Fue un fin de semana distinto, luminoso de goles, con victorias y derrotas en vivo y en directo.
Lo que parecía imposible, apareció de pronto en el living familiar.
La pantalla del canal público era más nítida, como si nosotros estuviéramos jugando adentro de la cancha.
“Pasamela”, le gritaban a Palermo desde el comedor de una humilde casa.
Es asunto de la cultura popular hablar de fútbol. Una cultura que vuelve a conmoverse con jugadas a cielo abierto, sin codificados, en el patio bajo las parras, en el departamento de un ambiente, en la vivienda a medio construir.
Conmueven más los goles que antes, por que corren desde abajo, ganan el área, tocan para aquí y para allá, esquivan las patadas de los titulares que sangran por la herida y convierten un gol con el último aliento que quedaba, saltando de la silla o la mecedora de la abuela ausente.
Fue un fin de semana para la memoria.
¿Se acordarán los que estuvieron presos de la dictadura?
Falsear la historia no es mentir, necesariamente, sino contarla por parcelas divorciadas entre sí.
Y dicen que los torturados por los genocidas, temblaban de emoción cuando sabían de un gol de la Selección.
Entristece el relato de los presos de Coronda.
Poco antes del mundial del 78 los carceleros hicieron instalar en la cárcel un par de altoparlantes por el que, dijeron, iban a poder escuchar todos los partidos de la Selección.
El corazón del hincha, sin olvidarse de sus circunstancias, voló muy alto, cuando escuchó desde la radio “llueven los papelitos en las tribunas, entra a la cancha el equipo argentino…”
Y a renglón seguido, el parlante se cortó. Nadie dijo nada. Nadie podía decir nada.
El silencio que siguió después, dolió en el alma, en la honda vergüenza, en el pibe del potrero humillado en cada celda de los dictadores.
Hería esa crueldad en las invisibles tribunas de los prisioneros, en el grito amordazado del que quedó callado con su enorme soledad.
No estaba en juego la conciencia inconmovible del que se sabe entero. Nada de eso.
Sólo se trataba de la pasión. Indescifrable como es el amor.
Pero además, era la Selección. Y allí jugamos todos. Siempre fue así.
Sabían discernir una pasión popular de los asesinos.
Cuán diferente fue la posición del diario Clarín que en su editorial del 26 de junio de 1978, obtenido el campeonato, instaba a “dar vuelta el guante, de hacer borrón y cuenta nueva” agregando que “Este deporte tiene la ventaja de concentrar la atención mundial, permitiendo borrar a la vez imágenes falaces que se propalan sobre nuestro país en el exterior y las propias sensaciones interiorizadas de quietismo o incapacidad. La Argentina quiere dejar definitivamente atrás la inercia, el dolor y el desgarramiento”
Lo debería haber mencionado Norma Morandini, en su nota de ayer, justamente en ese diario.
Para no disociar en democracia lo que no se hizo en dictadura. Ni reanimar otra teoría de los dos demonios, ni pretender “moralizar” desde ese monopolio, lo más sublime que anida en la memoria colectiva.
La defensa de los derechos humanos pertenece a la historia viva de este país.
A las multitudes por las que lucharon los asesinados y desaparecidos, los prisioneros y los perseguidos.
Cada cual vive y procesa sus dolores como puede. Y habrá que ser respetuoso del dolor ajeno como si fuese el propio. Pero nos parece impertinente, como mínimo, juzgar con letras de moldes las palabras de la Presidenta cuando anunció en cadena que ya no habría secuestros de ningún tipo, apañados desde el Estado o desde los monopolios de los poderosos.
Es para celebrar que en esta sociedad que está cambiando, alguien proclame la reparación de los sueños colectivos, junte los pedacitos rotos como dijo Juan Gelman, remiende el alma rota de este pueblo, vuelva a juntar el país que fuimos con el que fue, será.
Y si quien lo ayude a hacer y a reclamarlo, es la propia Presidenta de la Nación, es para festejarlo. Como si fuera un modesto gol de la historia nacional y popular contra el olvido impune de los miserables.
Jorge Giles. El Argentino. 24.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54985-Para-gritar-los-goles-liberados.html
lunes, 24 de agosto de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
HABÍA UNA VEZ UN PAÍS QUE FUE MUY FELÍZ
Había una vez un país que fue feliz, pero muy feliz. Con el humo de sus chimeneas fabriles y sus altos hornos, con sus escuelas para un nuevo tiempo, con Campeonatos de fútbol para todos, con vacaciones para los niños y para los abuelos, con sus trenes y su flota mercante y sus aviones llevando la bandera nacional a todo el mundo.
Había una vez un país donde primero secuestraron a sus mejores hombres y mujeres, a sus ancianos y sus niños, a sus obreros y profesionales, a sus deportistas y sus artistas. Había una vez un país desgarrado y rematado por los rapaces del neoliberalismo, por los menemistas de guante blanco, por los poderosos y obscenos de paladar negro que no se conformaron con privatizar los teléfonos y las comunicaciones y la aerolínea y las jubilaciones.
Había una vez un país donde impusieron a sus ciudadanos quedarse sin alegrías, sin potreros, sin soberanía, sin unidad latinoamericana, sin el derecho siquiera a ver a su equipo jugando el clásico del domingo.
En esa Argentina desigual de la que hablamos, la historia la escribieron los que ganaron.
Contra el pueblo, siempre. A su favor, jamás.
Para poder reinar a su antojo, dividieron a destajo todo intento de ponerle un solo nombre al horror. Un solo principio y la misma consecuencia. Esa madriguera donde puso sus huevos el terror de los impunes, era presentada como nidos diversos y hasta enfrentados.
Segmentaron el relato de la historia como si fuera una pizza.
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Es lo que hicieron desde el poder y lo replicaron, lamentablemente, los que presumen de progresía en un minuto de fama mediática.
Pero ahora hay un país donde una Presidenta, junta lo disperso en esa pasión de multitudes que es el fútbol y dice que le secuestraron los goles a este pueblo, junto a las ideas, a las imágenes, a las personas.
No esta cambiando la historia. La esta volviendo a su curso natural. Está señalando esa madriguera común donde se cometieron y encubrieron los peores crímenes contra el pueblo. Esta asociando la desaparición de 30.000 compatriotas con el secuestro dominguero del gol que el pueblo no pudo ver por no pagar el cable codificado.
Lejos de ser una falaz comparación y cuantas cosas quieran agregar los detractores, Cristina esta asociando por partida doble, la matriz criminal que se llevo a las personas con los mismos que se llevaron los goles a mejor postor y a otra parte.
Pero además esta rompiendo el cerco que le tendió la impunidad a la violación de los derechos humanos de quienes dejaron en el camino jirones de su vida, como lo hizo Evita hace medio siglo.
Son muchos los que soñaban con el día en que la memoria, la verdad y la justicia, se asocien y expresen con la imagen de Rodolfo y Paco gritando los goles de su equipo en lo alto de una tribuna de fútbol. Es lo que hay que juntar y armonizar en la memoria colectiva y el corazón del pueblo.
No hay compartimentos estancos entre un amor apasionado y la defensa inagotable de una causa nacional.
No la hay tampoco entre una pasión de multitudes atrapada antes de salir a la cancha y una piba y un pibe, reprimidos por cultivar la solidaridad y el compromiso con su pueblo.
Los que titularon la tapa de sus diarios cantando loas a los genocidas son los mismos que décadas después pudieron secuestrar los goles.
Esa es la lógica. Esa es la verdad. Ese es el razonamiento que habrá que hacer en este día que nos emocionamos viendo el fútbol gratis por las pantallas de la televisión pública.
Pero está claro que no hay un mínimo gesto de grandeza en los opositores. Como si no fuera suficiente para festejar que, por fin, el Estado se ocupa de defender el trabajo y el bolsillo de los que menos tienen y además, se ocupa y preocupa por defender la alegría.
Ponga la tele cuando quiera. No pague nada más que la energía.
Allí está Boca en la cancha, y River y Racing y el Diablo rojo y los Pinchas y el Lobo.
Este país tiene el derecho de soñar con el país que fue. Y se empieza con algo.
Jorge Giles. El Argentino. 23.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54911-Habia-una-vez-un-pais-que-fue-muy-feliz.html
Había una vez un país donde primero secuestraron a sus mejores hombres y mujeres, a sus ancianos y sus niños, a sus obreros y profesionales, a sus deportistas y sus artistas. Había una vez un país desgarrado y rematado por los rapaces del neoliberalismo, por los menemistas de guante blanco, por los poderosos y obscenos de paladar negro que no se conformaron con privatizar los teléfonos y las comunicaciones y la aerolínea y las jubilaciones.
Había una vez un país donde impusieron a sus ciudadanos quedarse sin alegrías, sin potreros, sin soberanía, sin unidad latinoamericana, sin el derecho siquiera a ver a su equipo jugando el clásico del domingo.
En esa Argentina desigual de la que hablamos, la historia la escribieron los que ganaron.
Contra el pueblo, siempre. A su favor, jamás.
Para poder reinar a su antojo, dividieron a destajo todo intento de ponerle un solo nombre al horror. Un solo principio y la misma consecuencia. Esa madriguera donde puso sus huevos el terror de los impunes, era presentada como nidos diversos y hasta enfrentados.
Segmentaron el relato de la historia como si fuera una pizza.
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Es lo que hicieron desde el poder y lo replicaron, lamentablemente, los que presumen de progresía en un minuto de fama mediática.
Pero ahora hay un país donde una Presidenta, junta lo disperso en esa pasión de multitudes que es el fútbol y dice que le secuestraron los goles a este pueblo, junto a las ideas, a las imágenes, a las personas.
No esta cambiando la historia. La esta volviendo a su curso natural. Está señalando esa madriguera común donde se cometieron y encubrieron los peores crímenes contra el pueblo. Esta asociando la desaparición de 30.000 compatriotas con el secuestro dominguero del gol que el pueblo no pudo ver por no pagar el cable codificado.
Lejos de ser una falaz comparación y cuantas cosas quieran agregar los detractores, Cristina esta asociando por partida doble, la matriz criminal que se llevo a las personas con los mismos que se llevaron los goles a mejor postor y a otra parte.
Pero además esta rompiendo el cerco que le tendió la impunidad a la violación de los derechos humanos de quienes dejaron en el camino jirones de su vida, como lo hizo Evita hace medio siglo.
Son muchos los que soñaban con el día en que la memoria, la verdad y la justicia, se asocien y expresen con la imagen de Rodolfo y Paco gritando los goles de su equipo en lo alto de una tribuna de fútbol. Es lo que hay que juntar y armonizar en la memoria colectiva y el corazón del pueblo.
No hay compartimentos estancos entre un amor apasionado y la defensa inagotable de una causa nacional.
No la hay tampoco entre una pasión de multitudes atrapada antes de salir a la cancha y una piba y un pibe, reprimidos por cultivar la solidaridad y el compromiso con su pueblo.
Los que titularon la tapa de sus diarios cantando loas a los genocidas son los mismos que décadas después pudieron secuestrar los goles.
Esa es la lógica. Esa es la verdad. Ese es el razonamiento que habrá que hacer en este día que nos emocionamos viendo el fútbol gratis por las pantallas de la televisión pública.
Pero está claro que no hay un mínimo gesto de grandeza en los opositores. Como si no fuera suficiente para festejar que, por fin, el Estado se ocupa de defender el trabajo y el bolsillo de los que menos tienen y además, se ocupa y preocupa por defender la alegría.
Ponga la tele cuando quiera. No pague nada más que la energía.
Allí está Boca en la cancha, y River y Racing y el Diablo rojo y los Pinchas y el Lobo.
Este país tiene el derecho de soñar con el país que fue. Y se empieza con algo.
Jorge Giles. El Argentino. 23.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54911-Habia-una-vez-un-pais-que-fue-muy-feliz.html
Entre el ocaso de un monopolio y el fútbol para todos
A medida que avanza el calendario, se reafirma una tendencia política innegable: los opositores se dispersan y el oficialismo unifica personería, en el despliegue de nuevas iniciativas.
Resulta extraño observar a los que se autoproclamaron vencedores por una noche, colisionando cada día con sus propias torpezas, sin poder definir un camino que los lleve a constituirse en alternativa superadora, si es que las hay, del modelo de país gobernante.
¿Dónde están los “patos rengos” en esta historia?
En el Gobierno y en sus bloques parlamentarios, pareciera que no.
Algunos profetizan que será diciembre, con el recambio de ambas Cámaras legislativas, el mes de la inflexión entre esta etapa y la próxima. Y que a partir de esa fecha, desfilarán desaliñados o disciplinados, los patos hoy ausentes.
Sin negar tal posibilidad, se descartaría como certeza en tanto la política no es el juego antojadizo de las matemáticas.
La cantidad se luce o se desluce de acuerdo a su unidad de concepción y de acción, a su creatividad e inventiva, a su frescura puntual en la hora de la cita con las demandas de las mayorías.
Es de tal complejidad el arte de la política que una intuición a tiempo, puede tener más fuerza que un vendaval cayendo sobre la cofradía de las almas desprevenidas.
Sucede además que las expresiones de la oposición, viajan en veleros distintos. Y lo que es peor, en cada uno de ellos, a su vez, se suceden los motines de su propia tripulación.
El culebrón de Carrió contra Stolbizer y Cobos, y viceversa, compite en audiencia con el de Felipe Solá contra sus socios y el de estos entre sí. Todos contra todos.
La política, ni lerda ni perezosa, pasa a cobrarles factura y se empieza a tragar uno a uno a los autodenominados “presidenciales”.
El caso Reutemann- Roxana Latorre es un ejemplo. Surge fácil la duda sobre las dotes del ex piloto como conductor, cuando no es capaz de poner siquiera en orden un bloque legislativo de dos personas.
La ruptura unilateral de Gerardo Morales con el dialogo abierto por el Gobierno es un grotesco sólo equiparable al “gran acuerdo nacional”, convocado por Menem y la derecha pejotista, plagiando la marca registrada del dictador Lanusse.
“La oposición se extravió en un campo de lechugas”, resumió alguien con picardía criolla.
Se debate en la contradicción permanente entre mostrar que respeta las buenas costumbres de la república y las ganas, frustradas, de hacerle una zancadilla a Cristina a la vuelta de cada esquina.
La ausencia de un mando común, de una estrategia unificada y la imposibilidad vista de poder lograrlo, hace que los opositores expresen apenas la suma desarticulada y caótica de sus propias parcelas.
El haz de luz que los pone al descubierto sobre el escenario los encuentra siempre enfrascados en rencillas internas, en disputas por posicionamientos electoralistas a largo plazo, aullándole a la luna cada vez que sienten que el Gobierno tiende un nuevo cielo sobre el horizonte de la sociedad.
El campo de los patrones rurales acaba de ser desalojado del terreno virtual de la, hasta hoy, favorable “opinión pública”.
Volvieron a debilitar fuerzas frente al Congreso, clamaron inútilmente por un cacerolazo urbano que los acompañe, presionaron con total impunidad a los legisladores, y erraron nuevamente en la interpretación del proyecto en debate.
Salvo que estuvieran en plena operación destituyente, como denunció la senadora Latorre, tratando de conseguir a los empujones lo que no pueden conseguir con el ejercicio de la democracia.
En su intransigencia absoluta, está impresa la hoja de ruta hacía el precipicio. Caerán en el olvido, irremediablemente, si no cambian pronto de táctica y estrategia. Una sociedad termina por hastiarse de quienes dilapidan sus simpatías jugando al todo o nada. Mucho más cuando empieza a descubrir que sus simpatizados no eran la expresión de “la patria”, sino apenas una factoría de ricos y millonarios que defienden sus silos y bolsillos.
Esas conductas los aíslan por partida múltiple. De la sociedad en primer lugar. De sus bases, en tanto dirigencia agitativa y sin propuestas. De los sectores partidarios, que sin “el campo”, quedarán irremediablemente huérfanos de expresión social.
Cuando los datos de la realidad muestran que en el último fin de semana largo, el turismo nacional batió nuevos record y los pueblos del interior parecían una colmena laboriosa, se hace poco creíble el discurso ruralista de que “está todo mal, todo parado en el campo”.
La otra corporación, la mediática, sufrió en la semana que termina el golpe más duro a su reinado impune. El ocaso empieza a ser su pesadilla.
El fútbol para todos se convirtió, como en un sueño, en la vanguardia popular de la nueva Ley de Medios que el Gobierno presentará en días más. La democracia sirve más y mejor, cuando las mayorías pueden ser escuchadas y transmitidas en vivo y en directo sin restricción alguna.
No es un monopolio cualquiera el que cayó en la justa batida democrática, sino aquel que legalizaba y “legitimaba” en tinta e imagen, el discurso de los injustos.
El oficialismo, de este modo, apuntala sus posiciones sin quedarse fijo al terreno de lo logrado; por el contrario, avanza hasta el límite de lo que ayer nomás parecía un imposible, una utopía.
La recuperación democrática del fútbol, el triunfo holgado en las respectivas votaciones en el Parlamento, la marcha sostenida de la economía, constituyen un solo golpe de masa sobre las profecías del desencanto que divulgan, como almas en pena, los que perdieron la pelota justo cuando les quedó picando en el área chica del equipo contrario. Tarde piaste.
Los errores cometidos desde los cuarteles opositores, ahondan su propia crisis y allana el camino de las políticas gubernamentales. Las allana, pero no las provoca.
Es otro error mayúsculo suponer que las desavenencias entre los opositores explican la marcha victoriosa de quienes gobiernan.
Nadie inventa su belleza con la fealdad de los otros.
El vacío opositor es indisimulable precisamente, por que enfrente hay un proyecto político sólido, hay iniciativas gubernamentales, hay identidad consolidada. Se podrá adherir a ella o no, pero no se la puede negar.
