domingo, 22 de febrero de 2009

LOS RURALISTAS MOSTRARON TODOS LOS DIENTES EN LEONES

Los miembros de la Mesa de Enlace buscaron seguir llevando agua a sus molinos políticos
La concentración convocada por la patronal rural en Leones, configura la primera puesta en escena de la oposición política, rumbo a las elecciones de octubre próximo. Resaltaremos en especial algunos datos que allí quedaron al descubierto, por entender que expresan el boceto más acabado del ensayo opositor.
En este contexto, la renuncia del senador Juan Carlos Romero al bloque oficialista y su cobertura mediática, también nos permite entrever el cierre de la ecuación en marcha.
El tono de la munición gruesa que los ruralistas dispararon desde el escenario en Leones, no se correspondió con la flacura del acto. Hablaron a una multitud que estuvo ausente. Habían pronosticado más de 10.000 almas y concurrieron menos de 3.000 personas. Algo está pasando en las napas de la sociedad y en particular, de los sectores agropecuarios que antes acompañaron la rebelión de los sojeros. Esta debilidad está expresando, quizás, la pérdida del vasto consenso social que estos mismos actores lograron durante el conflicto del año pasado y demostrando el grado de madurez cívica alcanzado por la sociedad argentina.
Habrá que estar atentos para saber leer e interpretar el derrotero de la estrella que perdieron, o para decirlo con más propiedad, la forma y la densidad que expresará en adelante, el desarrollo desigual y combinado del cuadro de situación política.
Todos los discursos abordaron sin disimulo la opción de la Mesa de Enlace por las expresiones opositoras del centro derecha. Arrancaron aplausos al citar a los referentes presentes del radicalismo, la Coalición Cívica y el pejotismo de la disidencia duhaldista. Saludaron alborozados la renuncia del ex candidato a vicepresidente de Carlos Menem, como si éste encabezara un éxodo de expresiones juveniles y rebeldes, y no de viejos fantasmas del pasado. Volvieron a hacer gala de su corporativismo agrario, pero impulsando con toda elocuencia una recién nacida vocación de participación partidaria electoral. Con la historia violenta que los precede, no a todos, esta nueva postura es para celebrar en nombre de la democracia. La liturgia comprendió payador y servicio religioso y un aplauso solidario con Julio Cobos en su pretensión de contar impúdicamente con el Cuerpo de Granaderos para un nuevo acto de campaña opositora, en Yapeyú, Corrientes. No fueron discursos que preceden a un acuerdo para la concordia; fue, o buscó ser, una demostración de fuerzas en la antesala de la reunión convocada por la ministra Débora Giorgi, como reconoció el propio Mario Llambías. Para ello, conformaron una amalgama partidaria lanzada a la arena de la disputa política. Descorrieron el telón sin precisar ningún auxilio extraño. Leones fue así, la presentación en sociedad de aquellos que buscarán por todos los medios que disponen, la derrota del gobierno, en términos electorales y en la capacidad de gestión para sostener y profundizar su modelo socio económico. Lo dijeron ellos, para que nadie dude.
Vale, de paso, recordar con cierta nostalgia aquellas viejas arengas de la política partidaria, convocando el corazón y la voluntad de las mayorías populares, trabajadores, profesionales, estudiantes y amas de casa. En Leones, en cambio, fue el sujeto social el que convocó a los dirigentes de los partidos de la oposición. Claro que este sujeto poco o nada tiene que ver con las mayorías. Son los terratenientes y los arrendatarios sojeros preocupados por impedir que el gobierno consolide la redistribución de las retenciones a la soja entre los millones de argentinos que por décadas fueron los condenados de esta tierra.
Se muestran pre-ideológicos y pre-nacionales. Hacen política, despolitizando. La apelación constante a la “defensa irrestricta de los intereses provinciales”, está basada, en verdad, en la negación de la idea de Nación.
Duele recordar que mucha sangre de indios y de criollos costó la dolorosa construcción de la Nación Argentina para que ahora pretendan que retrocedamos al punto de negar cualquier proyecto nacional que implique la integración equitativa y solidaria de los sectores populares. No hay federalismo sin Nación, como no hay Nación sin pueblo. He allí el cimiento de nuestros mejores sueños colectivos.
Los sectores del poder concentrado, en su expresión mediática, financiera y sojera, urbana y rural, están en problemas en el plano de la representación. El tratamiento dispensado tanto a los dirigentes presentes en el acto de Leones como a la renuncia de los senadores al bloque oficial, muestra a las claras la ausencia de recambio político generacional. No desfilaron los renovadores y exegetas de un tiempo superador de lo establecido sino, por el contrario, exaltaron a quienes fueron sujeto principal en la antigüedad de los peores días que acontecieron en nuestro país, menemismo y aliancismo delarruista mediante.
Desde esta perspectiva, la realidad política aparece como pocas veces al desnudo y sin máscaras. Lo viejo viene en envase viejo, posibilitando que sea más difícil equivocarse a la hora de volver a elegir.
De todos modos, reafirmamos la necesidad de no retroceder un peldaño en la disputa por un pensamiento propio que de cuenta de los desafíos que plantea un mundo que ha entrado en erupción, como el volcán Chaitén.
Para ello es preciso impedir que pongan una pica sobre la memoria colectiva, rindiendo un culto a la amnesia, como desea el reverendo Williamson, felizmente expulsado del país.
No es serio escuchar a Eduardo Buzzi, cual estudiante de la Reforma Universitaria, con un discurso por izquierda y cubierto por derecha. Ni leer al senador Romero, apóstol menemista, acusando de estalinista al gobierno, cuando fue y es un defensor a ultranza del modelo de exclusión de Menem. Ni escuchar al notero de TV de gesto adusto, anunciando el éxodo en el oficialismo y entrevistando a Chiche Duhalde, cual vocero de la “renovación política”.
Algo de frescura y sensatez se hacen imprescindibles, cuando algunos siguen pontificando que estamos en el horno, queriendo hacernos creer que no hemos aprendido nada.

QUE NO NOS ROBEN LOS DOMINGOS DE SOL, AUNQUE ESTÉ NUBLADO Y LLUEVA

Los domingos, con lluvia o con sol, nacemos y morimos un poquito más. De la mañana a la noche, el día se desplaza desde esa brisa tempranera que nos empuja a retozar con renovadas ganas, hasta la dulce melancolía que en las tardecitas y las noches, nos llena de gris de ausencia la mirada. Quizás, en esta modesta compañía de tinta y prosa, nos brindemos la llamita necesaria para llegar enteros al día lunes y así saber que no estamos solos, que estamos juntos, que somos capaces de hacer posible el milagro de la vida. Si así fuese, estamos recompensados.

Es preciso reforzar el abrazo solidario hoy más que nunca. La aldea global, dicen, está en llamas. Y en la aldea propia, están los que sacuden todos los tientos de sus tambores de guerra para anunciarnos la próxima estación de un nuevo fracaso colectivo. Como si no les alcanzara tanta tragedia, tanto dolor en Tartagal y en el mundo, se dedican a esculpir la desesperanza y la derrota entre nosotros.


