PANORAMA POLÍTICO
Si los bombardeos de pesimismo que disparan diariamente los medios monopólicos de comunicación tuvieran una traza pigmentada, el cielo argentino se vería absolutamente ametrallado.
Cual si fuese un conflicto bélico en el momento que suenan las sirenas alertando sobre la caída de misiles y metrallas trazadoras, es un deber alertar que la ciudadanía soporta hoy el mayor ataque comunicacional negativo del que se tenga memoria.
Es un dato político que condiciona y condicionará el escenario nacional en adelante.
En algún lugar del poder económico más concentrado se unifica esta línea de fuego que dispara más allá de las fronteras del Gobierno nacional, atacando la moral colectiva del pueblo.
El latiguillo de que “está todo mal”, no es la transmisión de un estado de ánimo, sino la expresión de una operación política de alta intensidad.
El tema de la inseguridad les brinda un escenario superlativo, donde un crimen es reproducido cien veces hasta lograr convertirse en cien crímenes en nuestras cabezas. Crean miedo allí donde no lo hay, sencillamente por que las condiciones de vida no son las que se relatan; pero las pantallas televisivas, las radios, los diarios tradicionales, producen tan eficazmente su propia “realidad” del miedo, que logran contagiar la epidemia del pesimismo en las franjas sociales más vulnerables.
Si llegara a prevalecer ese mensaje de desesperanza, de abatimiento, de incertidumbre, ficticia pero tomada como cierta por los ciudadanos desprevenidos, de poco valdrían los avances de la política de redistribución de la riqueza, de mayor inclusión social, de saltos tecnológicos y científicos, de integración regional y presencia internacional, por que al fin y al cabo en el inconciente colectivo, el sustrato desmoralizador se impondrá a la valoración positiva de los avances que logre la política oficial.
El propósito de los monopolios es producir una fisura entre la representación política y participativa del proyecto inclusivo gobernante y la sempiterna “opinión pública”.
Llegaron al colmo de afirmar que “regresan las enfermedades surgidas en la crisis del 2001”, con un diagnóstico generalizado de estrés psicosocial; pero se olvidaron de agregar el dato sustantivo de que en ese año, sí hubo una situación estructural de crisis que las provocaba y que ahora, son ellos los que enferman a la población.
Las medidas contracíclicas adoptadas por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, destinando el mayor flujo de capitales del que dispone el Estado a la defensa y creación de nuevos empleos, a la extensión universal de la Asignación por hijo, a la mayor inversión en el desarrollo industrial y su complementariedad con otras economías de la región, la democratización de los medios de comunicación a partir de la implementación de la nueva Ley, la decisión de anular la figura del delito de calumnias e injurias, son todas medidas que van a contramano del mensaje monopólico.
¿Y entonces, sobre qué terreno fértil cae el bombardeo mediático?
Sobre el que fabrican esos mismos medios.
Si la dirigencia política que se identifica con el proyecto gobernante no da cuenta de este ataque sistemático, instrumentado perversa y científicamente, el riesgo de fisura social será muy alto. Es impostergable crear y recrear todas las voces posibles que garanticen la primacía de la democracia por sobre el dominio monopólico.
Contribuyen a este marco caótico y agobiante, las operaciones tendientes a lograr que todos desconfíen de todos, en primer lugar del gobierno nacional y de sus apoyos sociales.
A modo de ejemplo, en la semana fue publicada en La Nación un artículo que afirmaba que la política sacude a los jueces, que la propia Corte sufre el acoso de dirigentes sindicales y que el motivo sería el bálsamo que expresa la justicia contra el “contexto de crispación” que envuelve a todos.
El verdadero trasfondo es que el gremio de los trabajadores judiciales, conducido por Julio Piumato, viene impulsando los proyectos legislativos del diputado Héctor Recalde defendiendo el derecho a contar con los mismos beneficios provisionales que gozan los miembros de la Corte, que se les de participación en la Obra Social y se cree un ámbito formal de discusión paritaria.
Que los trabajadores luchen por sus derechos, es parte vital de una democracia que crece en dirección a la justicia social ¿Por qué mezclar entonces estas luchas con la mentada “crispación”?
La única explicación está en la estrategia de miedo generalizado que tratan de imponer.
La dirigencia política opositora, principal beneficiaria de esta mega campaña mediática, colabora con su propio pesimismo.
También para ellos, todo es negativo. Si la economía no se descalabró como esperaban, dirán que no se creció lo suficiente. Se olvidaron de cuando decían que el gobierno nacional adelantó las elecciones para poder aplicar los ajustes necesarios.
El ajustador cree que todos son de su misma condición.
La realidad es que el año 2009 será recordado como el año en que se decidieron y ejecutaron las medidas de transformación estructural más importantes del proceso de cambios iniciado el 25 de Mayo de 2003 con Néstor Kirchner.
Lejos de adoptar medidas de ajuste contra los sectores más humildes o de estancar su política de redistribución del ingreso, implementó el mayor Plan de empleo del que se tenga memoria y extendió el derecho de la Asignación universal por hijo para todos los ciudadanos, sin excepción.
Y lejos de resignarse a la cultura dominante durante décadas, el gobierno avanza a todo vapor con la nueva Ley de Medios. Se valió para hacerlo de las herramientas políticas y sociales que expresan a los sectores activos de la sociedad que en esta etapa optaron por ser un factor de poder transformador antes que ubicarse en el anacrónico papel de ser un mero factor de presión.
En la celebración de la Batalla de la Vuelta de Obligado, la Presidenta habló de estos asuntos y acuñó una frase esclarecedora: “este hecho histórico se ocultó durante mucho tiempo por que la autodenigración es un instrumento muy importante para tener gobiernos débiles, para creer que todo nos va mal. Y uno puede verlo todos los días cómo desde algunos lugares repiten que todo está mal y que nos va a ir peor y nada bueno sucederá”
Pero claro, como la oposición siembra clavos miguelitos sobre la pista de despegue, insiste con su retahíla de lamentos para cubrir su cuota parte.
El oficialismo hace bien en mantener y acrecentar la iniciativa política por que es el modo de sobreponerse a la campaña maliciosa, dictando agenda propia a favor de los intereses sociales.
Es un error librar dos veces la misma batalla, dicen los estrategas.
Poner la agenda y alentar la producción de voces nuevas y medios democráticos a toda escala, será el modo de caminar siempre hacia delante.
La paradoja del momento es que aún contando con este invalorable apoyo mediático, la derecha se desgrana con el feroz impacto producido por la crisis en el campamento macrista.
El escándalo del espionaje porteño es el mayor descalabro sufrido por la oposición, aunque busquen disimularlo con frases altisonantes y escapistas como las de Macri o escondiéndose atrás de un árbol, como los otros referentes de la derecha que hicieron mutis por el foro.
Vale recordar que aquellos encuentros tan promocionados de la Unión- Pro encabezada por Francisco De Narváez, Felipe Solá y Mauricio Macri, en verdad eran la expresión de una estrategia que pretendía vender la imagen de una nueva fuerza traccionada por el macrismo como representación de la derecha, por afuera del pejotismo conservador, menemista y duhaldista, pero incluyéndolo como un actor imprescindible en la disputa contra el modelo de país que representa el peronismo y las fuerzas transformadoras y progresistas que integran el frente nacional y popular liderado por Cristina y Néstor Kirchner.
Esa estrategia es la que saltó por los aires.
Puesta a prueba, la derecha no pudo ocultar su propia naturaleza represiva y de nada le valieron las imágenes angelicales prefabricadas por consultores comunicacionales traídos desde el exterior, antes del inicio de su gestión.
El gobierno de Macri pretendía ser su playa de desembarco nacional y al mismo tiempo, la vidriera donde mostrarían un ejemplo de gestión eficiente y moderna. Esa probeta se acaba de romper por impericia, por complicidad, por ineficiencia, por lo que fuere pero por obra de ellos mismos.
De ahora en más saldrán a juntar los cristales rotos para intentar rearmar otra estrategia que les permita salir a flote de semejante descalabro.
El golpe institucional que esta “unión democrática” pos moderna pretende dar en el Congreso, es su intento más irresponsable.
Las fuerzas del peronismo y el progresismo representados en el Gobierno nacional, seguramente se verán en la necesidad de acelerar su propia marcha, ante semejante vacío de alternatividad opositora.
Se impone escribir la agenda propia. No por afán hegemónico, sino por la salud del sistema democrático.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 22.11.09
domingo, 22 de noviembre de 2009
LA FIESTA DEL FISGÓN
El gobierno porteño era una verdadera fiesta del fisgón, es decir del espía, hasta que fueron descubiertos días atrás.
El escándalo del espionaje macrista eclipsa nuestros días y nuestras noches. Es un bochorno total.
No se hace más que hablar de ello pese a los ingentes esfuerzos de los medios monopólicos por pasarlo a un segundo o tercer plano.
Cuando el caso parecía estar cerrado, se abrieron todas las puertas del infierno y todos los diablillos salieron a relucir sus desvergüenzas.
La última en hablar fue un familiar de Macri, ex cuñada del jefe porteño, que confesó con absoluta sinceridad que el tema de las escuchas clandestinas siempre fue un hábito normal en la familia.
No les gustaba un fulano, y ordenaban sin pestañear que le caiga la pinchadura encima. Tenían diferencia con una fulana, y también corría la mala suerte de ser fisgoneada sin más vueltas.
Ese clan de fisgones un día fue gobierno en la ciudad. Y en lugar de dejar las malas costumbres en sus casas y en sus empresas, ocuparon las instituciones llevándolas con ellos a los despachos oficiales y paraoficiales.
El lector cuenta con bastante material en los diarios, con valiosa información al respecto.
Por eso queremos subrayar sólo dos cuestiones que nos parecen importantes para reflexionarlas juntos: este lío recién comienza y este lío arrastrará a gran parte de la estrategia que los tres mosqueteros de la derecha habían diseñado para llegar al escenario nacional.
Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez estarán viendo cómo se les escapó entre los dedos la oportunidad de construir una nueva fuerza, con una derecha aggiornada, que demuestre gobernar y gestionar sin mayores extravíos, que contenga a todos los opositores del kirchnerismo, siendo algo así como la nave insignia de los nuevos tiempos por venir después del 2011. Y quién te dice, si se podía antes, mejor aún.
Quisieron demostrar lo que no eran. Así les va.
La diáspora menemista y duhaldista merodeaba y alentaba este entramado, como cimarrones perdidos en la soledad de la pampa húmeda.
Andaban huérfanos de liderazgos luego de las derrotas políticas de sus respectivos jefes, Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
Y Macri era la oportunidad que esperaban para juntar lo disperso.
La estrella del eterno retorno conservador, brillaba en lo alto del obelisco, alumbrando la nueva yunta de la derecha.
Pero ellos siempre gobernaron a través de interpósitas personas, nunca por ellos mismos. Prestaban un ministro, a lo sumo. Como lo hicieron con Martínez de Hoz en épocas de la dictadura, por que antes y después, estaban acostumbrados a comprar o alquilar lo que había en plaza.
Cuando asume Macri, bien se dijo que era la derecha atendida por sus propios dueños. Y allí es donde mostraron la falta de vocación y pericia democrática para gobernar. Puestos a hacerlo, emplearon los mismos métodos y triquiñuelas que usaron para sus negocios. Y no es así, dicen en el barrio.
En definitiva, lo que se está observando y sufriendo, es la derecha en su estado natural.
El problema, para ellos obviamente, es que felizmente estamos en democracia. Entonces, algunas cosas, no se pueden ni se deben hacer, sin cobrar su merecido.
Macri podrá tirar la pelota afuera, culpar al gobierno nacional, culpar a los dioses que no lo acompañan, culpar a la astróloga que no le advirtió a tiempo.
Pero la democracia funciona así. No es posible sostener que se es parte de lo nuevo cuando los discursos y la práctica huelen a rancio y naftalina.
Que se sepa que estuvo 90 días afuera del país en el último año, sería comprensible quizá para un canciller o el presidente de una nación, pero para un gobernador o un intendente, es otro bochorno.
Ahora lamentará no poder desprenderse de este escándalo en el que está envuelto, del mismo modo que se desprendió de los adoquines históricos que engalanaban las callecitas de Buenos Aires.
Jorge Giles. El Argentino. 22.11.09
El escándalo del espionaje macrista eclipsa nuestros días y nuestras noches. Es un bochorno total.
No se hace más que hablar de ello pese a los ingentes esfuerzos de los medios monopólicos por pasarlo a un segundo o tercer plano.
Cuando el caso parecía estar cerrado, se abrieron todas las puertas del infierno y todos los diablillos salieron a relucir sus desvergüenzas.
La última en hablar fue un familiar de Macri, ex cuñada del jefe porteño, que confesó con absoluta sinceridad que el tema de las escuchas clandestinas siempre fue un hábito normal en la familia.
No les gustaba un fulano, y ordenaban sin pestañear que le caiga la pinchadura encima. Tenían diferencia con una fulana, y también corría la mala suerte de ser fisgoneada sin más vueltas.
Ese clan de fisgones un día fue gobierno en la ciudad. Y en lugar de dejar las malas costumbres en sus casas y en sus empresas, ocuparon las instituciones llevándolas con ellos a los despachos oficiales y paraoficiales.
El lector cuenta con bastante material en los diarios, con valiosa información al respecto.
Por eso queremos subrayar sólo dos cuestiones que nos parecen importantes para reflexionarlas juntos: este lío recién comienza y este lío arrastrará a gran parte de la estrategia que los tres mosqueteros de la derecha habían diseñado para llegar al escenario nacional.
Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez estarán viendo cómo se les escapó entre los dedos la oportunidad de construir una nueva fuerza, con una derecha aggiornada, que demuestre gobernar y gestionar sin mayores extravíos, que contenga a todos los opositores del kirchnerismo, siendo algo así como la nave insignia de los nuevos tiempos por venir después del 2011. Y quién te dice, si se podía antes, mejor aún.
Quisieron demostrar lo que no eran. Así les va.
La diáspora menemista y duhaldista merodeaba y alentaba este entramado, como cimarrones perdidos en la soledad de la pampa húmeda.
Andaban huérfanos de liderazgos luego de las derrotas políticas de sus respectivos jefes, Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
Y Macri era la oportunidad que esperaban para juntar lo disperso.
La estrella del eterno retorno conservador, brillaba en lo alto del obelisco, alumbrando la nueva yunta de la derecha.
Pero ellos siempre gobernaron a través de interpósitas personas, nunca por ellos mismos. Prestaban un ministro, a lo sumo. Como lo hicieron con Martínez de Hoz en épocas de la dictadura, por que antes y después, estaban acostumbrados a comprar o alquilar lo que había en plaza.
Cuando asume Macri, bien se dijo que era la derecha atendida por sus propios dueños. Y allí es donde mostraron la falta de vocación y pericia democrática para gobernar. Puestos a hacerlo, emplearon los mismos métodos y triquiñuelas que usaron para sus negocios. Y no es así, dicen en el barrio.
En definitiva, lo que se está observando y sufriendo, es la derecha en su estado natural.
El problema, para ellos obviamente, es que felizmente estamos en democracia. Entonces, algunas cosas, no se pueden ni se deben hacer, sin cobrar su merecido.
Macri podrá tirar la pelota afuera, culpar al gobierno nacional, culpar a los dioses que no lo acompañan, culpar a la astróloga que no le advirtió a tiempo.
Pero la democracia funciona así. No es posible sostener que se es parte de lo nuevo cuando los discursos y la práctica huelen a rancio y naftalina.
Que se sepa que estuvo 90 días afuera del país en el último año, sería comprensible quizá para un canciller o el presidente de una nación, pero para un gobernador o un intendente, es otro bochorno.
Ahora lamentará no poder desprenderse de este escándalo en el que está envuelto, del mismo modo que se desprendió de los adoquines históricos que engalanaban las callecitas de Buenos Aires.
Jorge Giles. El Argentino. 22.11.09
viernes, 20 de noviembre de 2009
NO HAY PEOR DEFENSA QUE UN MAL ATAQUE
En el Día de la Soberanía Nacional recordamos un clásico argentinismo: “Como cuando vinimos de España”.
La frase expresa la situación de quien no tiene nada para ofrecer por que está con una mano adelante y otra atrás.
Ayer, Mauricio Macri demostró ser fiel a ese argentinismo.
Cuando muchos imaginaban que a su regreso de España, ensayaría una nueva línea de defensa sobre el escándalo de espionaje que salpica ya la puerta de su despacho, sorprendió con un verdadero salto al vacío, sin red de contención, sin ninguna argumentación válida sobre lo que está sucediendo y sin ofrecer una sola explicación al caótico devenir de su gestión en la ciudad.
Sólo se dedicó a atacar con extrema dureza a Cristina y Néstor Kirchner, presentándose como víctima de un presunto acoso del gobierno nacional.
La tribuna popular suele expresar con una buena dosis de sabiduría aquello de que “no hay mejor defensa que un buen ataque”.
Macri acaba de demostrar su reverso, a estar por las repercusiones de la última conferencia de prensa.
Todo el arco opositor salió de manera unánime a condenar sus palabras.
Allí flotan las preguntas sin respuestas de los legisladores sobre la defensa inconmovible que Macri y su elenco hicieran hasta hace unos días nomás del ex comisario Palacios, de Chamorro y del espía Ciro James.
Los tres funcionarios policiales hoy están presos. Los tres, tenían además su terminal política en las más altas esferas del gobierno macrista.
Pasan los días y las horas y el escándalo crece. Salió de todo cauce previsible.
Es el macrismo el que parece estar pinchado por todos lados.
Alguien recreó y dramatizó ayer el reencuentro de Macri con sus coroneles políticos más cercanos, contando que debió soportar un reclamo lastimero por parte de los mismos.
“¿Por qué lo hiciste Mauricio?”, en relación a las pinchaduras de las que ellos también fueron víctimas.
Quizás por su cabeza pasó lo que ya dijimos de la fabula del escorpión, y por eso contestó: “Por que está en mi naturaleza”
“Es un chiste”, habría rematado, en el imaginario relato.
¿O no fue así?
El ataque de Macri al gobierno nacional no tiene asidero alguno, más allá de la identificación que los ciudadanos puedan tener o no con la actual gestión.
Pero además, siguiendo esa línea argumental macrista y suponiendo que hubiesen existido funcionarios investigados, procesados, presos, con pedidos de captura, eso no exculparía a nadie por su propia corrupción.
Lo de “mal de muchos, consuelo de tontos”, no es un argumento válido para nadie y mucho menos, para un jefe de la ciudad.
Desnuda la ideología del empresario gobernante, su visión de la “compra-venta” de voluntades.
“En las peores horas de una crisis, conoceréis la naturaleza de los hombres”, se podría afirmar con acento profético. Y en esta hora oscura que está viviendo la gestión porteña, Macri sólo atina a suponer que las coordenadas para entender la realidad pasan por el registro de algún contador corrupto. Alguien compra y alguien se vende.