En la semana que se inicia, en Bariloche, la UNASUR volverá a desandar los cien años de soledad de América Latina, convocada por la paz y la solidaridad entre sus pueblos, y seguramente, cerrando una nueva semana cargada de presagios.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 23.08.09
Resulta extraño observar a los que se autoproclamaron vencedores por una noche, colisionando cada día con sus propias torpezas, sin poder definir un camino que los lleve a constituirse en alternativa superadora, si es que las hay, del modelo de país gobernante.
¿Dónde están los “patos rengos” en esta historia?
En el Gobierno y en sus bloques parlamentarios, pareciera que no.
Algunos profetizan que será diciembre, con el recambio de ambas Cámaras legislativas, el mes de la inflexión entre esta etapa y la próxima. Y que a partir de esa fecha, desfilarán desaliñados o disciplinados, los patos hoy ausentes.
Sin negar tal posibilidad, se descartaría como certeza en tanto la política no es el juego antojadizo de las matemáticas.
La cantidad se luce o se desluce de acuerdo a su unidad de concepción y de acción, a su creatividad e inventiva, a su frescura puntual en la hora de la cita con las demandas de las mayorías.
Es de tal complejidad el arte de la política que una intuición a tiempo, puede tener más fuerza que un vendaval cayendo sobre la cofradía de las almas desprevenidas.
Sucede además que las expresiones de la oposición, viajan en veleros distintos. Y lo que es peor, en cada uno de ellos, a su vez, se suceden los motines de su propia tripulación.
El culebrón de Carrió contra Stolbizer y Cobos, y viceversa, compite en audiencia con el de Felipe Solá contra sus socios y el de estos entre sí. Todos contra todos.
La política, ni lerda ni perezosa, pasa a cobrarles factura y se empieza a tragar uno a uno a los autodenominados “presidenciales”.
El caso Reutemann- Roxana Latorre es un ejemplo. Surge fácil la duda sobre las dotes del ex piloto como conductor, cuando no es capaz de poner siquiera en orden un bloque legislativo de dos personas.
La ruptura unilateral de Gerardo Morales con el dialogo abierto por el Gobierno es un grotesco sólo equiparable al “gran acuerdo nacional”, convocado por Menem y la derecha pejotista, plagiando la marca registrada del dictador Lanusse.
“La oposición se extravió en un campo de lechugas”, resumió alguien con picardía criolla.
Se debate en la contradicción permanente entre mostrar que respeta las buenas costumbres de la república y las ganas, frustradas, de hacerle una zancadilla a Cristina a la vuelta de cada esquina.
La ausencia de un mando común, de una estrategia unificada y la imposibilidad vista de poder lograrlo, hace que los opositores expresen apenas la suma desarticulada y caótica de sus propias parcelas.
El haz de luz que los pone al descubierto sobre el escenario los encuentra siempre enfrascados en rencillas internas, en disputas por posicionamientos electoralistas a largo plazo, aullándole a la luna cada vez que sienten que el Gobierno tiende un nuevo cielo sobre el horizonte de la sociedad.
El campo de los patrones rurales acaba de ser desalojado del terreno virtual de la, hasta hoy, favorable “opinión pública”.
Volvieron a debilitar fuerzas frente al Congreso, clamaron inútilmente por un cacerolazo urbano que los acompañe, presionaron con total impunidad a los legisladores, y erraron nuevamente en la interpretación del proyecto en debate.
Salvo que estuvieran en plena operación destituyente, como denunció la senadora Latorre, tratando de conseguir a los empujones lo que no pueden conseguir con el ejercicio de la democracia.
En su intransigencia absoluta, está impresa la hoja de ruta hacía el precipicio. Caerán en el olvido, irremediablemente, si no cambian pronto de táctica y estrategia. Una sociedad termina por hastiarse de quienes dilapidan sus simpatías jugando al todo o nada. Mucho más cuando empieza a descubrir que sus simpatizados no eran la expresión de “la patria”, sino apenas una factoría de ricos y millonarios que defienden sus silos y bolsillos.
Esas conductas los aíslan por partida múltiple. De la sociedad en primer lugar. De sus bases, en tanto dirigencia agitativa y sin propuestas. De los sectores partidarios, que sin “el campo”, quedarán irremediablemente huérfanos de expresión social.
Cuando los datos de la realidad muestran que en el último fin de semana largo, el turismo nacional batió nuevos record y los pueblos del interior parecían una colmena laboriosa, se hace poco creíble el discurso ruralista de que “está todo mal, todo parado en el campo”.
La otra corporación, la mediática, sufrió en la semana que termina el golpe más duro a su reinado impune. El ocaso empieza a ser su pesadilla.
El fútbol para todos se convirtió, como en un sueño, en la vanguardia popular de la nueva Ley de Medios que el Gobierno presentará en días más. La democracia sirve más y mejor, cuando las mayorías pueden ser escuchadas y transmitidas en vivo y en directo sin restricción alguna.
No es un monopolio cualquiera el que cayó en la justa batida democrática, sino aquel que legalizaba y “legitimaba” en tinta e imagen, el discurso de los injustos.
El oficialismo, de este modo, apuntala sus posiciones sin quedarse fijo al terreno de lo logrado; por el contrario, avanza hasta el límite de lo que ayer nomás parecía un imposible, una utopía.
La recuperación democrática del fútbol, el triunfo holgado en las respectivas votaciones en el Parlamento, la marcha sostenida de la economía, constituyen un solo golpe de masa sobre las profecías del desencanto que divulgan, como almas en pena, los que perdieron la pelota justo cuando les quedó picando en el área chica del equipo contrario. Tarde piaste.
Los errores cometidos desde los cuarteles opositores, ahondan su propia crisis y allana el camino de las políticas gubernamentales. Las allana, pero no las provoca.
Es otro error mayúsculo suponer que las desavenencias entre los opositores explican la marcha victoriosa de quienes gobiernan.
Nadie inventa su belleza con la fealdad de los otros.
El vacío opositor es indisimulable precisamente, por que enfrente hay un proyecto político sólido, hay iniciativas gubernamentales, hay identidad consolidada. Se podrá adherir a ella o no, pero no se la puede negar.
En la semana que se inicia, en Bariloche, la UNASUR volverá a desandar los cien años de soledad de América Latina, convocada por la paz y la solidaridad entre sus pueblos, y seguramente, cerrando una nueva semana cargada de presagios.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 23.08.09
viernes, 21 de agosto de 2009
LA SONRISA ANCHA DE UN PUEBLO FELÍZ

La sonrisa ancha de Diego Maradona abrazando ayer a la Presidenta de la Nación, era la sonrisa de todo un pueblo.
Expresaba, mucho mejor que mil palabras, que la alegría sale de fiesta cuando un pueblo es feliz.
Así fuese por un instante, en una ocasión planificada o fortuita, en un rayo de luz, en una noche plácida, en un reencuentro entre lo nacional y lo popular.
Los pueblos hacen la historia valorando cada momento, por más humilde que este sea.
El acto en el predio de la AFA, fue un acto de profundización y extensión de la democracia.
Fue la reivindicación, desde el propio Estado, del derecho igualitario de los ciudadanos a disfrutar del fútbol, pasión de multitudes si las hay.
El modelo de país tiene mucho que ver con esta reparación al alma del hincha.
Por eso las palabras de Cristina resonaron en todos los rincones; allá en un baldío a cielo abierto en La Quiaca, en el fútbol de los santiagueños o en un centro barrial que acuna deportistas olímpicos y que por primera vez, tendrán su merecido apoyo.
Es la reafirmación de un Estado que nos pertenece a todos y que por eso participa activamente allí donde debe hacerlo.
¿Qué dirá la corporación mediática ahora que ya se sabe que no habrá subsidios sino ganancias para todos por igual?
¿Valorarán la decisión de invertir los nuevos ingresos que se perciban, con el fútbol y con el deporte olímpico?
¿O ningunearán nuevamente semejante anuncio?
“No quiero que nos secuestren más ni los goles ni las personas ni la palabra ni la imagen”, señaló la Presidenta.
Y el tablón de los argentinos vibró como festejando un gol de media cancha.
Quedan por resolver los dolores, las ausencias, la pobreza, las desigualdades entre aquellos que siguen hundidos en el pantano social que nos legó el neoliberalismo y aquellos otros que sólo muestran su codicia para ganar más dinero por sus exportaciones de soja.
Queda tanto por hacer.
Como si fueran ciudadanos VIP de un país lejano, frente al Congreso de la Nación, en ese mismo instante de otras bocas salían palabras de insultos y amenazas contra los parlamentarios, contra el Gobierno, contra los que menos tienen, contra lo que venga.
La historia es esa señora que muy de vez en cuando decide correr el telón para que cada uno se muestre tal cuál como es.
Se muestra el modelo y el proyecto político de los gobernantes, se muestran los opositores con su resentimiento, se muestra la sociedad en todas sus facetas.
Todos saben que es así.
Y es quizás esa una razón mayor del ánimo destituyente, que esta vez no fue denunciado por un oficialista, sino por la senadora Roxana Latorre.
Hay que repasar sus acusaciones contra el sector de patrones rurales que buscan, según dijo, destituir al gobierno de la democracia cuanto antes.
Es muy grave lo afirmado. Por que no lo dice alguien que puede estar sospechada de subjetivizar, dramatizar, sobreactuar una posición en defensa de las murallas de la gobernabilidad.
Lo afirma una ciudadana que sin pertenecer a la franja de mayores identidades con el oficialismo, ha escuchado el aullido de los lobos en algún lugar, en algún momento. Y salió a advertirlo.
El día se iba yendo cuando el Senado de la Nación, la institución republicana donde se expresan los representantes de las provincias, aprobó finalmente las facultades delegadas, la jubilación digna para los docentes universitarios y la emergencia agropecuaria.
Mientras se desarrollaba el debate democrático de los legisladores, afuera del recinto, un pequeño grupo de violentos e inadaptados, actuaba en vivo y directo para las pantallas de la televisión.
La conducta autoritaria y antidemocrática está en los genes de las corporaciones y las minorías. Hay que señalarlos con el dedo de la democracia, a quienes ayer volvieron a agredirla. Ponerlos al descubierto, es un acto de sanidad y prevención.
Ayer, esa conducta no les permitió disfrutar de un día histórico. Se lo perdieron.
Jorge Giles. El Argentino. 21.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54708-La-sonrisa-ancha-de-un-pueblo-feliz.html
jueves, 20 de agosto de 2009
ES PARA EL PUEBLO QUE LO MIRA POR TV

Señoras y señores, nos ponemos de pie, por que hoy juega la Selección ciudadana de los argentinos.
Pero la de todos, tengan cable o no lo tengan.
En el mismo lugar donde Maradona entrena y dirige a sus leones, hoy seremos testigos de un sueño colectivo: la firma presidencial de la vuelta del fútbol para todos.
En la vereda de enfrente, lamentablemente, veremos un nuevo grotesco de Alfredo De Angeli apretando a los legisladores para que le defiendan sus abultados silos y bolsillos.
Es la eterna lucha entre lo popular y el voto calificado de los más pudientes.
En un país que enfrenta a la mayor crisis mundial del capitalismo apostando al trabajo, a la producción y a la alegría popular, las distintas franjas partidarias opositoras continúan desarrollando su agenda de peleas intestinas en la disputa que dirimen, sin vergüenza alguna, por las elecciones presidenciales del 2011.
Se sacan los ojos entre ellos en pos de un mejor posicionamiento electoral… ¡cuando faltan más de dos años para elegir nuevo gobierno!
Un poco de pudor y de responsabilidad democrática, no les vendría nada mal.
Es tanta la chatura que demuestran algunos, que ni los editorialistas de la corporación mediática pueden sostener por más tiempo el milagro de convertirlos en una alternativa medianamente seria y creíble.
Las recientes actitudes del senador Reutemann, por ejemplo, muestran al desnudo a un hombre sin voluntad y sin la mínima pasión que se requiere para ejercer el arte de la política, en tanto herramienta para mejorar la vida de los ciudadanos de a pie.
Esa franja de la derecha, corre el riesgo de una diáspora sin fin si sumamos otros elementos que configuran su difuso y laxo contorno.
La porfiada actitud de Macri reafirmando la nominación del ex comisario Fino Palacios como jefe de su policía, la deserción de Francisco De Narváez en la Cámara de Diputados, más la soledad genética de Felipe Solá, describen un cuadro de lamentable orfandad ante quienes fueron sus propios votantes.
Otro tanto vale para la Coalición Cívica y las reiteradas luchas de titanes que mantienen entretenidas a Elisa Carrió y Margarita Stolbizer.
Claro, no hay nada ni nadie que emparde la canallada de servirse de la Vicepresidencia de la Nación para montar allí un comité opositor, como lo hace el maratonista Cleto Cobos.
La profundización del proyecto nacional que lideran Néstor Kirchner y Cristina Fernández, en tanto, sigue su propio camino.
En la celebración por el Día Nacional de la Avicultura, la Presidenta destacó las bases del modelo de país que gobierna, el salto alcanzado por el superávit comercial respecto al año anterior, pero por sobre todo puso de manifiesto la voluntad de seguir apuntalando un proyecto que incluya al conjunto del pueblo trabajador.
El anuncio oficial confirmando la recuperación del fútbol televisado, significa que la Argentina ha entrado en un tramo profundo, participativo y popular de su cultura democrática. Con todas las falencias y desigualdades que aún nos duelen.
Lejos quedarán los días de aquella dictadura mediática que con toda arbitrariedad, dictaminaba quién pasaba y quién no, de acuerdo al pago del cable codificado.
Hay mucho para festejar por los más humildes, ahora que la pelota empieza a rodar por los estadios, y la pantalla se democratiza para todos, sin distinción de clases ni de religión.
Habrá que apuntar en algún lugar de la memoria, los mitos del pasado que se van cayendo, casi sin darnos cuenta.
El de la “prensa libre e independiente” que movía los piolines de nuestro destino a su antojo, en nombre de la “opinión pública”.
El del campo inmaculado de los terratenientes y los arrendatarios convertidos en nuevos millonarios del poderoso yuyito de la soja.
El de la ganancia y el ahorro fácil y privado de las AFJP.
El del miedo que parió el indulto, la obediencia debida y el punto final.
La verdad, felizmente, se abre paso todos los días.
Y hoy nos permite saber que la tristeza, no está convocada a integrar esta Selección.
Jorge Giles. El Argentino. 20.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54525-Es-para-el-pueblo-que-lo-mira-por-TV.html
miércoles, 19 de agosto de 2009
UN DOLOR, SERÁ SIEMPRE TODOS LOS DOLORES
Esa mala costumbre de dejar colgados los dolores en el perchero de la casa, es una de las razones de nuestros fracasos colectivos.
Los descolgamos en cada homenaje, pero cada cual por el lado de su propia herida.
Debería alcanzar, por ejemplo, con nombrar a Sebastián, de apenas 5 años, frente al acto en la AMIA cada mes de julio, para darnos cuenta.
Mirar su ojos en la fotografía, es ponerle una mirada de infinita tristeza a lo que somos.
Es él quién interpela a todos; ¿por qué no le dijeron dónde quedaba el cielo y su contracara de horror?
Hay un dolor universal que no tiene más espejo que su propio dolor, que no tiene vueltas, ni el flaco perdón de dios, como diría Juan Gelman hablando de los Hijos de los desaparecidos.
Es un dolor que no sabe de victorias ni derrotas, y que se hace más hondo cuanto más niño es el alma que se llevan.
O más niña es la muñeca despedazada entre los escombros de una casa destrozada por los genocidas.
Todos los muertos duelen por igual, pero un niño mucho más que todos.
Ayer, mientras se escuchaba esa sirena anual que hace vibrar todas las cuerdas de la memoria, todas las voces, todos los silencios, todas las derrotas, no fueron pocos los que buscaron unir lo que está llamado a unirse.
Hay que aprender a juntar de una buena vez, todos los dolores que sobre su espalda, carga este pueblo y sangra esta nación.
Por que los muertos se parecen entre ellos.
Y por eso mismo, los asesinos y sus cómplices también se parecen entre ellos.
Hay que rehacer, hasta que alumbre desde un solo faro, ese rosario de humanidad que junte los fragmentos de una historia rota.
Poder unir a los 700 obreros masacrados de la Semana Trágica de 1919 con los 1500 asesinados en la Patagonia, tres años después.
Besar la frente de los casi 400 asesinados en el bombardeo de Plaza de Mayo en 1955 y alzar entre los brazos a esos niños de guardapolvo blanco que justo ese día sacaron de paseo a su inocencia.
Hay que juntar ese dolor aún impune con los muertos de José León Suarez y los de la Masacre de Ezeiza y los de Trelew y los de Fátima, Palomitas y Margarita Belén, durante el genocidio de la dictadura.
Hasta llegar con el abrazo a los muertos en la embajada de Israel en 1992.
“Siempre disparan desde la derecha de la pantalla, señora”, tendrían que advertir por la televisión.
Siempre es el pueblo el que muere en esta pesadilla.
Los asesinos, siempre cargan sus armas y la impunidad que necesitan en el mismo almacén donde atiende la muerte por un buen precio.
Lo sabían bien Kosteki y Santillán, pero igual la enfrentaron con su propia vida.
Hay que juntar estos dolores colectivos para que la historia no la sigan escribiendo sólo los que ganan, como cantó Baglietto ayer.
Si así ocurriera, se entendería mejor a los lenguaraces de los patrones rurales, presionando a punta de soja a cada senador, a cada diputado.
Se entendería mejor la proclamada candidatura de Duhalde por boca de Carlos Reutemann.