Los vimos juntos en la concentración campera de la ciudad de Leones, el pasado viernes. Allí estaban la patronal rural, junto a las huestes de la oposición de centro derecha. Juntitos, juntitos. Saludaron exaltados la noticia de la renuncia al bloque oficialista del senador Juan Carlos Romero, como si este fuera un joven rebelde extraviado que vuelve a casa. ¿Se acuerdan de él? Fue gobernador de Salta, la injusta, la de los desmontes y la pobreza sin fin, candidato a vicepresidente de Carlos Menem. Votó siempre en contra de los proyectos del gobierno nacional y ahora es presentado sin pudor alguno como adalid de la nueva democracia argentina. Semejante despropósito sólo cabe en la imaginación perversa de los gerentes y los dueños de algunos grandes medios de desinformación. No se les mueve un pelo de vergüenza cuando lo dicen. Nos atragantan de angustia con sus mensajes deformes, exaltando los ataques furibundos de la Mesa de Enlace y de esa tropa enflaquecida en número, pero engordada en odios y resentimientos centenarios.Están defendiendo unos cuantos miles de millones de pesos almacenados en las miles de toneladas de soja que tienen en las bolsas de su egoísmo. No quieren que el gobierno eche manos de las retenciones a la soja para redistribuir el ingreso, equitativamente, entre los ciudadanos que más precisan. Por eso atacan. “Qué se tienen que meter con nuestra propiedad privada”, dicen con furia de clase. Pero si los simples mortales pagamos nuestros impuestos ¿porqué razón ellos no pagarían lo que les corresponde por el volumen de sus riquezas? Muestran los dientes todo el tiempo, coléricos, amenazantes, cuando deberían llamarse a recato ante una convocatoria oficial a dialogar y acordar lo que se pueda, haciendo valer el interés del conjunto.


Sólo creen en su propio bolsillo, y como no queda bien admitirlo, disfrazan sus combates de un “patriotismo” sin patria y sin pueblo. No aprendieron nada.


Es hora que estemos juntos, de tolerarnos democráticamente. No podemos echarnos entre nosotros del país, como se hizo con el obispo fascista Richard Williamson.


El territorio es el mismo para todos. Hay lugar suficiente, si hay inclusión social.


Saludamos el anuncio de la voluntad ruralista a presentarse en la próxima contienda electoral, con candidatos propios y apoyando al arco opositor de la derecha que los acompaña. Pero que no nos presenten a dirigentes como Romero, Carrió, Gerardo Morales, Duhalde, Menem, Solá, cual si fueran lo “nuevo” de la política. Es como si el Diego anunciara la renovación total de la Selección argentina y en lugar de Messi y Carlitos Tevez, pusiera a Luque y a Kempes, con todo el respeto que, en su tiempo, se ganaron.


Seguiremos insistiendo que es preciso unir fuerzas. Pero hay que estar atentos porque la trampa está tendida, por los mismos que hacen como la comadreja que simula estar muerta, para lanzarse rauda ni bien te descuidas.


Ya no nos confundirán. Menos ahora que tenemos domingos soleados, los que compartimos juntos, aunque el señor de la tele diga que afuera está lloviendo a mares.






(22/02/09 . El Argentino, tapa y contratapa)

viernes, 20 de febrero de 2009

LA SENSIBILIDAD DE LOS TIBURONES

La piedad es un sentimiento que asegura la existencia humana. Es el hilo más fino del telar solidario de una sociedad. Restaura la vida en el último lamento de la agonía.
En un lado distinto, está la sensibilidad de los tiburones, que aumenta y agudiza su delirio depredador a medida que devora a sus presas. Primero acude a la matanza por necesidad, pero continúa luego motivado sólo por la sangre con que sus victimas tiñen el mar.
Llegamos al fin de semana con estos pensamientos contradictorios, escuchando el relato del gobierno sobre las tratativas realizadas para llegar a un acuerdo global con la patronal rural, convocando a una nueva reunión y reafirmando su vocación de diálogo, sin presiones ni amenazas. Y por otro lado, la Mesa de Enlace anunciando un nuevo lockout patronal agrario. ¿En qué quedamos? ¿No es que se pedía una reunión oficial para llegar a un acuerdo? ¿No decretó el gobierno la Emergencia Agropecuaria por la sequía? ¿No se adoptaron en estos últimos meses, medidas en favor de la lechería, de la carne, del trigo y el maíz?
El gobierno fue tejiendo responsablemente una política para el sector rural, tratando que las luces del show mediático no terminen por ser más importantes que la propia solución, ensayando todas las vías posibles para un mejor entendimiento. Pero vuelve a chocar contra la sensibilidad de los que sólo parecen guiados y motivados por sus propias apetencias.
Algunos medios de comunicación, ya comienzan con la trampa de dibujar un cuadrilátero donde en un rincón colocan al gobierno y en el otro a los dirigentes rurales. El meta mensaje consiste en hacernos creer que somos un pueblo atrapado entre dos contendientes extraños. Y no es así. Usted podrá disentir políticamente con el gobierno actual, pero seguramente compartirá con nosotros que un gobierno elegido por el voto popular de manera tan clara y contundente, es un gobierno que representa legítima y constitucionalmente al conjunto del pueblo y a los intereses supremos de la Nación.
No es un sector más en disputa. No es una parte. Es la representación genuina del todo. Y si algunos no acuerdan con el rumbo de la gestión, será nuevamente el voto popular el que pondrá las cosas en el lugar que la ciudadanía decida. Eso se llama vivir en democracia. Cualquier sector podrá reclamar en defensa de su interés corporativo; pero el que vela por el conjunto, es el gobierno constitucionalmente elegido. En este precepto democrático se puede basar, tanto una política neoliberal en favor de las minorías, como una política nacional, popular y democrática en favor de las mayorías y en especial de los que menos tienen. Es eso lo que hoy está en juego en la Argentina. ¿Usted querría volver hacia ese país del egoísmo donde los que más ganan son los que menos comparten ingresos? Estamos seguros que la inmensa mayoría de este pueblo manso que somos, no quiere regresar al pasado de odaliscas y helicópteros huyendo por las azoteas de un país incendiado.
Hoy que el mundo está en llamas debemos estar más unidos que nunca. Y aquellos que más riqueza acumularon en los años del jolgorio neoliberal, debieran dar el ejemplo de solidaridad social o al menos ser un poquitín de piadosos con el prójimo.
Raúl Scalabrini Ortiz, decía que “el Estado brota de abajo, de la muchedumbre, y es casi una redención, una creación del pueblo solidario”.
¿Podrán escucharlo antes de desabastecer a un pueblo que no los entiende?
Ojala así sea.
(El Argentino - 20/02/09)