No puede entender que es la Argentina la que está acomodando las placas tectónicas más profundas de su historia y por eso el crujido es fuerte. Y por eso también los gobernadores, los políticos, los ciudadanos de a pie, los artistas, los trabajadores y los empresarios nacionales, toman partido por los distintos modelos de país que pujan por alumbrar el bicentenario patrio.
La oposición continúa arrastrando la asignatura pendiente de ordenar sus filas, de proponer un proyecto alternativo, de gestionar correctamente allí donde tenga representación.
Lo tendrá que hacer, aunque le cueste, por que la democracia así lo exige. Quizás el ultimátum de Gerardo Morales a Julio Cobos para que se defina de una vez, esté en esa dirección.
El proyecto nacional y popular, mientras tanto, se hizo escuchar en Chubut a través de Néstor Kirchner y en las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Cristina.
El mensaje fue el llamado a la unidad y a la concordia, en un país que pese a los agoreros, sigue creciendo con mayor inclusión social.
Jorge Giles. El Argentino. 20.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66579-No-hay-peor-defensa-que-un-mal-ataque.html
La frase expresa la situación de quien no tiene nada para ofrecer por que está con una mano adelante y otra atrás.
Ayer, Mauricio Macri demostró ser fiel a ese argentinismo.
Cuando muchos imaginaban que a su regreso de España, ensayaría una nueva línea de defensa sobre el escándalo de espionaje que salpica ya la puerta de su despacho, sorprendió con un verdadero salto al vacío, sin red de contención, sin ninguna argumentación válida sobre lo que está sucediendo y sin ofrecer una sola explicación al caótico devenir de su gestión en la ciudad.
Sólo se dedicó a atacar con extrema dureza a Cristina y Néstor Kirchner, presentándose como víctima de un presunto acoso del gobierno nacional.
La tribuna popular suele expresar con una buena dosis de sabiduría aquello de que “no hay mejor defensa que un buen ataque”.
Macri acaba de demostrar su reverso, a estar por las repercusiones de la última conferencia de prensa.
Todo el arco opositor salió de manera unánime a condenar sus palabras.
Allí flotan las preguntas sin respuestas de los legisladores sobre la defensa inconmovible que Macri y su elenco hicieran hasta hace unos días nomás del ex comisario Palacios, de Chamorro y del espía Ciro James.
Los tres funcionarios policiales hoy están presos. Los tres, tenían además su terminal política en las más altas esferas del gobierno macrista.
Pasan los días y las horas y el escándalo crece. Salió de todo cauce previsible.
Es el macrismo el que parece estar pinchado por todos lados.
Alguien recreó y dramatizó ayer el reencuentro de Macri con sus coroneles políticos más cercanos, contando que debió soportar un reclamo lastimero por parte de los mismos.
“¿Por qué lo hiciste Mauricio?”, en relación a las pinchaduras de las que ellos también fueron víctimas.
Quizás por su cabeza pasó lo que ya dijimos de la fabula del escorpión, y por eso contestó: “Por que está en mi naturaleza”
“Es un chiste”, habría rematado, en el imaginario relato.
¿O no fue así?
El ataque de Macri al gobierno nacional no tiene asidero alguno, más allá de la identificación que los ciudadanos puedan tener o no con la actual gestión.
Pero además, siguiendo esa línea argumental macrista y suponiendo que hubiesen existido funcionarios investigados, procesados, presos, con pedidos de captura, eso no exculparía a nadie por su propia corrupción.
Lo de “mal de muchos, consuelo de tontos”, no es un argumento válido para nadie y mucho menos, para un jefe de la ciudad.
Desnuda la ideología del empresario gobernante, su visión de la “compra-venta” de voluntades.
“En las peores horas de una crisis, conoceréis la naturaleza de los hombres”, se podría afirmar con acento profético. Y en esta hora oscura que está viviendo la gestión porteña, Macri sólo atina a suponer que las coordenadas para entender la realidad pasan por el registro de algún contador corrupto. Alguien compra y alguien se vende.
No puede entender que es la Argentina la que está acomodando las placas tectónicas más profundas de su historia y por eso el crujido es fuerte. Y por eso también los gobernadores, los políticos, los ciudadanos de a pie, los artistas, los trabajadores y los empresarios nacionales, toman partido por los distintos modelos de país que pujan por alumbrar el bicentenario patrio.
La oposición continúa arrastrando la asignatura pendiente de ordenar sus filas, de proponer un proyecto alternativo, de gestionar correctamente allí donde tenga representación.
Lo tendrá que hacer, aunque le cueste, por que la democracia así lo exige. Quizás el ultimátum de Gerardo Morales a Julio Cobos para que se defina de una vez, esté en esa dirección.
El proyecto nacional y popular, mientras tanto, se hizo escuchar en Chubut a través de Néstor Kirchner y en las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Cristina.
El mensaje fue el llamado a la unidad y a la concordia, en un país que pese a los agoreros, sigue creciendo con mayor inclusión social.
Jorge Giles. El Argentino. 20.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66579-No-hay-peor-defensa-que-un-mal-ataque.html
jueves, 19 de noviembre de 2009
EL MACRISMO EN SU HORA MÁS OSCURA

Querríamos hablar hoy del nuevo acuerdo firmado entre los presidentes de Argentina y Brasil, Cristina Fernández de Kirchner y Lula Da Silva, y de sus implicancias presentes y futuras en la región; de la aprobación en Diputados del Proyecto de Ley de Reforma Política y el impacto que tendrá sobre la vida democrática; de la política de cohesión social, expresada en la Asignación Universal por hijo y el Plan Argentina Trabaja que devuelve el empleo a centenares de miles de compatriotas.
Pero la mancha venenosa del escándalo macrista, que hiere a la democracia y a la buena fe de los porteños, obliga a la reflexión.
Una cruel yapa de estos sucesos, son las indignantes declaraciones de Mauricio Macri condenando al gobierno de su país, la Argentina, desde la lejana España.
Carrió hizo algo semejante pero desde una recoleta carta dejada en las embajadas.
Ni el chauvinismo les quedó en pie.
La derecha argentina, en sus distintas variantes, nos acosó durante décadas afirmando que sus dirigentes políticos y empresarios, eran la garantía del orden, de la seguridad, de la eficiencia económica y financiera.
“Y sin embargo ay, mira lo que quedó” diríamos cantando el tango “Los mareados” después que bailaran aquella noche exultante, con un Macri dando esos saltitos simiescos tan paquetes, tan Pro.
¿Fue hace un siglo aquella fiesta?
El remate de la mansión de Maria Julia Alsogaray por los ílicitos cometidos durante el gobierno de Carlos Menem y el bochorno de Pereyra de Olazábal, dirigente liberal menemista de la UCD, detenido por ratero en una librería porteña, le dan el contexto merecido.
Para no abrumarnos con tanta información referida al espionaje macrista, nos zambullimos en algunas reflexiones que, modestamente, sugerimos guardar en el baúl de la memoria para activarlas cuando haya que elegir democráticamente a nuestros representantes. Así no se corre el riesgo del pronto olvido, cuando hoy están mostrando la hilacha con esta extraña mezcla de menemistas, ex menemistas, conservadores, jóvenes yupies y pos modernos, empresarios millonarios a costas del papá.
Supongamos que usted apuesta a la presunta inocencia de Macri en todo este desmadre sobre la violación de la seguridad y la intimidad de ciudadanos muy honorables, legisladores, dirigentes sociales, funcionarios propios y ajenos, ¿no pensaría entonces que no tiene la más mínima noción del arte de gobernar, de gestionar ordenadamente, de saber a quién tiene al lado?
Cuando un escándalo político es de la envergadura del escándalo macrista, el o los protagonistas pueden ser catalogados de tres formas posibles: o son culpables, o son cómplices, o son tontos re tontos (para no llamarlos con un nombre más apropiado)
El gurú ideológico de Macri, el ecuatoriano Durán Barba, lo dijo con todas las letras “es un gobierno de gente que no tiene experiencia política”.
Pero si usted cree, legítimamente, que los tipos que gobiernan la ciudad son unos vivos bárbaros, inteligentes y expertos, entonces nos permitimos sospechar que el jefe político de todo esto es Macri.
Lo defendió con uñas y dientes al Fino Palacios, el “mejor policía” según él, cuando muchos suponían de las malas artes de un personaje sospechado de encubrimiento en la causa del atentado terrorista contra la AMIA. Terminó echándolo. Lo puso a Chamorro, premiándolo por sus antecedentes, y terminó afuera cuando saltó su participación en la gran oreja porteña. ¿No le da la impresión que el espía Ciro James era apenas una pieza de cuarto orden en el escalafón del escándalo?
Aníbal Fernández fue muy claro cuando afirmó ayer que “han hecho de la administración de una parte de la cuestión pública el manejo de una pyme de búsqueda de escuchas para vendérselas sabe Dios a quién”, mientras que Florencio Randazzo dijo que “el responsable político es Macri”, agregando que demuestra, con estos hechos, “una forma de pensar la vida y la sociedad”.
Al macrismo le sucede, en verdad, la naturaleza del escorpión.
Jorge Giles. El Argentino. 19.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66453-El-Macrismo-en-su-hora-mas-oscura.html
miércoles, 18 de noviembre de 2009
UN PUEBLO CARGADO DE SEMILLAS

El escándalo del gobierno de Mauricio Macri y la detención de su “mejor policía”, el Fino Palacios, no se compadecen con la madurez de una democracia que ya tiene su propio DNI.
Sólo enlodan a un jefe de gobierno porteño, siempre ausente en los momentos de crisis.
Que esa vergüenza hable por sí misma.
Pasaron ayer otras cosas más importantes para el país.
La firma del dictamen de la reforma política y el decreto presidencial reglamentando la Ley de pesca, por ejemplo.
Ayer también, volvió a hablar Néstor Kirchner y la Militancia celebró su Día allí donde habitan los más humildes de este pueblo, los que protagonizaron la épica vuelta de Perón el 17 de Noviembre de 1972, entre tanques y bayonetas como dijo en José C. Paz, el ex Presidente de la Nación.
Con la prudencia que dan los años y la experiencia, pidió que nadie caiga en la provocación mediática ni en la de aquellos a los que sólo les interesa la destrucción y la desesperanza. La restauración de los profetas del odio, como los llamó Jauretche.
Con la memoria en alto, rescató al militante juvenil que fuera en aquella “JP” que ese día marchó a Ezeiza, pese a la dictadura que trató de impedir el reencuentro del Líder con su pueblo.
Cuando muchos sesudos analistas de los monopolios mediáticos, hoy se preguntan curiosos e intrigados “¿de dónde sacan esa capacidad de iniciativa y empuje constructivo después de una derrota electoral?”, tendrán que ir hasta aquellos días donde esa generación, a la que pertenecen Cristina y Néstor Kirchner, curtió su ternura en las calles del pueblo.
Una de las frases más hermosas y profundas que se haya dicho del pueblo peronista la escribió Leopoldo Marechal: “El peronismo es como el otoño, que aún envuelto en hojas secas, viene cargado de semillas”
Era esa misma poesía la que volvió a expresarse ayer en la voz y en las manos de miles de hombres y mujeres que participaron con su entusiasmo a flor de piel.
Los “cabecitas negras” de Evita, son los “clientelistas” de este presente porfiado que se abre paso como puede desde las barriadas más humildes.
Hablaba Kirchner y se hacía inevitable la evocación de los viejos militantes recordando aquel día histórico.
Alguien alcanzó una copia rugosa, añeja, amarilla, con ilustres heridas en el lomo del papel, que decía: “Cartilla Sanitaria: Instrucciones para el día del Regreso del General Perón a la Patria. Alimentación, 24 horas antes de marchar: No coma picantes ni verduras. No beba líquidos en cantidad. Para la marcha: manzanas, huevos duros, queso Mar del Plata, dulce de membrillo o batata, caramelos, galletitas, limones y sal, agua. Ropa liviana: pantalones sin botamangas anchas, calzado taco bajo, cerrado y cómodo”
Entre las nubes de aquella mañana lluviosa, un avión, que no era negro, traía a Perón a la Argentina, rodeado de quienes hacían de su militancia con el sacrificio y la belleza, un compromiso con la vida.
Fueron muchos. Entre otros, Emilio Mignone, el que muchos años después fuese el presidente del CELS, un organismo ejemplar en la defensa de los derechos humanos. Qué se imaginaría don Emilio que un puñado de años después, la dictadura de Videla y Massera secuestraría a su hija. Venía el cura del pueblo, Carlos Mújica, asesinado luego por las bandas fascistas de la “triple A. Como Rodolfo Ortega Peña, que también venía junto acompañando a Perón. Y venían Ricardo Obregón Cano, Oscar Bidegain, Jorge Taiana, padre y la actual Ministra de Defensa, Nilda Garré.
Alguien dirá seguramente, que fue una generación inconclusa, derrotada, golpeada, equivocada, apresurada, alocada.
Pero nadie podrá negar que cuando los sueños de justicia le crecieron en las alas, hasta dolerle como propio el dolor ajeno, esa generación no dudó en entregar su vida cantando la marchita junto a un pueblo herido, exiliado, prisionero, torturado, desaparecido, asesinado.
De esas fuentes se nutre esta memoria, este amor, esta fortaleza y estas convicciones.
Jorge Giles. El Argentino. 18.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66301-Un-pueblo-cargado-de-semillas.html
martes, 17 de noviembre de 2009
EL CABALLO DE TROYA ATACA DE NUEVO
Recomendamos, para empezar, la lectura de los discursos ofrecidos ayer por nuestra Presidenta y el Presidente de Israel, Shimón Perez, en la sede de la Cancillería argentina.
Constituyen, sin dudas, dos piezas oratorias de un valor inestimable a la hora de entender los desafíos de esta etapa de la humanidad.
Nos corresponde a nosotros, la ingrata tarea de ocuparnos de cuestiones menores, pero que son necesarias abordarlas para comprender por qué la oposición política es un verdadero tembladeral.
No logra dar pie con bola en medio del vendaval de proyectos e iniciativas que a diario parten de los muelles oficialistas.
Nada los conforma.
Nada les resulta suficiente.
Todo lo que provenga del Gobierno, estará mal antes de saber siquiera de qué se trata.
Esas tres consignas son las tácticas que ocultan, en realidad, la orfandad de ideas en la que están sumergidos.
"Como no tengo nada mejor para decir, me opongo". Firmado: la oposición.
Sin proyecto serio alguno, y aunque usted no lo crea, Julio Cobos salió a ofrecerse como candidato presidencial opositor y empezó a gastar a cuenta, ofertando un lugar en una próxima fórmula.
¿Sabe cuál fue el lugar que eligió para lanzar su nuevo arrojo no positivo?
Acertó: la Fiesta del Caballo.
Tanto se dijo del "Caballo de Troya" en que se había convertido Cobos con su voto desleal contra la Presidenta, que finalmente se lo tomó a pecho y allá fue a reafirmar su amor por los patrones rurales y a tirarse un lance con el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner para ir juntos en el 2011.
Aprovechó que jugaba de local, al lado de sus amigos de la Sociedad Rural y del intendente radical, para dejarle un lindo piropo a Binner. El gobernador le respondió a las pocas horas con un "ole".
Ayer se supieron algunos entretelones del acto de referencia que dan vergüenza ajena. Los medios santafesinos hablan del papelón que se produjo en la cabecera de la mesa central cuando una diputada del oficialismo local, pretendió apartar de su silla a la esposa de Cobos para sentarse ella misma al lado de su marido.
Como no se lo permitieron, la legisladora se retiró ofuscada y ofendida. Hasta que en la fila del baño femenino encontró su oportunidad de venganza. Cuando la esposa del Vicepresidente, pretendió ingresar sin hacer la cola correspondiente, la diputada gritó para que la escuchen hasta en Los Andes "no le den lugar a esa, que haga la cola como todas y si no le gusta que se vaya a la mier…"
Cobos, el intendendente, el presidente de la Rural no sabían dónde esconderse.
Un escándalo de muy baja estofa.
Esta columna no acostumbra a relatar estas nimiedades de la vida de los opositores.
Pero llegamos a la conclusión que deberíamos hacerlo, no para devolver gentilezas, sino para bajar del pedestal mediático a quienes a menudo aparecen como "estadistas" cuando apenas son un grupo de pelandrunes.
De todos modos nada puede superar el papelón de que Julio Cleto Cobos siga siendo Vicepresidente de la Nación y acérrimo opositor al Gobierno, con el mismo sueldo.
Ser infiel es una cosa, pero tanta desvergüenza provoca escozor al más mentado.
Y ya que hablamos de infieles, la justicia correntina decidió procesar al diputado radical Oscar Aguad por el delito de "administración infiel" por eventuales hechos delictivos cometidos durante su paso como interventor de la municipalidad de Corrientes. La noticia dice que tomó un crédito por 60 millones de pesos dólares y aún no se sabe cuál fue el destino final de ese dinero. Ojalá el legislador pueda demostrar su inocencia por el bien de la república que con tanto afán defiende desde su banca.
Las cosas para el macrismo no marchan nada mejor que para los radicales. El escándalo de las pinchaduras no encuentra fin.
Ahora…¿Ésta es la dirigencia opositora que pretende asaltar la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación? ¿Se imagina a uno de ellos en la línea sucesoria presidencial?
Sólo pensarlo, provoca escalofríos.
Jorge Giles. El Argentino. 17.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66138-El-Caballo-de-Troya-ataca-de-nuevo.html
Constituyen, sin dudas, dos piezas oratorias de un valor inestimable a la hora de entender los desafíos de esta etapa de la humanidad.
Nos corresponde a nosotros, la ingrata tarea de ocuparnos de cuestiones menores, pero que son necesarias abordarlas para comprender por qué la oposición política es un verdadero tembladeral.
No logra dar pie con bola en medio del vendaval de proyectos e iniciativas que a diario parten de los muelles oficialistas.
Nada los conforma.
Nada les resulta suficiente.
Todo lo que provenga del Gobierno, estará mal antes de saber siquiera de qué se trata.
Esas tres consignas son las tácticas que ocultan, en realidad, la orfandad de ideas en la que están sumergidos.
"Como no tengo nada mejor para decir, me opongo". Firmado: la oposición.
Sin proyecto serio alguno, y aunque usted no lo crea, Julio Cobos salió a ofrecerse como candidato presidencial opositor y empezó a gastar a cuenta, ofertando un lugar en una próxima fórmula.
¿Sabe cuál fue el lugar que eligió para lanzar su nuevo arrojo no positivo?
Acertó: la Fiesta del Caballo.
Tanto se dijo del "Caballo de Troya" en que se había convertido Cobos con su voto desleal contra la Presidenta, que finalmente se lo tomó a pecho y allá fue a reafirmar su amor por los patrones rurales y a tirarse un lance con el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner para ir juntos en el 2011.