Se entendería mejor que Patricia Bullrich se ampare en sus fueros para escapar de la querella por calumnias que le inició el ex preso político de la dictadura, Julio Piumato, dirigente judicial y Secretario de Derechos Humanos de la CGT.
También se entendería la ruptura de relaciones con la Argentina, declarada por la dictadura cívico-militar de Honduras.
Y en este marco de ideas, se entendería mejor, la porfía de Mauricio Macri reafirmando al ex comisario Fino Palacios como jefe de su policía.
Si la fragmentación de los dolores colectivos les permitió abrir un pasillo para que se escapen los injustos, habrá que cultivar la memoria por los siglos de los siglos para saber quién es quién, cómo y cuándo, donde y por qué se los llevaron.
Y para que no vuelvan a escapar.
En estos días en que algunos sectores con mucho poder tratan de demonizar al Gobierno de la democracia, dedicándole todas las tapas de sus diarios para difamarlo, pareciera que esta ratificación de Macri es también otra provocación de la impunidad contra los viejos y los nuevos dolores que están colgados allí, en el perchero.
Jorge Giles. El Argentino. 19.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54345-Un-dolor-todos-los-dolores.html
Los descolgamos en cada homenaje, pero cada cual por el lado de su propia herida.
Debería alcanzar, por ejemplo, con nombrar a Sebastián, de apenas 5 años, frente al acto en la AMIA cada mes de julio, para darnos cuenta.
Mirar su ojos en la fotografía, es ponerle una mirada de infinita tristeza a lo que somos.
Es él quién interpela a todos; ¿por qué no le dijeron dónde quedaba el cielo y su contracara de horror?
Hay un dolor universal que no tiene más espejo que su propio dolor, que no tiene vueltas, ni el flaco perdón de dios, como diría Juan Gelman hablando de los Hijos de los desaparecidos.
Es un dolor que no sabe de victorias ni derrotas, y que se hace más hondo cuanto más niño es el alma que se llevan.
O más niña es la muñeca despedazada entre los escombros de una casa destrozada por los genocidas.
Todos los muertos duelen por igual, pero un niño mucho más que todos.
Ayer, mientras se escuchaba esa sirena anual que hace vibrar todas las cuerdas de la memoria, todas las voces, todos los silencios, todas las derrotas, no fueron pocos los que buscaron unir lo que está llamado a unirse.
Hay que aprender a juntar de una buena vez, todos los dolores que sobre su espalda, carga este pueblo y sangra esta nación.
Por que los muertos se parecen entre ellos.
Y por eso mismo, los asesinos y sus cómplices también se parecen entre ellos.
Hay que rehacer, hasta que alumbre desde un solo faro, ese rosario de humanidad que junte los fragmentos de una historia rota.
Poder unir a los 700 obreros masacrados de la Semana Trágica de 1919 con los 1500 asesinados en la Patagonia, tres años después.
Besar la frente de los casi 400 asesinados en el bombardeo de Plaza de Mayo en 1955 y alzar entre los brazos a esos niños de guardapolvo blanco que justo ese día sacaron de paseo a su inocencia.
Hay que juntar ese dolor aún impune con los muertos de José León Suarez y los de la Masacre de Ezeiza y los de Trelew y los de Fátima, Palomitas y Margarita Belén, durante el genocidio de la dictadura.
Hasta llegar con el abrazo a los muertos en la embajada de Israel en 1992.
“Siempre disparan desde la derecha de la pantalla, señora”, tendrían que advertir por la televisión.
Siempre es el pueblo el que muere en esta pesadilla.
Los asesinos, siempre cargan sus armas y la impunidad que necesitan en el mismo almacén donde atiende la muerte por un buen precio.
Lo sabían bien Kosteki y Santillán, pero igual la enfrentaron con su propia vida.
Hay que juntar estos dolores colectivos para que la historia no la sigan escribiendo sólo los que ganan, como cantó Baglietto ayer.
Si así ocurriera, se entendería mejor a los lenguaraces de los patrones rurales, presionando a punta de soja a cada senador, a cada diputado.
Se entendería mejor la proclamada candidatura de Duhalde por boca de Carlos Reutemann.
Se entendería mejor que Patricia Bullrich se ampare en sus fueros para escapar de la querella por calumnias que le inició el ex preso político de la dictadura, Julio Piumato, dirigente judicial y Secretario de Derechos Humanos de la CGT.
También se entendería la ruptura de relaciones con la Argentina, declarada por la dictadura cívico-militar de Honduras.
Y en este marco de ideas, se entendería mejor, la porfía de Mauricio Macri reafirmando al ex comisario Fino Palacios como jefe de su policía.
Si la fragmentación de los dolores colectivos les permitió abrir un pasillo para que se escapen los injustos, habrá que cultivar la memoria por los siglos de los siglos para saber quién es quién, cómo y cuándo, donde y por qué se los llevaron.
Y para que no vuelvan a escapar.
En estos días en que algunos sectores con mucho poder tratan de demonizar al Gobierno de la democracia, dedicándole todas las tapas de sus diarios para difamarlo, pareciera que esta ratificación de Macri es también otra provocación de la impunidad contra los viejos y los nuevos dolores que están colgados allí, en el perchero.
Jorge Giles. El Argentino. 19.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54345-Un-dolor-todos-los-dolores.html
martes, 18 de agosto de 2009
ALERTA, QUE LOS DESCONTROLADOS ANDAN SUELTOS
Desde que se abrió la posibilidad de recuperar el fútbol televisado gratuitamente para la mayoría del pueblo argentino, los dueños de cierto poder económico y mediático no disimulan su descontrol y su agresividad.
A través de sus editoriales, bajan línea con una cantinela tan poco creativa, tan reaccionaria, que llamaría a la carcajada si no fuera por las tragedias que anteceden en nuestro doloroso pasado.
Mienten tan descaradamente que se transfiguran en meros trasnochados de la pluma y de la imagen, desgastados por el zarandeo operativo al que seguramente los someten los dueños y patrones de los que dependen monetaria e ideológicamente.
Ya no son periodistas, son apenas lobbistas.
Se descontrolan con sus textos y operaciones políticas, pero simulan ser ángeles irredentos disparando graciosamente contra todo lo que venga del Gobierno.
La agresión sufrida por el diputado Agustín Rossi en un programa de radio de la corporación, es una muestra cabal del descontrol en el que han caído aquellos que después de un tramo de coherencia profesional, terminaron vendiéndole su alma al diablo.
No son “opinólogos”, son mentirosos, que es una categoría muy diferente.
Bastaría decir, para desmentirlos, que en el mismo fin de semana largo que finalizó ayer y mientras afirmaban con titulares catástrofes que el país estaba a punto del colapso, la realidad, que es la única verdad, publicaba los datos siguientes:
La venta de automóviles usados creció un 9 % durante el mes de julio.
Las autoridades sanitarias nacionales y provinciales afirmaron que cayeron abruptamente las consultas por causa de la gripe A.
La balanza comercial de la Argentina, llegará a un record histórico de 18 mil millones de dólares, según las estadísticas precisas brindadas por Eduardo Sigal, Subsecretario de la Cancillería argentina. El funcionario recordó que veníamos de los magros 100 millones en el 2002.
La Secretaría de Obras Públicas de la Nación y las Intendencias del Conurbano bonaerense coincidieron en desmentir las falaces calumnias desplegadas en algunos medios, al reafirmar la continuidad del plan de Obras públicas que ya trepó al 51 % de lo previsto, posibilitando el crecimiento de la industria de la construcción en un 6,9 % por encima del año anterior y un nivel de empleos que alcanza la cifra de 325 mil trabajadores ocupados.
El fin de semana largo coronó otro nuevo record para el turismo nacional, con una ocupación hotelera en los lugares tradicionales que fueron del 70 al 90 % de su disponibilidad.
¿Y entonces? ¿De qué gobierno, de qué país descontrolado habla el grupo Clarín este fin de semana?
Es innegable, que los descontrolados son precisamente los que por derecha saben que por este camino, no perderán todo, pero tendrán que compartir solidaridades con los que menos tienen.
Mal acostumbrados al monopolio de la palabra, pretenden que ningún gobernante ose cuestionarlos, ninguna justicia investigue el origen de sus hijos adoptados, ningún lector vaya a dudar de sus certezas y diagnósticos partidarios.
Desde el comité central que conforman, aplican la vieja táctica del ladrón huyendo con el botín mientras grita desaforado para confundir: “atrapen al ladrón”.
Llaman “irascible”, a un gobierno que toleró pacientemente los cortes violentos de ruta por parte de la patronal rural y soporta estoicamente que el vicepresidente puesto allí para acompañar lealmente a la Presidenta, diga lo que se le venga en gana, traicione y conspire a diestra y siniestra y hasta se oponga a que haya fútbol para todos.
No hay mejor respuesta al diálogo y a estas agresiones que gobernar para seguir creciendo y redistribuyendo la riqueza como se viene haciendo.
Cuando la Presidenta acompañe hoy el homenaje a las víctimas del atentado terrorista a la AMIA, recordando aquel infame 18 de julio de 1994, todos los argentinos volveremos a sangrar en un costado del ala libertaria que aún nos queda.
Esa que los descontrolados del poder vuelven a rasgar con su resentimiento, cada vez que se sienten descubiertos.
Jorge Giles. El Argentino. 18.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54157-Descontrolados-andan-sueltos.html
A través de sus editoriales, bajan línea con una cantinela tan poco creativa, tan reaccionaria, que llamaría a la carcajada si no fuera por las tragedias que anteceden en nuestro doloroso pasado.
Mienten tan descaradamente que se transfiguran en meros trasnochados de la pluma y de la imagen, desgastados por el zarandeo operativo al que seguramente los someten los dueños y patrones de los que dependen monetaria e ideológicamente.
Ya no son periodistas, son apenas lobbistas.
Se descontrolan con sus textos y operaciones políticas, pero simulan ser ángeles irredentos disparando graciosamente contra todo lo que venga del Gobierno.
La agresión sufrida por el diputado Agustín Rossi en un programa de radio de la corporación, es una muestra cabal del descontrol en el que han caído aquellos que después de un tramo de coherencia profesional, terminaron vendiéndole su alma al diablo.
No son “opinólogos”, son mentirosos, que es una categoría muy diferente.
Bastaría decir, para desmentirlos, que en el mismo fin de semana largo que finalizó ayer y mientras afirmaban con titulares catástrofes que el país estaba a punto del colapso, la realidad, que es la única verdad, publicaba los datos siguientes:
La venta de automóviles usados creció un 9 % durante el mes de julio.
Las autoridades sanitarias nacionales y provinciales afirmaron que cayeron abruptamente las consultas por causa de la gripe A.
La balanza comercial de la Argentina, llegará a un record histórico de 18 mil millones de dólares, según las estadísticas precisas brindadas por Eduardo Sigal, Subsecretario de la Cancillería argentina. El funcionario recordó que veníamos de los magros 100 millones en el 2002.
La Secretaría de Obras Públicas de la Nación y las Intendencias del Conurbano bonaerense coincidieron en desmentir las falaces calumnias desplegadas en algunos medios, al reafirmar la continuidad del plan de Obras públicas que ya trepó al 51 % de lo previsto, posibilitando el crecimiento de la industria de la construcción en un 6,9 % por encima del año anterior y un nivel de empleos que alcanza la cifra de 325 mil trabajadores ocupados.
El fin de semana largo coronó otro nuevo record para el turismo nacional, con una ocupación hotelera en los lugares tradicionales que fueron del 70 al 90 % de su disponibilidad.
¿Y entonces? ¿De qué gobierno, de qué país descontrolado habla el grupo Clarín este fin de semana?
Es innegable, que los descontrolados son precisamente los que por derecha saben que por este camino, no perderán todo, pero tendrán que compartir solidaridades con los que menos tienen.
Mal acostumbrados al monopolio de la palabra, pretenden que ningún gobernante ose cuestionarlos, ninguna justicia investigue el origen de sus hijos adoptados, ningún lector vaya a dudar de sus certezas y diagnósticos partidarios.
Desde el comité central que conforman, aplican la vieja táctica del ladrón huyendo con el botín mientras grita desaforado para confundir: “atrapen al ladrón”.
Llaman “irascible”, a un gobierno que toleró pacientemente los cortes violentos de ruta por parte de la patronal rural y soporta estoicamente que el vicepresidente puesto allí para acompañar lealmente a la Presidenta, diga lo que se le venga en gana, traicione y conspire a diestra y siniestra y hasta se oponga a que haya fútbol para todos.
No hay mejor respuesta al diálogo y a estas agresiones que gobernar para seguir creciendo y redistribuyendo la riqueza como se viene haciendo.
Cuando la Presidenta acompañe hoy el homenaje a las víctimas del atentado terrorista a la AMIA, recordando aquel infame 18 de julio de 1994, todos los argentinos volveremos a sangrar en un costado del ala libertaria que aún nos queda.
Esa que los descontrolados del poder vuelven a rasgar con su resentimiento, cada vez que se sienten descubiertos.
Jorge Giles. El Argentino. 18.08.09
http://www.elargentino.com/nota-54157-Descontrolados-andan-sueltos.html
domingo, 16 de agosto de 2009
LAS CERTIDUMBRES Y LOS DESAFÍOS DEL PROYECTO NACIONAL Y POPULAR
Hay vientos de cambio en la Argentina.
Mientras el Gobierno avanza a paso redoblado con iniciativas que refuerzan el trabajo y la equidad social, la oposición en sus variantes mediática, patronal y partidaria, responde con actitudes radicalizadas y nada constructivas.
El notable discurso de la Presidenta anunciando el mayor Plan social de Trabajo para 100 mil argentinos, armonizó como en una sola pieza, con la anunciada presentación del Proyecto de Medios de Comunicación en el Congreso y con la inminente democratización del fútbol.
El Estado participa activamente cuando de intereses populares se trata. Sea para generar empleo, sea para alimentar el corazón de las multitudes.
“En las crisis los reconoceréis”, diría un precepto ecuménico que ayude a conocer mejor a los gobernantes.
Siendo parte indisoluble de un mundo que se desploma económicamente, el Gobierno reafirma su luz de giro hacia la inclusión social y avanza como puede y debe, sin esperar sentado en el umbral de la Rosada, a que estén dadas las condiciones óptimas para hacerlo.
El anuncio de un Plan social que incluye decenas de miles de nuevos empleos para los sectores más humildes, está indicando que el modelo de país se profundiza hacia el mismo lado por dónde siempre transitó.
Lejos de pactar con la pobreza y la inequidad, subsidiando para que nada cambie, la enfrenta con trabajo genuino.
El neoliberalismo no fue sólo un modelo económico descarnado e injusto. Fue una contracultura universal, un soporífero colectivo allí donde pudo inocular sus bacilos de miseria y resignación.
¿Cómo se explica, por ejemplo, que se haya soportado durante años la humillación de la pantalla televisiva de un partido sin partido?
Se observaba a un sector de la tribuna mientras alguien relataba las jugadas; muchos chicos llegaron a creer que ese era el paisaje natural de lo futbolero. Sin goles a la vista. Sin jugadores. Sólo la imagen de los hinchas que miraban como al más allá, a un alma en pena, a espectros que sólo ellos podían ver, impedidos por no haber pagado el maldito cable codificado.
Esa dictadura de la imagen es la que está en jaque.
Desde allí, contraataca maliciosamente con sus titulares y lenguaraces.
¿Y quién la puso en el banquillo de los acusados por sus operaciones nutridas con la mentira y la ofensa?
Se podrá afirmar que fue la democratización de la democracia, el pueblo, el hastío de la sociedad.
Pero habrá que convenir que si la decisión presidencial hubiese estado ausente, si Cristina hubiese mirado desde el maniqueísmo machista con que se pretende retratar grosera e injustamente el gusto femenino por el deporte más nacional y popular de todos los deportes, el final hubiese sido muy distinto.
Las cosas no son como son por que sí. Responden a intereses que se cruzan y producen tal o cual resultado.
Un gobierno, una pasión de multitudes y una posibilidad de profundizar la democracia se dieron la mano con un proyecto de país que apuesta por la redistribución del ingreso, y de allí salió esta instancia que motiva estos primeros renglones.
Los cuatros elementos mencionados constituyen la esencia profunda de lo que está en juego. Todo lo que reprochen por estos días los tristes de siempre, los que tienen el ocio y el vicio asegurado, los que creen que los pueblos no tienen derecho a la alegría, sólo merecen que por una vez, otros les devuelvan: “por algo será”.
Ellos lo dijeron ante el imperio de la muerte. Los otros lo dirán, por una vida más digna.
Vaya con la diferencia.
Este proceso político tiene desde su mismo origen la huella de hacer posible lo que antes parecía imposible. Como si su ADN le permitiera erguirse en la adversidad.
Así fue con el ALCA. Contra las amnistías y las leyes de la impunidad de los genocidas. Contra la perversa quietud y congelamiento de los salarios de los trabajadores.
Con sus contradicciones, impurezas y verdades relativas, es el primer martillo que pacífica y democráticamente, rompe el cristal impune de las injusticias y la desigualdad en una sociedad que aún sigue siendo injusta y desigual.
La dialéctica de la historia enseña que todo salto cualitativo en el proyecto se hará siempre desde sus propias bases y liderazgos representativos.
Resulta patético escuchar a los que hoy se presentan como inquisidores morales, desde el cobijo que le prestan, paradójicamente, las corporaciones mediáticas que expresan los intereses del poder económico.
Estos días de algarabía por el fútbol, en verdad, tienen un valor cultural tan profundo como lo tuvieron en muy distintas circunstancias, la recuperación de la ESMA y la re estatización de la administración de los fondos de los jubilados y el consiguiente fin de las AFJP.
Se podría continuar enumerando avances y retrocesos en el desarrollo del proyecto político liderado por Néstor y Cristina Kirchner, pero alcanza para significar la trascendencia cultural de lo que viene aconteciendo en el país.
