes.

¿No saben que las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo son una construcción histórica del pueblo argentino?

¿Que ya no se pertenecen siquiera a ellas mismas?

¿Que son una parte sustancial de este pueblo y su memoria?

Nada ni nadie las podrá enlodar con el barro vil de ninguna infamia miserable.

Hacer “secreta” la reunión de ayer en Diputados buscó disimular esa doble moral de la seudo vergüenza ante el propio espejo y la desfachatez de batir la primicia a una cámara lista para salir al aire.

Dan pena. Son fantasmas errantes que giran alrededor de lo que mande Clarín o La Nación.

No saben hacer otra cosa. Ni están en condiciones de aprender otro vuelo.

Como los personajes de esa joya literaria de Milán Kundera, en “La insoportable levedad del ser”, estos opositores son un boceto de si mismos.

Todo lo que hacen es un boceto. Nunca un buen dibujo terminado.

Si usted se topa con uno de ellos por la calle, cruce rápido de vereda.

Con estos tipos, nunca se sabe.


El Argentino, viernes 16 de septiembre de 2011

jueves, 15 de septiembre de 2011

Abridoras de caminos


París era una fiesta.

Sucedió ayer, cuando Estela de Carlotto recibió el máximo galardón que entrega la UNESCO por la ejemplar defensa de los Derechos Humanos.

Previamente, ella y los nietos recuperados que la acompañaron, entregaron a su Directora General, Irina Bokova el símbolo de la entidad, que representa a una abuela acunando a su nieto en un sillón.

Fue cuando Estela dijo:

“La palabra abuela despierta ternura, la imagen de una anciana de cabello blanco, con lentes caídos abrazando a algún nieto al que le contará increíbles historias de su vida, sentada en un cómodo sillón. Esa imagen es la antípoda de lo que somos".

"No estamos sentadas; el sillón está tan vacío como los brazos que tendrían que abrazar al nieto; estamos en peregrinaje por el mundo en búsqueda del hijo y el nieto que nos sacó la dictadura".

"Nos llaman abridoras de caminos porque en esa permanente búsqueda creamos mecanismos para que esta historia no se repita nunca más”, dijo al mencionar la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, "único en el mundo", que “impidió el olvido y la impunidad con sentimientos pacíficos y en busca de verdad y justicia".

“Ya recuperamos a 105 de esas criaturas y todavía nos resta encontrar a unos 400 más. Sólo entonces nos sentaremos a descansar en el sillón: una vez que hayamos concluido con nuestra misión que hoy nos parece interminable".

Agradeció muy emocionada la inclaudicable labor de Néstor y Cristina Kirchner en romper el muro de impunidad que antes reinaba en la Argentina.

“La lucha que iniciamos durante la dictadura militar se vio complementada y fortalecida a partir de 2003, cuando las políticas de Estado se comprometieron con la investigación de nuestro ingrato pasado y se alinearon con el pueblo en la búsqueda de la igualdad y la justicia".

Por último, Estela dijo:

"Nos conmueve muchísimo al ver qué fue de la vida de nuestros 105 nietos recuperados, quienes, a pesar de de que han atravesado situaciones muy dramáticas, hoy pueden soñar y construyen la democracia”.

Cristina, la Presidenta de los argentinos, sollozaba a un costado, sin disimularlo.

La imagen del sillón vacío es la expresión de un pueblo que no deja ni dejará de andar en la búsqueda de verdad, justicia y memoria.

Es importante valorarlo de este modo, cuando el olvido y la desvergüenza de los injustos continúan ofendiendo la dignidad de mujeres que, como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, son el sostén moral de la democracia.

Ayer también, pero en Parque Lezama, la juventud alzó sus banderas para recordar que no retrocederán en la historia construida con Néstor y Cristina.

Los sillones siguen vacíos. Pero el futuro avisó que ya está entre nosotros.


El Argentino, jueves 15 de septiembre de 2011

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuidar la vida, en primer lugar


La crónica periodística coincide en la descripción de la tragedia.

Estación de Flores. La barrera semibaja. Un tren que se dirige a Once, detenido en el andén.

Un colectivo que avanza sobre las vías. Otro tren que arriba desde Once y lo embiste.

Resultado: 11 muertos y 228 heridos.

¿Es esto un accidente?

Si un accidente es un hecho imprevisto, inesperado, eventual e inevitable, entonces, lo que pasó en Flores no es un accidente.

Se pudo preveer y se pudo evitar.

Un tren no choca a un vehiculo por que sí.

Lo choca porque un vehiculo o una persona cruza las vías en momentos en que pasa un tren.

Los trenes comparten todo, menos las vías.

También hay que decir que los peligros en la gran ciudad porteña obedecen en gran medida a que la ciudad no acompaña en seguridad vial y con suficiente premura y eficiencia, el crecimiento urbano, vehicular y poblacional que la Argentina viene experimentando en los últimos años.

El soterramiento u otra arquitectura apta, deben construirse, sí o sí.

Es inconcebible que sigamos con una ciudad surcada por trenes urbanos que pasan con una frecuencia de 5 minutos.

Cada paso a nivel es una probable cita con la muerte.

Es como si el nuevo país que nace, no puede desprenderse aún de los vestigios del viejo país que lo cobijó en su vientre.

Hablemos del “accidente”, pero también de su contexto histórico.

Venimos de un modelo de país donde el desguace de los ferrocarriles fue el símbolo más dramático del desguace del Estado.

Y esto también es parte de la discusión del proyecto de nación a construir.