jueves, 19 de febrero de 2009

ESA DERECHA ES UN MONSTRUO Y PISA FUERTE

Esa derecha no tiene moral. Es impúdica, obscena, violenta, provocadora y mendaz.Es cínica como Silvio Berlusconi. Ese pequeño hombre que declaró burlonamente que los desaparecidos argentinos eran arrojados al mar durante la dictadura en “bellas jornadas, cuando los hacían descender de los aviones”.
Los comentarios fueron realizados ante el Diario L’ Unitá, el histórico periódico fundado en 1924 por Antonio Gramsci, aquel intelectual de izquierda que pagó con la cárcel y la muerte su enfrentamiento al régimen fascista de Benito Mussolini.
Si la historia deja sus rastros en la arena del tiempo, el fascismo que laceró el espíritu y la carne de Gramsci y de miles de italianos, fue el tenebroso preludio de esta afrenta contra la digna lucha de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y contra la memoria desgarrada de todo el pueblo argentino.
Ese hombre millonario, engominado, siempre sonriente, mujeriego, amoral, que corre a bastonazos y metralla a los inmigrantes pobres de toda pobreza, es el mismo que se atreve brutalmente a darnos esta puñalada en el costado más triste del corazón colectivo.
No sabrá siquiera que en el mismo país de la dictadura, el país de los muertos y los desaparecidos, los presos y los exilados, los desocupados y los perseguidos, miles de sus compatriotas hallaron mucho antes, refugio, afecto y trabajo. Esos italianos, son nuestros padres y abuelos, nuestros vecinos y amigos, nuestros hermanos de sangre y de alma, son parte del “nosotros, los argentinos”.
Él acaba de ofender a todos y es bueno que lo sepa.
Esta provocación, también es parte de un contexto internacional de crisis. En lo político y en lo cultural. Desde la indignación y el espanto que nos producen, es útil saber que expresiones como las de Berlusconi representan un sector de la sociedad contemporánea que atrasa todos los relojes de la historia, que nos arrastra a la boca de un fascismo que no puede disimular su racismo xenófobo aunque parezca parlamentarista, liberal o moderno. Están siempre al acecho porque defienden su dinero y su poder. La crisis es también para ellos una oportunidad de aparecer como oferta de recambio en medio de un mundo que se les desmorona. Podrán presentarse graciosos y chabacanos o prudentes y atildados. Mal que nos pese, están allí, cual dinosaurios vivos y rugientes que resisten el cambio de los tiempos. Se burlan de nuestros muertos porque son heraldos de la muerte. “Viva la muerte”, gritaron alguna vez. Están en Italia pero también entre nosotros.
Hacen política, despolitizando. Se ufanan venir del mundo de lo privado, como si fueran una clase superior en la escala humana. Pero saquean al Estado cuando se pone a tiro. Son dueños de multimedios como Berlusconi, ex deportistas, cantantes afamados, terratenientes ricos, pitonisas de academia y señoras platinadas. Usan a los pobres, sin conmoverse con el dolor ajeno. Defienden sus intereses propios como si fuesen universales. Hablan de sus campos y riquezas, de sus aldeas y provincianías, como si hablaran del centro del universo. Atrasan al punto de concebir sus pretendidos feudos como entidades que anteceden a un proyecto de nación.
Los argentinos, que sí somos una Nación, llevamos sus alientos y sus garras sobre la espalda memoriosa de nuestros más profundos dolores.
Por eso, honrar la memoria de los 30.000 que amamos tanto, hoy es honrar el sueño de un país que ya no quiere volver atrás.


(El Argentino 19/02/09)

miércoles, 18 de febrero de 2009

ESO QUE LLAMAN ESPÍRITU PATRIÓTICO

Si chocaron dos satélites en el espacio y dos submarinos nucleares en alta mar ¿porqué no iban a chocar Elisa Carrió y Gabriela Michetti? Contra lo previsto por algunos conductores televisivos que pujan para que la oposición se una en un gran frente antikirchnerista, las dos dirigentes opositoras finalmente corrieron igual suerte que los satélites y chocaron frontalmente en el día de ayer.
Carrió acusó públicamente a Macri de pasarse al justicialismo, con Duhalde, De Nárvaez y Solá y provocó que la vicejefe del gobierno porteño, saliera a defender a capa y espada a su jefe y a su partido, el Pro.
Esta discordia en la derecha argentina, hace prever que Carrió aumente sus temores para las próximas elecciones, ahora que ya sabe quiénes podrían ser los potenciales saqueadores de sus boletas de candidatos. En lugar de acordar la fiscalización conjunta, terminarán contratando un servicio de vigilancia para controlarse mutuamente entre ellos.
¿Cómo pueden ser tan autistas pensando en las elecciones de 2011, cuando debieran pensar en los Tartagales que nos duelen a lo largo y ancho de la patria? ¿Cómo ser tan egoístas, defendiendo su renta y priorizando la pelea politiquera antes que ser solidarios en defensa de los que más necesitan?.
En los EE.UU. proliferan las escuelas de autoayuda, que enseñan a enfrentar las consecuencias de la crisis económica que estalló el año pasado. El principal consejo que se les brinda a los ciudadanos es que tengan calma, que no antagonicen posiciones, no difamen ni prejuzguen y que apoyen solidariamente a las familias más afectadas por la crisis.
Sería bueno que algunos dirigentes políticos y conductores televisivos, tan afectos a mirarse en el espejo de los países desarrollados, escuchen estos sanos consejos.
Aunque en verdad, quienes crecimos en el barrio aprendimos desde muy chicos aquel sabio consejo de “No calentarum, largo vivirum”
Los contrastes siguen a la orden del día. Mientras Néstor Kirchner logra unir en Avellaneda a los diversos sectores de la Concertación, la derecha vernácula es una verdadera riña de gallos. El gobierno, en tanto, embarca a tres Ministros de la Nación hacia Brasil para acordar con los funcionarios del país vecino las medidas que ayuden a enfrentar juntos el vendaval mundial de la crisis provocada por el capitalismo depredador. La Presidenta continúa con su ronda de apoyo directo a las provincias implementando el Plan estratégico de Obras Públicas en la convicción que de la crisis se sale con más trabajo y empleo, más producción, más solidaridad social y mejor redistribución de la riqueza. Ayer fue el turno de Salta. La ayuda que está brindando el Estado nacional para la tragedia de Tartagal es una muestra elocuente de cuál es la principal política de Estado en la Argentina. La Presidenta dijo en ese acto que dejará todo de sí para construir la Argentina plena de justicia social, porque prefería que, como señaló el gobernador Urtubey, “Salta, la linda”, mejor fuese “Salta, la justa”.
La salida no es económica, es política y es cultural. Pone a prueba el temple y el talento de los gobernantes y de sus pueblos. No habrá que dejarse madrugar por los que todo el tiempo se la pasan gritando que viene el lobo. Los argentinos ya conocimos al lobo feroz. Con la dictadura, con el menemismo, con el estallido aliancista del 2001.
Usemos la memoria. Eso que llaman espíritu patriótico, nos ayudó a salir adelante.
Así fue ayer y así será siempre.
(18/02/09 - El Argentino)

martes, 17 de febrero de 2009

ESTA TARDE VI LLOVER, VI GENTE CORRER Y NO ESTABAS TÚ...