En el plano continental, además del acuerdo firmado por la Presidenta con su par venezolano, que posibilitará extraordinarios beneficios para ambos pueblos hermanos, hay que agregar el hondo significado que para la paz en la región tiene y tendrá seguramente, la iniciativa política de Cristina proponiendo una reunión urgente de la UNASUR, evitando se imponga el silbido de la metralla sobre el lenguaje de la paz.
Habrá que seguir muy de cerca la evolución de estos acontecimientos, cuyo detonante inmediato son las bases militares de los EE.UU. en Colombia.
Ningún reduccionismo ni consignismo estéril, podrá superar la exacta dimensión de lo que se pone en juego con estas pretensiones militaristas, que únicamente la historia puede enseñar con tanta certeza y rigor.
Cuando una potencia cae en una crisis tan profunda como la actual, se antagonizan en su interior los intereses contradictorios de quienes buscan un nuevo orden de entendimiento donde seguir prevaleciendo y los que persiguen la expansión de sus fronteras sólo a través del belicismo militar.
Esos guerreros y sus industrias pesadas necesitan de la guerra, como el aire y el agua.
Y como el Amazonas.
De allí que la debacle que incubaron fronteras adentro, intentarán exportarla y resolverla afuera de ellas.
Los países de América Latina deberán evitarlos con más desarrollo, más equidad social y más integración, en la convicción que la paz entre los pueblos será consecuencia de una sólida y paciente construcción de la unidad política de toda la región.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 16.08.09)
Mientras el Gobierno avanza a paso redoblado con iniciativas que refuerzan el trabajo y la equidad social, la oposición en sus variantes mediática, patronal y partidaria, responde con actitudes radicalizadas y nada constructivas.
El notable discurso de la Presidenta anunciando el mayor Plan social de Trabajo para 100 mil argentinos, armonizó como en una sola pieza, con la anunciada presentación del Proyecto de Medios de Comunicación en el Congreso y con la inminente democratización del fútbol.
El Estado participa activamente cuando de intereses populares se trata. Sea para generar empleo, sea para alimentar el corazón de las multitudes.
“En las crisis los reconoceréis”, diría un precepto ecuménico que ayude a conocer mejor a los gobernantes.
Siendo parte indisoluble de un mundo que se desploma económicamente, el Gobierno reafirma su luz de giro hacia la inclusión social y avanza como puede y debe, sin esperar sentado en el umbral de la Rosada, a que estén dadas las condiciones óptimas para hacerlo.
El anuncio de un Plan social que incluye decenas de miles de nuevos empleos para los sectores más humildes, está indicando que el modelo de país se profundiza hacia el mismo lado por dónde siempre transitó.
Lejos de pactar con la pobreza y la inequidad, subsidiando para que nada cambie, la enfrenta con trabajo genuino.
El neoliberalismo no fue sólo un modelo económico descarnado e injusto. Fue una contracultura universal, un soporífero colectivo allí donde pudo inocular sus bacilos de miseria y resignación.
¿Cómo se explica, por ejemplo, que se haya soportado durante años la humillación de la pantalla televisiva de un partido sin partido?
Se observaba a un sector de la tribuna mientras alguien relataba las jugadas; muchos chicos llegaron a creer que ese era el paisaje natural de lo futbolero. Sin goles a la vista. Sin jugadores. Sólo la imagen de los hinchas que miraban como al más allá, a un alma en pena, a espectros que sólo ellos podían ver, impedidos por no haber pagado el maldito cable codificado.
Esa dictadura de la imagen es la que está en jaque.
Desde allí, contraataca maliciosamente con sus titulares y lenguaraces.
¿Y quién la puso en el banquillo de los acusados por sus operaciones nutridas con la mentira y la ofensa?
Se podrá afirmar que fue la democratización de la democracia, el pueblo, el hastío de la sociedad.
Pero habrá que convenir que si la decisión presidencial hubiese estado ausente, si Cristina hubiese mirado desde el maniqueísmo machista con que se pretende retratar grosera e injustamente el gusto femenino por el deporte más nacional y popular de todos los deportes, el final hubiese sido muy distinto.
Las cosas no son como son por que sí. Responden a intereses que se cruzan y producen tal o cual resultado.
Un gobierno, una pasión de multitudes y una posibilidad de profundizar la democracia se dieron la mano con un proyecto de país que apuesta por la redistribución del ingreso, y de allí salió esta instancia que motiva estos primeros renglones.
Los cuatros elementos mencionados constituyen la esencia profunda de lo que está en juego. Todo lo que reprochen por estos días los tristes de siempre, los que tienen el ocio y el vicio asegurado, los que creen que los pueblos no tienen derecho a la alegría, sólo merecen que por una vez, otros les devuelvan: “por algo será”.
Ellos lo dijeron ante el imperio de la muerte. Los otros lo dirán, por una vida más digna.
Vaya con la diferencia.
Este proceso político tiene desde su mismo origen la huella de hacer posible lo que antes parecía imposible. Como si su ADN le permitiera erguirse en la adversidad.
Así fue con el ALCA. Contra las amnistías y las leyes de la impunidad de los genocidas. Contra la perversa quietud y congelamiento de los salarios de los trabajadores.
Con sus contradicciones, impurezas y verdades relativas, es el primer martillo que pacífica y democráticamente, rompe el cristal impune de las injusticias y la desigualdad en una sociedad que aún sigue siendo injusta y desigual.
La dialéctica de la historia enseña que todo salto cualitativo en el proyecto se hará siempre desde sus propias bases y liderazgos representativos.
Resulta patético escuchar a los que hoy se presentan como inquisidores morales, desde el cobijo que le prestan, paradójicamente, las corporaciones mediáticas que expresan los intereses del poder económico.
Estos días de algarabía por el fútbol, en verdad, tienen un valor cultural tan profundo como lo tuvieron en muy distintas circunstancias, la recuperación de la ESMA y la re estatización de la administración de los fondos de los jubilados y el consiguiente fin de las AFJP.
Se podría continuar enumerando avances y retrocesos en el desarrollo del proyecto político liderado por Néstor y Cristina Kirchner, pero alcanza para significar la trascendencia cultural de lo que viene aconteciendo en el país.
En el plano continental, además del acuerdo firmado por la Presidenta con su par venezolano, que posibilitará extraordinarios beneficios para ambos pueblos hermanos, hay que agregar el hondo significado que para la paz en la región tiene y tendrá seguramente, la iniciativa política de Cristina proponiendo una reunión urgente de la UNASUR, evitando se imponga el silbido de la metralla sobre el lenguaje de la paz.
Habrá que seguir muy de cerca la evolución de estos acontecimientos, cuyo detonante inmediato son las bases militares de los EE.UU. en Colombia.
Ningún reduccionismo ni consignismo estéril, podrá superar la exacta dimensión de lo que se pone en juego con estas pretensiones militaristas, que únicamente la historia puede enseñar con tanta certeza y rigor.
Cuando una potencia cae en una crisis tan profunda como la actual, se antagonizan en su interior los intereses contradictorios de quienes buscan un nuevo orden de entendimiento donde seguir prevaleciendo y los que persiguen la expansión de sus fronteras sólo a través del belicismo militar.
Esos guerreros y sus industrias pesadas necesitan de la guerra, como el aire y el agua.
Y como el Amazonas.
De allí que la debacle que incubaron fronteras adentro, intentarán exportarla y resolverla afuera de ellas.
Los países de América Latina deberán evitarlos con más desarrollo, más equidad social y más integración, en la convicción que la paz entre los pueblos será consecuencia de una sólida y paciente construcción de la unidad política de toda la región.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 16.08.09)
viernes, 14 de agosto de 2009
UN FIN DE SEMANA A TODA ORQUESTA
Las noticias de la semana son significativas, las mire por donde las mire.
El triunfo oficial en Diputados, la democratización del fútbol argentino, los acuerdos con Venezuela, la terquedad opositora en hacerle zancadillas a la gobernabilidad democrática, constituyen un combo complejo, que cerrará a toda orquesta con el anuncio presidencial de un Plan social que permitirá la creación de decenas de miles de nuevos puestos de trabajo para los argentinos.
Algo nuevo está pasando en la Argentina.
El sistema democrático entró en una etapa donde las variables experimentadas en el pasado reciente y por consiguiente previsibles para el después de una elección de medio término, esta vez no se replicaron tal como las hemos conocido.
Con la densidad de una certeza inexorable, se decía que un tropiezo electoral del oficialismo de turno, cualquiera sea su color partidario, significaba irremediablemente la perdida de voluntad gobernante y el asomo irruptivo y dominante de la oposición.
La percepción de una situación signada por la emigración en masa de oficialistas descontentos, el cambio brusco hacia la derecha en la orientación de las políticas oficiales, el abandono del sostén parlamentario, una lluvia de ideas novedosas de los opositores, eran parte del escenario previsto en sesudos análisis editoriales.
Pero nada de esto viene sucediendo en la actual coyuntura.
Y no sólo por que en la suma del total nacional ganó el Frente para la Victoria.
Sino por que la oposición fragmentada, no acierta en hallar un punto superador a sus desavenencias. No les importa siquiera disimular sus contradicciones internas.
Hay que leer a Carrió, luego a Cobos, después a Stolbizer, pasar por Gerardo Morales y preguntarse finalmente ¿Y? ¿Dónde está el Acuerdo y la Coalición? ¿Dónde el programa de gobierno y la nueva lluvia de ideas? ¿Dónde el proyecto superador con capacidad de gobernar el país?
Resulta escandaloso, escucharlos confesar que a la hora de votar en el Parlamento contra los proyectos enviados por el Ejecutivo, estarán unidos. Pero eso sí, admiten impúdicamente que sus graves diferencias, se originan “sólo por el posicionamiento electoral de cara al 2011”.
Lo dicen ellos. ¿Se los imagina en el Gobierno nuevamente?
Mucho mejor que llamarse “Acuerdo”, haría más honor a sus conductas calzar el mote de “Desacuerdo cívico-social”.
La derecha más añeja, expresada en el conglomerado que integran Mauricio Macri y Francisco De Narváez, con la complicidad política de Eduardo Duhalde y Carlos Menem, se debate por determinar si su suerte futura correrá por el carril más pituco y recoleto de las clases sociales donde se sustenta o si finalmente optarán por una alianza antiprogresista nucleada alrededor de la derecha peronista.
El ejercicio de lectura para el pan-radicalismo, también sirve para entender los sinuosos caminos de la derecha.
Ahí están a la orden del día, los choques frontales y sutiles, según cuadre la ocasión, entre los dirigentes de este espacio.
De Narváez contra Duhalde y Felipe Solá, Duhalde elogiando a Reuteman y ninguneando a Macri, el sindicalismo de Luís Barrionuevo y Momo Venegas, tratando de constituirse en arrieros de tropas con una impronta decididamente duhaldista, son todas maniobras que evidencian un estado de conflicto irresuelto que más tarde o más temprano deberá resolverse.
En la vereda opuesta, la fuerza que acumula a favor de la transformación progresista de la sociedad, con posibilidades concretas y verificables de profundizar este proceso de cambios en la Argentina, sigue siendo el Frente para la Victoria, liderado por Néstor Kirchner.
Crecerá al amparo de su disputa sin ambigüedades con las corporaciones del poder mediático y de la patronal rural que, ante la ausencia de una oposición partidaria coherente, se constituyeron en la expresión, tan vieja como renovada, del “partido del ajuste neoliberal” de los años noventa.
En este marco, el progresismo opositor al Gobierno, deberá optar, definitivamente, entre el abrazo de los humildes y la rechifla de los patrones sojeros, o el aplauso de los poderosos y el digno desprecio de los que menos tienen.
Esta vez, no hay tercera vía.
Jorge Giles. El Argentino. 14.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53794-Un-fin-de-semana-a-toda-orquesta.html
El triunfo oficial en Diputados, la democratización del fútbol argentino, los acuerdos con Venezuela, la terquedad opositora en hacerle zancadillas a la gobernabilidad democrática, constituyen un combo complejo, que cerrará a toda orquesta con el anuncio presidencial de un Plan social que permitirá la creación de decenas de miles de nuevos puestos de trabajo para los argentinos.
Algo nuevo está pasando en la Argentina.
El sistema democrático entró en una etapa donde las variables experimentadas en el pasado reciente y por consiguiente previsibles para el después de una elección de medio término, esta vez no se replicaron tal como las hemos conocido.
Con la densidad de una certeza inexorable, se decía que un tropiezo electoral del oficialismo de turno, cualquiera sea su color partidario, significaba irremediablemente la perdida de voluntad gobernante y el asomo irruptivo y dominante de la oposición.
La percepción de una situación signada por la emigración en masa de oficialistas descontentos, el cambio brusco hacia la derecha en la orientación de las políticas oficiales, el abandono del sostén parlamentario, una lluvia de ideas novedosas de los opositores, eran parte del escenario previsto en sesudos análisis editoriales.
Pero nada de esto viene sucediendo en la actual coyuntura.
Y no sólo por que en la suma del total nacional ganó el Frente para la Victoria.
Sino por que la oposición fragmentada, no acierta en hallar un punto superador a sus desavenencias. No les importa siquiera disimular sus contradicciones internas.
Hay que leer a Carrió, luego a Cobos, después a Stolbizer, pasar por Gerardo Morales y preguntarse finalmente ¿Y? ¿Dónde está el Acuerdo y la Coalición? ¿Dónde el programa de gobierno y la nueva lluvia de ideas? ¿Dónde el proyecto superador con capacidad de gobernar el país?
Resulta escandaloso, escucharlos confesar que a la hora de votar en el Parlamento contra los proyectos enviados por el Ejecutivo, estarán unidos. Pero eso sí, admiten impúdicamente que sus graves diferencias, se originan “sólo por el posicionamiento electoral de cara al 2011”.
Lo dicen ellos. ¿Se los imagina en el Gobierno nuevamente?
Mucho mejor que llamarse “Acuerdo”, haría más honor a sus conductas calzar el mote de “Desacuerdo cívico-social”.
La derecha más añeja, expresada en el conglomerado que integran Mauricio Macri y Francisco De Narváez, con la complicidad política de Eduardo Duhalde y Carlos Menem, se debate por determinar si su suerte futura correrá por el carril más pituco y recoleto de las clases sociales donde se sustenta o si finalmente optarán por una alianza antiprogresista nucleada alrededor de la derecha peronista.
El ejercicio de lectura para el pan-radicalismo, también sirve para entender los sinuosos caminos de la derecha.
Ahí están a la orden del día, los choques frontales y sutiles, según cuadre la ocasión, entre los dirigentes de este espacio.
De Narváez contra Duhalde y Felipe Solá, Duhalde elogiando a Reuteman y ninguneando a Macri, el sindicalismo de Luís Barrionuevo y Momo Venegas, tratando de constituirse en arrieros de tropas con una impronta decididamente duhaldista, son todas maniobras que evidencian un estado de conflicto irresuelto que más tarde o más temprano deberá resolverse.
En la vereda opuesta, la fuerza que acumula a favor de la transformación progresista de la sociedad, con posibilidades concretas y verificables de profundizar este proceso de cambios en la Argentina, sigue siendo el Frente para la Victoria, liderado por Néstor Kirchner.
Crecerá al amparo de su disputa sin ambigüedades con las corporaciones del poder mediático y de la patronal rural que, ante la ausencia de una oposición partidaria coherente, se constituyeron en la expresión, tan vieja como renovada, del “partido del ajuste neoliberal” de los años noventa.
En este marco, el progresismo opositor al Gobierno, deberá optar, definitivamente, entre el abrazo de los humildes y la rechifla de los patrones sojeros, o el aplauso de los poderosos y el digno desprecio de los que menos tienen.
Esta vez, no hay tercera vía.
Jorge Giles. El Argentino. 14.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53794-Un-fin-de-semana-a-toda-orquesta.html
jueves, 13 de agosto de 2009
LA SELECCIÓN ARGENTINA FESTEJA OTRA VICTORIA

No bastó que la Presidenta diera instrucciones al Ministro De Vido para desactivar los aumentos aplicados en las tarifas de la luz y el gas.
No bastó que el Bloque oficialista de la Cámara de Diputados accediera a la mayoría de las modificaciones solicitadas por algunos bloques opositores en el proyecto por las facultades delegadas.
No bastó que la Presidenta volviera de Ecuador y Venezuela con un compromiso explícito con la paz en la región y con acuerdos firmados por valor de 1.100 millones de dólares, que se traducirán en más producción industrial, más comercio agropecuario y por sobre todo, más trabajo para los argentinos.
No bastó que el Gobierno de la democracia se muestre solidario con la defensa de esa pasión argentina que es el fútbol.
No bastó que el índice de la inflación de julio sea del 0,6 %
No bastó que continúe la ronda de diálogos con los partidos políticos y los gobernadores.
No bastó que la empresa alemana Siemens decidiera, luego de reunirse con nuestra Presidenta, retirar la demanda por 220 millones de dólares contra el Estado argentino. Los opositores se muestran inflexibles a la hora de operar contra lo que haga o deje de hacer el Gobierno, demostrando una vez más, que todo les resultará insuficiente de aquí en adelante.
En lugar de receptar positivamente el anuncio presidencial, que supo escuchar las voces que reclamaban airadamente por los aumentos tarifarios, los opositores arremetieron insaciables, de un lado y del otro, en el intento de ningunear la decisión del Gobierno.
Es necesario que la ciudadanía advierta la gravedad de esta oposición rabiosa contra todas las medidas tendientes a defender los intereses de la sociedad.
Cuán distinta hubiese sido la situación si el Gobierno presentara bandera blanca de rendición, si hubiese puesto luz de giro hacia la derecha, dejándose manejar por las corporaciones.