Como una mueca del destino, Menem, el gran desguazador, fue absuelto ayer en la causa por contrabando de armas. Tenía que ser martes 13.

El otro debate solidario debería ser: cuidemos más.

La vida no se merece el destrato fatal de poner la trompa para ver si el tren viene o no viene.

O cruzar las vías para intentar ganar en un minuto lo que puede costar el descanso eterno.

O cancherear cuando manejamos, provocando más inseguridad vial.

Crecemos económicamente. Crezcamos como sociedad.

Y la mejor manera es cuidándonos. Y exigiendo que nos cuiden.

Cuidar la vida, en primer lugar.

Mientras tanto, hoy en París las Abuelas de Plaza de Mayo, acompañadas por la Presidenta de la Nación, recibirán el máximo reconocimiento que otorga la UNESCO por la defensa de los derechos humanos.

Ellas sí que son un ejemplo en cuidar vidas.

En Buenos Aires, en Parque Lezama, la juventud recordará con nostalgiosa alegría a Néstor Kirchner a un año del acto que compartieran en el Luna Park.

Fue cuando El Eternauta tuvo su mirada en la multitud.

La vida no es eterna. Por eso hay que honrarla y cuidarla mejor entre todos.

El Argentino, miercoles 14 de septiembre de 2011

martes, 13 de septiembre de 2011

¿El Petiso Orejudo va al Congreso?


Lo hicieron nuevamente.

a) El Grupo Clarín puso la agenda en titulares.

b) Los legisladores del Grupo A la interpretaron como una orden de Magneto.

c) Ambos Grupos harán otro zafarrancho, enlodando las instituciones.

¿De qué estamos hablando?: que radicales y duhaldistas citaron a Sergio Schoklender a la Cámara de Diputados para que declare sobre la causa en la que está imputado e investigado por la Justicia.

¿Se imaginan qué hubiese pasado con el Congreso, dominado por esta oposición, si aún viviera el famoso psicópata asesino Cayetano Santos Godino, alias “el Petiso Orejudo”?

Lo hubiesen citado a declarar ante la Comisión que preside la diputada golpeadora Graciela Camaño, seguro.

Si concretan esta afrenta republicana, no debería asombrarnos si convocan luego a Alfredo Astiz, a Miguel Etchecolatz o a cuanto miserable se les ocurra.

Todo vale para atacar al gobierno democrático.

No podemos permanecer indiferentes ante semejante cuadro de perturbación opositora.

¿Sabe por qué?

Porque estos legisladores son los mismos que destrozaron el funcionamiento del Congreso desde que lo tomaron por asalto en diciembre del 2009.

Son los que dejaron por primera vez a un gobierno democrático sin presupuesto nacional.

Pase y vea a estos personajes.

El diputado radical, Juan Tunessi, presidente de la Comisión de Justicia, (¡de Justicia nada menos!) fue el colmo cuando ayer acusó a Binner de ser “funcional” al gobierno por negarse a aceptar este bochorno.

¿O sea que Tunessi prefiere ser funcional a Schoklender antes que a las instituciones de la democracia?

Y no quedó allí, porque agregó: “el Congreso debe intervenir para garantizar una investigación independiente”

¡Vamos Tunessi! No pueden garantizar su propia unidad partidaria y ¿pretenden que creamos que son los “garantes” de la división de poderes?

Dijo algo más el diputado radical: “Hemos recibido al responsable de viviendas de la Nación, a gente del Ministerio y en esas series de reuniones nos quedaron algunos puntos oscuros”.

¿O sea que estos diputados acuden a un tipo como Schoklender para refutar a los funcionarios de la democracia?

¿En manos de quiénes está el Congreso?

¿De diputados como Graciela Camaño, la esposa de Luis Barrionuevo, que se niega a debatir el proyecto de ley en defensa de la tierra pero se apura por convocar a una reunión con Schoklender?

¿No aprendieron nada los legisladores que aún así pretenden volver a ocupar bancas en el próximo período?

Es necesario hablar de estas cosas, aunque nos provoquen vergüenza ajena.

Que se vayan todos estos opositores con el voto del 23 de octubre sería muy deseable para la transparencia y la eficiencia de la democracia.


El Argentino, martes 13 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tres mujeres y un mismo país


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, acompañará a Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en la ceremonia donde la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, le entregará en París el máximo galardón por su lucha en la defensa de los Derechos Humanos.

La historia seguramente reivindicará a Néstor y Cristina Kirchner por haber emprendido la maravillosa epopeya de reconstruir la noción de porvenir en los argentinos.

Para lograrlo, los dos tendieron las manos hacia esa generación de muchachos y muchachas que desaparecieron en las tinieblas de la dictadura cívico militar, traerlos al presente y abrazarlos hasta sentir que ahora sí, un pueblo entero se hacía cargo de su propia historia.

Re-parar significa eso: parar de nuevo a un país sobre sus propios pies.

De igual manera, las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo serán reivindicadas por la historia grande de esta nación por haber luchado contra los genocidas cuando pocos lo hacían, por su perseverancia en el amor de madres, por no bajar la cabeza ante los dictadores, pero sobre todo, por no dejar impune al terrorismo de estado.

Re-parar la dignidad colectiva, es lo que ellas hicieron.

En esa misma senda está Hebe de Bonafini con su estatura de madre y revolucionaria del amor y la constancia.

Estas tres mujeres sembraron el camino en nombre de otras miles de mujeres como ellas. Y no se conformaron con la siembra. Cuidaron de la huerta. No se desesperaron cuando los infames atacaron. Siembran y cosechan día a día. Se caen y se levantan cada mañana para empezar de nuevo, en nombre de 40 millones de argentinos y argentinas.