Aprovechó que jugaba de local, al lado de sus amigos de la Sociedad Rural y del intendente radical, para dejarle un lindo piropo a Binner. El gobernador le respondió a las pocas horas con un "ole".
Ayer se supieron algunos entretelones del acto de referencia que dan vergüenza ajena. Los medios santafesinos hablan del papelón que se produjo en la cabecera de la mesa central cuando una diputada del oficialismo local, pretendió apartar de su silla a la esposa de Cobos para sentarse ella misma al lado de su marido.
Como no se lo permitieron, la legisladora se retiró ofuscada y ofendida. Hasta que en la fila del baño femenino encontró su oportunidad de venganza. Cuando la esposa del Vicepresidente, pretendió ingresar sin hacer la cola correspondiente, la diputada gritó para que la escuchen hasta en Los Andes "no le den lugar a esa, que haga la cola como todas y si no le gusta que se vaya a la mier…"
Cobos, el intendendente, el presidente de la Rural no sabían dónde esconderse.
Un escándalo de muy baja estofa.
Esta columna no acostumbra a relatar estas nimiedades de la vida de los opositores.
Pero llegamos a la conclusión que deberíamos hacerlo, no para devolver gentilezas, sino para bajar del pedestal mediático a quienes a menudo aparecen como "estadistas" cuando apenas son un grupo de pelandrunes.
De todos modos nada puede superar el papelón de que Julio Cleto Cobos siga siendo Vicepresidente de la Nación y acérrimo opositor al Gobierno, con el mismo sueldo.
Ser infiel es una cosa, pero tanta desvergüenza provoca escozor al más mentado.
Y ya que hablamos de infieles, la justicia correntina decidió procesar al diputado radical Oscar Aguad por el delito de "administración infiel" por eventuales hechos delictivos cometidos durante su paso como interventor de la municipalidad de Corrientes. La noticia dice que tomó un crédito por 60 millones de pesos dólares y aún no se sabe cuál fue el destino final de ese dinero. Ojalá el legislador pueda demostrar su inocencia por el bien de la república que con tanto afán defiende desde su banca.
Las cosas para el macrismo no marchan nada mejor que para los radicales. El escándalo de las pinchaduras no encuentra fin.
Ahora…¿Ésta es la dirigencia opositora que pretende asaltar la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación? ¿Se imagina a uno de ellos en la línea sucesoria presidencial?
Sólo pensarlo, provoca escalofríos.
Jorge Giles. El Argentino. 17.11.09
http://www.elargentino.com/nota-66138-El-Caballo-de-Troya-ataca-de-nuevo.html
lunes, 16 de noviembre de 2009
UNA PAZ IMPERFECTA ES MEJOR QUE UNA VICTORIA PERFECTA
La frase de Shimon Pérez, el Presidente de Israel que visita nuestro país, precede la llegada, en pocos días más, de Mahmud Abas, el Presidente de la Autoridad Palestina.
Ambas autoridades serán recibidas con honores por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Todo un símbolo de paz que a pesar de los que absurdamente hablan del “aislamiento internacional”, sucederá en la Argentina.
Una nación que busca crecer en paz, que no acepta discriminación alguna y avanza en un modelo de inclusión social. Quizás por eso mismo, es zarandeada por intereses mediáticos y minoritarios en su vano intento de crear un clima de confrontación social adverso a la paz.
Los pueblos latinoamericanos protagonizan un cambio de época en la región.
El modelo gobernante en la Argentina, es parte sustantiva de ese cambio y expresa un quiebre de la enajenada democracia que hasta el 25 de Mayo del 2003 cumplió a rajatabla con la agenda impuesta por el FMI y las editoriales de los monopolios mediáticos.
En este marco se comprenden las recientes medidas y la permanente actitud de modificar los escenarios que tratan de imponerle al gobierno en cada coyuntura.
En el afán de impedir la escalada de confrontación estimulada por los medios y la dirigencia opositora, la Presidenta buscó construir un mejor clima colectivo que ayude a encarar los cambios estructurales encarados por su gobierno.
La cantinela de la “crispación” y “el caos”, son piezas de una táctica política opositora. Mientras que el desgaste permanente, es su estrategia .
Reconstruir un país con desarrollo económico y redistribución de la riqueza, precisa de la cooperación y la paz social, como plataforma imprescindible para seguir avanzando en la construcción de un modelo de país inclusivo, sustentable a largo plazo.
Su antítesis, la violencia al interior de la sociedad, conviene a las minorías del poder, particularmente cuando olfatean el peligro de perder el monopolio del sentido común impuesto a la sociedad a través de los grandes medios y sus locuaces comunicadores.
Nadie podría decir, desde el sentido común al menos, que son ciertas las acusaciones que se invocan diariamente contra Cristina y Néstor Kirchner.
Ambos parecieran culpables de cuantas desgracias caminen sueltas por las calles, según la visión maniquea que repiten los medios.
Crean así, una realidad caótica virtual, pero que logra penetrar como real en amplios sectores de la población.
Tres hechos confluyeron para explicar esta última ofensiva contra el gobierno.
1. La realización del Congreso de la SIP en Buenos Aires.
2. La proximidad del recambio parlamentario.
3. Las medidas gubernamentales que impactan favorablemente en los sectores populares, como la Asignación Universal por hijo.
Los empresarios mediáticos de toda América reunidos en estos días, actuaron de amplificadores internacionales del discurso opositor de cabotaje, porque esa era la verdadera misión de su presencia aquí.
El recambio en el Congreso, el próximo 10 de diciembre, explica la necesidad opositora del alboroto ficticio, ya no para disimular debilidades, sino para intentar, por vía de los hechos de agitación, debilitar a un Frente para la Victoria que seguirá siendo la primera minoría y la monolítica muralla de representación legislativa del proyecto gobernante.
La ambición desmesurada y antidemocrática de pretender arrebatarle la Presidencia de la Cámara de Diputados al oficialismo, desnuda el carácter golpista de la maniobra.
El último detonante consignado fue la decisión presidencial de extender el derecho de la Asignación Universal para todos los hijos de los hogares más pobres y la puesta en marcha del plan Argentina Trabaja.
El poder económico y mediático, crispado por estas medidas ampliamente celebradas por los más humildes, salió a incendiar la pradera para que nadie, que no fueran ellos, pueda sembrar ni cosechar victoria alguna.
Que la voluntad de una paz imperfecta sea más poderosa que los incendiarios de siempre.
Jorge Giles. El Argentino. 16.11.09
http://www.elargentino.com/nota-65997-Una-paz-imperfecta-es-mejor-que-una-victoria-perfecta.html
Ambas autoridades serán recibidas con honores por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Todo un símbolo de paz que a pesar de los que absurdamente hablan del “aislamiento internacional”, sucederá en la Argentina.
Una nación que busca crecer en paz, que no acepta discriminación alguna y avanza en un modelo de inclusión social. Quizás por eso mismo, es zarandeada por intereses mediáticos y minoritarios en su vano intento de crear un clima de confrontación social adverso a la paz.
Los pueblos latinoamericanos protagonizan un cambio de época en la región.
El modelo gobernante en la Argentina, es parte sustantiva de ese cambio y expresa un quiebre de la enajenada democracia que hasta el 25 de Mayo del 2003 cumplió a rajatabla con la agenda impuesta por el FMI y las editoriales de los monopolios mediáticos.
En este marco se comprenden las recientes medidas y la permanente actitud de modificar los escenarios que tratan de imponerle al gobierno en cada coyuntura.
En el afán de impedir la escalada de confrontación estimulada por los medios y la dirigencia opositora, la Presidenta buscó construir un mejor clima colectivo que ayude a encarar los cambios estructurales encarados por su gobierno.
La cantinela de la “crispación” y “el caos”, son piezas de una táctica política opositora. Mientras que el desgaste permanente, es su estrategia .
Reconstruir un país con desarrollo económico y redistribución de la riqueza, precisa de la cooperación y la paz social, como plataforma imprescindible para seguir avanzando en la construcción de un modelo de país inclusivo, sustentable a largo plazo.
Su antítesis, la violencia al interior de la sociedad, conviene a las minorías del poder, particularmente cuando olfatean el peligro de perder el monopolio del sentido común impuesto a la sociedad a través de los grandes medios y sus locuaces comunicadores.
Nadie podría decir, desde el sentido común al menos, que son ciertas las acusaciones que se invocan diariamente contra Cristina y Néstor Kirchner.
Ambos parecieran culpables de cuantas desgracias caminen sueltas por las calles, según la visión maniquea que repiten los medios.
Crean así, una realidad caótica virtual, pero que logra penetrar como real en amplios sectores de la población.
Tres hechos confluyeron para explicar esta última ofensiva contra el gobierno.
1. La realización del Congreso de la SIP en Buenos Aires.
2. La proximidad del recambio parlamentario.
3. Las medidas gubernamentales que impactan favorablemente en los sectores populares, como la Asignación Universal por hijo.
Los empresarios mediáticos de toda América reunidos en estos días, actuaron de amplificadores internacionales del discurso opositor de cabotaje, porque esa era la verdadera misión de su presencia aquí.
El recambio en el Congreso, el próximo 10 de diciembre, explica la necesidad opositora del alboroto ficticio, ya no para disimular debilidades, sino para intentar, por vía de los hechos de agitación, debilitar a un Frente para la Victoria que seguirá siendo la primera minoría y la monolítica muralla de representación legislativa del proyecto gobernante.
La ambición desmesurada y antidemocrática de pretender arrebatarle la Presidencia de la Cámara de Diputados al oficialismo, desnuda el carácter golpista de la maniobra.
El último detonante consignado fue la decisión presidencial de extender el derecho de la Asignación Universal para todos los hijos de los hogares más pobres y la puesta en marcha del plan Argentina Trabaja.
El poder económico y mediático, crispado por estas medidas ampliamente celebradas por los más humildes, salió a incendiar la pradera para que nadie, que no fueran ellos, pueda sembrar ni cosechar victoria alguna.
Que la voluntad de una paz imperfecta sea más poderosa que los incendiarios de siempre.
Jorge Giles. El Argentino. 16.11.09
http://www.elargentino.com/nota-65997-Una-paz-imperfecta-es-mejor-que-una-victoria-perfecta.html
domingo, 15 de noviembre de 2009
TEMPESTADES DE UN PODER EN RETIRADA
PANORAMA POLÍTICO - MIRADAS AL SUR
El modelo de desarrollo inclusivo que gobierna en la Argentina es vital para esa América profunda que hoy lidera un cambio de época en la región.
El kirchnerismo, o como quiera llamarse al espacio gobernante, es parte sustantiva de ese cambio, expresado aquí en el quiebre de la enajenada democracia que hasta el 25 de Mayo del 2003 cumplió a rajatabla con la agenda impuesta por el FMI y las editoriales de los monopolios mediáticos.
En este marco deberían entenderse las transformaciones estructurales impulsadas por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la permanente actitud de trocar los escenarios que tratan de imponerle en cada coyuntura, labrando su propia iniciativa política.
Con la postergación del acto de la CGT, buscó escapar a la posibilidad cierta de una espiral de confrontación, erigiendo un cuadro de situación donde el sosiego social supere la provocación permanente de actores muy diferentes pero unidos en la coyuntura por un interés común: convencer que estamos en medio de un proceso incapaz de dar respuesta a las preguntas con las que interpelan los sectores en pugna con el gobierno.
En su afán de impedir esa escalada, la Presidenta buscó obturar cualquier atisbo de viejas contradicciones en el seno del pueblo y los trabajadores, siempre estimuladas, por derecha y por izquierda, desde lo más alto y oscuro del poder mediático.
Las infortunadas declaraciones de algunos dirigentes terminan siendo funcionales a esos escenarios montados por la reacción.
Es preciso ordenar, serenamente, las dislocadas piezas de este rompecabezas en que por momentos parece convertirse la realidad.
En verdad, no hay tal descalabro sino una política comunicacional de los monopolios mediáticos y la dirigencia opositora, en su intento de agitar fantasmas, implementando aquella vieja lógica de “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
Dos ideas básicas ayudarán, quizás, a ordenar el análisis político.
Una primera idea es saber que este asunto tan meneado de la “crispación”, “el caos”, “la violencia verbal”, la inseguridad llevada al paroxismo por la pantalla justiciera, son piezas de una táctica política. Y que la destitución abrupta o el desgaste brutal de la gestión del Gobierno, es la estrategia.
Táctica y estrategia, se complementan y hacen posible entender qué está pasando, así como permiten entrever los cursos de acción posibles.
La segunda idea consiste en reafirmar la presunción de que las provocaciones enunciadas antes, seguirán su curso hasta el final del mandato presidencial.
Para construir un país con desarrollo económico y redistribución de la riqueza, el escenario ideal es la cooperación social. No el caos.
Los que gobiernan, están convencidos que la paz social es una plataforma imprescindible para seguir avanzando en la construcción de un modelo de país inclusivo, sustentable a largo plazo.
Su antítesis, el barullo y la violencia al interior de la sociedad, conviene a las minorías del poder, particularmente cuando se quedan sin argumentos y olfatean el peligro de perder el monopolio del sentido común impuesto a la sociedad a través de los grandes medios y sus locuaces comunicadores.
Lo que es bueno para el gobierno popular, es malo para los que apuestan por un modelo injusto. Para ellos sólo hay una medida dramática que podría frenar, hipotéticamente, la afiebrada carrera de los medios y los opositores en su ofensiva contra el proyecto gobernante: la rendición, la subordinación política a la agenda que impongan los poderes de las clases dominantes, la educada resignación a las leyes del mercado y el neoliberalismo.
Pero la encrucijada histórica protagonizada por la marcha pacífica y constante del proyecto nacional, radica precisamente en que la claudicación no figura en sus planes.
Es interesante alumbrar el discurso dominante de los medios y preguntarse por las razones más hondas que lo motivan. Nadie podría decir, desde el sentido común al menos, que son ciertas las acusaciones que se invocan diariamente contra Cristina y Néstor Kirchner por cuanta cosa ocurra en el aire que respiramos.
Ambos parecieran ser culpables tanto de la sequía como del temporal de lluvia caído el viernes sobre la ciudad, según la visión maniquea que repiten movileros, analistas, comunicadores, editorialistas, los que escriben los titulares catástrofes.
La razón está, creemos, en algunos de los conceptos ya vertidos.
Provocan todo el tiempo a través de los medios, creando una realidad caótica que es virtual, pero que logra penetrar como real en amplios sectores de la población.
La realización del Congreso de la SIP en Buenos Aires, la proximidad del recambio parlamentario y las medidas gubernamentales que impactan favorablemente en los sectores populares, le pusieron el calendario al escenario prefabricado desde el poder más duro y concentrado. Esos tres hechos se conjugaron en un mismo espacio y tiempo para determinarles la necesidad de fabricar el clima enrarecido tan promocionado.
Los empresarios mediáticos de toda América reunidos en estos días, constituyen una vieja y poderosa central de inteligencia y acción golpista, asociada a los monopolios locales. Actuaron de amplificadores internacionales del discurso opositor de cabotaje, porque esa era la verdadera misión de su presencia aquí.
El 10 de diciembre próximo se ha convertido en algo más que un previsible recambio dispuesto por la Constitución y el mandato de las urnas. La oposición quiso plantarlo como un punto de inflexión irreversible y definitorio para la suerte del Gobierno. Las cadenas de odio que abundan en los albañales de algunos anónimos correos electrónicos, dan cuenta de ello. Pero se hizo evidente que la aritmética no pudo suplir la orfandad política opositora. Sus divisiones internas, finalmente, fueron lo único irreversible. Lo saben. Y eso explica su necesidad del alboroto ficticio, ya no para disimular debilidades, sino para intentar, por vía de los hechos de agitación, debilitar a un Frente para la Victoria que seguirá siendo la primera minoría y la monolítica muralla de representación legislativa del proyecto gobernante.
La sola ambición desmesurada y antidemocrática de pretender arrebatarle la presidencia de la Cámara de Diputados al oficialismo, desnuda el carácter golpista de la maniobra. No se puede catalogar de manera más amable una acción destinada al fracaso, pero que pone de manifiesto la voracidad sin límites de la derecha opositora.
El último detonante consignado fue la decisión presidencial de extender el derecho de la asignación universal para todos los hijos de los hogares más pobres y la puesta en marcha del plan Argentina Trabaja, que dará empleo y organización cooperativa y solidaria a cien mil compatriotas en una primera etapa.
El poder económico y mediático, crispado por estas medidas ampliamente celebradas por los más humildes, salió a incendiar la pradera para que nadie, que no fueran ellos, pueda sembrar ni cosechar victoria alguna.
Todos estos factores explican la razón verdadera de tanta agitación en los últimos días. La realización del modelo de país inclusivo los desborda política y emocionalmente. Se les hace intolerable que la expresión contemporánea del proyecto nacional y popular, pueda avanzar y consolidarse económica y políticamente mientras ocupa su lugar en el mundo.
¿La oposición sabrá que la Argentina es miembro del G-20?
Finalmente vale preguntarse ¿Por qué el acuerdo entre Carrió y Duhalde después de dispararse mutuamente, como lo hicieron, con pirotecnia tan pesada? ¿Por qué el elogio exultante de Clarín, La Nación, TN y sus repetidoras al magno acuerdo?
La respuesta está a la vista. El enemigo común es Kirchner, Cristina y el frente político y social que sostiene el Gobierno nacional. Lo verbalizan todo el tiempo. No lo ocultan. ¿Raúl Castell, Julio Cobos, Buzzi, son ajenos a estas maniobras?
Tal vez sean ajenos a la mesa chica donde se deciden estas operaciones, los agrupamientos que actúan de patrulla perdida al servicio de los que mueven las piezas del tablero. No los hace menos responsables, pero el dato sirve para entender los movimientos de ciertos sectores de una sub-izquierda que al caracterizar al Gobierno popular como su “enemigo”, terminan por ser nuevamente funcionales a la derecha que hoy disputa por su regreso al gobierno.
Cortados por la misma tijera de la irrepresentatividad popular, tratan de disimular el 1 % de votos que obtienen en cada acto electoral, agitando el desanimo colectivo, siguiendo el compás que les marca la derecha.
Las editoriales golpistas que escriben hoy los monopolios, hacen del “comunicado 150” de Grondona y Onganía, casi una canción de cuna; llaman a la cordura con un lanzallamas entre las manos.
Cuando la democracia transformadora cuente con sus propios medios masivos de comunicación y la nueva ley empiece a dar sus frutos y la palabra sea democratizada, se estará en condiciones de, al menos, arrancarles un empate.
Quizás por eso mismo, están apurando el paso.
Jorge Giles. 15.11.09
El modelo de desarrollo inclusivo que gobierna en la Argentina es vital para esa América profunda que hoy lidera un cambio de época en la región.
El kirchnerismo, o como quiera llamarse al espacio gobernante, es parte sustantiva de ese cambio, expresado aquí en el quiebre de la enajenada democracia que hasta el 25 de Mayo del 2003 cumplió a rajatabla con la agenda impuesta por el FMI y las editoriales de los monopolios mediáticos.