Lo están diciendo explícitamente.
Carrió y Macri, por ejemplo, volvieron de sus vacaciones, no en Calamuchita ni en ningún lugar de la Patria Grande, obvio, y se dedicaron a disparar munición gruesa contra el Gobierno. ¿Acusándolo de qué? ¡De seguir gobernando!
Palo por que bogas, palo por que no bogas.
Políticamente pretenden ponerle un garrote sobre la cabeza para que retroceda en todas sus políticas de estado.
Los opositores de derecha, ayudados por la última expresión de una progresía a contramano del pueblo, más los principales columnistas de la corporación mediática, en el fondo, están apretando para que no se juzguen más a los genocidas de la dictadura como se hizo ayer contra los asesinos del Negrito Floreal Avellaneda, para que no se privilegie la defensa del trabajo y el empleo, para que no se fortalezca la industria nacional, para que nadie toque ni un centavo de las ganancias que obtienen los poderosos coroneles de la soja, para que no haya un Estado que defienda con políticas activas un modelo de desarrollo inclusivo y para que la democracia entre, en definitiva, en un vértigo de enfrentamientos internos que nos haga retroceder en el tiempo y el espacio de la propia gobernabilidad.
Esa radicalización que por derecha buscan los opositores, no encontrará eco ni concesiones en los parajes de las instituciones democráticas.
Habrá que ir anotando en la memoria todas estas actitudes violentas.
Anotar la represión de ayer para desalojar a los miembros solidarios de un Centro cultural en Almagro, en un claro adelanto de lo que vendrá con la policía de Macri encabezada por el ex comisario Palacios, denunciado y repudiado por la ciudadanía. Anotar la denuncia realizada en la legislatura porteña por el nombramiento de otro oscuro personaje al frente del Hospital Moyano, denunciado por experimentar drogas en los cuerpos de las pacientes.
Mientras Maradona festeja por la victoria ante Rusia, en la Rural, Biolcatti se queja por que su equipo no logra agarrar la pelota que está picando en el área chica.
Mal que les pese a las minorías privilegiadas, el gol parece que madura.
Pero esta vez, del lado de los humildes.
Jorge Giles. El Argentino. 13.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53625-La-Seleccion-festeja-otra-victoria.html
miércoles, 12 de agosto de 2009
¡OJO QUE LA PELOTA YA EMPEZÓ A RODAR!
¿Y por que no? ¿Por qué no instauramos este día como “Día del Hincha del Fútbol argentino”?
O “Día nacional de la alegría”.
O simplemente, el “Día de la pelota solidaria”.
La resolución de los clubes nucleados en la AFA, más la clara decisión del gobierno argentino de cuidar los intereses populares, en la cancha donde sea necesario hacerlo, nos hizo entrar a las tribunas del deporte más nacional y popular que tenemos, sin que nos cobren la entrada.
¡O hay fútbol para todos o no hay fútbol para nadie!, grita la popular.
Se terminó el curro de unos pocos. Vamos a festejar esta bocanada libertaria que nos iguala a todos los ciudadanos y que nos devuelve el alma del hincha, que acunó con tanta pasión, Enrique Santos Discépolo.
Todos los días nos ametrallan con las pálidas de los noticieros, bajándole línea a la desesperanza, a la tristeza, al agobio colectivo.
Para la corporación mediática, todo está mal. Para ellos, hay que cambiar este modelo de redistribución del ingreso por otro que nos deje vivir tranquilos. Más pobres, menos soberanos como nación, más desiguales e injustos, pero eso sí, más “tranqui”.
Esa tranquilidad es el envase de un modelo de país injusto.
Allí están las cicatrices dejadas por el menemismo para recordarnos que es así.
“Vamos, ¿a mi me la vas a contar?” Decía el gran Discepolín, hastiado de la campaña salvaje y despiadada que los “contreras” le hacían a Perón y Evita.
Igual que ahora. El mismo odio y egoísmo, la misma saña para criticar las formas y esconder el fondo.
Nos hablan conmovidos por la pobreza, aquellos que la provocaron, los que tienen aviones particulares para recorrer las miles de hectáreas de sus campos y tambos, los que viven de gira en gira internacional y de vez en cuando aterrizan en Ezeiza para dictarnos cátedra.
Y encima, los que no hablan nunca, quizás por que no se les cae una sola idea, pasan un nuevo “ausente” a la mesa del dialogo convocado por la Presidenta.
¡Cuanta chatura y mediocridad en esos dirigentes!
Juegan a ser la instancia superadora de este Gobierno y no tienen siquiera el mínimo respeto por las instituciones de la democracia.
¿Saben por qué? Por que los verdaderos superpoderes no los tiene ni el Estado ni el Gobierno. Son paparruchadas que los grandes medios venden, cual una nueva zoncera.
Los superpoderes lo tienen los millonarios que quieren volver a gobernar este país. Acostumbrados a realizar lo que se les venga en gana, se ofuscan cuando un funcionario de la democracia se les planta firme para decirles “¡No!”
Ojala aprendan de la lección de Carrió, que empezó hablando con Dios, según confesó y terminó hablando, apenas, con el ratón Mickey en Disneylandia.
Lo que se dice, una caída vertical, desde el cielo hasta Miami.
Así como la recuperación del fútbol televisado de manera gratuita, más que una cuestión económica, es un rescate de la cultura democrática y popular, en la región también hay un cambio de paradigma cultural.
La Presidenta estuvo en Venezuela, representando a la Argentina en la profundización de acuerdos económicos que significarán un crecimiento sustancial en las exportaciones nacionales hacia la república bolivariana.
Más de mil millones de dólares en divisas frescas para nuestro tesoro nacional ¿no es motivo para festejar más allá de nuestras diversas pertenencias políticas?
Una revolución pacífica sucede en América Latina.
Allí donde los gobernantes se parecen a sus pueblos, allí amanece con más dificultad que sosiego, esta etapa de crecimiento regional, de intercambio comercial, de un abrazo solidario entre las naciones.
Se consolida una verdadera amalgama con el valor diferencial de cada uno de nuestros países.
Energía y Alimentos, como dijo Cristina, son la clave estratégica que permitirá, a través de la voluntad de los gobiernos populares y de las nuevas tecnologías, entrar al futuro de justicia y desarrollo que nos merecemos.
Y ojo, que la pelota ya empezó a rodar.
Jorge Giles. El Argentino. 12.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53436-¡Ojo-la-pelota-ya-empezo-a-rodar!.html
O “Día nacional de la alegría”.
O simplemente, el “Día de la pelota solidaria”.
La resolución de los clubes nucleados en la AFA, más la clara decisión del gobierno argentino de cuidar los intereses populares, en la cancha donde sea necesario hacerlo, nos hizo entrar a las tribunas del deporte más nacional y popular que tenemos, sin que nos cobren la entrada.
¡O hay fútbol para todos o no hay fútbol para nadie!, grita la popular.
Se terminó el curro de unos pocos. Vamos a festejar esta bocanada libertaria que nos iguala a todos los ciudadanos y que nos devuelve el alma del hincha, que acunó con tanta pasión, Enrique Santos Discépolo.
Todos los días nos ametrallan con las pálidas de los noticieros, bajándole línea a la desesperanza, a la tristeza, al agobio colectivo.
Para la corporación mediática, todo está mal. Para ellos, hay que cambiar este modelo de redistribución del ingreso por otro que nos deje vivir tranquilos. Más pobres, menos soberanos como nación, más desiguales e injustos, pero eso sí, más “tranqui”.
Esa tranquilidad es el envase de un modelo de país injusto.
Allí están las cicatrices dejadas por el menemismo para recordarnos que es así.
“Vamos, ¿a mi me la vas a contar?” Decía el gran Discepolín, hastiado de la campaña salvaje y despiadada que los “contreras” le hacían a Perón y Evita.
Igual que ahora. El mismo odio y egoísmo, la misma saña para criticar las formas y esconder el fondo.
Nos hablan conmovidos por la pobreza, aquellos que la provocaron, los que tienen aviones particulares para recorrer las miles de hectáreas de sus campos y tambos, los que viven de gira en gira internacional y de vez en cuando aterrizan en Ezeiza para dictarnos cátedra.
Y encima, los que no hablan nunca, quizás por que no se les cae una sola idea, pasan un nuevo “ausente” a la mesa del dialogo convocado por la Presidenta.
¡Cuanta chatura y mediocridad en esos dirigentes!
Juegan a ser la instancia superadora de este Gobierno y no tienen siquiera el mínimo respeto por las instituciones de la democracia.
¿Saben por qué? Por que los verdaderos superpoderes no los tiene ni el Estado ni el Gobierno. Son paparruchadas que los grandes medios venden, cual una nueva zoncera.
Los superpoderes lo tienen los millonarios que quieren volver a gobernar este país. Acostumbrados a realizar lo que se les venga en gana, se ofuscan cuando un funcionario de la democracia se les planta firme para decirles “¡No!”
Ojala aprendan de la lección de Carrió, que empezó hablando con Dios, según confesó y terminó hablando, apenas, con el ratón Mickey en Disneylandia.
Lo que se dice, una caída vertical, desde el cielo hasta Miami.
Así como la recuperación del fútbol televisado de manera gratuita, más que una cuestión económica, es un rescate de la cultura democrática y popular, en la región también hay un cambio de paradigma cultural.
La Presidenta estuvo en Venezuela, representando a la Argentina en la profundización de acuerdos económicos que significarán un crecimiento sustancial en las exportaciones nacionales hacia la república bolivariana.
Más de mil millones de dólares en divisas frescas para nuestro tesoro nacional ¿no es motivo para festejar más allá de nuestras diversas pertenencias políticas?
Una revolución pacífica sucede en América Latina.
Allí donde los gobernantes se parecen a sus pueblos, allí amanece con más dificultad que sosiego, esta etapa de crecimiento regional, de intercambio comercial, de un abrazo solidario entre las naciones.
Se consolida una verdadera amalgama con el valor diferencial de cada uno de nuestros países.
Energía y Alimentos, como dijo Cristina, son la clave estratégica que permitirá, a través de la voluntad de los gobiernos populares y de las nuevas tecnologías, entrar al futuro de justicia y desarrollo que nos merecemos.
Y ojo, que la pelota ya empezó a rodar.
Jorge Giles. El Argentino. 12.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53436-¡Ojo-la-pelota-ya-empezo-a-rodar!.html
martes, 11 de agosto de 2009
¿PASIÓN DE MULTITUDES O NEGOCIO DE UNOS POCOS?

Una nueva operación está en marcha, la operación “fútbol para pocos”. El poder económico, dio la orden de atacar a mansalva contra la posibilidad de que el fútbol televisado esté a disposición de todo el pueblo argentino, gratuitamente.
Los lenguaraces de la corporación mediática salieron a tirarse de los pelos, ante una situación prevista en el Proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales presentado por la Presidenta de la Nación y adelantada, quizás, por las circunstancias que ayer fueron el principal titular de nuestro diario.
“¿Cómo le van a dar fútbol gratis a la gente? Que paguen el cable los que quieren verlo y si no, se embroman”. Se escuchó decir.
El fondo de la cuestión es que los dueños de la televisión codificada no quieren perder el monopolio de un negocio multimillonario y mucho menos, que cunda el mal ejemplo con los ciudadanos accediendo gratuitamente a un servicio público privatizado.
Estamos en medio de un proceso político que empieza crear una nueva cultura democrática y participativa.
Los improperios contra el derecho del pueblo a disfrutar del deporte más nacional y popular, el fútbol, están llenos de lugares comunes y resabios reaccionarios que recuerdan a los que condenaban a Evita y a Perón por asegurar que en todas las mesas argentinas haya sidra y pan dulce para las Fiestas Navideñas.
La batalla cultural es dura y las ganas de disfrutar del espacio público, chocan contra los que se sienten dueños de nuestro destino.
Esta campaña, claramente antipopular, se articula con las operaciones sobre la “pobreza” y los presuntos “tarifazos”. Atacan brutalmente pese que a muchos de esos sectores, no les fue ni les va nada mal, económicamente hablando.
Ahí van algunos datos, publicados por los multimedios de la oposición:
*Las acciones de las principales entidades bancarias y empresas argentinas se encuentran en niveles altamente elevados, con una suba del 65 % en el Mercado de Valores en lo que va del año y algunas, incluso, llegando al 80 %.
*Eduardo Buzzi, el dirigente patronal de la Federación Agraria, se habría tomado unos días para alquilar más campos y así ampliar su propiedad actual.
*Hugo Biolcatti, el jefe de la Sociedad Rural y socio de Buzzi, admitió en un reportaje que es dueño de tres aviones, de campos por valor de unos 70 millones de dólares y de un tambo que entrega 2 millones y medios de litros por leche por mes, facturando actualmente por esta sola actividad, unos 18 millones de pesos anuales.
También declaró, prestemos atención por favor, que “gran parte del éxito de todo el movimiento rural (durante el conflicto del campo contra el Gobierno) les debemos a los medios de comunicación. La gente acompañó porque los diarios pusieron simpáticos a nuestros personajes y eso motivó más movimiento y en algún momento yo decía “Dios mío, que impresionante lo que han hecho los medios para colaborar con esto”.
¿Se da cuenta? Los más ricos y millonarios de esta sociedad, que sigue siendo desigual e injusta, son quienes conducen el embate contra el Gobierno.
Lamentablemente, acompañados por algún rezago de esa progresía que parece más preocupada por diferenciarse del Gobierno democrático que de los patrones rurales.
En tanto, allá en Ecuador, la Presidenta de los argentinos levantó las banderas de la soberanía, la unidad, la justicia y por sobre todo, la paz en nuestro continente.
En nuestra provincia de San Juan, Alicia Kirchner hizo un pormenorizado detalle de la inversión del Estado en la cuestión social, que desde el 2003 a la fecha alcanzó los 41 mil millones de pesos, representando un crecimiento del 800 % en inversión social. “Hay un Estado presente, es mucho lo que hicimos pero también es mucho lo que falta por hacer”, afirmó la Ministra de Desarrollo Social.
En la vereda de enfrente de esta lucha frontal contra la pobreza, el millonario De Narváez, presidió, sin vergüenza alguna, un acto electoral a dos años vista de los próximos comicios.
Eso sí que es un escándalo moral, hasta para el ratón Mikey con el que habló Carrió.
Jorge Giles. El Argentino. 11.08.09
http://www.elargentino.com/nota-53254-Pasion-de-multitudes-o-negocio-de-unos-pocos.html
lunes, 10 de agosto de 2009
LA FÁBULA DEL PASTORCITO MENTIROSO
Mientras la Presidenta asiste en Ecuador a una reunión clave para América Latina, se abre una semana cargada de augurios reveladores.
Es probable que los días por venir tengan la misma impronta.
A un Gobierno que ante la primera dificultad económica actúa de inmediato a favor de los ciudadanos, le respondió la balacera discursiva de los grandes medios monopólicos queriendo fabricar una “realidad” virtual caótica, dramática, descontrolada.
Es la versión moderna de la vieja fábula del pastorcito que se divertía avisando que llegaba el lobo a la aldea. Creaba el miedo en los pobladores, pero el lobo no llegaba nunca. Hasta que un día… usted ya sabe el final.
Es lo que se puede apreciar con varias de las operaciones políticas, cruzadas por el mismo ánimo desestabilizador.
A la brutal campaña del miedo por la inseguridad, le siguió la operación “pobreza”, la operación “tarifazos” y la cantinela destituyente que pretende imponer la perniciosa idea que estamos en una etapa de “transición”.
El ministro Julio De Vido, más pronto que tarde, tomó las riendas y el micrófono oficial para decirle a los argentinos, que el Gobierno no autorizó a ninguna empresa aumentar las tarifas eléctricas, según venían denunciando algunas asociaciones de usuarios, con el eco vago de aquellos políticos que con tal de ganar un minuto de fama mediática, denuncian lo que venga.
Antes de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, una situación semejante hubiese merecido la inmediata respuesta de “el mercado es el que regula las tarifas”.
Y chau Pinela.
¿O no era así? ¿O es tan frágil la memoria que olvidamos hasta los cortes de luz y de gas en los inviernos?
Sin embargo, ahora es el Gobierno el que se pone de escudo defendiendo a la población y en especial a los sectores socialmente más vulnerables.
Pero pese a la campaña intransigente y despiadada de las corporaciones mediáticas, la Verdad, así, con mayúsculas, es esa terca muchacha que sin pedir permiso a nadie, se presenta desnuda e imprevistamente ante la catedral de cristal de los poderosos.
Vea si no, un artículo aparecido ayer en el diario Clarín y que en su párrafo inicial reconoce que “Seis años de energía eléctrica y gas natural baratos impulsaron profundos cambios en los hábitos de consumo de los usuarios de Capital Federal y del Gran Buenos Aires, al menos de los que están conectados a las redes de servicios públicos. Al “boom” de los aires acondicionados siguió el furor por los equipos “frío-calor”, que se usaban para enfrentar tanto el verano como el invierno, algo impensable en otras épocas. En el extremo, sobresalen los equipos a gas que sirven para calentar el agua de las piscinas. La era de la energía barata parece llegar a su fin…”
No lo publicó un periódico identificado con el oficialismo, sino su reverso.
Es la realidad, la única verdad, que se cuela por las hendijas de la mentira, por los cerrojos que le tienden y que se abre paso en el momento y en el lugar menos pensado.
Estamos viviendo un proceso político contradictorio que tiene un solo norte previsible: la defensa gubernamental de los intereses nacionales y populares.
Hasta los más acérrimos críticos y adversarios del gobierno lo deben admitir aunque sea a regañadientes.