¿Qué hay enfrente de ellas? Sólo mediocridad, egoísmo, cipayismo.

Estamos tentados de opinar sobre la oposición y el Grupo Clarín que los conduce y apaña. Sus peleas internas. Sus desparpajos. Sus incoherencias. Su degradación política. Sus patologías narcisistas. Sus mentiras recurrentes. Su vil desprecio a la voluntad del pueblo.

Pero optamos por abrazar la vida y gritar como Alterio en “Caballos salvajes”:

“¡La puta que vale la pena estar vivos!”

Cristina, Estela y Hebe están indicando el camino: hay que terminar con la impunidad en todos sus sentidos.

Basta de impunidad de los que detentan el poder de los grandes medios.

Basta de impunidad de los que intentan regresarnos a los años noventa, promoviendo sus políticas de ajuste, sus desempleos, sus privatizaciones, sus corrupciones.

Basta de los que promueven sin vergüenza alguna, un país para pocos con el hambre de muchos.

Basta de traidores y miserables.

Con esas tres mujeres, nos ganamos el derecho a ser un territorio de amor y de esperanza.


El Argentino, lunes 12 de septiembre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cristina y la construcción del porvenir


Mientras el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner continúa creciendo, la oposición política parece haber implotado definitivamente.

Este dato singular preanuncia la recomposición de todo el mapa político para después del 23 de octubre.

Ya nada será igual en la Argentina.

La realidad obliga más que nunca al Grupo Clarín y sus socios, a cubrir esa vacancia.

Pero se quedaron sin políticas ni candidatos creíbles.

Sólo creen tener poder de daño.

Por eso la diputada duhaldista, Graciela Camaño, junto al radicalismo y al Pro, traban el tratamiento legislativo de la Ley de defensa de la tierra y la corporación mediática se vale de Sergio Schoklender para seguir atacando a Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo.

Semejante infamia sólo resulta comparable a la operación que ejecutó la dictadura infiltrando a Astíz entre los familiares de presos y desaparecidos.

Están escribiendo la crónica de una derrota anunciada: la derrota opositora.

Hoy, 11 de setiembre, la condición humana se estremece con el recuerdo de Salvador Allende.

Su templanza, su claridad y su coraje en el minuto final de su vida, alumbrarán para siempre las anchas alamedas de Santiago de Chile y de nuestra América del Sur.

El Presidente Allende es un espejo eterno para mirarnos en cada encrucijada.

¿Cuáles serán los espejos donde se miran los injustos de la derecha más reaccionaria?

Se ha dicho recientemente que Allende “se suicidó”.

Nos permitimos decir, con el único peritaje de nuestras convicciones, que el golpe genocida del asesino Pinochet, “lo suicidó”.

Nadie, como Allende, se suicida por “motivos personales”.

Allende eligió de qué manera morir, que es algo distinto.

Su muerte es un crimen de lesa humanidad. Si la forma fue el suicidio es porque la dignidad le aconsejó reservarse el último cartucho para sí mismo.

Los miles de jóvenes chilenos que hoy están luchando por una educación pública, libre y gratuita y un país más justo, llevan su nombre como bandera y como testimonio de que Salvador Allende sigue vivo en lo mejor de su pueblo.

Del otro lado de la cordillera, los chilenos dan pelea contra el mismo neoliberalismo que azota el viejo mundo.

De este lado, el horizonte optimista de los argentinos es inversamente proporcional al pesimismo creciente en los países desarrollados.

Seguramente esta definición está motivada por los últimos anuncios presidenciales sobre el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial y el aumento significativo de la Asignación Universal por Hijo y otras Asignaciones familiares.

Lo que significa tender las líneas del futuro, mientras se atienden al mismo tiempo las necesidades más vitales del presente.

Uno de los aportes más valiosos que la historia le reconocerá al proyecto gobernante desde el año 2003, será la restauración de la esperanza, la construcción del porvenir.

Hay una certeza de bienestar general en la población; pero hay un valor tan o más importante: la convicción de que nuestra descendencia vivirá en un país mejor que el que vivimos nosotros.

Hace apenas 8 años la ecuación era exactamente al revés. La perspectiva en nuestros hogares se medía con las agujas del reloj, no con el calendario.

Quizás usted se preguntará: ¿por qué volver siempre a recordar lo que nos pasó?

Nuestra respuesta es muy sencilla: porque aquellas ideas que nos quebraron la vida y el futuro en tiempos de neoliberalismo, aun habitan entre nosotros, tienen nombre y apellido, tienen usinas ideológicas, económicas y mediáticas.

En estos años recién estamos rozando algunos de los índices de calidad de vida que los argentinos teníamos en 1974 y que se clausuraron trágicamente a partir de la dictadura cívico militar de 1976.

El índice de pobreza en 1974 era del 7 % y en el 2002 trepó al 50 %.

De allí venimos. De allí empezamos a salir en el 2003.

Millones de personas, ya en democracia, quedaron hasta entonces absolutamente a la intemperie, sin resguardo del Estado, sin perspectivas de vida.

La perdida del trabajo significaba caerse del adentro social. Era quedar afuera de todo. De las jubilaciones, de los servicios de salud, de la educación, de la alimentación. Ser expulsado del mercado laboral significaba quedar expulsado del mercado en general.

¿Y el Estado? si te he visto no me acuerdo.