El mundo está dado vuelta y no deja de asombrarnosLos neoliberales parecen estatistas; Macri, en una sobredosis de menemismo, reitera la política del sobresueldo; agreden al diputado Rossi, pero sus agresores dicen que el violento es él.
Con igual y contradictoria lógica, algunos analistas y consultores, afirman por estos días que el Gobierno mantiene su iniciativa gracias a la impericia de los opositores. Gastan mollera y tinta para hacernos creer que este gobierno no es que sea bueno, sino que los opositores recién están entrando en carrera. ¿Dónde estaban antes? nos preguntamos entonces. Así cualquiera gobierna, dicen.
¿Nos acompaña a ver la situación desde una visión distinta?
El gobierno tiene iniciativas todos los días. Ellos no. El gobierno trabaja de domingo a domingo. Ellos no. El gobierno corre de inmediato cuando hay una necesidad colectiva. Ellos no. El gobierno cumplió con su proyecto de reestatizar la administración de los fondos jubilatorios y anula las AFJP. Ellos no. El gobierno enhebra su relación de integración con los pueblos y gobiernos latinoamericanos. Ellos no. El gobierno establece relaciones maduras y sustentables con EE.UU. y países de Europa, África y Asia. Ellos no. El gobierno tiene un proyecto nacional. Ellos no. El gobierno dialoga sin agraviar a nadie. Ellos no.
Y así podríamos seguir con un listado interminable que apoya nuestra percepción de que más allá de lo que haga o no haga la oposición, el gobierno es una colmena en pleno trabajo. Se inventa y reinventa a si mismo. Se acuerde con él o no.
Podríamos afirmar como hipótesis que si tuviésemos en la Argentina, una oposición lúcida, trabajadora, capaz, dialoguista, constructiva, inteligente, civilizada, pacífica, honrada, nacional, democrática y moderna, el gobierno avanzaría incluso mucho más y mejor que lo viene haciendo desde el 2003 y no peor. Podría, por ejemplo, compartir acciones y espacios democráticos e institucionales que representen al conjunto de la ciudadanía y del Estado, se integrarían delegaciones conjuntas a eventos internacionales, se compartirían tareas solidarias en catástrofes naturales, etc. Pero eso es imposible con opositores que sólo saben sacar la lengua y tirar mala onda.
En el fútbol se suele decir que cuando un buen equipo, que viene jugando bien, que gana y luce, se enfrenta contra un mal equipo, torpe, mediocre, sucio, tramposo, deslucido, lo más probable es que el partido sea francamente malo y el equipo bueno se parezca más al mediocre, y no viceversa. En política es más o menos igual. Por eso en estas columnas venimos advirtiendo del cuidado que tendrá que tener el gobierno, a sabiendas que la mediocridad es contagiosa.
La vemos a la Presidenta todos los días anunciando la realización de Obras Públicas en todo el país; ayer con el gobernador de Entre Ríos, acompañado de sus intendentes y los obreros de la construcción con sus cascos amarillos, convocando a la solidaridad y la responsabilidad hoy más que nunca.
Un Estado cada vez más presente y una oposición cada vez más ausente. Todo un signo de época.
¿Se imaginan a Carrió, Macri, Duhalde, Solá, De Narváez, chapoteando el lodo bajo la lluvia, solidarios, en la doliente Tartagal, de la semana anterior?
Pero esa tarde, como ayer, vimos llover, vimos gente correr y ellos, igual que en el bolero de Manzanero, siguen ausentes.
Seguramente estarán ocupados programando la próxima conferencia de prensa.
(El Argentino - 17/02/09 contratapa)

lunes, 16 de febrero de 2009

EL GALEÓN ENTERRADO ES UNA METÁFORA DE LOS OPOSITORES

Desde hace un buen tiempo, bendigo los días lunes. Será porque arranca la semana y nos volvemos a encontrar, haciendo camino al andar, entre compañeros de trabajo o de estudio o de ambas actividades. Será porque somos seres que nos explicamos la vida desde el colectivo social al que pertenecemos. Será porque los domingos rumiamos soledades por las tardes y la noche se hace larga. Y porque siempre los domingos tenemos que encender las sirenas de alarma ante el bombardeo mediático sobre nuestras mejores esperanzas, ejecutados por los parlanchines tradicionales, con sus pálidas y sus mentiras.Lo cierto que es lunes y una noticia dice que el Galeón del siglo XVIII , enterrado desde hace 300 años en lo que hoy es Puerto Madero, no podría desenterrarse porque de hacerlo se desintegraría en el aire. Piensan los especialistas, que será mejor dejarlo quieto allí donde está para que el público lo pueda visitar a cierta distancia.Es una metáfora de los opositores.Felipe Solá expresó que Eduardo Duhalde será parte de la antigüedad si pretende ser candidato, pero es parte de la actualidad si sólo da consejos y los recibe. Existen en tanto no se muevan; pero se desintegran, ni bien empiezan a moverse.En ese Galeón se representan todos los que nos inundan de odios y mentiras a diario. Nadie juega a las escondidas en un bosque que se incendia. Salvo ellos. Encienden las mechas para el desencanto social sin saber que ya los descubrimos y por eso no habrá incendio. Disparan a menudo contra el proyecto nacional y popular gobernante atribuyéndole los signos más brutales de sus propias conductas. Son ellos los que se perpetúan en el poder, son ellos los que celebraron y alentaron la violencia del terrorismo de estado cuando asesinaron a los padres de la nieta 97 que las Abuelas de Plaza de Mayo acaban de recuperar, son ellos los que se degradan mintiendo. Habrá que andar con cuidado, porque se quedaron sin la usina exclusiva de la verdad y están desesperados.Los melones se van acomodando igual.Hoy nos desayunamos que al menos LLambias, Miguens y De Angeli, los barones de la ruralidad al palo, podrían ser candidatos en las próximas elecciones y que en un sincericidio mediático, Gerardo Morales, el ex vice ministro de Desarrollo Social de la Alianza, acaba de reconocer que la oposición no tiene un proyecto nacional, que lo perdió, que las elecciones de octubre próximo son sólo un ensayo para el 2011, que es central para ellos que pierda el Gobierno nacional, que su principal problema es la CGT, que no tiene mucha onda con Cobos, que el tiempo dirá si Cobos no es sólo marketing, que no hay ninguna garantía de que los que traicionaron no vuelvan a traicionar, siempre en relación a Cobos y otros muchachos amigos. A confesión de parte, relevo de pruebas. Finalmente, y desde un machismo retrasado, criticó el tiempo que dedica a pintarse y peinarse la Presidenta de la Nación.Es el colmo, meterse hasta con el toilette de las mujeres.Saquemos nuestras propias conclusiones, pero no olvidemos.Ayer la Presidenta honró a los millones de mujeres y hombres anónimos que construyen el país por amor a la Patria y porque creen en ella, pese a las pálidas de los lenguaraces.La Argentina fue capaz de salir del fondo del pozo, dijo.A diferencia del Galeón enterrado, no nos desintegramos y seguimos andando.
(El Argentino - 16/02/09)

domingo, 15 de febrero de 2009

¿DE QUÉ SE RIEN LOS OPOSITORES?