Algunos de los diarios opositores, ayer fueron nuevamente un serpentario de despropósitos, con esa impudicia de contar la décima de porcentaje de más o menos pobres, que es tan canalla y miserable como cuestionar si los desaparecidos son 8 mil, 30 mil, o 200 mil. No merecen siquiera integrar el lote de zonceras argentinas.
Son canalladas y punto.
También reflejaron la riña encarnizada adentro de la oposición; Carrió contra Cobos y viceversa, De Narváez y Macri contra Felipe Solá. Todos a un paso de la ruptura, titularon.
Pero insisten con que nadie actúa en función de esta etapa de “transición”.
¿De qué “transición” hablan cuando hay un Gobierno ejerciendo sus funciones hasta diciembre del 2011 por mandato popular?
Desde aquí hacemos un llamado al respeto de la Constitución, de la Democracia y de los intereses populares, por parte de esos escribas que aún juegan a ser, irresponsablemente, los pastorcitos de la vieja fábula.
Jorge Giles. El Argentino. 10.08.09
Es probable que los días por venir tengan la misma impronta.
A un Gobierno que ante la primera dificultad económica actúa de inmediato a favor de los ciudadanos, le respondió la balacera discursiva de los grandes medios monopólicos queriendo fabricar una “realidad” virtual caótica, dramática, descontrolada.
Es la versión moderna de la vieja fábula del pastorcito que se divertía avisando que llegaba el lobo a la aldea. Creaba el miedo en los pobladores, pero el lobo no llegaba nunca. Hasta que un día… usted ya sabe el final.
Es lo que se puede apreciar con varias de las operaciones políticas, cruzadas por el mismo ánimo desestabilizador.
A la brutal campaña del miedo por la inseguridad, le siguió la operación “pobreza”, la operación “tarifazos” y la cantinela destituyente que pretende imponer la perniciosa idea que estamos en una etapa de “transición”.
El ministro Julio De Vido, más pronto que tarde, tomó las riendas y el micrófono oficial para decirle a los argentinos, que el Gobierno no autorizó a ninguna empresa aumentar las tarifas eléctricas, según venían denunciando algunas asociaciones de usuarios, con el eco vago de aquellos políticos que con tal de ganar un minuto de fama mediática, denuncian lo que venga.
Antes de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, una situación semejante hubiese merecido la inmediata respuesta de “el mercado es el que regula las tarifas”.
Y chau Pinela.
¿O no era así? ¿O es tan frágil la memoria que olvidamos hasta los cortes de luz y de gas en los inviernos?
Sin embargo, ahora es el Gobierno el que se pone de escudo defendiendo a la población y en especial a los sectores socialmente más vulnerables.
Pero pese a la campaña intransigente y despiadada de las corporaciones mediáticas, la Verdad, así, con mayúsculas, es esa terca muchacha que sin pedir permiso a nadie, se presenta desnuda e imprevistamente ante la catedral de cristal de los poderosos.
Vea si no, un artículo aparecido ayer en el diario Clarín y que en su párrafo inicial reconoce que “Seis años de energía eléctrica y gas natural baratos impulsaron profundos cambios en los hábitos de consumo de los usuarios de Capital Federal y del Gran Buenos Aires, al menos de los que están conectados a las redes de servicios públicos. Al “boom” de los aires acondicionados siguió el furor por los equipos “frío-calor”, que se usaban para enfrentar tanto el verano como el invierno, algo impensable en otras épocas. En el extremo, sobresalen los equipos a gas que sirven para calentar el agua de las piscinas. La era de la energía barata parece llegar a su fin…”
No lo publicó un periódico identificado con el oficialismo, sino su reverso.
Es la realidad, la única verdad, que se cuela por las hendijas de la mentira, por los cerrojos que le tienden y que se abre paso en el momento y en el lugar menos pensado.
Estamos viviendo un proceso político contradictorio que tiene un solo norte previsible: la defensa gubernamental de los intereses nacionales y populares.
Hasta los más acérrimos críticos y adversarios del gobierno lo deben admitir aunque sea a regañadientes.
Algunos de los diarios opositores, ayer fueron nuevamente un serpentario de despropósitos, con esa impudicia de contar la décima de porcentaje de más o menos pobres, que es tan canalla y miserable como cuestionar si los desaparecidos son 8 mil, 30 mil, o 200 mil. No merecen siquiera integrar el lote de zonceras argentinas.
Son canalladas y punto.
También reflejaron la riña encarnizada adentro de la oposición; Carrió contra Cobos y viceversa, De Narváez y Macri contra Felipe Solá. Todos a un paso de la ruptura, titularon.
Pero insisten con que nadie actúa en función de esta etapa de “transición”.
¿De qué “transición” hablan cuando hay un Gobierno ejerciendo sus funciones hasta diciembre del 2011 por mandato popular?
Desde aquí hacemos un llamado al respeto de la Constitución, de la Democracia y de los intereses populares, por parte de esos escribas que aún juegan a ser, irresponsablemente, los pastorcitos de la vieja fábula.
Jorge Giles. El Argentino. 10.08.09
domingo, 9 de agosto de 2009
LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS SON LOS NIÑOS
Los países, sus pueblos y sus gobiernos, se distinguen por la actitud que demuestran tener ante los niños y los ancianos.
Cuando Eva y Juan Domingo Perón lo proclamaron desde su gobierno, no estaban rezando una consigna de ocasión. Estaban haciendo doctrina. Cimentando en la cultura política de los argentinos, la razón misma de la acción de gobierno.
La Constitución Nacional de 1949 es clara al respecto.
En su Capítulo III, establece los Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura (artículo 37)
El derecho del trabajador a trabajar, a una retribución justa, a la capacitación, a las condiciones dignas de trabajo, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de su familia, al mejoramiento económico, a la defensa de los intereses profesionales, son las cuentas de un rosario fundacional de un modelo inclusivo, que sólo se comprende y aprecia en su totalidad, nunca parcialmente.
Cuando en los Derechos de la familia se aseguraba constitucionalmente que “la atención y asistencia de la madre y del niño gozarán de la especial y privilegiada consideración del Estado” y en los Derechos de la ancianidad se contemplaban los derechos a la asistencia, a la vivienda, a la alimentación, al vestido, al cuidado de la salud pública, de la salud moral, del esparcimiento, la laborterapia, a la tranquilidad, al respeto, es por que se estaba construyendo una Patria, una Nación, un Pueblo.
En este Día de los pibes, hay que darle sustancia histórica a nuestra alegría como padres, recordando a propios y extraños que en este mismo territorio que habitamos supo erguirse una nueva y gloriosa Nación, pero de veras.
Y que esa senda trunca es la que hoy el Gobierno democrático intenta continuar. Con sus avances y retrocesos, con sus victorias y derrotas ocasionales, con amigos y adversarios…y con enemigos de la democracia que cuando escuchan hablar de la redistribución de la riqueza, llevan las manos a la cartuchera del odio y el resentimiento.
Habrá que evitar caer en las trampas que a diario colocan las corporaciones del poder mediático y económico.
Hay una operación política en marcha, que intenta demostrar que los causantes de todos nuestros males y desgracias, los que concentrando sus riquezas provocaron nuestra pobreza, se convirtieron de pronto en bellas almas caritativas y justicieras.
Para corroborarlo, repasemos las escenas vistas en la televisión en estos días, con los humildes peregrinos ante San Cayetano, diciendo una y mil veces que iban a agradecer al Patrono del Trabajo el empleo del que hoy gozaban. Y ahí aparecía el cinismo cruel de los que intimaban con las cámaras a confesar que en verdad, no había trabajo para nadie.
Los poderosos se quieren parecer a los pobres, cada vez que vienen a cargar contra ellos.
Igual que cuando emplean la mentira y la violencia para destruir al adversario, lo hacen en nombre de la verdad y las buenas costumbres.
Siempre hay que hacer memoria para que no nos confundan con sus campañas.
Lo cierto es que en este Día tan especial, es bueno que podamos mirar a los ojos a nuestros pibes, en la templanza de un tiempo difícil, pero esperanzador.
Y en homenaje a ellos, recordar entre nosotros la sabiduría del cantor y poeta, Joan Manuel Serrat, cuando en “Esos locos bajitos” decía en algunos de sus versos:
A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción;
Esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca…
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en su reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.
Jorge Giles. El Argentino. 09.08.09
Cuando Eva y Juan Domingo Perón lo proclamaron desde su gobierno, no estaban rezando una consigna de ocasión. Estaban haciendo doctrina. Cimentando en la cultura política de los argentinos, la razón misma de la acción de gobierno.
La Constitución Nacional de 1949 es clara al respecto.
En su Capítulo III, establece los Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura (artículo 37)
El derecho del trabajador a trabajar, a una retribución justa, a la capacitación, a las condiciones dignas de trabajo, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de su familia, al mejoramiento económico, a la defensa de los intereses profesionales, son las cuentas de un rosario fundacional de un modelo inclusivo, que sólo se comprende y aprecia en su totalidad, nunca parcialmente.
Cuando en los Derechos de la familia se aseguraba constitucionalmente que “la atención y asistencia de la madre y del niño gozarán de la especial y privilegiada consideración del Estado” y en los Derechos de la ancianidad se contemplaban los derechos a la asistencia, a la vivienda, a la alimentación, al vestido, al cuidado de la salud pública, de la salud moral, del esparcimiento, la laborterapia, a la tranquilidad, al respeto, es por que se estaba construyendo una Patria, una Nación, un Pueblo.
En este Día de los pibes, hay que darle sustancia histórica a nuestra alegría como padres, recordando a propios y extraños que en este mismo territorio que habitamos supo erguirse una nueva y gloriosa Nación, pero de veras.
Y que esa senda trunca es la que hoy el Gobierno democrático intenta continuar. Con sus avances y retrocesos, con sus victorias y derrotas ocasionales, con amigos y adversarios…y con enemigos de la democracia que cuando escuchan hablar de la redistribución de la riqueza, llevan las manos a la cartuchera del odio y el resentimiento.
Habrá que evitar caer en las trampas que a diario colocan las corporaciones del poder mediático y económico.
Hay una operación política en marcha, que intenta demostrar que los causantes de todos nuestros males y desgracias, los que concentrando sus riquezas provocaron nuestra pobreza, se convirtieron de pronto en bellas almas caritativas y justicieras.
Para corroborarlo, repasemos las escenas vistas en la televisión en estos días, con los humildes peregrinos ante San Cayetano, diciendo una y mil veces que iban a agradecer al Patrono del Trabajo el empleo del que hoy gozaban. Y ahí aparecía el cinismo cruel de los que intimaban con las cámaras a confesar que en verdad, no había trabajo para nadie.
Los poderosos se quieren parecer a los pobres, cada vez que vienen a cargar contra ellos.
Igual que cuando emplean la mentira y la violencia para destruir al adversario, lo hacen en nombre de la verdad y las buenas costumbres.
Siempre hay que hacer memoria para que no nos confundan con sus campañas.
Lo cierto es que en este Día tan especial, es bueno que podamos mirar a los ojos a nuestros pibes, en la templanza de un tiempo difícil, pero esperanzador.
Y en homenaje a ellos, recordar entre nosotros la sabiduría del cantor y poeta, Joan Manuel Serrat, cuando en “Esos locos bajitos” decía en algunos de sus versos:
A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción;
Esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca…
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en su reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.
Jorge Giles. El Argentino. 09.08.09
LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO ESCENARIO
La coyuntura está enseñando que la política es el arte de administrar las victorias y revertir las derrotas.
El latiguillo de la corporación rural, sobre que el gobierno no advirtió aún que perdió y la oposición que ganó, oculta una serie de razones más profundas.
Una primera cuestión a despejar es preguntarse si hubo o no hubo un claro ganador, y por tanto, un nítido perdedor. Y nos parece que ni una cosa ni la otra han sucedido. Más bien pareciera que los resultados indican que el oficialismo no perdió todo lo que se dice desde la corporación mediática, ni la oposición ganó todo lo que se atribuyó en el anochecer del último domingo de junio.
Así resulta una situación de equilibrio inestable que seguramente encontrará su punto de resolución, con el devenir de los días y en los comicios del 2011.
¿Y hasta tanto qué? Cada bloque político, irá acumulando fuerzas, al calor de los acontecimientos y de la capacidad de iniciativa e inventiva que sepan demostrar.
Los opositores no están en condiciones de encontrar un punto de amalgama en sus diferentes expresiones partidarias.
Rugen los cañones de sus artillerías, pero sólo el humo que brota de sus bocas, es testimonio de la ofensiva.
De todos modos, es útil discernir los diferentes comportamientos de los actores para con el cuidado de la democracia y su gobernabilidad.
Nos facilita la tarea de cualificar su ubicación, en orden a estos conceptos, la conducta obscena de Elisa Carrió.
Con su rabiosa oposición al dialogo convocado por la Presidenta de la Nación, habilitó a sus fieles el embate contra su principal socia política, Margarita Stolbizer. A su regreso de Disneylandia, arremetió brutalmente contra el gobierno democrático, sin guardar el mínimo respeto por aquellas fuerzas que en cumplimiento de sus responsabilidades cívicas acudieron a la mesa del dialogo, largamente reclamado.
Resulta triste y opaca una actitud de egoísmo tan reñida con la convivencia.
El radicalismo sigue procesando su orfandad de liderazgos propios y sus propios miedos, escaldados con su fugaz y conflictiva experiencia gobernante con la Alianza. Apela a la figura de Cleto Cobos, advertidos que se aferran a una sombra que se mueve sigilosamente por afuera de cualquier cuerpo que pretenda sujetarlo. Cobos es un gato ladino que ronronea a unos y otros, para clavarles las uñas si así le resultara necesario hacerlo. Es él y sus circunstancias. No es un hombre de partido. Menos que menos, de lealtades y convicciones. Los legatarios de Raúl Alfonsín lo saben bien y por eso desconfían del mendocino.
Pero claro, para los operadores sin sustancia, la necesidad tiene cara de hereje.
Es de esperar que en el alma radical prevalezca una conducta republicana acorde con los tiempos, para no terminar siendo furgón de cola de los intereses corporativos que siempre despreciaron lo que el radicalismo cultivó como un preciado patrimonio cultural, la política.
La derecha sigue dando sus pasos, tropezando tantas veces como tantos pasos intenta dar. Insisten en recetas económicas que fueron el caldo de cultivo de las peores injusticias en la historia de los argentinos.
Como si nada hubiese ocurrido en la Argentina y el mundo en estos años.
Esa derecha atrasa el calendario en más de un aspecto, pero bienvenida sea al debate por la puja distributiva. Eso sí, en los marcos inviolables del sistema democrático.
Francisco De Narváez y Mauricio Macri, pueden y deben colaborar en esta etapa con sus propias ideas, si las tienen, aislando a los neogolpistas que vinieron de atropellada hasta el Congreso.
La gestualidad que hoy demuestran es una expresión elocuente de que en estas elecciones no hubo ganadores, ni perdedores contundentes.
En este marco se deberían analizar los movimientos políticos que ejerce el gobierno, administrando su propio rumbo.
Ayuda a procesar las contradicciones legítimas entre los actores políticos a través del dialogo, no de la confrontación. No pierde la iniciativa, la construye día a día, asume su responsabilidad de timonel de la nave del Estado que le confirió la voluntad popular en cada instancia.
Rompe con la vieja lógica de la política argentina, que se manifestaba por concebir cada coyuntura como un todo y no como partes de un proceso muchísimo más largo y sostenido en el tiempo. Es un proyecto el que gobierna y que no concibe cada instancia electoral como el principio y el fin del cosmos. Sino como la posibilidad colectiva de emprender un largo camino ascendente hacia el imperio de la justicia social.
Con sus avances y retrocesos, con sus victorias y derrotas ocasionales.
Ante la disyuntiva de optar entre un modelo de exclusión y otro de inclusión social, el gobierno opta por asegurar la estabilidad democrática basada en la inclusión.
No mide su temporalidad en función de su suerte partidaria, sino de la defensa del proyecto nacional y popular, progresista y transformador que lo sustenta.
Dejamos para el final de estas líneas, la tan meneada pobreza que asoma en estos días. Para el gobierno seguirá siendo la razón y el fundamento de las políticas de redistribución de la riqueza.
Para las corporaciones del poder, sólo una operación política mediática.
La escena televisada en vivo y en directo desde San Cayetano lo corrobora, con humildes entrevistados que relatan su presencia en agradecimiento por tener trabajo; y el movilero que los intima para que digan que no hay trabajo en el país.
La riqueza es un escándalo, la pobreza es un dolor.
El gobierno no cayó en ninguna trampa tendida por los que ocasionaron la pobreza, concentrando sus riquezas.
Tendió puentes allí donde algunos preparaban barricadas y siguió trabajando para que el modelo de inclusión desarrolle sus políticas de honrar la deuda, pagando el Boden 2012, mejorando el INDEC desde adentro, impulsando en el Parlamento de la Emergencia Agropecuaria, adquiriendo más aviones para la flota de nuestras Aerolíneas. Y diseñando una nueva arquitectura de sus políticas sociales, con eje en el trabajo para miles de compatriotas.
Antes que finalice el año, madurarán las brevas y cada bloque político definirá nítidamente su ubicación en el nuevo mapa.
El último mensaje de Néstor Kirchner está indicando que el oficialismo ya ha trazado su propia hoja de ruta: Hacia la profundización del modelo y la reconstrucción de un frente nacional y popular que sea nuevamente alternativa para las próximas batallas de la democracia.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 09.08.09
El latiguillo de la corporación rural, sobre que el gobierno no advirtió aún que perdió y la oposición que ganó, oculta una serie de razones más profundas.