La crisis caló hondo y el desánimo y la desesperanza eran el síntoma más notorio. Vivir al día. Turismo “gasolero”. Estudios secundarios y universitarios para unos pocos. Era el “sálvese quien pueda” en su mayor expresión.

El endeudamiento externo del país era el ancla que nos hundía en el atraso y la dependencia.

¿Qué se propuso Kirchner ante semejante cuadro desolador? :

Restaurar la historia rota de los argentinos y desendeudar la economía.

Kirchner comprendió mejor que nadie que la reivindicación de la generación diezmada por la dictadura, además de un acto de estricta justicia, significaba recuperar todas las piezas necesarias para rehacer nuestro rompecabezas.

En esa convicción fijó en la agenda de políticas de estado la política de memoria, verdad y justicia.

Y en esa convicción dejó en orsay a quienes le sugirieron, días antes de asumir, que acompañe la política de “pacificación nacional” que pretendía Duhalde, indultando a los genocidas y por decreto, hacer borrón y cuenta nueva.

La degradación social fue consecuencia directa de las políticas neoliberales que aun hoy siguen defendiendo los opositores del Grupo A y del Grupo Clarín.

Y al revés: la recuperación social que hoy transitamos responde a las políticas implementadas desde los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Esto es lo que se pondrá en juego el 23 de octubre.

Por eso se entiende que, para asegurar y profundizar el rumbo, la fórmula kirchnerista no expresa un mensaje partidario, sino de plena unidad nacional.

En ese marco aglutinador, habrá que dar batalla para que el proyecto de nación en curso, triunfe por un margen cercano al 60 % y así consolidarse como una verdadera epopeya que enfrente victoriosamente cualquier maniobra de los enemigos de la democracia.


Miradas al Sur, domingo 11 de septiembre de 2011

viernes, 9 de septiembre de 2011

Lo mejor que tenemos es el pueblo


Las acciones realizadas en estos días, podrían definir el período completo de un buen gobierno en cualquier lugar del mundo.

Pero la velocidad del tiempo político que vive la Argentina nos permite el lujo de apreciar, en apenas una semana, los siguientes logros de la gestión:

*Lanzamiento del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial.

*Ratificación de las políticas públicas de inversión y estímulo para la industria.

*Aumentos significativos en la Asignación Universal por Hijo y Asignaciones Familiares para trabajadores.

*Inauguración presidencial de red de agua potable para el conurbano y la entrega de 2.500 escrituras en La Matanza por el ministro Amado Boudou.

*Reapertura de Tecnópolis con público masivo, la producción de 40 aviones Pampa y la inauguración de oficinas de Globant, empresa líder en software.

*Sanción de la Ley de creación del Banco del Sur. Por primera vez en la historia latinoamericana, nuestros pueblos dispondrán de recursos económicos soberanos, consolidando la unidad continental.

*Sanción de la ley que protege la integridad sexual de todos los pibes.

*Presencia argentina en China, encabezada por el canciller Héctor Timerman y la participación de centenares de empresarios, reafirmando la relación estratégica entre ambos países.

*Se cuadriplicó la producción de algodón en la Argentina.

Podríamos seguir enumerando acciones del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Preferimos seguir reflexionando.

Si el país está definitivamente integrado al mundo que emerge en esta etapa histórica de la humanidad, a China y a los hermanos países de la UNASUR, es porque tiene plena soberanía. Nos desenganchamos del viejo mundo en crisis el día que Néstor Kirchner le dijo “No” al Alca y desendeudó al país del FMI.

¿Se imaginan qué hubiese sido de nosotros si hoy formábamos parte de ese círculo del infierno que es la globalización neoliberal?

Si el país hoy dispone de Planes Estratégicos para desarrollar su industria y su ruralidad es porque dispone de políticas de largo plazo que hacen previsible el horizonte para toda la sociedad.

Y si el país hoy invierte formidables recursos económicos, no para salvar bancos sino para reparar viejas injusticias sociales, es porque este gobierno es de los que creen que “lo mejor que tenemos es el pueblo”.

Pero esta nueva Argentina sigue siendo resistida:

*El titular del Tribunal en el juicio por el denominado “Circuito Camps”, Dr. Carlos Rozanski, recibió amenazas de muerte.

*Y la ley de defensa de la tierra no pudo ser tratada en el Congreso por la oposición de la duhaldista Graciela Camaño, el radicalismo y el PRO.

A no bajar la guardia entonces.


El Argentino, viernes 9 de septiembre de 2011

jueves, 8 de septiembre de 2011

Todos los pibes por cadena nacional


Hay noticias que son para saborearlas lentamente.

Por ejemplo, las que ayer anunció por cadena nacional la Presidenta:

El aumento significativo de la Asignación Universal por Hijo y de las Asignaciones Familiares de los trabajadores registrados.

Esta medida beneficiará a 3.591.565 niños y jóvenes y también será aplicable a la asignación por embarazo.

Impactará sobre 1.917.342 familias.

Este aumento del 22,7 por ciento de la Asignación Universal por Hijo la elevará de 220 a 270 pesos. Y la asignación por discapacidad pasará de 880 a 1080 pesos.

Los aumentos en las asignaciones familiares y universales se elevaron a 34.461.000 pesos por año, de los cuales 11.824 millones corresponden a asignaciones por hijo.

Dijo la Presidenta: “Es el programa social más importante que se conoce en términos de participación del PBI, que ha logrado transparencia y llegada y que elimina políticas clientelares y no compite con el trabajo. El aumento se aplica en materia de discapacidad para 138.600 niños de trabajadores registrados que hasta ahora no percibían asignación familiar".”, indicó.