Es domingo, salimos a caminar y estirar los huesos cansados del trajín semanal y llegando hasta usted empuñando la verdad y la memoria. Celebrar la consagración de la palabra justa, descorrer los telones que nos tienden los mentirosos, descubrir las verdades que nos ocultan desde hace tanto tiempo, escuchar que “el campo” no cortará las rutas y que además sea domingo, es para festejar.
La semana que pasó fue de las más intensas de los últimos tiempos. Veamos.
La Presidenta anduvo de aquí para allá trabajando de Presidenta. Fue a España, subscribió acuerdos comerciales, culturales e institucionales y volvió con el corazón puesto en los hermanos sufridos de Tartagal.
A su regreso de Europa, bajó en Ezeiza, saludó a su familia y voló hasta Salta. Del Palacio de los Monarcas españoles a la tierra de los wichis, chorotes y guaraníes. De la alfombra de los Reyes, al lodo doliente de nuestros hermanos salteños. Todo un gesto que enaltece a los argentinos de bien, piense usted como piense, vote a quien vote después. Es de buena gente valorar la solidaridad en un país arrasado por el individualismo y el egoísmo del “no te metás”. Mucho más cuando es el Estado el que procura que entremos todos a la Argentina democrática de la inclusión social.
Al regreso de Tartagal, Cristina presidió en la Residencia de Olivos, un encuentro con dos mil representantes de distintas organizaciones sociales y pequeñas cooperativas, anunciando el mayor Plan de Ayuda Social, de alcance federal, de los últimos 50 años, reglamentó la Ley en defensa de nuestros Bosques Nativos, inauguró en la ex ESMA el primer Centro internacional de promoción de los Derechos Humanos y anunció la recuperación de otra nieta de nuestras Abuelas de Plaza de Mayo.
No está nada mal entonces que aprovechemos el día para alegrarnos, con sano orgullo nacional, sabiendo que mientras en los países más ricos derramaron toneladas de dinero para salvar bancos y financieras, en el nuestro el Estado se pone del lado de los que más necesitan, defendiendo el trabajo y la producción. Esa decisión alienta a perseverar en el camino que venimos recorriendo desde la presidencia de Néstor Kirchner. Corrigiendo lo que está mal. Profundizando el modelo en marcha. Lo que usted quiera, pero cuidando lo que hemos logrado hasta ahora.
Claro, mientras nuestros hermanos se mueren de angustia en Tartagal, los opositores salen por cadena televisiva riéndose en un hotel 5 estrellas y hablando de roscas partidarias y boletas electorales. ¿De qué se ríen? Esa escena fue un insulto que hiere lo más profundo de la condición humana.
En la Unión Transitoria de Intereses (UTI) y de la mano de Macri, estaban Felipe Solá y De Narváez y en el otro rincón, los radicales conservadores y la coalición de Carrió, usando el Congreso Nacional como si fuese un comité partidario.
¡¿No me diga que el regreso del menemismo y la alianza delarruista no le da un poquito de escozor?!
El otro que ríe y no sabemos de qué, es Julio Cleto Cobos.
Los escribas de algunos grandes medios aseguran que Cobos despierta simpatía en una parte de la sociedad argentina. Si fuese así y perdonen la imprudencia, algo malo nos está pasando. ¿Porqué? Porque la única “gesta” que se le conoce a Cobos es haber traicionado el rol que le confío la ciudadanía, votando contra la Resolución 125 para redistribuir equitativamente la riqueza. Dirán que el hombre votó con su conciencia y no con su deber institucional. Pues bien, aceptemos el argumento, pero de inmediato debería haber presentado su renuncia. Eso sería una muestra de dignidad. No fue así, Cobos sigue usufructuando el cargo, cobrando un sueldo y desertando a diario del Poder Ejecutivo al que se debe. En cualquier otro trabajo, en cualquier otro gobierno, lo hubiesen echado por ñoqui y desertor de sus funciones.
¡Y algunos dicen, sin vergüenza alguna, que este gobierno es intolerante!
No nos merecemos como sociedad aplaudir estas inconductas que deshonran la democracia.
Están los pibes mirando y es preciso dar buenos ejemplos de moral cívica y ética política ¿no le parece Cobos?

Publicado en El Argentino del Domingo 15 de febrero de 2009 tapa y contratapa

ENTRE LOS RELATOS Y LA REALIDAD

Una mirada sobre las acciones del gobierno y los discursos críticos de la oposiciónEn la semana que pasó, cada sujeto político mostró su propia desnudez como pocas veces antes. Así en los medios de comunicación como en la política partidaria. Los acontecimientos de estos días fueron de tal nitidez, que resulta imposible soslayar cuánta mentira difunden y tratan de vender en la feria de vanidades.
Los contrastes públicos aparecieron como en un teatro del absurdo y el grotesco, verdaderos textos de antología que provocan risas, llanto, asombro, indignación y nuevamente risas.
Habrá que perseverar en la noble tarea de difundir la verdad y desnudar las mentiras.
No se trata de montar un cuadrilátero para confrontar un relato oficialista versus un relato opositor, sino apenas de correr el telón de la realidad y decir las cosas como realmente son.
Las adhesiones y las oposiciones posteriores que provoquen, allá ellas.
“Pasen y vean” diría el cartel que señala el camino.
La Presidenta Cristina Fernández desarrolló en España una de las visitas oficiales más exitosas en términos de acuerdos comerciales, culturales, políticos e institucionales entre ambas naciones. Ocurrió, no fue ficción. Todos vimos la actividad de la Presidenta, subscribiendo convenios y recibiendo de pie el caluroso aplauso del Parlamento español.
Estando en Madrid recibió la carta personal del Presidente Obama transmitiéndole los augurios de una labor conjunta. Horas después se informó de una próxima reunión de trabajo entre ambos equipos gobernantes.
Descendía del avión en Ezeiza, cuando la noticia adelantaba que la Presidenta viajaría a Tartagal de inmediato. Y viajó. Todos la vimos chapoteando el lodo acompañada por el dolor y el afecto popular en el lugar de la tragedia.
Pero, al mismo tiempo que esto pasaba, las voces que desde los medios relataron la realidad en los últimos años con absoluta hegemonía, desinformaban que el gobierno argentino estaba “aislado internacionalmente como nunca antes” y hasta se permitían silenciar y menoscabar la actitud de la Presidenta y sus ministros viajando al centro de ese dolor colectivo llamado Tartagal.
No fue un debate entre verdades relativas. Fue la verdad acuchillada por malevos de academia y engolada voz.
Argentina está inserta en el mundo con luz propia. Y eso resulta insoportable para las colonizadas plumas y atildadas voces mediáticas, manipuladores impolutos de la verdad. En términos de pensamiento, el colonizado nativo resulta tan o más deletéreo, que el colonialista extranjero.
La otra dimensión de la que daremos cuenta, se vale de la anterior y también está configurada por la discordancia. De un lado, un gobierno en acción, con iniciativas, en la vieja Europa, en la doliente Salta, reglamentando la Ley de Bosques, creando un Centro Internacional de Derechos Humanos con la UNESCO, aprobando el mayor Plan Social Federal de las últimas décadas, otorgando apoyo estatal a las Cooperativas y Organizaciones Sociales representativas de trabajadores, campesinos y pequeños productores.
Del otro, la patética imagen de los dos arcos opositores, preocupados por mostrar una efigie de ricos y famosos defendiendo un modelo de boleta electoral mientras el lodo cubría el rancherío salteño, ayudando a descubrir con elocuencia cruel, la mayor de las pobrezas. En vivo y en directo, los dos países que nos habitan.
Es curioso, pero lo que se propone como oposición, expresa lo más viejo y rancio de la vieja política. Lo viejo se representa a sí mismo. No puede reproducirse en elencos novedosos. Basta un repaso de los nombres y apellidos que salen a escena para ofrecerse como recambio de gobernabilidad para advertir la veracidad de lo afirmado. Macri, Solá, De Narváez, Carrió, Duhalde, entre otros, gestando obscenamente el espacio que aún no encuentran. Es lo viejo que resiste al cambio y a lo nuevo, atropellando a tientas y a oscuras, sin poder disimular su anacronismo. Ante la variedad de medidas oficiales, reacciona con la piedra que tiene a mano, con el insulto soez, con una conferencia de prensa tras otra, oponiendo la ficción y lo faccioso al Estado presente, tangible y solidario.
Esta vez la derecha, como alguien dijo, “está atendida por sus propios dueños”. Dueños del capital monetario que disponen y de la cualidad de las representaciones que ostentan. Muchos de ellos, funcionarios de la dictadura, del menemismo y el delarruismo aliancista.
Es cierto, lo nuevo nació con su propio caos, con sus propios conflictos y sus carencias, sus ausencias y sus inconsistencias. Nace impuro, pero nace. Siempre fue así la historia que construyen los hombres y las mujeres comprometidos con su tiempo. No hay manuales de conducción cuando el camino es propio. No hay recetas previas. No hay envases enlatados. Y está bien que así sea.
Lo trascendente, creemos, es saber que el debate hoy transcurre por la agenda que propone y construye el proyecto nacional y popular, con epicentro en la redistribución de la riqueza, la soberanía argentina, la integración con Latinoamérica y la disputa por la palabra justa. Saber que las certezas que nos faltan, incuban en el adentro de este proceso y no en su afuera. Este es el camino, el que recorre el país desde el 2003 y que hoy apura el paso y refuerza los postigos, concientes de que la tormenta internacional del capitalismo depredador aún no nos enseñó su ojo más tenebroso.
Habrá que redoblar los esfuerzos, tanto desde el gobierno como desde la sociedad, para seguir impulsando la unidad de todos los sectores nacionales de la producción y el trabajo. Afrontar unidos los tiempos de cambio, antes que antagonizar nuestras diferencias, es una asignatura nacional pendiente.
Nos precisamos fuertes y alegres para defender lo logrado y porque esta vez, mal que les pese a Morales Solá, Nelson Castro y sus análogos, no vamos a esperar 30 años para saber la verdad.
Además, que la Presidenta sea la que anuncie en la ex ESMA, la recuperación de otra nieta desaparecida ¿no se merece que hoy cantemos una que sepamos todos?