Una primera cuestión a despejar es preguntarse si hubo o no hubo un claro ganador, y por tanto, un nítido perdedor. Y nos parece que ni una cosa ni la otra han sucedido. Más bien pareciera que los resultados indican que el oficialismo no perdió todo lo que se dice desde la corporación mediática, ni la oposición ganó todo lo que se atribuyó en el anochecer del último domingo de junio.
Así resulta una situación de equilibrio inestable que seguramente encontrará su punto de resolución, con el devenir de los días y en los comicios del 2011.
¿Y hasta tanto qué? Cada bloque político, irá acumulando fuerzas, al calor de los acontecimientos y de la capacidad de iniciativa e inventiva que sepan demostrar.
Los opositores no están en condiciones de encontrar un punto de amalgama en sus diferentes expresiones partidarias.
Rugen los cañones de sus artillerías, pero sólo el humo que brota de sus bocas, es testimonio de la ofensiva.
De todos modos, es útil discernir los diferentes comportamientos de los actores para con el cuidado de la democracia y su gobernabilidad.
Nos facilita la tarea de cualificar su ubicación, en orden a estos conceptos, la conducta obscena de Elisa Carrió.
Con su rabiosa oposición al dialogo convocado por la Presidenta de la Nación, habilitó a sus fieles el embate contra su principal socia política, Margarita Stolbizer. A su regreso de Disneylandia, arremetió brutalmente contra el gobierno democrático, sin guardar el mínimo respeto por aquellas fuerzas que en cumplimiento de sus responsabilidades cívicas acudieron a la mesa del dialogo, largamente reclamado.
Resulta triste y opaca una actitud de egoísmo tan reñida con la convivencia.
El radicalismo sigue procesando su orfandad de liderazgos propios y sus propios miedos, escaldados con su fugaz y conflictiva experiencia gobernante con la Alianza. Apela a la figura de Cleto Cobos, advertidos que se aferran a una sombra que se mueve sigilosamente por afuera de cualquier cuerpo que pretenda sujetarlo. Cobos es un gato ladino que ronronea a unos y otros, para clavarles las uñas si así le resultara necesario hacerlo. Es él y sus circunstancias. No es un hombre de partido. Menos que menos, de lealtades y convicciones. Los legatarios de Raúl Alfonsín lo saben bien y por eso desconfían del mendocino.
Pero claro, para los operadores sin sustancia, la necesidad tiene cara de hereje.
Es de esperar que en el alma radical prevalezca una conducta republicana acorde con los tiempos, para no terminar siendo furgón de cola de los intereses corporativos que siempre despreciaron lo que el radicalismo cultivó como un preciado patrimonio cultural, la política.
La derecha sigue dando sus pasos, tropezando tantas veces como tantos pasos intenta dar. Insisten en recetas económicas que fueron el caldo de cultivo de las peores injusticias en la historia de los argentinos.
Como si nada hubiese ocurrido en la Argentina y el mundo en estos años.
Esa derecha atrasa el calendario en más de un aspecto, pero bienvenida sea al debate por la puja distributiva. Eso sí, en los marcos inviolables del sistema democrático.
Francisco De Narváez y Mauricio Macri, pueden y deben colaborar en esta etapa con sus propias ideas, si las tienen, aislando a los neogolpistas que vinieron de atropellada hasta el Congreso.
La gestualidad que hoy demuestran es una expresión elocuente de que en estas elecciones no hubo ganadores, ni perdedores contundentes.
En este marco se deberían analizar los movimientos políticos que ejerce el gobierno, administrando su propio rumbo.
Ayuda a procesar las contradicciones legítimas entre los actores políticos a través del dialogo, no de la confrontación. No pierde la iniciativa, la construye día a día, asume su responsabilidad de timonel de la nave del Estado que le confirió la voluntad popular en cada instancia.
Rompe con la vieja lógica de la política argentina, que se manifestaba por concebir cada coyuntura como un todo y no como partes de un proceso muchísimo más largo y sostenido en el tiempo. Es un proyecto el que gobierna y que no concibe cada instancia electoral como el principio y el fin del cosmos. Sino como la posibilidad colectiva de emprender un largo camino ascendente hacia el imperio de la justicia social.
Con sus avances y retrocesos, con sus victorias y derrotas ocasionales.
Ante la disyuntiva de optar entre un modelo de exclusión y otro de inclusión social, el gobierno opta por asegurar la estabilidad democrática basada en la inclusión.
No mide su temporalidad en función de su suerte partidaria, sino de la defensa del proyecto nacional y popular, progresista y transformador que lo sustenta.
Dejamos para el final de estas líneas, la tan meneada pobreza que asoma en estos días. Para el gobierno seguirá siendo la razón y el fundamento de las políticas de redistribución de la riqueza.
Para las corporaciones del poder, sólo una operación política mediática.
La escena televisada en vivo y en directo desde San Cayetano lo corrobora, con humildes entrevistados que relatan su presencia en agradecimiento por tener trabajo; y el movilero que los intima para que digan que no hay trabajo en el país.
La riqueza es un escándalo, la pobreza es un dolor.
El gobierno no cayó en ninguna trampa tendida por los que ocasionaron la pobreza, concentrando sus riquezas.
Tendió puentes allí donde algunos preparaban barricadas y siguió trabajando para que el modelo de inclusión desarrolle sus políticas de honrar la deuda, pagando el Boden 2012, mejorando el INDEC desde adentro, impulsando en el Parlamento de la Emergencia Agropecuaria, adquiriendo más aviones para la flota de nuestras Aerolíneas. Y diseñando una nueva arquitectura de sus políticas sociales, con eje en el trabajo para miles de compatriotas.
Antes que finalice el año, madurarán las brevas y cada bloque político definirá nítidamente su ubicación en el nuevo mapa.
El último mensaje de Néstor Kirchner está indicando que el oficialismo ya ha trazado su propia hoja de ruta: Hacia la profundización del modelo y la reconstrucción de un frente nacional y popular que sea nuevamente alternativa para las próximas batallas de la democracia.
Jorge Giles. Miradas al Sur. 09.08.09
jueves, 6 de agosto de 2009
ORACIÓN POR UN PAÍS MÁS JUSTO

Un día, hace tiempo, Juan Gelman labró sobre un papel un bello y profundo poema al que llamó “Oración de un desocupado”.
“Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora…no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente…te digo que no entiendo Padre, bájate. Tócame el alma, mírame el corazón…” Decía Juan.
Era el poeta en el asomo del país de las tristezas y las desesperanzas. Donde vivir y morir de pobre, empezaba a ser la insolente naturaleza de las injusticias.
De esos dolores estamos formados.
Sin cunas de oro ni opulencias misericordiosas. Y así como se agradece respetuosamente cada consejo, hay que recordar que hace apenas seis años la pobreza llegaba al 60 % de la población, la indigencia al 27 % y la desocupación al 28 %.
De allí venimos. De ese calvario social que fue el adelanto del paisaje dramático por el que hoy transita el mundo.
Cacerolazos, piquetes de pobres y excluidos en las calles y las rutas, descreimiento, eran las consecuencias de un sistema neoliberal fatigado pero con la voracidad intacta. Siempre contra los pobres. Corolario de una etapa de demolición social que venía de mucho antes.
Las puertas del Estado cerraron violentamente para el pueblo desde el golpe cívico-militar de Videla, Massera, Martínez de Hoz y compañía. Y esas mismas puertas se abrieron de par en par para los sectores del poder económico que siempre pugnaron por un país agro-ganadero exportador, sin industria nacional, sin consumo masivo, sin inclusión social, sin clase trabajadora, sin mercado interno.
Para poder hacerlo causaron la mayor tragedia contemporánea, con su secuela de muertos y desaparecidos, exiliados y encarcelados.
Y por sobre todo, de aumento brutal de la desocupación y la pobreza.
El país inclusivo, el de una clase media vigorosa, con trabajadores dignos, fue bombardeado tantas veces como quisieron los dictadores.
La democracia del ajuste, culminó tiempo después, la triste faena iniciada con el genocidio.
Se explica así que al comienzo del modelo neoliberal, los pobres no superaban el 5 % del total de la población. Pero en 1980, ya trepaba al 8,7 %.
En 1985, en el primer gobierno de la democracia, subió al 18, 4 %.
En 1991, con el menemismo gobernando, trepó al 21,5 % y siguió creciendo en 1995 al 24,8 % y en el 2000 al 28,9 %
Y la destrucción siguió su inexorable marcha hasta el estallido final en el 2001 y el 2002.
Partiendo de aquel 60 % del índice de pobreza en el 2003, el Presidente Néstor Kirchner embistió frontalmente contra el modelo neoliberal, bajando en el segundo semestre de ese primer año de su gobierno al 47, 8 %.
La tendencia fue desde entonces hacia la baja de la pobreza.
El año 2004 culminó con un índice del 40,2 y el 2005 con el 33,8 %; en el 2006 cayó al 26,9; en el 2007 al 20,6 y en el registro del segundo semestre del 2008 cayó al 15,3 %.
En el mismo lapso, 2003 al 2008, la indigencia fue a su vez desde el 27,7 % inicial al 4,4 % a fines del 2008.
Respecto a la desocupación, este proyecto político arrancó desde una tasa de 22 % para caer al 7,3 % en el último trimestre del 2008.
Este breve repaso de datos objetivos se corresponde con el mayor crecimiento de la economía, en toda su historia moderna.
Allí está el fundamento de la esperanza en los sectores más humildes. Y de eso que llaman autoridad moral.
Es un modelo de país el que debate su suerte.
Por que “ningún viento es favorable si no sabes hacia donde vas”, según el proverbio.
Así como la demolición argentina no fue producto de un fenómeno natural sino de una política de poder, la reconstrucción nacional y popular es también consecuencia de un modelo de país distinto y superador.
Esto es lo que hay que saber valorar, defender, y por sobre todo, profundizar.
Nadie más que los que creen en estos conceptos saben darlo todo de sí, hasta la vida cuando es preciso, por amor a los pobres.
Lo supo Eva Perón, Carlos Mujica, Rodolfo Walsh, lo saben los trabajadores que hicieron grande a esta patria.
Y saben que estamos a mitad del camino. Pero en el justo camino donde los que menos tienen precisan que el Estado pueda redistribuir la riqueza de los poderosos.
Aunque no haya Oración que los conmueva.
Jorge Giles. El Argentino.07.08.09
LA ARGENTINA NO ES UN SATÉLITE DE LA TIERRA

La noticia decía ayer que en los EE.UU. se perdieron casi medio millón de puestos de trabajo en los últimos meses, agregando que el desempleo ya superó la friolera de 6 millones de personas afectadas, consecuencia directa de la dramática crisis financiera y económica desatada en el gigante del norte y extendida rápidamente a todo el mundo. Es el mayor índice registrado en los últimos 50 años, expresado en las largas colas de trabajadores que intentan conseguir un subsidio por desempleo.
Es cierto que el Presidente Obama, coincidiendo con muchos economistas de prestigio internacional, anunció que lentamente se empezó a salir de los escombros. Pero hay que decir que los que quedaron sepultados allá abajo, no fueron los millonarios dueños de empresas ni de finanzas ni patrones rurales de exportación, sino los laburantes, los pobres de toda la vida, los que viven de un salario mensual y que serán seguramente los últimos en recuperarse.
Este drama, que es mundial, hizo decir a la Organización Internacional del Trabajo, que es posible que durante el 2009 se pierdan entre 18 y 30 millones de empleos en el mundo.
Léalo de nuevo y coméntelo con su vecino. No para caer en pánico, sino para saber en qué planeta estamos parados. Y en que país vivimos.
Allá afuera, todo es tristeza y desolación. Aquí adentro, la esperanza popular sigue en alza, aunque no cotice en la bolsa de valores.
¿Toman nota de la crisis que azota el planeta aquellos que cínicamente exigen que el Estado vuelva a retirarse para dar paso, nuevamente, al reinado del dios mercado?
¿Leerán las noticias que llegan de los países desarrollados, los alegres opositores que pujan por rebajar y eliminar las retenciones a la soja y otros productos agrícolas con que el Estado a través de este Gobierno, logra invertir en más políticas de desarrollo con inclusión social?
La Argentina no es un satélite de la tierra, es parte indisoluble de ella. Por lo tanto, piensen como piensen partidariamente, todos, absolutamente todos los sectores deberán guardar la mínima y la máxima prudencia y responsabilidad para el manejo de la gobernabilidad democrática.
Por que en este contexto se debate la suerte de los argentinos y de los latinoamericanos. Y la salida del atolladero, esta vez no tiene terceras vías.
O se sale por derecha, es decir, por la violencia y las injusticias o se sale por el lado del progreso y la justicia social, del desarrollo con matriz diversificada, con mayor mano de obra, más consumo, más y mejor Estado y más democracia participativa.
En este marco, entonces, hay que valorar el avance del Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández en el dialogo con los principales actores de la vida nacional, mientras da pasos significativos en el reordenamiento del INDEC con la participación de Universidades, empresarios, sindicatos y entidades bancarias nacionales.
En el Congreso se debatió la Emergencia Agropecuaria, el aumento de las tarifas a los sectores más pudientes, el repudio al golpe cívico-militar en Honduras y la sustitución de importaciones de electrodomésticos. Se busca así proteger el trabajo de los argentinos.
Compare estos datos con las informaciones vertidas en los primeros renglones de la nota.
Es un país de pie el nuestro, con un Gobierno que no entrega la ciudadela en manos de los voraces propietarios y arrendatarios devenidos en nuevos ricos de la soja y de la vaca Aurora.
Por eso se explica esta fase de ofensiva mediática contra el Gobierno nacional.
Ajústese los cinturones y póngase tapones en los oídos, si no quiere deprimirse con semejante bombardeo de pálidas tras pálidas. Los grandes medios monopólicos, sus lenguaraces y escribas dispersos en radios, cables y diarios, descargan sus municiones discursivas pintando una situación caótica y descontrolada que no tiene nada que ver con la realidad que vive la inmensa mayoría de los argentinos.
Lo hacen para fabricar una realidad ficticia, en el vano intento de volver a empujarnos al infierno de los injustos.
Cuando personajes como Aguinis y De Angeli se parecen hasta físicamente, es por que la conjura de los necios está en su etapa superior.
(Jorge Giles. El Argentino. 06.08.09)
http://www.elargentino.com/nota-52607-Argentina-no-es-un-satelite-de-la-Tierra.html
miércoles, 5 de agosto de 2009
¿QUÉ LE PASA A LA OPOSICIÓN?

Se viven peleando entre ellos, tejiendo y destejiendo alianzas, realizando operaciones de prensa para desprestigiar al adversario interno.
Resulta bochornoso el espectáculo que a diario ofrecen con sus chanchullos de comité.
Felipe Solá anunciando que formará un bloque autónomo después de hacer campaña electoral jurando por la unidad monolítica con sus socios en la derecha.
Francisco De Narváez que se distancia del ex senador Eduardo Duhalde y hace lo posible y lo imposible para que se note, si fuese posible, hasta en la luna.
Patricia Bulrrich que arremete con saña, con odio y resentimiento contra Margarita Stolbizer, en nombre del coraje republicano impoluto de su jefa política, Elisa Carrió, la blonda señora que todavía anda buscando los votos que se le perdieron en alguna playa de Miami o en el tren fantasma de Disneylandia.
Una desmesura que, al menos, enaltece a Stolbizer por venir de quien viene y por que el objeto del ataque es su actitud respetuosa por el dialogo democrático.
Menos mal que las de junio fueron elecciones para elegir legisladores.
¿Se imagina a estos mismos dirigentes gobernando el país?
Ahí está el pasado reciente para respondernos, no desde la rectitud de las conductas cívicas, sino desde los prontuarios judiciales de Fernando de la Rúa y Maria Julia Alsogaray, por ejemplo.
Siguen avergonzando a la ciudadanía y a la democracia con sus enriquecimientos ilícitos, pagos de sobornos, sobresueldos, corrupción generalizada.
Los íconos de ese país que estalló en diciembre del 2001, formaron parte de un sistema donde la corrupción no eran canitas al aire ni picardías criollas cometidas casi por descuido o por azar. Estaba en la propia naturaleza de la tan declamada y no siempre respetada República.
Terminan así los corruptos. Entregando los bienes mal habidos, como lo tendrá que hacer ahora la ex secretaria de Ambiente de Carlos Menem.
En otro escenario, otro opositor al Gobierno nacional, Rodríguez Larreta, jefe de gabinete porteño, tuvo que escuchar las quejas dolorosas de quienes se manifestaron en la Legislatura de la ciudad contra la designación del ex comisario Jorge Fino Palacios, sospechado de complicidad nada más ni nada menos que del atentado a la AMIA.
El macrismo, en lugar de defender la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos, defiende la inflexible decisión de Mauricio Macri.
En el Congreso en tanto, el Secretario de Agricultura demostró a propios y extraños que no hay registro cierto de la tan mentada catástrofe lechera que denuncia la mesa de enlace. Es que a la corporación rural no les satisface nada más que el poder absoluto. Reclamaron durante meses al gobierno, veinte centavos por litro de leche; la Presidenta lo anunció la semana pasada y ahora resulta que vienen por otros veinte más.
Corren el arco todo el tiempo por que no creen ni en la equidad ni en el valor del consenso social.
El campo de batalla está ahora en el Parlamento. Ya veremos cómo en nombre de las causas perdidas, el arco opositor de la derecha en sus distintas versiones, saldrá desmemoriadamente a dar pelea contra el modelo de desarrollo con inclusión social que defenderán los legisladores del oficialismo.
Los mismos que dejaron a los argentinos sin gas, sin luz, sin trabajo, sin trenes, sin aviones, sin consumo interno, sin educación, sin jubilaciones, sin salarios dignos, ahora pretenden mostrarse como inocentes justicieros en defensa de “los pobres”, como proclamó el patriarca de la Sociedad Rural.