En este marco deberían entenderse las transformaciones estructurales impulsadas por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la permanente actitud de trocar los escenarios que tratan de imponerle en cada coyuntura, labrando su propia iniciativa política.
Con la postergación del acto de la CGT, buscó escapar a la posibilidad cierta de una espiral de confrontación, erigiendo un cuadro de situación donde el sosiego social supere la provocación permanente de actores muy diferentes pero unidos en la coyuntura por un interés común: convencer que estamos en medio de un proceso incapaz de dar respuesta a las preguntas con las que interpelan los sectores en pugna con el gobierno.
En su afán de impedir esa escalada, la Presidenta buscó obturar cualquier atisbo de viejas contradicciones en el seno del pueblo y los trabajadores, siempre estimuladas, por derecha y por izquierda, desde lo más alto y oscuro del poder mediático.
Las infortunadas declaraciones de algunos dirigentes terminan siendo funcionales a esos escenarios montados por la reacción.
Es preciso ordenar, serenamente, las dislocadas piezas de este rompecabezas en que por momentos parece convertirse la realidad.
En verdad, no hay tal descalabro sino una política comunicacional de los monopolios mediáticos y la dirigencia opositora, en su intento de agitar fantasmas, implementando aquella vieja lógica de “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
Dos ideas básicas ayudarán, quizás, a ordenar el análisis político.
Una primera idea es saber que este asunto tan meneado de la “crispación”, “el caos”, “la violencia verbal”, la inseguridad llevada al paroxismo por la pantalla justiciera, son piezas de una táctica política. Y que la destitución abrupta o el desgaste brutal de la gestión del Gobierno, es la estrategia.
Táctica y estrategia, se complementan y hacen posible entender qué está pasando, así como permiten entrever los cursos de acción posibles.
La segunda idea consiste en reafirmar la presunción de que las provocaciones enunciadas antes, seguirán su curso hasta el final del mandato presidencial.
Para construir un país con desarrollo económico y redistribución de la riqueza, el escenario ideal es la cooperación social. No el caos.
Los que gobiernan, están convencidos que la paz social es una plataforma imprescindible para seguir avanzando en la construcción de un modelo de país inclusivo, sustentable a largo plazo.
Su antítesis, el barullo y la violencia al interior de la sociedad, conviene a las minorías del poder, particularmente cuando se quedan sin argumentos y olfatean el peligro de perder el monopolio del sentido común impuesto a la sociedad a través de los grandes medios y sus locuaces comunicadores.
Lo que es bueno para el gobierno popular, es malo para los que apuestan por un modelo injusto. Para ellos sólo hay una medida dramática que podría frenar, hipotéticamente, la afiebrada carrera de los medios y los opositores en su ofensiva contra el proyecto gobernante: la rendición, la subordinación política a la agenda que impongan los poderes de las clases dominantes, la educada resignación a las leyes del mercado y el neoliberalismo.
Pero la encrucijada histórica protagonizada por la marcha pacífica y constante del proyecto nacional, radica precisamente en que la claudicación no figura en sus planes.
Es interesante alumbrar el discurso dominante de los medios y preguntarse por las razones más hondas que lo motivan. Nadie podría decir, desde el sentido común al menos, que son ciertas las acusaciones que se invocan diariamente contra Cristina y Néstor Kirchner por cuanta cosa ocurra en el aire que respiramos.
Ambos parecieran ser culpables tanto de la sequía como del temporal de lluvia caído el viernes sobre la ciudad, según la visión maniquea que repiten movileros, analistas, comunicadores, editorialistas, los que escriben los titulares catástrofes.
La razón está, creemos, en algunos de los conceptos ya vertidos.
Provocan todo el tiempo a través de los medios, creando una realidad caótica que es virtual, pero que logra penetrar como real en amplios sectores de la población.
La realización del Congreso de la SIP en Buenos Aires, la proximidad del recambio parlamentario y las medidas gubernamentales que impactan favorablemente en los sectores populares, le pusieron el calendario al escenario prefabricado desde el poder más duro y concentrado. Esos tres hechos se conjugaron en un mismo espacio y tiempo para determinarles la necesidad de fabricar el clima enrarecido tan promocionado.
Los empresarios mediáticos de toda América reunidos en estos días, constituyen una vieja y poderosa central de inteligencia y acción golpista, asociada a los monopolios locales. Actuaron de amplificadores internacionales del discurso opositor de cabotaje, porque esa era la verdadera misión de su presencia aquí.
El 10 de diciembre próximo se ha convertido en algo más que un previsible recambio dispuesto por la Constitución y el mandato de las urnas. La oposición quiso plantarlo como un punto de inflexión irreversible y definitorio para la suerte del Gobierno. Las cadenas de odio que abundan en los albañales de algunos anónimos correos electrónicos, dan cuenta de ello. Pero se hizo evidente que la aritmética no pudo suplir la orfandad política opositora. Sus divisiones internas, finalmente, fueron lo único irreversible. Lo saben. Y eso explica su necesidad del alboroto ficticio, ya no para disimular debilidades, sino para intentar, por vía de los hechos de agitación, debilitar a un Frente para la Victoria que seguirá siendo la primera minoría y la monolítica muralla de representación legislativa del proyecto gobernante.
La sola ambición desmesurada y antidemocrática de pretender arrebatarle la presidencia de la Cámara de Diputados al oficialismo, desnuda el carácter golpista de la maniobra. No se puede catalogar de manera más amable una acción destinada al fracaso, pero que pone de manifiesto la voracidad sin límites de la derecha opositora.
El último detonante consignado fue la decisión presidencial de extender el derecho de la asignación universal para todos los hijos de los hogares más pobres y la puesta en marcha del plan Argentina Trabaja, que dará empleo y organización cooperativa y solidaria a cien mil compatriotas en una primera etapa.
El poder económico y mediático, crispado por estas medidas ampliamente celebradas por los más humildes, salió a incendiar la pradera para que nadie, que no fueran ellos, pueda sembrar ni cosechar victoria alguna.
Todos estos factores explican la razón verdadera de tanta agitación en los últimos días. La realización del modelo de país inclusivo los desborda política y emocionalmente. Se les hace intolerable que la expresión contemporánea del proyecto nacional y popular, pueda avanzar y consolidarse económica y políticamente mientras ocupa su lugar en el mundo.
¿La oposición sabrá que la Argentina es miembro del G-20?
Finalmente vale preguntarse ¿Por qué el acuerdo entre Carrió y Duhalde después de dispararse mutuamente, como lo hicieron, con pirotecnia tan pesada? ¿Por qué el elogio exultante de Clarín, La Nación, TN y sus repetidoras al magno acuerdo?
La respuesta está a la vista. El enemigo común es Kirchner, Cristina y el frente político y social que sostiene el Gobierno nacional. Lo verbalizan todo el tiempo. No lo ocultan. ¿Raúl Castell, Julio Cobos, Buzzi, son ajenos a estas maniobras?
Tal vez sean ajenos a la mesa chica donde se deciden estas operaciones, los agrupamientos que actúan de patrulla perdida al servicio de los que mueven las piezas del tablero. No los hace menos responsables, pero el dato sirve para entender los movimientos de ciertos sectores de una sub-izquierda que al caracterizar al Gobierno popular como su “enemigo”, terminan por ser nuevamente funcionales a la derecha que hoy disputa por su regreso al gobierno.
Cortados por la misma tijera de la irrepresentatividad popular, tratan de disimular el 1 % de votos que obtienen en cada acto electoral, agitando el desanimo colectivo, siguiendo el compás que les marca la derecha.
Las editoriales golpistas que escriben hoy los monopolios, hacen del “comunicado 150” de Grondona y Onganía, casi una canción de cuna; llaman a la cordura con un lanzallamas entre las manos.
Cuando la democracia transformadora cuente con sus propios medios masivos de comunicación y la nueva ley empiece a dar sus frutos y la palabra sea democratizada, se estará en condiciones de, al menos, arrancarles un empate.
Quizás por eso mismo, están apurando el paso.
Jorge Giles. 15.11.09
viernes, 13 de noviembre de 2009
DALE UNA OPORTUNIDAD A LA PAZ

Así cantaba John Lennon, pidiendo al mundo una oportunidad que no sea violenta.
"Dos, uno, dos, tres, cuatro.
Todos hablan de mochilas, greñas, rollos, locos, harapos y marcas. De esto y aquello, modas, modas y más modas. Todos hablamos de darle una oportunidad a la paz…"
Cristina Fernández de Kirchner volvió a demostrar ayer que el kirchnerismo expresa un quiebre en la continuidad de aquella democracia débil, dócil y atada a la agenda que imponían los dueños del poder en la Argentina hasta el 25 de Mayo del 2003.
Desarmó el escenario del caos mediático que estaban montando, de un solo plumazo.
Le dio otra oportunidad a la paz, cuando los violentos preparaban los cubiertos para su festín.
Ese es el verdadero trasfondo que permite entender mejor el mensaje de paz, de gratitud a los trabajadores, de amor a la patria, que ayer se escuchó de sus labios al solicitar la postergación del acto convocado por la CGT para el 20 de Noviembre.
Igual que Néstor Kirchner en el período anterior, Cristina rompe los esquemas previsibles por quienes buscan torcer el rumbo de este proceso democrático.
La Presidenta salió jugando por el lateral donde el monopolio mediático no se lo esperaba.
Advirtió tempranamente que, tras la decisión de los trabajadores de manifestarse legítimamente en defensa de la voluntad popular y del gobierno democrático, todos los resortes de la provocación violenta se pusieron en acción.
¿O la tapa de Clarín del día de ayer no fue una muestra obscena de esta operación en marcha?. Se dirá que no es ninguna novedad. Y es cierto.
Pero alentar la división entre los trabajadores, estimular el caos permanentemente, favorecer el desarrollo de una espiral de violencia alentada por conspicuos dirigentes opositores, sembrar un clima de crispación en un país con tantos dolores en su historia y hacerlo cuando se recupera día a día el orgullo de ser un mismo pueblo y una misma nación, es como mínimo una obscenidad contra los intereses de la patria.
Y el primer interés de la patria es sin dudas, construir una sociedad de la paz, de la justicia, de la inclusión social, del desarrollo productivo.
Hay una frase tan bella como profunda de Anatole France que dice algo así: "afortunadamente, no tenemos que parecernos a nuestros retratos".
No repetirnos a nosotros mismos.
No abundar en los lugares comunes de esa tristeza que opaca las miradas.
Nutrirnos del pasado, pero no detenernos en él como estatuas de sal en el desierto.
La generación que protagoniza hoy los destinos del país, en toda su extensión y caudal, debería haber aprendido que el agua derramada ya no se puede recoger fácilmente.
Que es preferible una y mil veces no repetir las tragedias de nuestro pasado y que provocaron, por ejemplo, el irreparable dolor de los familiares y las Abuelas de Plaza de Mayo anunciando que la nieta identificada como número 99 es Mónica Santucho, de eternos 14 años, torturada y asesinada por los genocidas del terrorismo de estado.
A ese pasado, se le dijo nunca más para siempre.
Y hoy queda más claro que nunca que el garante de la paz, debe ser el pueblo, los trabajadores, los artistas, los profesionales, los humildes, los pequeños productores y comerciantes.
Los que no aman al pueblo sino que se sirven de él, los que atentan contra la vuelta del empleo solidario, contra la asignación universal para los hijos del pueblo, contra la democratización de la palabra, esos son los que hoy alientan el incendio.
Aunque lo hagan con un ramo de olivo entre las manos.
Decíamos en nuestra columna de ayer que "en los lúgubres rincones del desencanto opositor, están soplando la fogata del caos en las callecitas de Buenos Aires. Estemos atentos. Pero tranquilos, no pasa nada.
Siempre y cuando no pisemos el palito"
Y no lo hicimos. El timón de la nave mayor está en manos firmes.
Los que azuzan el desencanto con sus odios, quedaron en orsay una vez más.
Pero a no bajar la guardia, que ese odio seguirá acechando.
Jorge Giles. El Argentino. 13.11.09
http://www.elargentino.com/nota-65749-Dale-una-oportunidad-a-la-paz.html
jueves, 12 de noviembre de 2009
¿Y SI LA CULPA DE TODO LA TIENE EL GOBIERNO?
El coro opositor, de derecha a izquierda, acusa al gobierno por el clima de conflictividad y crispación de los últimos días.¿Y si tienen razón finalmente?
Veamos algunas de las posibles causas que podrían reafirmar la acusación opositora.
Causa 1: Asignación universal por hijo para todos los pibes de los hogares más humildes, sin excepción.
Si Cristina no hubiese firmado el decreto que extiende este derecho a los hijos de los trabajadores desocupados y los no registrados; si no hubiese decidido que cobren $ 180 cada uno y no le hubiese dado un trámite expeditivo pero con el mismo valor de la Ley vigente, las sedes de la ANSES hoy no hubiesen estado repletas de familias por el derecho otorgado, las calles no hubiesen sido cortadas por los grupos piqueteros anti oficialistas reclamando el manejo de la administración que corresponde al Estado; o sea, el reclamo no hubiese existido más que en el cordial o crispado ámbito legislativo.
Causa 2: Plan Argentina Trabaja, que dispone la creación de cooperativas de trabajo para cien mil personas en una primera etapa.
Si Cristina no hubiese dispuesto esta revolucionaria medida; si hubiese dejado todo como estaba y que sea el mercado el que regule la oferta y la demanda laboral; si no hubiese hablado en cadena nacional para anunciar la medida y sólo hubiese repartido pequeños subsidios, los grupos de la sub- izquierda hoy no estarían reclamando tener el clientelismo de esos planes y todo seguiría igual que antes.
Causa 3: Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, promovida por distintas organizaciones libres del pueblo y enviada por el Poder Ejecutivo al Parlamento nacional para su sanción definitiva.
Si Cristina no hubiese estimulado esta nueva legislación de la democracia que pone fin a la normativa de la última dictadura; si la palabra hubiese seguido monopolizada como está desde hace décadas, los dueños de los grandes medios monopólicos hoy estarían tranquilos, cómodos en sus tronos, rigiendo la vida política, social e institucional de los argentinos, la SIP no hubiese acercado su apoyo golpista a la corporación mediática y el periodismo bocina y mercenario, hubiese estado más relajado.
Causa 4: La no represión como principio y conducta.
Si Néstor Kirchner no hubiese inaugurado esta etapa donde cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos puede reclamar democráticamente sin ser reprimido; si Cristina hubiese trocado el camino del diálogo por el de la represión demandada, hubiésemos evitado la angustia y el aullido histérico de las blondas y platinadas señoras del espectáculo que piden a gritos por la vuelta del garrote y por la pena de muerte.
Podríamos seguir con un listado que ya lleva más de 6 años de acumulación de fuerzas para el lado del pueblo, para descubrir los motivos de la acusación opositora.
O hacernos algunas preguntas que provocan escalofriantes respuestas.
Por ejemplo:
¿Sabe usted qué están haciendo los ex dueños de las AFJP en este momento?
¿Sabe dónde están los adoradores de los retratos de los genocidas que fueron descolgados de los cuarteles por Kirchner?
¿Sabe usted qué maniobras están tramando los genocidas que están presos después que este gobierno promoviera la anulación de los indultos y las leyes de la impunidad?
¿Sabe usted la trama del juicio entre Eduardo Duhalde y Elisa Carrió?
¿Sabe usted quién le dio la línea a Castells para que saliera a pedir el fin del gobierno?
¿Sabe quiénes se reúnen y operan con Barrionuevo y sus amigos en un hotel de Congreso?
¿Sabe en qué terminal política se unifica la estrategia de algunos grupos sub-izquierdistas que hoy cortan las calles, con la tropilla del piquetero ruralista De Angelis?
Si imagina las mismas respuestas que muchos imaginan, sabrá que en los lúgubres rincones del desencanto opositor, están soplando la fogata del caos en las callecitas de Buenos Aires.
Estemos atentos. Pero tranquilos, no pasa nada.
Siempre y cuando no pisemos el palito.
Jorge Giles. El Argentino. 12.11.09
http://www.elargentino.com/nota-65613-Y-si-la-culpa-de-todo-la-tiene-el-gobierno.html
miércoles, 11 de noviembre de 2009
ALGUNOS CONSEJOS PARA DEFENDERNOS JUNTOS
Es tanta la metralla de pesimismo que tiran los monopolios mediáticos, sus poderosos dueños reunidos en magna asamblea en Buenos Aires y esa "sub-izquierda" que nunca falta en ocasiones así, que se impone construir un nuevo catecismo donde aprender a defendernos juntos.
Los trabajadores de la CGT ya decidieron movilizarse a Plaza de Mayo para defender la voluntad popular y este modelo de país que está en curso desde el 25 de Mayo de 2003.
Será el Día de la Soberanía, el 20 de Noviembre. Una forma solidaria de cruzar las cadenas de la patria, como lo hicieron los criollos el siglo 19, para advertir a tiempo que esta vez, no pasarán.
Pero en el día a día, digamos que esta vez no hay derecho a equivocarse.
No entrará la tristeza a nuestras casas. Ni la desesperanza. Ni el pesimismo. Que son las formas de anunciar una derrota.
Esta vez no.
¿Usted cree que sólo es paradójico que se subleven algunas pasiones justo cuando se dan respuestas efectivas a la necesidad de los más pobres entre los pobres?
¿O cree que es una política planificada y estimulada desde el nido de las víboras?
Cuesta creer en las casualidades en el país de la memoria.
Cuesta creerles, además, cuando pontifican sobre el uso del agua bendita y llevan entre sus brazos, nafta, mechas y un encendedor a mano.
No sabemos si será cierto que estamos condenados al éxito, como en la prehistoria se dijo. Pero al menos procuremos no condenarnos a nuestro propio fracaso.
Se puede. Claro que se puede.
No los mire de rodillas a los que vienen por nosotros, por la democracia, por el trabajo, por la producción, por la asignación universal por hijo.
Mírelos siempre de pie. Lo enseñó San Martín ¿se acuerda?
Póngase a cubierto por que desde los grandes medios, esos que siempre tuvieron la sartén por el mango y el mango también, están arrojando ácido letal contra su esperanza, la de un pueblo, de una nación, de un país entero.
Trate de no quedarse quieto frente a una pantalla por que lo fulminarán con la lengua venenosa de la desesperanza. Muévase en grupo. Hable con los vecinos. Con sus compañeros de trabajo o de estudio. Comparta esta nota, si quiere.
El hombre de a pie vive, come, trabaja, estudia, viaja, descansa, sufre, se alegra, espera, se cansa, corre, camina, sueña, cree, ama, desama, se organiza, ríe, llora, abraza, lee, escucha, intuye, sigue soñando.