Publicado en Miradas al Sur del Domingo 15 de febrero de 2009

viernes, 13 de febrero de 2009

TODO EL DOLOR Y LA ESPERANZA EN UNA VASIJA DE BARRO

Hay momentos, en situaciones límites, que saben expresar el sentido de la vida como nadie. La televisión mostraba, en Tartagal, una madre muy joven y muy pobre, relatando su tristeza, la casa bajo el lodo, la perdida de la cuna de su niña; y lo hacía con una sonrisa en los labios, con la mirada fija en una vasija de barro que allí había quedado de testigo enmudecida. La mujer estaba como en el aire. Desplegando sus alas para no quedar atrapada en el lodo de la pobreza. Hasta que dijo como dando una última pincelada a sus palabras, “el río me pilló descalza y descalza estoy”. Y se largó a llorar.
Cuando es el pueblo el que sufre, el dolor puede caber en una vasija de barro. Se lo disimula. Se lo guarda. Se lo muerde. Le dicen dignidad a esa costumbre.
La tragedia salteña se cuela por todos lados, embarra los salones alfombrados de los candidatos prematuros, les recuerda su pasado menemista y aliancista, nos toma de la solapa a todos, clamando por la justicia que le robaron en los noventa. A unos les dirá “ustedes lo hicieron”, y mostrará los destrozos de nuestro propio Guernica. A quienes gobiernan y a quienes se acercan a brindar su ayuda solidaria, les agradecerán emocionados y se sentirán menos solos ahora que volvió el Estado para ellos.
Pero a los miserables les dará la espalda, a los que lucran con el dolor ajeno, a los indolentes e inescrupulosos. A los que en medio de la tragedia robaron los restos del destrozo, mostrando el último escalón en la degradación humana.
Por ese mismo albañal camina la morbosa periodista que desde la comodidad del estudio televisivo en Buenos Aires no pregunta sino interroga, hurga, escarba, provoca. “¿Ya les llegó el subsidio de la Presidenta? ¿Ya les dieron la nueva casa? ¿Ya les repusieron la heladera, la cocina, la cama, las gallinas? ¿Seguís con miedo, no?”
No había pasado un día de la visita de la Presidenta, pero ya inducían a la desesperanza desde algunos medios. La orden gerencial que tendrán será seguramente, que hay que romper ese vínculo entre la Presidenta y su pueblo. Entre el gobierno democrático y popular con los sectores sociales más postergados. Entre esa madre que llora en Tartagal y Alicia Kirchner que la sostiene en sus brazos.
Los miserables, en todo tiempo y lugar, indignan. Asquean. Violentan.
Por ese mismo andarivel, caminan los políticos y ruralistas que salen a golpear en medio del dolor. Repudian al gobierno en el Parlamento con pedidos de informes. Exigen no pagar impuestos ni retenciones “al campo”. No se suman a la solidaridad. Especulan. Hay que fijar en la memoria lo que vemos y escuchamos estos días. Son un fresco de la realidad argentina. El dolor y la esperanza. Lo viejo y lo nuevo. Lo justo y lo injusto. La avaricia y la solidaridad. Todo cabe en estos días.
Pero no hay que detenerse en los indolentes de siempre, sólo recordarlos como parte del país injusto que empezamos a dejar atrás.
Y como mejor que decir es hacer, el Gobierno anunció el mayor Plan Social Federal de los últimos 50 años, basado en la organización social de los trabajadores, en las Cooperativas de trabajo y la producción local.
Es gente humilde en movimiento la que llega desde todo el país a la Residencia Presidencial, todos cantan, suena León Gieco de fondo, flamea una gran bandera argentina. La ministra Alicia Kirchner y la Presidenta Cristina Fernández anuncian la redistribución de la riqueza. Y Olivos es una fiesta de todos.Pero un poco más, de los que guardan su dolor y su esperanza en una vasija de barro.
(13/02/09 - Tapa y Contratapa de El Argentino)