Si nuevamente nos vacunan con la desmemoria colectiva, en la próxima exposición de Palermo, exhibirán nuestras desvergüenzas. No les falta mucho para lograrlo con socios como la Bulrrich. Si no le tembló la mano para firmar la defunción de los haberes de los jubilados, mucho menos le temblará para votar la baja de las llamadas retenciones a la soja, que implicará la caída inmediata del cimiento económico y social construido hasta aquí.
El mundo sigue cayendo, pero aquí la recaudación avanzó en julio un 10,2 % acumulando en lo que va del año un 13,9 % más que en igual período del año pasado. Este dato significa, más escuelas, más hospitales, más empleo, más justicia social.
Y sirve para saber que la nave va.
Jorge Giles. El Argentino. 05.08.09
http://www.elargentino.com/nota-52427-Que-le-pasa-a-la-oposicion.html
martes, 4 de agosto de 2009
EL DÍA QUE LA CONFIANZA ABRIÓ EL CORRALITO

¿Pudo leer de ojito los titulares de los otros diarios mientras va viajando?
¿Dirán hoy con letras de molde que el Gobierno argentino hizo efectivo en el día de ayer el pago de la cuota del BODEN 2012, por un valor de 2.251 millones de dólares?
¿Se animarán a decir la verdad y nada más que la verdad, con titulares así?:
“¡EL GOBIERNO CUMPLIO Y PAGÓ!” o “¡VOLVIO LA CONFIANZA AL PAIS!”
Estamos diciendo que este Gobierno, tan criticado por la cadena de los medios monopólicos, demonizado por la Mesa de Enlace y por alguna que otra tilinguería flojita de memoria, por los gurúes de las consultoras que no aciertan ni jugando al ta-te-ti, este Gobierno decíamos, honró la deuda contraída por aquella Alianza que dejó a los argentinos colgados de la palmera, corralito mediante.
Hagamos memoria entre todos, no fue hace mucho tiempo.
Usted tenía una platita en el banco, confiaba en la inviolabilidad de su cuenta de ahorro, después de todo era el fruto de su esfuerzo personal y familiar, y esperaba confiado que rinda sus intereses para poder disfrutarla, invertirla o pagar las merecidas vacaciones o comprarse un automóvil o terminar de construir la vivienda propia.
Pero hete aquí que un día se levantó, prendió la televisión y lo vio al indeseable de Domingo Cavallo, el cruzado de la estatización de la deuda privada durante la dictadura, el demoledor del Estado con Carlos Menem, el corralero de Fernando de la Rúa, anunciando que sus depósitos quedaron atrapados hasta nuevo aviso.
Y anda a llorarle a Gardel.
Después del desastre y el estallido, de tantas lágrimas y cacerolas frente a los bancos reclamando por los ahorros de toda una vida, le dieron a cambio un papel sellado y le dijeron que se llamaban “Bonos” y que podía pasar a cobrar en agosto del año 2009.
¿Alguien creyó que efectivamente se los iban a pagar alguna vez?
Y ese día llegó, cuando el ministro de Economía, Amado Boudou, anunció ayer el pago en efectivo de los desaguisados que ocasionaron otros, no precisamente este Gobierno. Y dijo más. Que el efecto del pago es neutro para el Tesoro nacional en tanto se pudo pagar con los fondos provenientes del superávit acumulado en todos estos años.
Vamos a pasar en limpio, así nos entendemos mejor.
Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de este bello país el 25 de Mayo de 2003, pidió que le informen cuántos dólares quedaban de reservas y le respondieron lacónicamente: “12.700 millones, Presi”.
Él ya lo sabía. Pero la confirmación oficial le produjo la misma sensación que se tiene cuando se sale a la ruta para un largo viaje y se descubre que el tanque está casi vacío. No llegábamos ni a Chascomús con ese combustible.
Y desde entonces, el país no dejó de crecer, con viento de cola, primero y con la mayor crisis del mundo en un siglo, después.
Hoy las reservas alcanzan los 46.000 millones de dólares, y el PBI pasó de los 127 mil millones en 2003 a cerca de 330 mil millones de la misma moneda, triplicando las cifras desde que están “los malditos pingüinos” en el Gobierno, según los denomina y dignifica la guardia de gladiadores rurales.
Es decir que el PBI creció un 164 % y las reservas 254 %.
Aún así, creemos que mucho más importante que estas cifras, es destacar este legado cultural que se va conformando, este piso de confianza en el valor de la palabra contraída por el Estado, pese a los gobiernos que van y vienen de acuerdo a la voluntad popular, y por sobre todo un dato histórico: no se crece económicamente ni se pagan las deudas a costa del hambre, la marginación, la exclusión de los argentinos.
Se crece con los argentinos adentro, no afuera, como era antes.
Los salarios avanzaron 1,50 % en junio y subieron 19,4 % en los últimos doce meses, y Llambías admitió que van a tener una cosecha gruesa más que importante y el empresario Ratazzi dijo que la industria automotriz está pasando por una linda primavera y sin recordar los 1.500 pesos del salario mínimo, vital y móvil acordados la semana pasada y los 21.700 millones de pesos que el Estado, es decir el pueblo, lleva invirtiendo en subsidios al “pobre” campo de los patrones rurales.
Hay que desenmascarar a los jinetes del Apocalipsis, que ya falta poco para la primavera.
(Jorge Giles. El Argentino. 4 de agosto de 2009)
http://www.elargentino.com/nota-52219-La-confianza-abrio-el-corralito.html
lunes, 3 de agosto de 2009
ENTRE ESOS TIPOS Y YO HAY ALGO PERSONAL
El discurso del jefe de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, impregnado de un repentino amor por los pobres, hizo recordar esa dolorosa fotografía del comisario que abrazó a una Madre de Plaza de Mayo, casi con emoción y compasión. Parecía la imagen descarnada de la reconciliación entre los familiares de los desaparecidos y aquellos que siendo uniformados, se solidarizaban con pureza con el dolor ajeno.
Tiempo después se supo que el oficial de la policía era un temible represor, reconocido como torturador por algunos sobrevivientes.
La presencia en la gráfica de los diarios durante la semana, de Alfredo De Angeli soplándoles la nuca a los legisladores durante las reuniones de las Comisiones del Parlamento Nacional, vigilando la acción de cada uno de ellos, hizo decir a un escriba dominguero del diario Clarín, que le parecía a un agente de la GESTAPO.
Para que lo digan ellos, debe ser muy fuerte, ¿no?
Las editoriales casi golpistas de los medios monopólicos durante la semana y particularmente ayer en sus editoriales y notas reflejando los distintos discursos en la Exposición agro ganadera de Palermo, tuvieron su coronación en la nota de opinión del jefe rural del medio ya mencionado.
Dice este señor textualmente hablando del discurso de Biolcatti:
“El verdadero significado del mensaje es que el agro se siente maduro no ya para reclamar, sino para participar e incluso liderar un giro en el rumbo económico y social…el eje del mensaje fue robarle el discurso de lo social al gobierno…tomó la cuestión del Bicentenario para hacer un llamado fundacional”
Léalo de nuevo por favor. No para disparar ninguna grosería contra todos ellos. No hay que caer en la trampa. Se saben poderosos. Lo son, sin dudas, pero en el campo de la violencia tienen siglos de experiencia. Saben difamar. Saben tender un cerco de impunidad sobre sus adversarios y enemigos. Y “enemigos” es un concepto que para ellos nunca fue enterrado, sino estuvo al alcance de sus fauces para arrojarlas a quien ose discutirles, cuestionarles, negarles o pretender compartir las riquezas y el ingreso.
Cristina lo hizo y no se lo perdonan.
En un texto anterior, rescatamos un viejo pregón que reza: “Cuando el adversario canta tus mismas canciones, repite tus palabras, dice que sueña tus mismos sueños y levanta tus banderas, entonces prepárate, te están robando la patria”
Es eso lo que viene ocurriendo precisamente. Llenan de guirnaldas sus blindajes para ganar la simpatía de quienes están destinados a ser sus próximas víctimas sociales: todos nosotros, la sociedad toda.
Tres reflexiones finales para empezar la semana.
Una. La oposición seria y responsable, piense como piense, deberá poner la defensa del sistema democrático con las barbas en remojo. Esta embestida ruralista pone en jaque a la democracia; no al gobierno de “los Kirchner” como proclaman. Están avanzando sobre oficialismo y oposición, presurosos por ganar terreno, arreando a los chicotazos a los dirigentes opositores como llevaban (¿o llevan aún?) a los peones en sus campos. Son voraces. Se creen los dueños de la Patria y nuestro destino. Usan su poderío y saben valerse de conversos y quebrados que hasta ayer fueron del campo nacional y popular y hoy son tan solo amigos del “campo”, a secas.
Dos. El gobierno democrático lo es y lo será en tanto gobierne para el conjunto de la sociedad y en particular de sus sectores más vulnerables. Haber invertido 21.700 millones de pesos en subsidios al sector del “campo” merecería carteles gigantes en las calles y avenidas para que todo el mundo lo sepa. Pero el marco del dialogo abierto no debe retroceder ante ningún beligerante por poderoso que se sienta.
Tres. La sociedad, la gente, el pueblo, como guste llamarse, deberá entender que estamos en tiempos de descuento. Hay que identificarlos en sus verdaderos propósitos. En su verdadera historia de clase. Saber de donde vienen nos ayudará a saber hacia adonde van ahora.
Cuando Joan Manuel Serrat canta aquella canción que nos presta el título, está diciendo en nombre nuestro que “entre esos tipos y yo hay algo personal”: La vida.
Jorge Giles. El Argentino. 03.08.09
http://www.elargentino.com/nota-52061-Entre-esos-tipos-y-yo-hay-algo-personal.html
Tiempo después se supo que el oficial de la policía era un temible represor, reconocido como torturador por algunos sobrevivientes.
La presencia en la gráfica de los diarios durante la semana, de Alfredo De Angeli soplándoles la nuca a los legisladores durante las reuniones de las Comisiones del Parlamento Nacional, vigilando la acción de cada uno de ellos, hizo decir a un escriba dominguero del diario Clarín, que le parecía a un agente de la GESTAPO.
Para que lo digan ellos, debe ser muy fuerte, ¿no?
Las editoriales casi golpistas de los medios monopólicos durante la semana y particularmente ayer en sus editoriales y notas reflejando los distintos discursos en la Exposición agro ganadera de Palermo, tuvieron su coronación en la nota de opinión del jefe rural del medio ya mencionado.
Dice este señor textualmente hablando del discurso de Biolcatti:
“El verdadero significado del mensaje es que el agro se siente maduro no ya para reclamar, sino para participar e incluso liderar un giro en el rumbo económico y social…el eje del mensaje fue robarle el discurso de lo social al gobierno…tomó la cuestión del Bicentenario para hacer un llamado fundacional”
Léalo de nuevo por favor. No para disparar ninguna grosería contra todos ellos. No hay que caer en la trampa. Se saben poderosos. Lo son, sin dudas, pero en el campo de la violencia tienen siglos de experiencia. Saben difamar. Saben tender un cerco de impunidad sobre sus adversarios y enemigos. Y “enemigos” es un concepto que para ellos nunca fue enterrado, sino estuvo al alcance de sus fauces para arrojarlas a quien ose discutirles, cuestionarles, negarles o pretender compartir las riquezas y el ingreso.
Cristina lo hizo y no se lo perdonan.
En un texto anterior, rescatamos un viejo pregón que reza: “Cuando el adversario canta tus mismas canciones, repite tus palabras, dice que sueña tus mismos sueños y levanta tus banderas, entonces prepárate, te están robando la patria”
Es eso lo que viene ocurriendo precisamente. Llenan de guirnaldas sus blindajes para ganar la simpatía de quienes están destinados a ser sus próximas víctimas sociales: todos nosotros, la sociedad toda.
Tres reflexiones finales para empezar la semana.
Una. La oposición seria y responsable, piense como piense, deberá poner la defensa del sistema democrático con las barbas en remojo. Esta embestida ruralista pone en jaque a la democracia; no al gobierno de “los Kirchner” como proclaman. Están avanzando sobre oficialismo y oposición, presurosos por ganar terreno, arreando a los chicotazos a los dirigentes opositores como llevaban (¿o llevan aún?) a los peones en sus campos. Son voraces. Se creen los dueños de la Patria y nuestro destino. Usan su poderío y saben valerse de conversos y quebrados que hasta ayer fueron del campo nacional y popular y hoy son tan solo amigos del “campo”, a secas.
Dos. El gobierno democrático lo es y lo será en tanto gobierne para el conjunto de la sociedad y en particular de sus sectores más vulnerables. Haber invertido 21.700 millones de pesos en subsidios al sector del “campo” merecería carteles gigantes en las calles y avenidas para que todo el mundo lo sepa. Pero el marco del dialogo abierto no debe retroceder ante ningún beligerante por poderoso que se sienta.
Tres. La sociedad, la gente, el pueblo, como guste llamarse, deberá entender que estamos en tiempos de descuento. Hay que identificarlos en sus verdaderos propósitos. En su verdadera historia de clase. Saber de donde vienen nos ayudará a saber hacia adonde van ahora.
Cuando Joan Manuel Serrat canta aquella canción que nos presta el título, está diciendo en nombre nuestro que “entre esos tipos y yo hay algo personal”: La vida.
Jorge Giles. El Argentino. 03.08.09
http://www.elargentino.com/nota-52061-Entre-esos-tipos-y-yo-hay-algo-personal.html
domingo, 2 de agosto de 2009
LA HISTORIA NO TIEMBLA, LATE
“Cuando el adversario canta tus mismas canciones, repite tus palabras, dice que sueña tus mismos sueños y levanta tus banderas, entonces prepárate, te están robando la patria”
Reza un antiguo pregón. Y nos parece útil rescatarlo para entender las cantinelas discursivas de estos días.
En esta coyuntura política se prueban los tientos de cada proyecto en pugna.
El Gobierno despliega horizontalmente su política de dialogo, desde una mirada integradora del país.
Mientras hace esfuerzos para que nadie quede afuera del consenso nacional, no cede un palmo en la defensa del empleo, del mercado interno y la producción.
Es un equilibrio inestable afectado por los resultados de las últimas elecciones y por las diferentes conductas sociales que exhiben los protagonistas de la historia.
Se viene de lograr un acuerdo entre empresarios, dirigentes sindicales y Gobierno que establece el salario mínimo, vital y móvil en $1500. Es record en el ciclo histórico pero es también la expresión elocuente de una mayor calidad institucional.
No salieron todos conformes, en términos absolutos. Los patrones hubiesen querido desembolsar menos y los trabajadores percibir un poco más de lo logrado.
Sin embargo, aún con reservas, todos celebraron el acuerdo construido.
Distinta fue la conducta de los patrones rurales de la Mesa de enlace.
Después del anuncio gubernamental de subsidiar la industria lechera, aumentando el subsidio del Estado al sector agrícola ganadero por un valor de 21.700 millones, después de abrirse las exportaciones al trigo como pedían, después de ser invitados al dialogo y a integrarse al Consejo Económico y Social, responden con un tono amenazante que poco ayuda a despegarse de la agresividad discursiva que los caracterizó durante el último siglo.
Cuentan con la cadena de grandes medios monopólicos que transmiten en vivo y en directo su relato parcial como si fueran verdades universales. Cuentan con la desmemoria de un buen sector de las clases medias, pero ya no cuentan con aquellos sectores democráticos de la oposición que tomaron nota de la voracidad de las corporaciones.
Hay que repasar la historia, volviendo a Jauretche, Scalabrini Ortiz y Mariano Moreno, para entender el presente y prever el futuro.
Los protagonistas, al fin de cuentas, se comportan más o menos igual que siempre.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 2.08.09)
Reza un antiguo pregón. Y nos parece útil rescatarlo para entender las cantinelas discursivas de estos días.
En esta coyuntura política se prueban los tientos de cada proyecto en pugna.
El Gobierno despliega horizontalmente su política de dialogo, desde una mirada integradora del país.
Mientras hace esfuerzos para que nadie quede afuera del consenso nacional, no cede un palmo en la defensa del empleo, del mercado interno y la producción.
Es un equilibrio inestable afectado por los resultados de las últimas elecciones y por las diferentes conductas sociales que exhiben los protagonistas de la historia.
Se viene de lograr un acuerdo entre empresarios, dirigentes sindicales y Gobierno que establece el salario mínimo, vital y móvil en $1500. Es record en el ciclo histórico pero es también la expresión elocuente de una mayor calidad institucional.
No salieron todos conformes, en términos absolutos. Los patrones hubiesen querido desembolsar menos y los trabajadores percibir un poco más de lo logrado.
Sin embargo, aún con reservas, todos celebraron el acuerdo construido.
Distinta fue la conducta de los patrones rurales de la Mesa de enlace.
Después del anuncio gubernamental de subsidiar la industria lechera, aumentando el subsidio del Estado al sector agrícola ganadero por un valor de 21.700 millones, después de abrirse las exportaciones al trigo como pedían, después de ser invitados al dialogo y a integrarse al Consejo Económico y Social, responden con un tono amenazante que poco ayuda a despegarse de la agresividad discursiva que los caracterizó durante el último siglo.
Cuentan con la cadena de grandes medios monopólicos que transmiten en vivo y en directo su relato parcial como si fueran verdades universales. Cuentan con la desmemoria de un buen sector de las clases medias, pero ya no cuentan con aquellos sectores democráticos de la oposición que tomaron nota de la voracidad de las corporaciones.
Hay que repasar la historia, volviendo a Jauretche, Scalabrini Ortiz y Mariano Moreno, para entender el presente y prever el futuro.
Los protagonistas, al fin de cuentas, se comportan más o menos igual que siempre.
(Jorge Giles. Miradas al Sur. 2.08.09)
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