Pero ese mismo hombre mira la tele o lee el diario o escucha la radio, y sólo puede sufrir. No tiene margen para otro sentimiento. No lo dejan ni vivir ni soñar ni creer. Lo aprisionan entre tantas pálidas y amenazas de caos que el pobre tipo, es decir nosotros, todos, inclinamos la cabeza, murmuramos un rencor lejano, repetimos lo escuchado, para decir al final del día, "todo es un caos, mi amor, todo es un caos"
¿Sabe cuál es la diferencia con otras circunstancias históricas semejantes?
Que ya sabemos quienes son los reyes magos. Una manera inocente de decir que esa inocencia ya la perdimos. Que ya nos derrotaron otras veces y aprendimos. Que conocemos la trampa. Y conocemos al trampero.
Y nos conocemos a nosotros mismos como pueblo.
Vamos ganando como país en el estadio de la realidad. Pero perdemos por goleada en la pantalla del multimedio.
Es como si su equipo de fútbol haya ganado tres a uno el partido del sábado y pierda por goleada en el programa del domingo. Cosa de locos.
Una de las más grandes consultoras internacionales, Future Brand, que analiza las marcas país más poderosas del mundo, difundió su registro anual 2009.
Entre 102 países registrados, la Argentina está entre los diez mejores destinos del mundo para conocer. Por su comida, por sus lugares, por su vida nocturna.
Permítase un gusto en la vida y léalo de nuevo.
Es una pena que las señoras de la histeria guillotinera, no lean estas cosas.
Sabrían, por ejemplo, que viven en la Argentina, un país tan imperfecto pero tan bello al mismo tiempo.
Jorge Giles. El Argentino. 11.11.09
Los trabajadores de la CGT ya decidieron movilizarse a Plaza de Mayo para defender la voluntad popular y este modelo de país que está en curso desde el 25 de Mayo de 2003.
Será el Día de la Soberanía, el 20 de Noviembre. Una forma solidaria de cruzar las cadenas de la patria, como lo hicieron los criollos el siglo 19, para advertir a tiempo que esta vez, no pasarán.
Pero en el día a día, digamos que esta vez no hay derecho a equivocarse.
No entrará la tristeza a nuestras casas. Ni la desesperanza. Ni el pesimismo. Que son las formas de anunciar una derrota.
Esta vez no.
¿Usted cree que sólo es paradójico que se subleven algunas pasiones justo cuando se dan respuestas efectivas a la necesidad de los más pobres entre los pobres?
¿O cree que es una política planificada y estimulada desde el nido de las víboras?
Cuesta creer en las casualidades en el país de la memoria.
Cuesta creerles, además, cuando pontifican sobre el uso del agua bendita y llevan entre sus brazos, nafta, mechas y un encendedor a mano.
No sabemos si será cierto que estamos condenados al éxito, como en la prehistoria se dijo. Pero al menos procuremos no condenarnos a nuestro propio fracaso.
Se puede. Claro que se puede.
No los mire de rodillas a los que vienen por nosotros, por la democracia, por el trabajo, por la producción, por la asignación universal por hijo.
Mírelos siempre de pie. Lo enseñó San Martín ¿se acuerda?
Póngase a cubierto por que desde los grandes medios, esos que siempre tuvieron la sartén por el mango y el mango también, están arrojando ácido letal contra su esperanza, la de un pueblo, de una nación, de un país entero.
Trate de no quedarse quieto frente a una pantalla por que lo fulminarán con la lengua venenosa de la desesperanza. Muévase en grupo. Hable con los vecinos. Con sus compañeros de trabajo o de estudio. Comparta esta nota, si quiere.
El hombre de a pie vive, come, trabaja, estudia, viaja, descansa, sufre, se alegra, espera, se cansa, corre, camina, sueña, cree, ama, desama, se organiza, ríe, llora, abraza, lee, escucha, intuye, sigue soñando.
Pero ese mismo hombre mira la tele o lee el diario o escucha la radio, y sólo puede sufrir. No tiene margen para otro sentimiento. No lo dejan ni vivir ni soñar ni creer. Lo aprisionan entre tantas pálidas y amenazas de caos que el pobre tipo, es decir nosotros, todos, inclinamos la cabeza, murmuramos un rencor lejano, repetimos lo escuchado, para decir al final del día, "todo es un caos, mi amor, todo es un caos"
¿Sabe cuál es la diferencia con otras circunstancias históricas semejantes?
Que ya sabemos quienes son los reyes magos. Una manera inocente de decir que esa inocencia ya la perdimos. Que ya nos derrotaron otras veces y aprendimos. Que conocemos la trampa. Y conocemos al trampero.
Y nos conocemos a nosotros mismos como pueblo.
Vamos ganando como país en el estadio de la realidad. Pero perdemos por goleada en la pantalla del multimedio.
Es como si su equipo de fútbol haya ganado tres a uno el partido del sábado y pierda por goleada en el programa del domingo. Cosa de locos.
Una de las más grandes consultoras internacionales, Future Brand, que analiza las marcas país más poderosas del mundo, difundió su registro anual 2009.
Entre 102 países registrados, la Argentina está entre los diez mejores destinos del mundo para conocer. Por su comida, por sus lugares, por su vida nocturna.
Permítase un gusto en la vida y léalo de nuevo.
Es una pena que las señoras de la histeria guillotinera, no lean estas cosas.
Sabrían, por ejemplo, que viven en la Argentina, un país tan imperfecto pero tan bello al mismo tiempo.
Jorge Giles. El Argentino. 11.11.09
martes, 10 de noviembre de 2009
IMBERBES ERAN LOS DE ANTES

Hay días, como el de ayer, en que todo queda más claro.
Tres postales lo explican mejor.
1. Los violentos discursos contra el Gobierno nacional por parte de los empresarios de grandes medios, recibieron la solidaridad del vicepresidente Julio Cobos. Compruébelo usted mismo viendo las noticias, si no cree posible semejante descaro antidemocrático.
2. La Presidenta se reunió con el Gobernador Scioli, el jefe porteño Mauricio Macri, los Intendentes bonaerenses y ministros del gabinete nacional para seguir avanzando en la aplicación de la Asignación Universal por hijo. Un derecho social definido por este Gobierno, pero que sin embargo ya sufre el acoso de las minorías opositoras y los medios que envenenan el ambiente con sus mentiras. Nada les resulta suficiente en su afán desmoralizador.
3. Un pequeño grupo de manifestantes expresó sus reclamos desnudándose en la Plaza de Mayo. La Policía, de manera intempestiva, intervino llevándose detenidos a unos cuantos nudistas, produciéndose algunos escarceos durante unos breves minutos.
Los canales de la cadena televisiva, atentos a cualquier suceso eruptivo de naturaleza semejante, comenzaron a transmitir en vivo y en directo, como si fuesen "corresponsales de guerra" en plena zona de conflicto bélico.
Los movileros hablaban de "una represión nunca vista". Todo fue un grotesco total, pero que permitió comprobar una vez más que el huevo de la serpiente está en plena actividad, aprovechándose de cualquier manifestación contra el Gobierno para disparar sus dardos envenenados contra la democracia.
La batalla cultural contra esos poderes mediáticos implica en primer lugar, ser implacables en la crítica leal a los sectores de la política que, en nombre de reivindicaciones populares, legítimas algunas, otras no tanto, vuelven a cometer el desatino del llamado "infantilismo revolucionario", siempre funcional a los poderes que dicen enfrentar.
Esas pretendidas "vanguardias iluminadas" vuelven a actuar como arietes de la derecha más rancia, la que exaltan los monopolios en sus editoriales.
¿Cuál es la visión política que ellos mismos declaran tener? Consideran que este proceso popular que gobierna desde el 25 de Mayo de 2003, está virtualmente agotado. Al condenar la gestión, van a la carga con lo que tengan a mano para demostrar que es un gobierno resignado. Para concluir luego que son ellos el recambio "superador" para los tiempos que vienen. No aprendieron nada.
El verdadero poder, mientras tanto, se refriega, gozoso, las manos.
Es entendible que en los setenta ese infantilismo pecó de ser imberbe políticamente, por la simple razón de que entre otras cosa tenía la edad de las mariposas o un poquito más. Pero ser imberbe a los 40, 50 o 60 años de edad, significa lisa y llanamente que no se aprendió absolutamente nada de la propia historia de dolor que nos cruza a todos como pueblo.
Stephen Hawking dijo alguna vez que "el gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"
Muchos creen que lo saben todo y ni siquiera saben procesar los conocimientos que podrían obtener de sus propias experiencias. Consumen la ilusión de conocimiento, se alimentan de ella, en lugar de ayudar a construir un conocimiento colectivo que nos permita crecer como sociedad.
La Presidenta fue muy clara cuando apeló a la necesidad de "desistir de algunas acciones que le costaron mucho al país". Y no hablaba en términos económicos, aclaró, sino de enfrentamientos estériles que hay que desterrar. "Creo en el orden, pero no a palos", agregó Cristina.
Los empresarios de medios reunidos en Buenos Aires fueron un himno a la provocación antidemocrática. Y sin embargo, pudieron sesionar sin temor alguno. Les hubiese gustado tener la excusa de algún huevazo podrido para poder denunciarlo ante el mundo.
No ser funcionales a la derecha no cuesta nada.
Apenas, la sonrisa de un pueblo cada vez que evita pisar la mancha envenenada que le tiran en el camino.
Jorge Giles. El Argentino. 10.11.09
http://www.elargentino.com/nota-65268-Imberbes-eran-los-de-antes.html
lunes, 9 de noviembre de 2009
EL MURO HA CAIDO, VIVA EL MURO
Un día como hoy pero de 1989, caía a golpes de maza y martillazos populares, el Muro de Berlín. Símbolo de la discordia entre dos sistemas que alguna vez se disputaron el planeta y el futuro.
El mundo socialista y el mundo capitalista.
Fue tan estrepitosa la caída que durante un tiempo largo se tejieron entusiastas perspectivas que giraban sobre el fin de las ideologías, el reinado de la verdad absoluta, el principio de una justicia global.
Hasta el fin de la historia se auguró entonces.
Sin embargo, el capricho de la historia, el libre juego de la oferta y la demanda de los intereses dominantes, torció el destino hacia otro lado.
Con la caída de aquel Muro cayeron las estructuras rígidas y burocráticas del llamado socialismo real, un modelo anacrónico y anquilosado que no supo o no quiso abrir las ventanas y las puertas de su propio mundo para que entre el aire de libertad que los pueblos siempre reclamarán mientras sean pueblos.
Sobre esa debilidad actuó el constante ametrallamiento mediático de las potencias capitalistas que no cesaron en echar ácido sobre cada llaga que le descubrían al principal enemigo de la guerra fría, el gigante soviético.
El sistema triunfante, pronto estableció un mundo unipolar, con un solo discurso dogmático y una sola forma de reproducirse, que fue la forma financiera y especulativa, donde el dinero dejó de ser un combustible para la producción y la creación de riqueza para ser un fin en sí mismo.
Veinte años después, ese mundo neoliberal también estalló por los aires, arrastrando en la caída a bancos, empresas, industrias, comercios, gobiernos.
Pero por sobre todo a millones de trabajadores que quedaron a la intemperie por el desempleo y el derrumbe financiero.
En esa instancia de crisis mundial estamos hoy. Con un mundo tan ancho y ajeno como entonces, pero multipolar y preñado, tanto de acechanzas como de utopías.
Es que el neoliberalismo no se rinde fácilmente. Sus poderosos intereses están allí, acosando pueblos y gobiernos. En particular a los de nuestro continente latinoamericano.
Apuntan hacia dos presas muy codiciadas: los recursos naturales, para conquistarlos y los gobiernos progresistas, para derribarlos.
Por ahí anda la suerte de nuestra América Latina.
Con Néstor Kirchner primero y con Cristina ahora, juntando fuerzas con los presidentes de la región que empujan el carro de la historia hacia el mismo lado de justicia y equidad para sus pueblos.
En esta encrucijada, los poderes reales no se retiran de la escena. Por el contrario. Resisten y levantan muros contra el desarrollo y la inclusión social.
Todos los días lo hacen. Cada titular de catástrofe es un muro de impunidad.
Levantar muros siempre fue una marca de los poderosos. Desde el mundo antiguo hasta ahora, siempre fue así.
Y estos muros sí que no se derrumban como el de Berlín, que en el afán ilusorio de custodiar un país de iguales, terminó por convertirse en un frágil vallado contra el imaginario de igualdad que vendieron con mejor marketing los padres de la desigualdad capitalista.
Muchos de los que festejan la caída de aquel triste e injusto muro, son los que hoy levantan otros muros de injusticia en el país.
Muros contra la asignación universal por hijo.
Muros contra la posibilidad de empleo decente para cientos de miles de compatriotas que aún sufren el flagelo del desempleo indigno.
Muros contra una reforma política que ayude a construir un sistema de partidos más representativos y democráticos.
Muros para defender la regresiva distribución del ingreso impuesta con el golpe cívico militar de los genocidas y consolidada con el menemismo.
¿Estarán todas las expresiones progresistas, nacionales y populares, con la madurez necesaria para colaborar con el Gobierno a derribar esos muros?
Ojala que sí.
Aunque las declaraciones de histeria antidemocrática de algunos dirigentes parecen hechas con el cemento de esos mismos muros.
Jorge Giles. El Argentino. 09.11.11
El mundo socialista y el mundo capitalista.
Fue tan estrepitosa la caída que durante un tiempo largo se tejieron entusiastas perspectivas que giraban sobre el fin de las ideologías, el reinado de la verdad absoluta, el principio de una justicia global.
Hasta el fin de la historia se auguró entonces.
Sin embargo, el capricho de la historia, el libre juego de la oferta y la demanda de los intereses dominantes, torció el destino hacia otro lado.
Con la caída de aquel Muro cayeron las estructuras rígidas y burocráticas del llamado socialismo real, un modelo anacrónico y anquilosado que no supo o no quiso abrir las ventanas y las puertas de su propio mundo para que entre el aire de libertad que los pueblos siempre reclamarán mientras sean pueblos.
Sobre esa debilidad actuó el constante ametrallamiento mediático de las potencias capitalistas que no cesaron en echar ácido sobre cada llaga que le descubrían al principal enemigo de la guerra fría, el gigante soviético.
El sistema triunfante, pronto estableció un mundo unipolar, con un solo discurso dogmático y una sola forma de reproducirse, que fue la forma financiera y especulativa, donde el dinero dejó de ser un combustible para la producción y la creación de riqueza para ser un fin en sí mismo.
Veinte años después, ese mundo neoliberal también estalló por los aires, arrastrando en la caída a bancos, empresas, industrias, comercios, gobiernos.
Pero por sobre todo a millones de trabajadores que quedaron a la intemperie por el desempleo y el derrumbe financiero.
En esa instancia de crisis mundial estamos hoy. Con un mundo tan ancho y ajeno como entonces, pero multipolar y preñado, tanto de acechanzas como de utopías.
Es que el neoliberalismo no se rinde fácilmente. Sus poderosos intereses están allí, acosando pueblos y gobiernos. En particular a los de nuestro continente latinoamericano.
Apuntan hacia dos presas muy codiciadas: los recursos naturales, para conquistarlos y los gobiernos progresistas, para derribarlos.
Por ahí anda la suerte de nuestra América Latina.
Con Néstor Kirchner primero y con Cristina ahora, juntando fuerzas con los presidentes de la región que empujan el carro de la historia hacia el mismo lado de justicia y equidad para sus pueblos.
En esta encrucijada, los poderes reales no se retiran de la escena. Por el contrario. Resisten y levantan muros contra el desarrollo y la inclusión social.
Todos los días lo hacen. Cada titular de catástrofe es un muro de impunidad.
Levantar muros siempre fue una marca de los poderosos. Desde el mundo antiguo hasta ahora, siempre fue así.
Y estos muros sí que no se derrumban como el de Berlín, que en el afán ilusorio de custodiar un país de iguales, terminó por convertirse en un frágil vallado contra el imaginario de igualdad que vendieron con mejor marketing los padres de la desigualdad capitalista.
Muchos de los que festejan la caída de aquel triste e injusto muro, son los que hoy levantan otros muros de injusticia en el país.
Muros contra la asignación universal por hijo.
Muros contra la posibilidad de empleo decente para cientos de miles de compatriotas que aún sufren el flagelo del desempleo indigno.
Muros contra una reforma política que ayude a construir un sistema de partidos más representativos y democráticos.
Muros para defender la regresiva distribución del ingreso impuesta con el golpe cívico militar de los genocidas y consolidada con el menemismo.
¿Estarán todas las expresiones progresistas, nacionales y populares, con la madurez necesaria para colaborar con el Gobierno a derribar esos muros?
Ojala que sí.
Aunque las declaraciones de histeria antidemocrática de algunos dirigentes parecen hechas con el cemento de esos mismos muros.
Jorge Giles. El Argentino. 09.11.11
domingo, 8 de noviembre de 2009
Panorama político: Los nuevos desafíos de una época de cambios
Los monopolios mediáticos utilizaron brochazos de tinta roja para pintar un panorama caótico durante la semana que pasó. Como si un político de fuste, experto en el arte del barullo, los estuviera asesorando.
Quizás pronto se sepa quiénes son y dónde se cuecen estas habas venenosas.
Colaboran en el propósito, ciertas “vanguardias” que al saltar al vacío, vuelven al pecado original del desarraigo, tan funcional a los intereses de los más poderosos.
Si este maridaje prospera, perderán los más débiles, como la reciente historia enseña; ganarán las minorías violentas de distinto signo y los que no quieren que le toquen un centavo de sus jugosas rentas. Esta vez no pasarán. La madurez cívica del pueblo sabe apreciar y defender lo que está en juego en la Argentina.
No es extraño que quienes amenacen al gobierno popular con tomas y cortes, sean los mismos que acompañaron en las rutas y en el Parlamento a los patrones rurales durante el conflicto por la Resolución 125.
Es paradójico. Justo cuando se anunció la asignación universal por hijo, que constituye una medida de impacto social sin precedentes en los últimos cincuenta años, cuando avanza el plan de empleo cooperativo “Argentina trabaja”, cuando se aprobó la ley de comunicación que democratizará la palabra, ¿justo ahora actúan de correo de la patética y enajenada carta a las embajadas de Elisa Carrió?
Sería risueño, sino fuese indignante, volver a escuchar y releer las editoriales violentas de los grandes medios, exaltando unas veces, condenando otras, los desmanes producidos por grupos piqueteros o sindicales, opositores al Gobierno nacional.
Algo anuncia esta rara sensibilidad social y política de los voceros de los monopolios con la ira destemplada de algunos opositores.
El partido mediático cree contar nuevamente con la posibilidad de disponer de cierto anclaje social, propio o ajeno, para enfrentar al Gobierno.
Así ocurrió con el conflicto de los patrones rurales durante al pasado año.
Esta vez volvieron a quedar al desnudo las distintas líneas concurrentes que se manifiestan en la actual coyuntura, en el plano político y en el plano social.