jueves, 12 de febrero de 2009

EL DÌA QUE VIVIMOS DOS PAÌSES DISTINTOS

Dos imágenes antagónicas e incompatibles De un lado, Tartagal y su tragedia, abrazándose a la Presidenta de los argentinos.
Del otro, los dos arcos opositores negociando listas electorales y atacando al gobierno nacional. Parecen dos países distintos. Dos conceptos de la vida y la política. Dos modelos de democracia. Dos interpretaciones de ciudadanía.
El contraste es violento. Indigna hasta los huesos. Los rostros sonrientes de los opositores preocupados “por las boletas electorales” atenta contra el más elemental sentido de la condición humana, que es el gesto pudoroso y solidario cuando las campanas suenan a tragedia. Como en Tartagal. Pero ellos parecen ajenos a estas cuestiones. Allí está entonces el neo menemismo “cinco estrellas”, con Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narvaez, negociando una lista electoral común y la neo Alianza de los radicales de Carrió, Cobos, Morales, Giustiniani y la guardia rural de Eduardo Buzzi, injuriando al gobierno desde el Congreso de la Nación.
Aquí, los que se resistieron a la redistribución de la riqueza con la 125 y allá, la Presidenta en el lodo sufriente de Tartagal, afirmando que esta es la tragedia de la pobreza estructural, que el alud lo pone al desnudo, que hay muchos Tartagales en el país y que sólo con la redistribución justa del ingreso podremos desterrar tanta injusticia. Y que lo dirá hasta que se muera.
¿Sabe de quién nos acordamos? De Carlos Auyero, cayendo abatido por un rayo de dolor durante el programa de Mariano Grondona, aquella noche que se enfrentó al funcionario menemista Eduardo Amadeo.
Denunciaba Auyero, dejando la vida, que los pobladores de Tartagal y Cutral-Co, que en aquel país de Menem luchaban contra el salvajismo depredador del neoliberalismo, luchaban para entrar al sistema y no para quedar afuera de él.
Tartagal es una de las víctimas de esa etapa que hoy pretenden reeditar los menemistas de viejo y nuevo cuño. Nada más claro y grotesco que verlo a ese mismo Amadeo, acompañando ayer a Solá en la desvergonzada escena del céntrico hotel.
No olvidemos nunca este día. Vimos en vivo y en directo a los dos países en disputa. El país de la exclusión y el que se construye hoy, con inclusión social.
Hoy es el Estado el que va a ayudar a rescatar a los argentinos que fueron excluidos de una vida digna, para que nadie quede afuera. Es el Estado que recuperamos, el que sirve cuando se hace presente en la desgracia y está del lado de la gente; cuando nos representa dignamente en el exterior y cuando viaja al lugar donde habita el dolor causado por los que hoy brindan ornamentadas conferencias de prensa.
El Estado sirve cuando estamos tristes, decíamos ayer y decimos hoy.
Es la hora del abrazo con esas mujeres y hombres, de poner el hombro, de escucharlos, de ordenar la ayuda necesaria, de disponer de las mantas y el abrigo y la vivienda y el afecto. Fue el abrazo de una Presidenta que trabaja de Presidenta. Y sufre, como una argentina más.
Empuñemos la memoria, para que Auyero no siga muriendo.
Para que vuelva en la voz emocionada y firme de una Presidenta que en Tartagal, se abrió paso diciendo: “quiero ver las casas, hablar con la gente, ayudarlos, abrazar a todos, estar con el pueblo, con el pueblo”
Este abrazo de la Presidenta con los ciudadanos más sufridos del país, es el territorio de afecto que debemos valorar y cuidar solidariamente, ahora y siempre.
(12/02/09 - Contratapa El Argentino)

miércoles, 11 de febrero de 2009

TARTAGAL ES EL NOMBRE DE UN DOLOR NACIONAL

Tartagal es el nombre de un dolor reciente. Una tragedia navegando rabiosa por las aguas del río amarronado, arrastrando lodo, puentes, árboles, casas, animales. Se escapa de su cauce hasta llevarse mujeres y hombres a empellones. No puede contenerse y desbarranca, inundando los sueños de un pueblo tan alegre como corajudo.
Esta tierra es la tierra de los pájaros, del palo santo, de los hermanos wichi, chorotes, tobas, chulupís, tapiaté y guaraníes. Aquí habita el mineral que nos hizo fuertes, la noble madera, la cosecha frutosa, el algarrobo y el cedro.
Y en estos días, antes de la tragedia, supo habitar el compromiso y el arte de un Teatro de la Salud que andaba por las plazas enseñando a prevenir el dengue, aquí en Tartagal. Pero el río manso se volvió furioso y no tiene orillas cuando se desborda, no sabe de funciones teatrales ni del Corso carnavalero que se desperezaba bajo la tenue lluvia que venía cayendo. Fue como si las Sierras de San Antonio se echaran a correr por sus laderas hasta cabalgar las aguas del río Tartagal.
Cuando amaine la lluvia y el dolor, habrá que volver hasta el cerro para preguntarle y preguntarnos si acaso fueron los desmontes los que lo empujaron, lo empobrecieron, lo enlodaron. Ningún sembradío criminal podrá justificar una sola muerte, un solo ahogado, un solo desaparecido, una sola lágrima. Quizá el cerro no sabía que allá abajo el carnaval del pueblo preparaba sus máscaras, pero tendrá muchas heridas para que ruja como lo hizo. Que la tragedia no quede impune, para que la patria no se convierta un día en esta Tartagal que hoy nos duele a todos.
El fantasma de Manuel Castilla, el gran poeta salteño, andará por las barriadas arrasadas diciendo como decía que “ese que va por esa casa muerta y que en la noche por la galería, recuerda aquella tarde en que llovía, mientras empuja la pesada puerta; ese que ve por la ventana abierta, llegar en gris, como hace mucho el día y que no ve que su melancolía, hace la casa mucho más desierta”
Sin importunar la poesía, debemos honrar la memoria y acordarnos de los tiempos que en circunstancias trágicas como la que hoy sufre Tartagal, el país de los argentinos supo tener gobiernos presentes para privatizar y empobrecer pero ausentes en la hora de la desgracia provocada. Eran muchos los látigos del olvido y la desidia. Que no es de nuestra competencia, que este es un país federal, que no tenemos jurisdicción nacional, que no tenemos presupuesto suficiente. Eran la letanía impúdica de Menem y De La Rúa, en los tiempos en que Argentina fue el conejillo de indias preferido del neoliberalismo, como dijo la Presidenta. A ese país injusto ya no queremos volver.
Por eso, quizás sólo es de buena gente valorar que el Estado hoy ponga el cuerpo y que un ministro de la Nación, Florencio Randazzo, confiese ante la prensa “estamos en Tartagal porque nos ordenó la Presidenta” y Alicia Kirchner, a la pregunta sobre cuánta ayuda daría la Nación ante esta tragedia, con emoción respondiera “toda la que fuese necesaria, toda”. Y que Néstor Kirchner se sume con un gesto militante, convocando para que la solidaridad vuelva a ser un patrimonio de todos los argentinos.
El Estado sirve cuando estamos tristes. Sirve cuando se hace presente y comparte el dolor con lo que tiene a mano, como lo hace ahora. Cuando reconstruye lo destruido y canta con el poeta, “ese que amanecido con el vino, se arrima alucinado al mandarino y con su corazón lo va tanteando, ese ya no es, aunque parezca cierto, es un Manuel Castilla que se ha muerto y en esa casa está resucitando”.