Dijo además que según los datos del censo, el índice de pobreza se ubica en el 5,7 por ciento a nivel de hogares y 8,3 por ciento a nivel de personas, en tanto que la indigencia es del 2,2 por ciento en hogares y del 2,4 por ciento en lo que respecta a las personas.

Cristina recordó que de aquel 27,7 por ciento de pobreza que se registraba en el 2004, se llegó al 8,3 por ciento, con lo cual "se logró perforar la cifra de dos dígitos" y que también bajó la tasa de analfabetismo al 1,9 por ciento.

"Pueden parecer números nada más pero esos números tienen rostros y son historias de vida, como las que me tocó vivir ayer en La Matanza, con momentos muy conmovedores", relató la Presidenta, al recordar la visita que hizo al partido bonaerense, para inaugurar una red de agua potable que beneficiará a unos 25 mil vecinos.

Lo que los noticieros posiblemente no dirán es que venimos de un país donde Mercedes Sosa cantaba antes del 2003 a un paisaje humano que parecía inmodificable:

“No me reclame niño si lo abandono

le peleo a la vida por usted tesoro,

no me reclame niño si me demoro.

¡Ay, qué camino tan desparejo,

la angustia cerca y mi niño lejos!”

La bella y dolida tonada se llamaba “Tristeza” y sus autores eran los Hermanos Núñez.

De aquel país saltamos a este país del Paka paka.

Para terminar el día, los Diputados aprobaron la creación del Banco del Sur.

¿No es un sueño? ¿No es una epopeya nacional y popular?

Quizá sea un poco de todo esto.

Pero seguramente sea la definición que por la tarde hizo la Presidenta:

“Los argentinos estamos hoy ante una oportunidad histórica”


El Argentino, jueves 8 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La canilla y el agua


La humilde mujer que en su propia casa se abrazaba con la Presidenta, miró el agua que caía de la canilla como si fuese bendita.

Y murmuró: “Es la razón de mi vida”.

¿Se habrá acordado de Evita en ese instante?

¿O le salió nomás?

“Estaba feliz y sin embargo lloraba” me cuenta un testigo de la escena.

Hablaba de María, pero también de Cristina.

En la Argentina profunda que es La Matanza, la Presidenta inauguró ayer un nuevo tramo de la red de agua potable para 20 mil habitantes que se suman a los 500 mil beneficiarios de las obras iniciadas en el 2005.

Cuando el Presidente era Néstor.

Las redes instalaron más de 33.000 metros de cañerías y más de 3.775 conexiones domiciliarias. Además se concretaron grandes obras de infraestructura como la realización de 49 perforaciones de abastecimiento, la Planta de Ósmosis Inversa y el Acueducto Los Cedros-Virrey del Pino, que permitió brindar este vital servicio.

El agua llegó para quedarse en las barriadas.

¿Qué dirá Duhalde ahora? ¿Que hay fraude en las canillas?

¿Qué dirá Alfonsín? ¿Que la red de agua potable no hace a la calidad institucional republicana?

¿Qué dirán Clarín y La Nación? ¿Que el ciclo del agua llegará a su fin en octubre?

Un día como hoy, hace muchos años, dos jóvenes peronistas caían muertos en una pizzería de William Morris, en el mismo conurbano que integra La Matanza.

Los militantes eran Carlos Ramus y Fernando Abal Medina, perseguidos por el secuestro del dictador Aramburu.

Desde entonces, la juventud de los setenta bautizó esa fecha como el “Día del Montonero”.

¿De que hablarían en el preciso minuto que fueron acribillados por la dictadura?

No lo sé. Pero me animo a pensar que también soñaban con un país más justo, que tuviera canilla y agua para todos.

Un siglo y medio antes, Fray Luis de Beltrán, designado por el General San Martín como Jefe del Parque de Artillería del Ejército de Los Andes, fabricaba fusiles y cañones para la Patria, usando el hierro, el bronce y el cobre que podía conseguir.

En homenaje a su natalicio, el 7 de setiembre se celebra el día del Metalúrgico.

El General Manuel Savio, padre de la siderurgia nacional, siguiendo la huella de Beltrán escribió en tiempos del primer peronismo: “O sacamos hierro de nuestros yacimientos o renunciamos a salir de nuestra situación exclusiva de país agrícola-ganadero, renunciando a alcanzar una mínima ponderación industrial con todas las consecuencias que eso implicaría para el futuro de la Nación”.

De allí venimos nosotros, los argentinos.

La historia se tomó su tiempo.

Finalmente, como si fuese un río impetuoso, se abre paso como el agua, poniéndole canillas a un país porfiado en ser más igualitario.


El Argentino, miércoles 7 de septiembre de 2011

martes, 6 de septiembre de 2011

El nuevo domicilio de la patria


Si Argentina renovara el domicilio en su nuevo DNI, declararía: “Tecnópolis”.

Allí habita el orgullo nacional.

Hay industria, ciencia y tecnología, salud.

Hay trabajo, desarrollo social, educación.

Hay plazas para los pibes y espectáculos de música y teatro.

Hay trenes en el andén y un trencito que recorre su interior.

Hay un glaciar que te salpica con el agua fría, naves espaciales y maquinaria agrícola. Hay aviones y Granaderos que desfilan con la Marcha de San Lorenzo.

Hay un pueblo participando.

Los sueños y los pájaros libres de un país en pleno crecimiento, eso es Tecnópolis.

Anoche volvió a iluminarse con la presencia y los anuncios de la Presidenta y al hacerlo, iluminó el presente y el futuro de los argentinos.