Al conflicto de Kraft le siguieron otros conflictos virulentos como los ya mencionados y que fueran protagonizados por un sector de los trabajadores de Subterráneos y por los agrupamientos sociales que reclamaron la potestad en el manejo del plan de empleo a través de cooperativas de trabajo.
Una primera lectura indica el dato incontrastable del conflicto.
El otro dato gravitante sigue siendo la voluntad oficial de no reprimir ni de criminalizarlos. Así es desde la presidencia de Néstor Kirchner hasta el presente.
Pero pareciera que desde algún bunker donde anidan serpientes, promueven la provocación contra esta persistente conducta.
Lo singular de esta etapa radica en que las tensiones que producen las políticas de redistribución del ingreso, son asimiladas y procesadas por el propio gobierno nacional.
Los mayores ejemplos, como ya se dijo, fueron los conflictos con la patronal rural durante el tratamiento de la Resolución 125, la anulación de las AFJP y la consiguiente recuperación estatal en la administración del ahorro de los trabajadores y recientemente, el camino seguido por la Ley de Servicios de Comunicación audiovisual.
El difundido “marco caótico” en verdad es una política de los sectores de poder, desplazados desde el 2003 y que resisten los cambios estructurales que encara el proyecto gobernante. Lo que no quiere decir que el conflicto social ni los bolsones de injusticia y exclusión estén resueltos.
El kirchnerismo, o como se quiera llamar al proyecto transformador, nacional y popular, rompió con la lógica de acumulación y mantenimiento de los partidos tradicionales. Desde ese momento de quiebre en la cultura política dominante, el proyecto transformador no cesó nunca de avanzar y profundizar los cambios.
Para los desmemoriados habrá que recordar que a la política de defensa irrestricta de los derechos humanos, la anulación de las leyes de la impunidad y el rescate histórico de los centros clandestinos de detención durante el terrorismo de estado, le siguió la decisión de Néstor Kirchner de ponerse al frente de los países latinoamericanos que abortaron el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata, en las narices del mismísimo George Bush. Y habrá que recordar que al cambio de la Corte Suprema de Justicia le siguió el corte tajante en la dependencia vergonzante que arrastraba el país con el FMI y la recuperación de cuatro millones de puestos de trabajo.
Pero como el proceso siguió su marcha, la Presidenta Cristina Fernández, haciendo honor a su compromiso de campaña, “el cambio recién comienza”, encaró las transformaciones más importantes de esta etapa, siendo la última de ellas, la extensión de la asignación universal por hijo.
El cambio sucede en medio de un mundo en crisis donde las circunstancias externas no son favorables en sí mismas. Lo serán si hay una política que sepa aprovechar el nuevo horizonte que se abre. Caso contrario, el neoliberalismo más salvaje y financiero volverá a saltar sobre la yugular de nuestro mercado interno.
En definitiva, el proyecto de cambio avanza contra viento y marea por que sigue validando que es hijo de una época, pero en especial, por que se sabe hijo de la crisis del 2001.
Lo que a veces parecieran no querer ver algunos sectores de la oposición, sí lo ven y por eso mismo lo enfrentan, los medios de comunicación que representan los núcleos del poder más concentrado.
En este marco es dónde la mesura en el análisis de los distintos espacios que legítimamente pelean por sus ideas y reivindicaciones, debería ser un presupuesto básico que colabore en evitar que sean como otras veces en la historia, funcionales a los intereses de las clases dominantes.
Un simple seguimiento de las editoriales políticas escritas en los días que pasaron demuestra la similitud, hasta en el estilo periodístico, del mensaje de los medios opositores. Y allí sí es lícito creer que hay una fuente conspirativa en la elaboración de una política que estimula el conflicto para enfrentar a un Gobierno que encabeza la lucha por la redistribución del ingreso y la inclusión social.
La nueva etapa encarada por el Gobierno, siguió profundizando su curso con el proyecto de reforma política, el de la obtención del ADN y el relativo al Banco de Datos Genéticos, el nuevo DNI de los argentinos y el decreto presidencial que restituye el reconocimiento a la actividad laboral de los canillitas, derecho otorgado durante la primera presidencia de Perón.
Es interesante el debate abierto por la posible o la imposible vuelta a la presidencia del PJ de Néstor Kirchner. Encendió la alarma tanto en los campamentos de la derecha pejotista como en cierta progresía que se asusta cuando el peronismo se inclina hacia el centro izquierda del espacio político.
Seguramente la reforma política pondrá las cosas en su lugar a la hora de disputar pacífica y democráticamente las diversas ideas que representan los distintos intereses que anidan en la sociedad.
Es la nuestra una democracia que está viva y pujante como pocas veces antes.
Desde esta perspectiva, causan vergüenza ajena las actitudes de Carrió.
¿Nadie de sus huestes llegó a advertirle que apelar a los gobiernos extranjeros para denunciar violaciones irreparables en el plano nacional fue una práctica legítima y absolutamente necesaria durante la dictadura? ¿Por qué ofender de ese modo la memoria de un pueblo una vez más? Venía de ofender a los hijos de desaparecidos y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en su defensa de la dueña de Clarín. Ahora terminó por ofender a la democracia de los argentinos.
En el pudor de no denunciarla penalmente por semejante agravio contra la memoria popular, los diputados del Frente para la Victoria, Dante Gullo, Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Claudia Bernazza, entre otros, sí presentaron un proyecto de resolución legislativa rechazando y repudiando este nuevo desatino.
La semana empezó y terminó con el escándalo de las pinchaduras telefónicas del gobierno de Mauricio Macri. Quizás sea este el inicio de una espiral de gravedad institucional que lleve al colapso político de la derecha gobernante en la ciudad de los porteños. Todo un botón de muestra de lo que son capaces cuando gobiernan en nombre de sus intereses empresarios y no del pueblo que los vota.
Así como es creíble que en algún lugar se pergeña el discurso del caos y la inseguridad, es de esperar que las fuerzas populares y democráticas, con sus matices y legítimas divergencias, cultiven en tiempo y forma la imprescindible inteligencia de garantizar por cien años más la continuidad de un modelo de país para todos y no sólo para una minoría.
Decía Nicolás Casullo, que para tal propósito es necesario ganar la batalla cultural, organizarse en el territorio y acompañar sin dobleces la profundización del proyecto de país inclusivo.
Por ahí transcurrirá la construcción colectiva del Bicentenario patrio.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 08.11.2011
Quizás pronto se sepa quiénes son y dónde se cuecen estas habas venenosas.
Colaboran en el propósito, ciertas “vanguardias” que al saltar al vacío, vuelven al pecado original del desarraigo, tan funcional a los intereses de los más poderosos.
Si este maridaje prospera, perderán los más débiles, como la reciente historia enseña; ganarán las minorías violentas de distinto signo y los que no quieren que le toquen un centavo de sus jugosas rentas. Esta vez no pasarán. La madurez cívica del pueblo sabe apreciar y defender lo que está en juego en la Argentina.
No es extraño que quienes amenacen al gobierno popular con tomas y cortes, sean los mismos que acompañaron en las rutas y en el Parlamento a los patrones rurales durante el conflicto por la Resolución 125.
Es paradójico. Justo cuando se anunció la asignación universal por hijo, que constituye una medida de impacto social sin precedentes en los últimos cincuenta años, cuando avanza el plan de empleo cooperativo “Argentina trabaja”, cuando se aprobó la ley de comunicación que democratizará la palabra, ¿justo ahora actúan de correo de la patética y enajenada carta a las embajadas de Elisa Carrió?
Sería risueño, sino fuese indignante, volver a escuchar y releer las editoriales violentas de los grandes medios, exaltando unas veces, condenando otras, los desmanes producidos por grupos piqueteros o sindicales, opositores al Gobierno nacional.
Algo anuncia esta rara sensibilidad social y política de los voceros de los monopolios con la ira destemplada de algunos opositores.
El partido mediático cree contar nuevamente con la posibilidad de disponer de cierto anclaje social, propio o ajeno, para enfrentar al Gobierno.
Así ocurrió con el conflicto de los patrones rurales durante al pasado año.
Esta vez volvieron a quedar al desnudo las distintas líneas concurrentes que se manifiestan en la actual coyuntura, en el plano político y en el plano social.
Al conflicto de Kraft le siguieron otros conflictos virulentos como los ya mencionados y que fueran protagonizados por un sector de los trabajadores de Subterráneos y por los agrupamientos sociales que reclamaron la potestad en el manejo del plan de empleo a través de cooperativas de trabajo.
Una primera lectura indica el dato incontrastable del conflicto.
El otro dato gravitante sigue siendo la voluntad oficial de no reprimir ni de criminalizarlos. Así es desde la presidencia de Néstor Kirchner hasta el presente.
Pero pareciera que desde algún bunker donde anidan serpientes, promueven la provocación contra esta persistente conducta.
Lo singular de esta etapa radica en que las tensiones que producen las políticas de redistribución del ingreso, son asimiladas y procesadas por el propio gobierno nacional.
Los mayores ejemplos, como ya se dijo, fueron los conflictos con la patronal rural durante el tratamiento de la Resolución 125, la anulación de las AFJP y la consiguiente recuperación estatal en la administración del ahorro de los trabajadores y recientemente, el camino seguido por la Ley de Servicios de Comunicación audiovisual.
El difundido “marco caótico” en verdad es una política de los sectores de poder, desplazados desde el 2003 y que resisten los cambios estructurales que encara el proyecto gobernante. Lo que no quiere decir que el conflicto social ni los bolsones de injusticia y exclusión estén resueltos.
El kirchnerismo, o como se quiera llamar al proyecto transformador, nacional y popular, rompió con la lógica de acumulación y mantenimiento de los partidos tradicionales. Desde ese momento de quiebre en la cultura política dominante, el proyecto transformador no cesó nunca de avanzar y profundizar los cambios.
Para los desmemoriados habrá que recordar que a la política de defensa irrestricta de los derechos humanos, la anulación de las leyes de la impunidad y el rescate histórico de los centros clandestinos de detención durante el terrorismo de estado, le siguió la decisión de Néstor Kirchner de ponerse al frente de los países latinoamericanos que abortaron el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata, en las narices del mismísimo George Bush. Y habrá que recordar que al cambio de la Corte Suprema de Justicia le siguió el corte tajante en la dependencia vergonzante que arrastraba el país con el FMI y la recuperación de cuatro millones de puestos de trabajo.
Pero como el proceso siguió su marcha, la Presidenta Cristina Fernández, haciendo honor a su compromiso de campaña, “el cambio recién comienza”, encaró las transformaciones más importantes de esta etapa, siendo la última de ellas, la extensión de la asignación universal por hijo.
El cambio sucede en medio de un mundo en crisis donde las circunstancias externas no son favorables en sí mismas. Lo serán si hay una política que sepa aprovechar el nuevo horizonte que se abre. Caso contrario, el neoliberalismo más salvaje y financiero volverá a saltar sobre la yugular de nuestro mercado interno.
En definitiva, el proyecto de cambio avanza contra viento y marea por que sigue validando que es hijo de una época, pero en especial, por que se sabe hijo de la crisis del 2001.
Lo que a veces parecieran no querer ver algunos sectores de la oposición, sí lo ven y por eso mismo lo enfrentan, los medios de comunicación que representan los núcleos del poder más concentrado.
En este marco es dónde la mesura en el análisis de los distintos espacios que legítimamente pelean por sus ideas y reivindicaciones, debería ser un presupuesto básico que colabore en evitar que sean como otras veces en la historia, funcionales a los intereses de las clases dominantes.
Un simple seguimiento de las editoriales políticas escritas en los días que pasaron demuestra la similitud, hasta en el estilo periodístico, del mensaje de los medios opositores. Y allí sí es lícito creer que hay una fuente conspirativa en la elaboración de una política que estimula el conflicto para enfrentar a un Gobierno que encabeza la lucha por la redistribución del ingreso y la inclusión social.
La nueva etapa encarada por el Gobierno, siguió profundizando su curso con el proyecto de reforma política, el de la obtención del ADN y el relativo al Banco de Datos Genéticos, el nuevo DNI de los argentinos y el decreto presidencial que restituye el reconocimiento a la actividad laboral de los canillitas, derecho otorgado durante la primera presidencia de Perón.
Es interesante el debate abierto por la posible o la imposible vuelta a la presidencia del PJ de Néstor Kirchner. Encendió la alarma tanto en los campamentos de la derecha pejotista como en cierta progresía que se asusta cuando el peronismo se inclina hacia el centro izquierda del espacio político.
Seguramente la reforma política pondrá las cosas en su lugar a la hora de disputar pacífica y democráticamente las diversas ideas que representan los distintos intereses que anidan en la sociedad.
Es la nuestra una democracia que está viva y pujante como pocas veces antes.
Desde esta perspectiva, causan vergüenza ajena las actitudes de Carrió.
¿Nadie de sus huestes llegó a advertirle que apelar a los gobiernos extranjeros para denunciar violaciones irreparables en el plano nacional fue una práctica legítima y absolutamente necesaria durante la dictadura? ¿Por qué ofender de ese modo la memoria de un pueblo una vez más? Venía de ofender a los hijos de desaparecidos y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en su defensa de la dueña de Clarín. Ahora terminó por ofender a la democracia de los argentinos.
En el pudor de no denunciarla penalmente por semejante agravio contra la memoria popular, los diputados del Frente para la Victoria, Dante Gullo, Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Claudia Bernazza, entre otros, sí presentaron un proyecto de resolución legislativa rechazando y repudiando este nuevo desatino.
La semana empezó y terminó con el escándalo de las pinchaduras telefónicas del gobierno de Mauricio Macri. Quizás sea este el inicio de una espiral de gravedad institucional que lleve al colapso político de la derecha gobernante en la ciudad de los porteños. Todo un botón de muestra de lo que son capaces cuando gobiernan en nombre de sus intereses empresarios y no del pueblo que los vota.
Así como es creíble que en algún lugar se pergeña el discurso del caos y la inseguridad, es de esperar que las fuerzas populares y democráticas, con sus matices y legítimas divergencias, cultiven en tiempo y forma la imprescindible inteligencia de garantizar por cien años más la continuidad de un modelo de país para todos y no sólo para una minoría.
Decía Nicolás Casullo, que para tal propósito es necesario ganar la batalla cultural, organizarse en el territorio y acompañar sin dobleces la profundización del proyecto de país inclusivo.
Por ahí transcurrirá la construcción colectiva del Bicentenario patrio.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 08.11.2011
sábado, 7 de noviembre de 2009
ENTRE EL CAMBALACHE Y LA FELICIDAD
Los domingos invitan a una reflexión más serena, que nos llene de paz y ayude a cargar las pilas para caminar una nueva semana que empieza a desplegar sus alas.
Lea los otros diarios. Pero no baje la guardia.
Chorrean desesperanza por todos los costados.
Los monopolios mediáticos vuelven a la carga con sus títulos catástrofes. Todo anda mal, según ellos. Anuncian esta vez una plaga de amenazas de caos de tránsito, corte y tomas de edificios, interrupción del subte, etc.
Cubiertos con piel de cordero, dicen sentirse víctimas de un acoso permanente.
¿Hay algún periodista preso o enjuiciado por las barbaridades lanzadas contra los funcionarios del gobierno? No los hay ni los habrá.
La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, impulsó la sanción legislativa para impedir, precisamente, que ningún periodista sea enjuiciado por calumnias e injurias.
¿Algún medio o vocero de los medios lo festejó, lo valoró, lo destacó?
Ninguno.
La Ley de Servicios de Comunicación audiovisual democratizará la palabra de una manera sin antecedentes en toda la región. ¿De qué persecución se quejan esos poderosos medios entonces?
Ya sabíamos que mentían, pero ¿no se les está yendo la mano desde hace un tiempo?
De todos modos, es preocupante que algunos sectores que hicieron una forma de vida con la agitación impopular y prolongada, hoy se abracen con el poder mediático para crear zozobra en una democracia que, con sus dificultades, con sus asignaturas pendientes, sus debilidades, continúa avanzando en un proceso de profundas transformaciones estructurales.
Un ejemplo de la provocación en marcha es que dos días después de anunciar la extensión del derecho a la asignación universal por hijo para todos los pibes de hogares con padres desempleados o con empleo informal, empezaron con la campaña mediática de descubrirles la falla a la medida.
Que cuándo se cobra. Que quién cobra y quiénes no. Que miles de personas se agolpan frente a las oficinas del Anses en todo el país. “Caos total”, titularon.
Igual bombardeo mediático ocurre contra el Plan “Argentina trabaja” que dará empleo a cien mil personas en el conurbano, en una primera etapa.
Y allí salta la liebre.
Son muchas las minorías dispuestas a competir con el Estado, contra las políticas de redistribución del ingreso, contra el peronismo, contra el universo si fuese preciso hacerlo, con tal de tener la batuta de dominio sobre los más pobres.
No es la disputa por el empleo, por que el empleo está asegurado por el Gobierno nacional.
Es la pulseada para manejar el plan de empleo, que es algo muy distinto.
Para lograrlo, disparan a mansalva contra todo lo que huela a intendencia peronista.
El Intendente pasó a ser un enemigo más poderoso que el otrora imperialismo y la otrora oligarquía.
Es como si la envejecida contradicción “Burguesía vs. Proletariado”, pasara a ser para estos sectores en esta etapa “Intendentes vs. Piqueteros antikirchneristas”.
Lo dijimos y lo seguiremos diciendo mil veces: no hay que pisar el palito.
Esta vez la provocación viene del lado de quienes fueron la tropa combatiente de los patrones rurales durante el largo conflicto desatado por la redistribución del ingreso.
La intransigencia que no mostraron ante los dueños del poder, hoy lo muestran contra el gobierno popular de Cristina.
El agrupamiento de Alderete y De Angeli, amenaza la paz de los argentinos.
El gobierno le respondió ayer con el ministro Florencio Randazzo reafirmando la posición de este proyecto gobernante desde el 2003, de no caer en ninguna provocación.
La mordaz ironía de nuestro Discepolín, le hizo decir que en tiempo de los conservadores “el mundo fue y será una porquería”.
Del otro lado, Palito nos deleitó con “la felicidad, jajá jajá”.
Ni una cosa ni la otra. Estamos en medio de un camino donde se avanza hacia el pleno empleo y la justicia social.
Pero más cerca de la felicidad, que del cambalache que hoy ocupa las calles de la paciencia ciudadana.
Lea los otros diarios. Pero no baje la guardia.
Chorrean desesperanza por todos los costados.
Los monopolios mediáticos vuelven a la carga con sus títulos catástrofes. Todo anda mal, según ellos. Anuncian esta vez una plaga de amenazas de caos de tránsito, corte y tomas de edificios, interrupción del subte, etc.
Cubiertos con piel de cordero, dicen sentirse víctimas de un acoso permanente.
¿Hay algún periodista preso o enjuiciado por las barbaridades lanzadas contra los funcionarios del gobierno? No los hay ni los habrá.
La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, impulsó la sanción legislativa para impedir, precisamente, que ningún periodista sea enjuiciado por calumnias e injurias.
¿Algún medio o vocero de los medios lo festejó, lo valoró, lo destacó?
Ninguno.
La Ley de Servicios de Comunicación audiovisual democratizará la palabra de una manera sin antecedentes en toda la región. ¿De qué persecución se quejan esos poderosos medios entonces?
Ya sabíamos que mentían, pero ¿no se les está yendo la mano desde hace un tiempo?
De todos modos, es preocupante que algunos sectores que hicieron una forma de vida con la agitación impopular y prolongada, hoy se abracen con el poder mediático para crear zozobra en una democracia que, con sus dificultades, con sus asignaturas pendientes, sus debilidades, continúa avanzando en un proceso de profundas transformaciones estructurales.
Un ejemplo de la provocación en marcha es que dos días después de anunciar la extensión del derecho a la asignación universal por hijo para todos los pibes de hogares con padres desempleados o con empleo informal, empezaron con la campaña mediática de descubrirles la falla a la medida.
Que cuándo se cobra. Que quién cobra y quiénes no. Que miles de personas se agolpan frente a las oficinas del Anses en todo el país. “Caos total”, titularon.
Igual bombardeo mediático ocurre contra el Plan “Argentina trabaja” que dará empleo a cien mil personas en el conurbano, en una primera etapa.
Y allí salta la liebre.
Son muchas las minorías dispuestas a competir con el Estado, contra las políticas de redistribución del ingreso, contra el peronismo, contra el universo si fuese preciso hacerlo, con tal de tener la batuta de dominio sobre los más pobres.
No es la disputa por el empleo, por que el empleo está asegurado por el Gobierno nacional.
Es la pulseada para manejar el plan de empleo, que es algo muy distinto.
Para lograrlo, disparan a mansalva contra todo lo que huela a intendencia peronista.
El Intendente pasó a ser un enemigo más poderoso que el otrora imperialismo y la otrora oligarquía.
Es como si la envejecida contradicción “Burguesía vs. Proletariado”, pasara a ser para estos sectores en esta etapa “Intendentes vs. Piqueteros antikirchneristas”.
Lo dijimos y lo seguiremos diciendo mil veces: no hay que pisar el palito.
Esta vez la provocación viene del lado de quienes fueron la tropa combatiente de los patrones rurales durante el largo conflicto desatado por la redistribución del ingreso.
La intransigencia que no mostraron ante los dueños del poder, hoy lo muestran contra el gobierno popular de Cristina.
El agrupamiento de Alderete y De Angeli, amenaza la paz de los argentinos.
El gobierno le respondió ayer con el ministro Florencio Randazzo reafirmando la posición de este proyecto gobernante desde el 2003, de no caer en ninguna provocación.
La mordaz ironía de nuestro Discepolín, le hizo decir que en tiempo de los conservadores “el mundo fue y será una porquería”.
Del otro lado, Palito nos deleitó con “la felicidad, jajá jajá”.
Ni una cosa ni la otra. Estamos en medio de un camino donde se avanza hacia el pleno empleo y la justicia social.
Pero más cerca de la felicidad, que del cambalache que hoy ocupa las calles de la paciencia ciudadana.
viernes, 6 de noviembre de 2009
LA REBELDÍA NO VIAJA EN SUBTERRÁNEO
La rebeldía del desarrollo con inclusión social, hoy gobierna el país de los argentinos.
Los pobres, los negros y los pueblos originarios que defiende Cristina, esa chusma, esa patria sublevada, no se acostumbran a la exclusión, al atraso, a la injusticia, a la desmemoria.
Es una rebeldía productiva que transita con mesura los caminos de la paz.
No es la que anida en los subterráneos de la desesperanza.
La desmesura al mango, es la costumbre de las minorías. Siempre lo fue.
Si no le conceden todo lo que exigen, los patrones rurales amenazan con cortar las rutas y desabastecer de nuevo.
Si no le otorgan la papeleta de inscripción gremial, aprietan cortando el paso de los subterráneos, que es el transporte diario de más de un millón de trabajadores, estudiantes y profesionales.
Si no le dan lo que pedían, a cortar la Panamericana que por ahí vienen todos por igual.
Si no le satisfacen el deseo de tener la manija completa del plan de las cooperativas de trabajo, cortan la Avenida 9 de Julio y a otra cosa mariposa.
En todos lados se cuecen habas, dice el viejo refrán.
Pero en los tiempos que corren hay que estar atentos porque en algún lugar se cuecen habas venenosas. En esas cocinas cuentan con personal estable dispuesto a actuar y dirigir el rol que le corresponde a cada uno en cada ocasión.
Los conductores de la fantasía televisada seguirán haciendo de las suyas y actuarán sin ponerse colorados.
No es comprensible que le sirvan de extras, aquellos que también se autoproclaman rebeldes.
Tenga mucho cuidado cuando vuelva a su casa y encienda el televisor.
Si lo encuentran desprevenido y con la guardia baja, se emocionará al escucharlos orando en nombre de los pobres y reclamando al mismo tiempo, mano dura contra ellos.
Como si le dijeran, qué te voy a cobrar. Te alabo por un lado y te mato por el otro.
"Que así no se puede vivir. Que esto es un caos total"
Los mismos conductores televisivos que en épocas del menemismo entretenían la audiencia a pura carcajada burlona, ahora derraman lágrimas por las huestes de pobres que en aquel entonces eran eyectados al desamparo social.
"La culpa de todo la tiene Gobierno", dicen a menudo.
¿Y si fuese cierto? ¿No habría que reconsiderar el rumbo de este proceso?
Por ejemplo, el gobierno podría recibir en audiencia a los ricos y famosos que reclaman pena de muerte y pedirles la receta que proponen, preguntarles qué técnica letal usarían, qué programa especial le dedicarían. Ahí está. Cadena nacional como pide la señora de los almuerzos para que todo el mundo sepa que en este país se acabó la joda. En vivo y en directo, transmitiendo un baile del caño, pero un caño fulminante.
¿O no es eso lo que están pidiendo?
Mientras tanto, la consigna que dispararon a todas las repetidoras es "hay que mostrar caos todo el tiempo, hay que fumigar contra la esperanza, que nadie valore nada que venga del Gobierno, que todo sea culpa de Kirchner"
No hay que creerles nada ni perder la templanza.
Hay democracia. Hay un gobierno convencido en defender los intereses populares. Hay un modelo de país en desarrollo. Hay decisión de profundizarlo, con más trabajo, más inclusión social, más salud, más educación.
Ese es el motivo de la crispación de las minorías. Buscan por todos los medios que el reloj de la historia retroceda al menos treinta años.
Si el gobierno no avanzara en buscar el pleno empleo, estimular la organización popular, la democratización de los medios de comunicación, las jubilaciones dignas, este país no estaría crispado, como acostumbran decir los que aman al pobre cuando está solito arriba del escenario, llorando penas, como dijo Cristina ayer, o brindando un espectáculo televisivo para deleite del señor que mira con un wisky en la mano desde el living de su casa.
Pasa que se cansaron de andar solitos y ahora están juntitos y un poco más organizados.
Nadie debe temer. La vida es bella cuando entramos todos.
Jorge Giles. El Argentino 6/11/09
Los pobres, los negros y los pueblos originarios que defiende Cristina, esa chusma, esa patria sublevada, no se acostumbran a la exclusión, al atraso, a la injusticia, a la desmemoria.
Es una rebeldía productiva que transita con mesura los caminos de la paz.
No es la que anida en los subterráneos de la desesperanza.
La desmesura al mango, es la costumbre de las minorías. Siempre lo fue.
Si no le conceden todo lo que exigen, los patrones rurales amenazan con cortar las rutas y desabastecer de nuevo.
Si no le otorgan la papeleta de inscripción gremial, aprietan cortando el paso de los subterráneos, que es el transporte diario de más de un millón de trabajadores, estudiantes y profesionales.
Si no le dan lo que pedían, a cortar la Panamericana que por ahí vienen todos por igual.
Si no le satisfacen el deseo de tener la manija completa del plan de las cooperativas de trabajo, cortan la Avenida 9 de Julio y a otra cosa mariposa.
En todos lados se cuecen habas, dice el viejo refrán.
Pero en los tiempos que corren hay que estar atentos porque en algún lugar se cuecen habas venenosas. En esas cocinas cuentan con personal estable dispuesto a actuar y dirigir el rol que le corresponde a cada uno en cada ocasión.
Los conductores de la fantasía televisada seguirán haciendo de las suyas y actuarán sin ponerse colorados.
No es comprensible que le sirvan de extras, aquellos que también se autoproclaman rebeldes.
Tenga mucho cuidado cuando vuelva a su casa y encienda el televisor.
Si lo encuentran desprevenido y con la guardia baja, se emocionará al escucharlos orando en nombre de los pobres y reclamando al mismo tiempo, mano dura contra ellos.
Como si le dijeran, qué te voy a cobrar. Te alabo por un lado y te mato por el otro.
"Que así no se puede vivir. Que esto es un caos total"
Los mismos conductores televisivos que en épocas del menemismo entretenían la audiencia a pura carcajada burlona, ahora derraman lágrimas por las huestes de pobres que en aquel entonces eran eyectados al desamparo social.
"La culpa de todo la tiene Gobierno", dicen a menudo.
¿Y si fuese cierto? ¿No habría que reconsiderar el rumbo de este proceso?
Por ejemplo, el gobierno podría recibir en audiencia a los ricos y famosos que reclaman pena de muerte y pedirles la receta que proponen, preguntarles qué técnica letal usarían, qué programa especial le dedicarían. Ahí está. Cadena nacional como pide la señora de los almuerzos para que todo el mundo sepa que en este país se acabó la joda. En vivo y en directo, transmitiendo un baile del caño, pero un caño fulminante.
¿O no es eso lo que están pidiendo?
Mientras tanto, la consigna que dispararon a todas las repetidoras es "hay que mostrar caos todo el tiempo, hay que fumigar contra la esperanza, que nadie valore nada que venga del Gobierno, que todo sea culpa de Kirchner"
No hay que creerles nada ni perder la templanza.
Hay democracia. Hay un gobierno convencido en defender los intereses populares. Hay un modelo de país en desarrollo. Hay decisión de profundizarlo, con más trabajo, más inclusión social, más salud, más educación.
Ese es el motivo de la crispación de las minorías. Buscan por todos los medios que el reloj de la historia retroceda al menos treinta años.
Si el gobierno no avanzara en buscar el pleno empleo, estimular la organización popular, la democratización de los medios de comunicación, las jubilaciones dignas, este país no estaría crispado, como acostumbran decir los que aman al pobre cuando está solito arriba del escenario, llorando penas, como dijo Cristina ayer, o brindando un espectáculo televisivo para deleite del señor que mira con un wisky en la mano desde el living de su casa.
Pasa que se cansaron de andar solitos y ahora están juntitos y un poco más organizados.
Nadie debe temer. La vida es bella cuando entramos todos.
Jorge Giles. El Argentino 6/11/09
jueves, 5 de noviembre de 2009
NO EMPUJEN, QUE HAY LUGAR PARA TODOS
Empujan por derecha y por izquierda, empujan los monopolios mediáticos y los patrones del campo, empujan en el subte, empujan Carrió y Duhalde, De Narváez y Macri, empuja el piquetero que amenaza con “romperle la cabeza a los intendentes”…
¿Qué les pasa a los opositores que siempre están crispados?
¿Qué alternativa superadora proponen a cambio del proyecto que gobierna?
¿Menos trabajo? ¿Menos producción? ¿Menos vigencia irrestricta de los derechos humanos?
Lo sucedido en las últimas horas vuelve a ser un retazo fiel de la etapa histórica que atraviesa la Argentina.
El conflicto social es siempre un tonificante de la democracia. Pero el usufructo del mismo, es su caricatura más cruel e inhumana.
Empecemos por “el campo”.
Los patrones rurales salieron nuevamente a amenazar con paros y desabastecimientos por que, dicen ellos, están “desesperados económicamente”. Y en simultáneo, las cámaras empresarias que agrupan a los fabricantes y comerciantes de maquinaria agrícola, difundieron datos sobre el extraordinario repunte en las ventas y en la producción. O sea. “El campo” sigue mintiendo.
Vamos a otro sector.
La Avenida 9 de Julio fue ocupada y cortada durante dos días por miembros de grupos piqueteros, opositores al gobierno nacional.
Reclamaban ser ellos mismos, quienes detenten el monopolio de distribuir los cupos de nuevos empleos en las cooperativas de trabajo alentadas y financiadas por el gobierno nacional. Algunos pretenden, incluso, manejar la asignación universal por hijo.
El enemigo declarado volvió a ser para ellos, “el clientelismo pejotista de los intendentes del conurbano”.
O sea. ¿La bronca estalló entonces por querer cambiar de clientelismo? ¿En lugar del pejotismo manejando los cupos de empleo, que sea el izquierdismo antiperonista el que lo haga?
Es un ejercicio para esclarecer, nada más. Por que nadie negó que el Plan “Argentina trabaja” sigue su curso. El piquete fue para posicionarse en el manejo del mismo, reemplazando los estados comunales por un buró político.
O sea. Terminan siendo funcionales al objetivo de cierta derecha que estigmatiza a las organizaciones sociales como modo de aislar y condenar la política de redistribución de la riqueza del gobierno nacional.
Si usted contrasta este hecho con la conducta pacífica seguida por el gobierno y con las declaraciones violentas de los opositores y los escribas mayores de Clarín y La Nación, queda claro que algo falló en los cálculos de algunas minorías del poder.
No hubo represión, como reclamaron algunos. Ni muertos. Ni desmadre. Ni lograron criminalizar la protesta.
Y mucho menos, ausencia del Estado a la hora del combate contra el hambre y el desempleo.
Ahora, como hay que disparar contra la esperanza en marcha, el nuevo partido de las telecomunicaciones, montó el escenario mediático para juntar a sus huestes. De derecha a izquierda, ida y vuelta.
Un programa televisivo consumó la imagen de un maridaje reiterado en la historia.
En un mismo lado sentó a un diputado del Pro, otro de la coalición de Carrió y una legisladora “progre” que logró su banca por la lista electoral del kirchnerismo pero luego desertó de la misma. Los tres, en una versión posmoderna de la “Unión democrática”, arremetieron unidos y a los gritos, contra todas las medidas del gobierno de Cristina.
Del otro lado, sentaron a un diputado oficialista y una diputada aliada al gobierno que defendieron con altura el embate opositor.
Cosa vederes, Sancho…
Para identificarnos mejor, la Presidenta inauguró ayer el nuevo DNI de los argentinos. Es otra forma de seguir profundizando la transformación y la redistribución del ingreso. Una manera de materializar en un documento de última tecnología, el derecho a la identidad de un pueblo, el de los pibes recuperados y el del pibe que está naciendo ahora.
Como dicen en el transporte público, no empujen, que en este modelo de país hay lugar para todos.
Jorge Giles. El Argentino. 05.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64697-No-empujen-que-hay-lugar-para-todos.html
¿Qué les pasa a los opositores que siempre están crispados?
¿Qué alternativa superadora proponen a cambio del proyecto que gobierna?
¿Menos trabajo? ¿Menos producción? ¿Menos vigencia irrestricta de los derechos humanos?
Lo sucedido en las últimas horas vuelve a ser un retazo fiel de la etapa histórica que atraviesa la Argentina.
El conflicto social es siempre un tonificante de la democracia. Pero el usufructo del mismo, es su caricatura más cruel e inhumana.
Empecemos por “el campo”.
Los patrones rurales salieron nuevamente a amenazar con paros y desabastecimientos por que, dicen ellos, están “desesperados económicamente”. Y en simultáneo, las cámaras empresarias que agrupan a los fabricantes y comerciantes de maquinaria agrícola, difundieron datos sobre el extraordinario repunte en las ventas y en la producción. O sea. “El campo” sigue mintiendo.
Vamos a otro sector.
La Avenida 9 de Julio fue ocupada y cortada durante dos días por miembros de grupos piqueteros, opositores al gobierno nacional.
Reclamaban ser ellos mismos, quienes detenten el monopolio de distribuir los cupos de nuevos empleos en las cooperativas de trabajo alentadas y financiadas por el gobierno nacional. Algunos pretenden, incluso, manejar la asignación universal por hijo.
El enemigo declarado volvió a ser para ellos, “el clientelismo pejotista de los intendentes del conurbano”.
O sea. ¿La bronca estalló entonces por querer cambiar de clientelismo? ¿En lugar del pejotismo manejando los cupos de empleo, que sea el izquierdismo antiperonista el que lo haga?
Es un ejercicio para esclarecer, nada más. Por que nadie negó que el Plan “Argentina trabaja” sigue su curso. El piquete fue para posicionarse en el manejo del mismo, reemplazando los estados comunales por un buró político.
O sea. Terminan siendo funcionales al objetivo de cierta derecha que estigmatiza a las organizaciones sociales como modo de aislar y condenar la política de redistribución de la riqueza del gobierno nacional.
Si usted contrasta este hecho con la conducta pacífica seguida por el gobierno y con las declaraciones violentas de los opositores y los escribas mayores de Clarín y La Nación, queda claro que algo falló en los cálculos de algunas minorías del poder.
No hubo represión, como reclamaron algunos. Ni muertos. Ni desmadre. Ni lograron criminalizar la protesta.
Y mucho menos, ausencia del Estado a la hora del combate contra el hambre y el desempleo.
Ahora, como hay que disparar contra la esperanza en marcha, el nuevo partido de las telecomunicaciones, montó el escenario mediático para juntar a sus huestes. De derecha a izquierda, ida y vuelta.
Un programa televisivo consumó la imagen de un maridaje reiterado en la historia.
En un mismo lado sentó a un diputado del Pro, otro de la coalición de Carrió y una legisladora “progre” que logró su banca por la lista electoral del kirchnerismo pero luego desertó de la misma. Los tres, en una versión posmoderna de la “Unión democrática”, arremetieron unidos y a los gritos, contra todas las medidas del gobierno de Cristina.
Del otro lado, sentaron a un diputado oficialista y una diputada aliada al gobierno que defendieron con altura el embate opositor.
Cosa vederes, Sancho…
Para identificarnos mejor, la Presidenta inauguró ayer el nuevo DNI de los argentinos. Es otra forma de seguir profundizando la transformación y la redistribución del ingreso. Una manera de materializar en un documento de última tecnología, el derecho a la identidad de un pueblo, el de los pibes recuperados y el del pibe que está naciendo ahora.
Como dicen en el transporte público, no empujen, que en este modelo de país hay lugar para todos.
Jorge Giles. El Argentino. 05.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64697-No-empujen-que-hay-lugar-para-todos.html
miércoles, 4 de noviembre de 2009
MARTÍN, EL HIJO DE GUILLERMO Y MARCELA
Desde ayer suman 98 los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo.