El acto reunió a gobernadores, ministros, más de 500 representantes de cámaras empresarias, técnicos, decanos de 53 facultades de Ciencias Agrarias, Veterinarias y Económicas públicas y privadas, entre otros.

El Plan se creó con la intención de establecer, con el aporte de todos los actores de la cadena productiva, los principales lineamientos del sector agroalimentario argentino para los próximos 10 años, con el objetivo de profundizar la generación de valor en origen

Participaron 45 universidades nacionales, las 23 provincias, municipios, organizaciones rurales y sociales, organismos internacionales y más de 400 escuelas agrotécnicas de todo el país.

La producción agrícola alcanzará los 150 millones de toneladas en el año 2020, lo que representa un aumento del 50% partiendo de la reciente campaña récord, que superó los 100 millones de toneladas.

El plan estima que la superficie sembrada con granos pasará de 34 millones de hectáreas en la campaña 2010-2011 a 42 millones de hectáreas hacia el año 2020.

¿Se acuerdan cuando algunos regañaban por la ausencia de horizonte en el país?

Pues bien, la Presidenta señaló anoche el ansiado horizonte.

Se elaboraron Planes Estratégicos para Turismo, para Educación y la Cultura, para nuestra relación con la UNASUR y el mundo y desde ayer, tenemos un Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial.

Son políticas de estado. Son políticas públicas.

Tecnópolis va camino a ser la fábrica de nuestros vientos: los de frente, contra frente, de cola, de pecho, los vientos que quieras.

Producimos el viento y las velas para navegar.

Todo “Hecho en la Argentina”.

Eso constituye el modelo nacional y popular, aunque el Grupo Clarín y La Nación no lo acepten.

Y aunque Duhalde siga con su disco rayado y los que prohibieron Tecnópolis en la Ciudad son los que declaran “personalidad de la cultura” a Sofovich.

¡Ah bueno!

Calma.

Cuando un gobierno sabe a dónde va, cualquier viento es favorable.

El Argentino, martes 6 de septiembre de 2011

lunes, 5 de septiembre de 2011

40 millones y un mismo sueño


La campaña electoral opositora se esfumó.

Se evaporó como si fuera humo, sin consistencia ni propuestas.

Como si perdieran su destino, justo cuando el país ha encontrado el suyo.

Se pelean todos contra todos.

Se dice que Francisco de Narváez conversó con Rodríguez Saá para unir sus campañas. Abandonó a Alfonsín, pero para disimularlo dice que está enojado con los radicales porque el partido abandonó a Ricardo Alfonsín.

Se dice que además de los radicales de Mendoza que mandan a cortar boleta para desprenderse de la carga pesada que les significa la fórmula Alfonsín-González Fraga, seguirán la diáspora los de La Pampa y otras provincias más.

Se dice que el lema que ahora sugerirían a “Ricardito” es que pruebe con aquel nostálgico “no me dejen solo”.

En una de esas.

Se dice que Duhalde no sale de su asombro por la baja performance y estaría diseñando algún “golpe de efecto”.

¡En guardia, mis valientes!

Se dice que Elisa Carrió ya no vuelve y que su escuálida tropilla se disputa la heladera y la alacena a falta de capital político para repartir.

¿Se imaginan gobernando a alguno de ellos en medio de esta crisis del neoliberalismo?

Pobre de nosotros con esa pesadilla.

La titular del FMI, Christine Lagarde, advirtió ayer que “la coyuntura mundial corre riesgo de enfriarse y caer en una nueva recesión” y pidió por eso adoptar medidas "que frenen una espiral descendente" de la economía.

Las declaraciones coinciden con las del presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, que adelantó el riesgo de que la economía global se deslice "a una nueva zona de peligro".

¿Y sabe qué hacen para evitarlo?

¡Depositan miles de millones de euros y dólares en los bancos! Es cosa de locos. En lugar de alimentar la demanda, el consumo, invertir en la producción y estimular el empleo en los países, siguen quemando billetes en esos verdaderos agujeros negros que son sus bancos.

Menos mal que vivimos en la Argentina.

Pese a la mala onda de Clarín y La Nación. Pobres, ya no saben qué escribir para seguir vanamente con su propia campaña. Ayer, por ejemplo, escribieron que temen que el proyecto nacional y popular “se radicalice”.

No entienden nada. Este proyecto a lo sumo “se peronizará”, pero no se radicalizará.

Vale la humorada para decir con alegría que nuevamente Tecnópolis será hoy el centro de atención cuando la Presidenta anuncie allí el Plan Estratégico Agroalimentario.

La política económica avanzará en concretar la idea de Cristina de una nueva ruralidad industrializada.

Los 40 millones de habitantes (40.117.096) que hoy somos, empezamos a tener un mismo sueño: un país justo, libre y soberano, inclusivo, democrático y en paz.

Un país como nos merecemos.


El Argentino, lunes 5 de septiembre de 2011

domingo, 4 de septiembre de 2011

Llegó setiembre y ya se ve la orilla

“Setiembre, tu nombre me sabe a hierba”, diríamos con Serrat.

Sabe a brote nuevo, a sentir la sensación de recorrer el tramo más florido de un camino colectivo, a caminar hasta Tecnópolis.

Setiembre es saber que octubre está a la vuelta de la esquina y que alguien grita desde el puente: “¡ya se ve la otra orilla!”.

Y es sentir que renovamos la esperanza.

El asesinato de Candela pone a prueba este optimismo.

Lo zamarrea de las solapas, lo increpa, lo cuestiona y lo interpela preguntando: “¿y ahora que me decís?”

Para quienes tenemos una visión humanista de la vida y abrazamos desde siempre el peronismo y algunas de las vertientes de la causa nacional y popular, cada muerte injusta, cada crimen impune, nos lastima la piel y el alma.

La piel, porque nos brotamos literalmente.

El alma, porque no podemos ni queremos disimular el llanto y el dolor.

Y porque una muerte así, tan desgarradora, nos evoca otras muertes que llevamos dentro.

¿Pero es la muerte en sí misma la que nos interpela, exclusivamente?

¿O también es el tratamiento mediático que se hizo de esa muerte?

Antes de Kirchner, el monopolio mediático manejó a su antojo la agenda de la sociedad.

En lo político, lo jurídico, lo cultural, lo policial.

Era ese poder económico-discursivo el que leía la realidad en nombre nuestro.

Y después lo relataba, según convenía a sus intereses.

Mandaban, comían, leían, paseaban, hablaban, escuchaban, viajaban.

En nombre nuestro.

La fragmentación social que provocó el desempleo masivo causado por las políticas neoliberales en los años noventa, había desencadenado otras fragmentaciones igual de trágicas. Y lo peor es que empezábamos a correr el riesgo de ver como “natural” lo que no era y no debía serlo jamás.

La ausencia del Estado para las mayorías sociales provocó que cientos de organizaciones no gubernamentales cubrieran como podían los espacios que las instituciones oficiales abandonaban.

La defección política posibilitó que los grandes medios reemplazaran el rol de los partidos. Las iglesias de algunos credos paralizantes hicieron su agosto ante la ausencia de otra contención social u oficial. El sentido de comunidad organizada fue una pieza de museo. La solidaridad se hizo sospechosa de encubrir ideas subversivas. El “sálvese quien pueda” era un artículo de moda. El sensacionalismo amarillo y miserable reemplazó al periodismo de veras. Los programas de cultura eran para los aburridos. Mostrar una cola y un buen par de tetas en la pantalla de la televisión, movía el microcosmo de un mantel cuadrillé, de Recoleta a Lugano, almuerzo y cena.

Pero desde el 2003 la Argentina es sacudida por una transformación cultural sin precedentes. La pirámide hegemónica del discurso social se ha invertido en estos últimos ocho años, casi sin darnos cuenta.

“Tenemos Patria” anunció la Presidenta el último 25 de Mayo. Le asiste toda la razón. La pregunta que hoy deberíamos hacernos es si también tenemos, en simultáneo, una mejor sociedad, una dirigencia política a la altura de las circunstancias históricas, una cultura edificada en valores humanistas que sea sólida y profunda, un sistema de medios de comunicación que acompañe este avance, en tanto patria somos.

Hay dos hechos que preceden al triste caso de Candela, de tenor absolutamente diferente, pero que sacudieron la atención pública.

1) Las declaraciones de testigos que sacaron a la luz un dato que permanecía en sordina acerca de la relación entre Graciela Alfano y el genocida Massera.

2) La reacción corporativa y desmesurada de Clarín y La Nación ante las declaraciones del ministro Florencio Randazzo.

¿Qué tuvieron en común estos tres casos?: el papel hegemónico del poder mediático por sobre los poderes institucionales de la república.

Ese discurso corporativo atrasa cien años en la conciencia colectiva.

Cae desde la TV, la radio y los diarios tradicionales un mensaje que degrada y corroe como un ácido letal la nueva cultura social que se corresponde con este país que hoy somos.

En este marco es que llegamos hace ya un buen tiempo a una conclusión general: el amplio espacio político y social que se identifica hoy con el modelo de país liderado por Cristina Fernández de Kirchner, que no se agota en el peronismo kirchnerista pero que lo reconoce como eje vertebrador, es el único dato nuevo y transformador de la política argentina.

También señalamos en esta columna que los otros partidos tradicionales, el radicalismo incluido, están en la última etapa de su descomposición final.

El tiempo dirá más adelante si se convertirán en una expresión más acorde con las demandas sociales de esta época.

O no.

La musiquita del “cortá, cortá boleta” del radicalismo mendocino es una lápida para la vieja estructura, pero quizás el esbozo de un diseño político novedoso.

Es la política en crisis de crecimiento.

¿La justicia y los medios monopólicos también lo están?

Los próximos cuatro años serán decisivos para responder mejor este dilema de la democracia.

La calidad institucional suprema, que es el voto popular, fue negada y mancillada por los grandes medios en el ataque salvaje contra el ministro Randazzo, en la campaña mediática sobre el falso “fraude” y el cuestionamiento al resultado abrumador construido por la mayoría ciudadana, no por el partido oficialista.

Esto no puede volver a suceder, por la salud de la democracia, más allá del gobierno de Cristina.

La convivencia escandalosa de esos medios con funcionarios judiciales y/o policiales es la única explicación medianamente coherente para entender porqué los allanamientos eran adelantados por las cámaras de TV y porqué el audio que desconocía un fiscal era transmitido por algunos canales, en el caso Candela.

Esa locura no puede volver a pasar en esta nueva Argentina.

Por último, cuando hay un Estado que incluye y repara, como es el de ahora, no debería retrasarse el reloj de la historia a los años noventa.

Acompañar al Estado y fortalecerlo con mayor participación popular, sí; pero reemplazarlo, aún con las mejores intenciones, definitivamente no.