98 mujeres y hombres restituidos en su verdadera identidad, y en libertad de elegir qué hacer con sus vidas.
Ese muchacho jovial que ayer se abrazó con sus hermanos, sus tíos y familiares venidos del Chaco para recibirlo, se llama Martín, el cuarto hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Esther Molfino, secuestrados en Buenos Aires el 17 de octubre de 1979 y desaparecidos desde entonces.
Dicen que los milagros acontecen de vez en cuando, pero acontecen. No vienen por que sí, ni caen desde el cielo sin que nadie los llame.
Los milagros son la obra más perfecta de la voluntad humana. Así ocurrió con Martín.
Las tragedias tampoco suceden sólo por designio de la fatalidad. También suceden por la mediación del hombre sobre la tierra y sus semejantes. Así fue con Guillermo y Marcela.
El día que Martín encontró su partida de nacimiento y creyó leer borrosamente que su lugar de alumbramiento era Campo de Mayo, juntó y procesó todos los gestos, todos los rastros, todos los huecos, que la sensibilidad y la memoria genética le habían puesto más de una vez en su camino durante los años de su joven vida.
En otro lado, mientras tanto, las Abuelas recibían denuncias alertando sobre la posibilidad que ese joven fuese hijo de desaparecidos.
Martín tomó la decisión, averiguó adónde ir y sin dudar concurrió a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para contar sus asuntos.
Allí se abrió un legajo el 13 de diciembre de 2007 y se dispusieron los primeros análisis de ADN.
Esa vez no esclarecieron nada, en razón que no había muestras genéticas de la familia real.
Es que nadie sabía que Marcela estaba embarazada cuando fue secuestrada.
Buscaban a Guillermo y a Marcela, solamente.
Hasta que el 21 de agosto de este año se presentó ante la Secretaría de Derechos Humanos una mujer que dijo ser sobreviviente de ese lugar de exterminio que fue Campo de Mayo durante el terrorismo de estado. Declaró que estuvo junto a Marcela y que ésta tuvo un niño, nacido en cautiverio, confirmando un testimonio anterior.
Entonces, la CONADI ordenó cruzar los datos genéticos de Martín y del grupo familiar Amarilla Molfino.
Las pruebas de ADN son algo así como la versión bioquímica de la verdad. Y cantaron la justa.
El 17 de octubre, Día de la Lealtad, Guillermo y Marcela habrían despertado cantando bajito, entre murmullos casi, la marcha peronista, con los dedos en ve, recordando a sus compañeros, abrazando a sus hijos.
Horas después la dictadura los desapareció.
El 13 de diciembre de 1976 sucedió en el Chaco, la llamada Masacre de Margarita Belén, en la que fueron fusilados por las fuerzas represivas, 22 militantes de la Juventud Peronista, esa JP de la que Guillermo Amarilla fuera el Secretario General en su región. El mismo día, pero del 2007, Martín empezaba a recorrer el último tramo de la búsqueda de su identidad.
Dicen los jóvenes que con anterioridad fueron restituidos, que el reencuentro pone el derecho de la vida en su justo lugar. La identifica. Le da justicia. Le dice "presente" a la dolorosa búsqueda de tantos familiares. Rompe todos los silencios cómplices. Suplanta la mentira y el ocultamiento con la luz y la verdad.
Les permite a los recuperados, ser lo que son y no lo que quisieron los apropiadores. Saber que no fueron abandonados por sus padres sino apropiados por sus captores.
Sólo el amor, la verdad y la identidad personal permiten construir el futuro de una sociedad.
Y permite que el Estado ayude a reparar los crímenes que en su propio nombre los genocidas cometieron.
Esta es la Argentina que se reconstruye con memoria, verdad y justicia.
La que paga las deudas históricas, como dijo la Presidenta de la Nación, antes de un encuentro donde la vida hizo más luminosa la noche en la Casa Rosada.
Lo contrario, es simple y llanamente, la continuidad de la dictadura por otros medios.
Todos saben que es así. También Elisa Carrió.
Jorge Giles. El Argentino. 04.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64557-Martin-el-hijo-de-Guillermo-y-Marcela.html
martes, 3 de noviembre de 2009
DE LA TRAGEDIA A LA ESPERANZA COLECTIVA
La tragedia sufrida por el ex jugador de fútbol, Fernando Cáceres, nos duele y conmueve a todos, mereciendo la solidaridad con la víctima y el repudio generalizado contra la delincuencia.
Pero el abuso mediático de este nuevo drama y el reiterado repicar de las voces de la falanges que vuelven a la carga con las consignas de la mano dura y la pena de muerte, sinceramente provocan repugnancia y estupor.
Las estadísticas más veraces indican que la Argentina es uno de los países más seguros de la región. No hay un incremento de la inseguridad, como determinados medios desinformativos pretenden instalar, usando inescrupulosamente cada crimen cometido, para crear zozobra en la población.
El último Índice de Seguridad de América Latina elaborado por Latin Business Chronicle durante el 2009, basado en datos oficiales y privados, estudió la incidencia de la recesión económica mundial en la situación de seguridad hemisférica y concluye que Argentina se ubica entre los cinco países más seguros de América.
El debate es otro y hay que sincerarlo.
Que levante la mano el que pretenda la opción de ofrecer más muerte a la muerte.
Que lo hagamos también quienes pensamos que la mejor política social es la mejor política de seguridad.
Esas siguen siendo las dos opciones que atraviesan la sociedad en los momentos dramáticos.
Desde ya que la historia demuestra que los argentinos, en su inmensa mayoría, apuestan por la vida y desde esa base, apoyan las políticas de inclusión social para construir una sociedad más igualitaria, donde la esperanza sea parte del territorio cotidiano y el horizonte posible para todos.
El ejemplo contundente son los familiares de las 30 mil personas desaparecidas durante el genocidio de la dictadura. Con todo el horror que ocasionaron los dictadores, no hay ningún caso de justicia por mano propia. Ni las Madres ni las Abuelas de Plaza de Mayo exigieron jamás la pena de muerte para los asesinos de sus hijos.
En esa fuente de amor debemos inspirarnos, desoyendo la cadena de odios que una minoría aprovecha a repetir en circunstancias dolorosas como ésta.
La justicia más implacable es la que juzga, castiga y repara cuanto sea posible hacerlo, no la que convierte a los miembros de una sociedad en lobos cazadores de lobos.
La asignación universal por hijo dispuesta por la Presidenta de la Nación, la recuperación de millones de puestos de trabajo y el plan de creación de miles de cooperativas que darán empleo a cien mil personas del conurbano en una primera etapa, están cimentando el andamiaje de una nueva sociedad inclusiva.
Insistimos en la necesidad de ejercitar una pedagogía que revierta el bombardeo de desesperanza, desconfianza, de pesimismo, de tristeza patológica, que desde sectores muy poderosos han lanzado desde hace tiempo contra las medidas del gobierno nacional.
Lamentablemente y como otras veces en la historia, le hacen el coro ciertas voces de la progresía opositora, los partidos de centro derecha y la intemperancia del clientelismo radicalizado.
Sin ningún pudor, ayer cortaron la Av. 9 de Julio, transitada por millones de laburantes, profesionales, comerciantes, taxistas, motociclistas.
El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue contundente a la hora de calificarlos como un nuevo stalinismo clientelar que pretende reemplazar el rol intransferible del Estado en la implementación de los planes de seguridad social y de pleno empleo.
Nada les viene bien a esa oposición; cortada por la misma tijera, diría una vecina.
Que cinco millones de chicos empiecen a gozar del derecho a una asignatura universal les importa un comino, a los monopolios mediáticos y a esa oposición destructiva.
Que el salario haya aumentado casi un 13 %, que el índice de actividad económica registrara en septiembre un incremento del 3,2 %, que las fábricas de maquinaria agrícola trabajen horas extra por las optimas perspectivas de mayor producción, son para ellos, apenas susurros en la oscuridad.
Jorge Giles. El Argentino. 03.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64397-De-la-tragedia-a-la-esperanza-colectiva.html
Pero el abuso mediático de este nuevo drama y el reiterado repicar de las voces de la falanges que vuelven a la carga con las consignas de la mano dura y la pena de muerte, sinceramente provocan repugnancia y estupor.
Las estadísticas más veraces indican que la Argentina es uno de los países más seguros de la región. No hay un incremento de la inseguridad, como determinados medios desinformativos pretenden instalar, usando inescrupulosamente cada crimen cometido, para crear zozobra en la población.
El último Índice de Seguridad de América Latina elaborado por Latin Business Chronicle durante el 2009, basado en datos oficiales y privados, estudió la incidencia de la recesión económica mundial en la situación de seguridad hemisférica y concluye que Argentina se ubica entre los cinco países más seguros de América.
El debate es otro y hay que sincerarlo.
Que levante la mano el que pretenda la opción de ofrecer más muerte a la muerte.
Que lo hagamos también quienes pensamos que la mejor política social es la mejor política de seguridad.
Esas siguen siendo las dos opciones que atraviesan la sociedad en los momentos dramáticos.
Desde ya que la historia demuestra que los argentinos, en su inmensa mayoría, apuestan por la vida y desde esa base, apoyan las políticas de inclusión social para construir una sociedad más igualitaria, donde la esperanza sea parte del territorio cotidiano y el horizonte posible para todos.
El ejemplo contundente son los familiares de las 30 mil personas desaparecidas durante el genocidio de la dictadura. Con todo el horror que ocasionaron los dictadores, no hay ningún caso de justicia por mano propia. Ni las Madres ni las Abuelas de Plaza de Mayo exigieron jamás la pena de muerte para los asesinos de sus hijos.
En esa fuente de amor debemos inspirarnos, desoyendo la cadena de odios que una minoría aprovecha a repetir en circunstancias dolorosas como ésta.
La justicia más implacable es la que juzga, castiga y repara cuanto sea posible hacerlo, no la que convierte a los miembros de una sociedad en lobos cazadores de lobos.
La asignación universal por hijo dispuesta por la Presidenta de la Nación, la recuperación de millones de puestos de trabajo y el plan de creación de miles de cooperativas que darán empleo a cien mil personas del conurbano en una primera etapa, están cimentando el andamiaje de una nueva sociedad inclusiva.
Insistimos en la necesidad de ejercitar una pedagogía que revierta el bombardeo de desesperanza, desconfianza, de pesimismo, de tristeza patológica, que desde sectores muy poderosos han lanzado desde hace tiempo contra las medidas del gobierno nacional.
Lamentablemente y como otras veces en la historia, le hacen el coro ciertas voces de la progresía opositora, los partidos de centro derecha y la intemperancia del clientelismo radicalizado.
Sin ningún pudor, ayer cortaron la Av. 9 de Julio, transitada por millones de laburantes, profesionales, comerciantes, taxistas, motociclistas.
El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue contundente a la hora de calificarlos como un nuevo stalinismo clientelar que pretende reemplazar el rol intransferible del Estado en la implementación de los planes de seguridad social y de pleno empleo.
Nada les viene bien a esa oposición; cortada por la misma tijera, diría una vecina.
Que cinco millones de chicos empiecen a gozar del derecho a una asignatura universal les importa un comino, a los monopolios mediáticos y a esa oposición destructiva.
Que el salario haya aumentado casi un 13 %, que el índice de actividad económica registrara en septiembre un incremento del 3,2 %, que las fábricas de maquinaria agrícola trabajen horas extra por las optimas perspectivas de mayor producción, son para ellos, apenas susurros en la oscuridad.
Jorge Giles. El Argentino. 03.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64397-De-la-tragedia-a-la-esperanza-colectiva.html
lunes, 2 de noviembre de 2009
¿A QUÉ LE TEMEN LOS OPOSITORES?
Se ha dicho, con rigor académico y olfato popular, que el neoliberalismo dominante durante los años del terror y el menemato, buscaba su consolidación en base a tres propósitos fundamentales: la fragmentación cultural, la exclusión social y la pérdida de soberanía.
1. Fragmentación. Se trató de un intenso bombardeo mediático contra la unidad cultural y política más profunda de los sectores populares. Fue la época donde reinaban las ideas que exaltaban, por ejemplo, el municipalismo, lo local sobre lo provincial y lo provincial sobre lo nacional. Eslabones todos sometidos a su vez a una suerte de gobierno universal, que unas veces se llamaba Banco Mundial, otras FMI o Consenso de Washington.
Es aquí donde deberíamos encontrar los antecedentes que explican la razón que haya 700 partidos políticos, chocándose como autitos de parque de diversiones a la hora de elaborar un discurso, pero perfectamente separados al cobrar los 10 millones de pesos que les correspondían por el sistema electoral vigente. El neoliberalismo alentó esta fragmentación hasta el paroxismo. Había que eliminar la idea de Nación, la idea de Pueblo, y por tanto, junto al vaciamiento de los partidos populares había que alentar la multiplicación sin límites de pequeños aparatos partidarios que hablaran en nombre de una sociedad incrédula y también fragmentada.
2. Exclusión. Hagamos el ejercicio de superponer una fotografía de la sociedad de los noventa con otra de la Argentina del primer centenario. Son muchas las similitudes. Un país donde siempre habría muchos pobres (lo dijo Menem alguna vez) y donde los ricos serían los privilegiados y dueños de un destino que en verdad, no nos pertenecía. Miles de trabajadores, profesionales, estudiantes y pequeños empresarios y comerciantes eran arrojados a las calles del olvido mientras, se cerraban empresas, se aniquilaban puestos de trabajo, como si la exclusión estuviera en la naturaleza de las cosas.
3. La desnacionalización. La implosión del edificio Warnes fue la dolorosa metáfora de la perdida de soberanía de prácticamente todos los recursos que pertenecían al capital social, es decir al Estado. Nos quedamos sin trenes, sin barcos, sin línea aérea de bandera, sin petróleo, sin recursos naturales, sin jubilaciones. De allí venimos. Si lo olvidamos, volverán los ladrones de caminos a tendernos una emboscada.
La entrega fue posible por que el divisionismo popular fue inversamente proporcional a la unidad monolítica de los intereses monopólicos y poderosos.
En este marco conceptual, la reforma política que el Gobierno nacional impulsa, busca reagrupar las fuerzas políticas en torno a las distintas ideas y proyectos diferentes de país que proliferan en el seno de la sociedad, de derecha a izquierda y viceversa.
Es poco serio sostener que hay 700 proyectos. Tampoco se trata de dictaminar a priori cuántos serán. Pero sí de darles un cauce institucional razonable, creíble y representativo de las demandas de la sociedad. No de las apetencias de los mercantilistas de la política.
La tendencia a la inclusión social es claramente comprobable con sólo observar que, con viento de cola o con crisis mundial en contra, las políticas oficiales fueron destinadas, con la Presidencia de Néstor Kirchner y la de Cristina después, a recuperar millones de puestos de empleo y a otorgar en estos días la asignación universal por hijo. Para todos los trabajadores, ocupados y desocupados, registrados y no registrados.
Igual valor tiene el camino ascendente hacia la recuperación de los espacios de soberanía, como el ahorro de los trabajadores, Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, AYSA, entre otros.
No tema la oposición, si los anima la unidad del pueblo y no su fragmentación; la inclusión social y no la exclusión; la recuperación en ascenso de lo que nos robaron en la larga noche del neoliberalismo y no la entrega.
Todo lo demás, como dijera un filósofo norteño, es pura cháchara.
Jorge Giles. El Argentino. 02.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64245-A-que-le-temen-los-opositores.html
1. Fragmentación. Se trató de un intenso bombardeo mediático contra la unidad cultural y política más profunda de los sectores populares. Fue la época donde reinaban las ideas que exaltaban, por ejemplo, el municipalismo, lo local sobre lo provincial y lo provincial sobre lo nacional. Eslabones todos sometidos a su vez a una suerte de gobierno universal, que unas veces se llamaba Banco Mundial, otras FMI o Consenso de Washington.
Es aquí donde deberíamos encontrar los antecedentes que explican la razón que haya 700 partidos políticos, chocándose como autitos de parque de diversiones a la hora de elaborar un discurso, pero perfectamente separados al cobrar los 10 millones de pesos que les correspondían por el sistema electoral vigente. El neoliberalismo alentó esta fragmentación hasta el paroxismo. Había que eliminar la idea de Nación, la idea de Pueblo, y por tanto, junto al vaciamiento de los partidos populares había que alentar la multiplicación sin límites de pequeños aparatos partidarios que hablaran en nombre de una sociedad incrédula y también fragmentada.
2. Exclusión. Hagamos el ejercicio de superponer una fotografía de la sociedad de los noventa con otra de la Argentina del primer centenario. Son muchas las similitudes. Un país donde siempre habría muchos pobres (lo dijo Menem alguna vez) y donde los ricos serían los privilegiados y dueños de un destino que en verdad, no nos pertenecía. Miles de trabajadores, profesionales, estudiantes y pequeños empresarios y comerciantes eran arrojados a las calles del olvido mientras, se cerraban empresas, se aniquilaban puestos de trabajo, como si la exclusión estuviera en la naturaleza de las cosas.
3. La desnacionalización. La implosión del edificio Warnes fue la dolorosa metáfora de la perdida de soberanía de prácticamente todos los recursos que pertenecían al capital social, es decir al Estado. Nos quedamos sin trenes, sin barcos, sin línea aérea de bandera, sin petróleo, sin recursos naturales, sin jubilaciones. De allí venimos. Si lo olvidamos, volverán los ladrones de caminos a tendernos una emboscada.
La entrega fue posible por que el divisionismo popular fue inversamente proporcional a la unidad monolítica de los intereses monopólicos y poderosos.
En este marco conceptual, la reforma política que el Gobierno nacional impulsa, busca reagrupar las fuerzas políticas en torno a las distintas ideas y proyectos diferentes de país que proliferan en el seno de la sociedad, de derecha a izquierda y viceversa.
Es poco serio sostener que hay 700 proyectos. Tampoco se trata de dictaminar a priori cuántos serán. Pero sí de darles un cauce institucional razonable, creíble y representativo de las demandas de la sociedad. No de las apetencias de los mercantilistas de la política.
La tendencia a la inclusión social es claramente comprobable con sólo observar que, con viento de cola o con crisis mundial en contra, las políticas oficiales fueron destinadas, con la Presidencia de Néstor Kirchner y la de Cristina después, a recuperar millones de puestos de empleo y a otorgar en estos días la asignación universal por hijo. Para todos los trabajadores, ocupados y desocupados, registrados y no registrados.
Igual valor tiene el camino ascendente hacia la recuperación de los espacios de soberanía, como el ahorro de los trabajadores, Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, AYSA, entre otros.
No tema la oposición, si los anima la unidad del pueblo y no su fragmentación; la inclusión social y no la exclusión; la recuperación en ascenso de lo que nos robaron en la larga noche del neoliberalismo y no la entrega.
Todo lo demás, como dijera un filósofo norteño, es pura cháchara.
Jorge Giles. El Argentino. 02.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64245-A-que-le-temen-los-opositores.html
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