Miradas al Sur, domingo 4 de septiembre

viernes, 2 de septiembre de 2011

Argentina, un taller en movimiento


La Industria celebra su día el 2 de setiembre conmemorando la primera partida desde Buenos Aires de la carabela “San Antonio” rumbo a Brasil, que transportaba tejidos y bolsas de harina provenientes de Tucumán y Santiago del Estero.

Fue el 2 de setiembre de 1587.

Dicen que este hecho virtuoso para la producción local, encubrió al mismo tiempo la exportación ilegal de plata arrancada de Potosí.

¿Una paradoja argentina? Quizás.

La defensa de la industria significó a lo largo de nuestra historia tomar partido por el desarrollo del país, por su crecimiento, por sumar valor agregado, por generar puestos de empleo, por promover el consumo.

Abrazarse a la industria significó abandonar el lugar que las potencias dominantes en cada etapa histórica asignaban a nuestra nación como economía exclusivamente agrícola-ganadera, sin autonomía y sin desarrollo de su potencial humano y productivo.

Esta posición viene desde muy lejos, alcanzando su cúspide con el gobierno de Perón.

Muchísimo antes, Manuel Belgrano, en pleno fermento de la Revolución de Mayo, escribió: “la moneda, por sí misma, no es riqueza pero es una prenda intermedia y una verdadera letra de cambio al portador que debe pagarse en cambio de frutos de la Agricultura o de las obras de la industria. Si estos frutos o estas obras faltan o no alcanzan, habrá pobreza con mucho dinero; si son abundantes, habrá riqueza con poco dinero; así pues, una nación es pobre con una cantidad inmensa de metales…”

¿No es acaso una advertencia sobre el modelo neoliberal que hoy azota al llamado “primer mundo”?

Cuenta Felipe Pigna que ya 1802, Belgrano escribía: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse y todo su empeño en conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aún atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas.”

Fue un visionario y por sobre todo, un patriota comprometido con la esencia histórica de lo que llamamos Proyecto nacional y popular.

Proyecto que continúa con más fuerza hoy, cuando la ministra de Industria, Débora Giorgi da cuenta de que “la política industrial permitió un crecimiento inédito en más de un siglo" y el ministro Amado Boudou reafirma una idea auténticamente belgraniana: “Debemos poner en el centro, el trabajo y la inversión, en la economía real que es lo que permite dar sustentabilidad a un sistema económico. Si se pone como centro al sistema financiero se generan burbujas insostenibles y altas tasas de desempleo como está ocurriendo en el mundo".

Con el concepto de ruralidad industrial, quizá la Presidenta alumbra el horizonte de un tiempo que es histórico para los argentinos.


El Argentino, viernes 2 de septiembre de 2011

jueves, 1 de septiembre de 2011

Con el corazón roto


El asesinato de Candela nos destroza el corazón.

Nos rebela. Nos desgarra el alma. Es una niña a la que mataron. Una inocente.

No existe nada racional que pueda explicar semejante aberración.

Este crimen es una negación de la condición humana.

Perversos. Asesinos. Bestias.

Que injusticia: mataron a Candela en un país que volvió a privilegiar a los pibes.

A cuidarlos. A vacunarlos. A escolarizarlos. A alimentarlos.

La investigación posterior a esta desgracia dirá qué pasó.

Un ajuste de cuentas. Un asunto mafioso. Quizás.

Pero mataron a una niña.

Este crimen lastima nuestra propia circunstancia en este paso fugaz que hacemos por la tierra-vida y pone en el banquillo a la sociedad y a su dirigencia.

Es un espejo para que nos miremos.

No para sentirnos culpables, sino para encontrar la grieta por donde la vergüenza humana de pronto se fugó. Y sucedió este crimen.

Vamos a llorar a Candela hasta quedarnos sin lágrimas.

De nada valdría atravesar tanto dolor si no nos cultivamos como una comunidad más solidaria, más justa, más atenta, más participativa, más digna y humanista.

Y aquí es donde debemos reflexionar juntos.

Cuando Nilda Garré, la ministra de Seguridad, convoca una y otra vez a la participación comunitaria para cuidar el barrio, la cuadra, la escuela, nos está pidiendo que nos animemos a hacernos cargo de que esta vez no podrán con nosotros, los ciudadanos de a pie, la gente común.

Estamos edificando una nueva cultura democrática, más libre, más transparente, más inclusiva.

Un crimen como el de Candela, intenta dinamitar esa construcción colectiva.

Por eso hay que parar esa carga.

No será con más leyes penales, como promueven los caranchos de la vieja derecha.

Y para los que quieran torcer la rueda de la historia, habrá que decir con la voz bien en alto: Pena de muerte jamás, porque nadie enseña a cuidar la vida, matando.

Tampoco será con sobreactuaciones desmesuradas que terminen por ser funcionales a los criminales.

Ni será volviendo al enrejado individualista de nuestras viviendas.

El “sálvese quién pueda” corresponde a un estadio anterior de nuestra civilización, cuando la agenda social la manejaban los cultores del miedo.

Hay que ganar la calle, junto a un Estado cada vez más solidario.

Hay que cortarles el paso a los delincuentes.

Aunque éste no sería “un caso de inseguridad”, como acostumbra a llamar la prensa miserable y amarilla, ninguna bestia debería merodear por las mismas calles donde están nuestros pibes.

Ni ellos ni sus mentores políticos y mediáticos.

Una Argentina que se desarrolla económica, política e institucionalmente, merece ser una sociedad más libre y comprometida.

Y eso depende de todos nosotros.


El Argentino, 1 de septiembre de 2011