martes, 10 de febrero de 2009

EL ORGULLO NACIONAL ES UNA BANDERA DESENTERRADA

Ahí la vemos por la pantalla de TV. Quien habla a España y al mundo, es la Presidenta de todos los argentinos. Quien la escucha respetuosamente, es el Presidente español, Rodríguez Zapatero. Cristina Fernández recuerda la primera visita a Madrid en junio de 2003 cuando el entonces Presidente Néstor Kirchner explicaba que la prioridad de su mandato se llamaba Argentina. Que saliendo del infierno de aquella crisis, introductoria de la actual debacle neoliberal a escala mundial, el país estaba en condiciones de afrontar con dignidad sus deberes pendientes. Que en menos de seis años, todos los indicadores económicos, señalan las ganancias empresarias y el crecimiento de la economía argentina, junto a la recuperación de la capacidad soberana para decidir sobre nuestro destino. Que los organismos multilaterales debían transformarse de raíz, al compás de los cambios que acontecen en el mundo. Que condenaba la violencia terrorista que por la mañana volvió a morder el cuerpo y el alma de los españoles. Que había que democratizar el sistema de decisiones de las Naciones Unidas, discutir si el dólar seguirá siendo una moneda de reserva y advertir la posibilidad de una emboscada política, si esta crisis mundial no acierta en construir una salida que se identifique con el rescate del Estado, del empleo y de los trabajadores y empresarios nacionales que sufrieron las burbujas, aunque no la provocaron. Este es el camino que viene recorriendo el pueblo argentino. El que le otorga solidez al relato presidencial para llamar a profundizar la libertad y la justicia en el mundo que viene. Si así no fuera, si ganaran las voces del incordio, la difamación y el enojo permanente, nadie la escucharía con el respeto con que lo hacen.La caída de los imperios no convoca necesariamente a un casting de nuevos emperadores. Todo lo contrario. Lo que implosionó es la lógica del dominio unilateral sobre los pueblos del mundo. De eso habla la Presidenta y por eso, desde el prestigio internacional recuperado, respetuosamente convocó una vez más a construir un multilateralismo que sea capaz de expresar los distintos colores y la polifonía de voces que habitan el planeta.En algunos países, este dato se conoce como orgullo nacional y concita el apoyo entusiasta de sus compatriotas, del partido político que sean. Es una bandera que, como la nuestra, no se doblega ni entierra nunca. Flamea digna, cuando expresa la voluntad colectiva de un pueblo decidido a vivir libremente y en paz. Flamea en el escenario mundial, mientras en simultáneo se hace presente en tragedias como la de Tartagal, Salta, enarbolada por los Ministros Florencio Randazzo y Alicia Kirchner, representando la solidaridad efectiva del gobierno de los argentinos.Lamentablemente, la dirigencia opositora de nuestro país sigue más preocupada en las boletas electorales y en herir la convivencia democrática antes que fortalecerla, aunque la piedra que arrojen lastime incluso el sentido de pertenencia a la misma nación que nos cobija a todos.Paciencia, el curso de la historia acomoda siempre sus maletas a medida que transita los caminos. Hoy el Estado está presente y es eso lo que entristece a los miserables y alegra a los que poco o nada tienen. ¿Se acuerdan cuando algunos dijeron que las empresas españolas se irían masivamente de la Argentina y el país quedaría sumido en la más terrible orfandad internacional a causa de las medidas oficiales? Y allí está más sólida que nunca la relación con España y el mundo. ¿Qué otro Apocalipsis nos pronosticarán los pelagatos de la mentira y el odio? ¿Y qué dirán ahora que Obama le escribió a Cristina? Como decía un catalán: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.


(10/02/09 - Tapa y Contratapa de El Argentino)

lunes, 9 de febrero de 2009

MINUTAS PARA COMENZAR LA SEMANA

Es lunes, y apostamos siempre a empezar la semana con optimismo.
Volvió el fútbol, las murgas recorrieron las barriadas con sus tambores y Omar Narváez nos emocionó con su demostración de inteligencia y guapeza, reteniendo la corona de campeón del mundo. No es poco, pero son tantas las mentiras que derraman los diarios conservadores que últimamente los tallarines del domingo causan inevitablemente acidez e indignación.
Un ejemplo: la Presidenta es recibida en España con máximos honores y aquí dicen que estamos aislados internacionalmente.
Sin pudor. Titularon el encuentro de Eduardo Duhalde y Luis Barrionuevo en Mar del Plata, días atrás, junto a otros barones del pejotismo caníbal, como si fuese una cumbre de premios Nóbel. Incontinentes a la hora de la blasfemia y el insulto soez. Obscenos hasta para comer asado.
"Entre esos tipos y yo hay algo personal", diría Serrat.
Valoramos mucho más la presidencia del PJ por Néstor Kirchner cuando enfrente de él vemos a semejantes zampones.
Allí está lo viejo que se resiste al cambio. Son los que huelen sangre cuando entrevén que la crisis internacional podría servirles de cobertura para el barullo y el retorno al viejo orden.
¿O toda crisis no es una oportunidad? Para el paraíso o el infierno. Tengámoslo en cuenta al elegir.
Los opositores no aciertan una con su baile de la silla. Felipe Solá reeditó su antiguo menemismo con Macri, mientras De Narváez les mariposea cerca; Elisa Carrió le tiró besos a Macri y éste se los rechazó en público; la UCR oficial escucha cantar a Julio Cobos "cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel", mientras ensayan unos pasitos con Raúl Castells. Hay más, pero dijimos que recién es lunes.
Debemos convocarnos a la memoria como un ejercicio permanente, adueñarnos de ella para impedir que nos gane ese olvido que acecha en cada vuelta de esquina. Para eso sirve la recuperación del Estado.
Porque cuando el neoliberalismo lo negó, en realidad atacó la idea misma de Nación, de pueblo, de cultura, de solidaridad colectiva. "Que cada uno se las arregle solito", fue la consigna impuesta. Así, redujeron el campo de nuestras batallas cotidianas al barrio y al municipio. El imaginario de provincia era lejano, el de Nación, inexistente. Pulverizaron toda cohesión colectiva. Lo virtual suplantó lo real, así en el cielo como en la tierra. Vivíamos en un mundo de burbujas. La vida ciudadana se despobló y se despolitizó. Era el triunfo de la ideología más perversa de la derecha dominante, que consistía, hipócritamente, en "negar" la ideología.
Recordar esa época, decir una y mil veces que los que gobernaron entonces son los opositores de hoy, ayuda a prepararnos para afrontar un año donde la tormenta que viene del hemisferio norte, soplará contra los ventanales que se reconstruyen desde el 2003.
Los postigos se mantendrán firmes. Sólo es necesaria una férrea unidad nacional. Y no perder la memoria.
Volver a tener Estado es volver a tener vivienda, trabajo, escuelas, hospitales, cultura. Y una identidad que vertebre nacionalmente nuestros anhelos colectivos.
Pero el cambio no puede hacerlo el gobierno solamente. Debemos hacerlo entre todos, por ser ésta, una disputa entre dos modelos de país y no entre dos modelos de boletas electorales, como dicen los opositores.
Unidos, quedarán atrás definitivamente los últimos resabios de la edad de piedra y construiremos un país más justo, más inclusivo y más bello.
Luche y sueñe, que esta vez la historia la escribimos entre todos.
(9/2/09 El Argentino, contratapa)

viernes, 6 de febrero de 2009

LA METÁFORA NACIONAL ES UN AVIÓN DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS

El salón de la Residencia de Olivos donde los trabajadores aeronáuticos se encontraron con la Presidenta Cristina Fernández, desbordaba de alegría.

La firma unificada de un Convenio Colectivo, el aumento de un 19,5 % en sus haberes, la unidad gremial, envuelta, como en este caso, en una bandera patria, provocaba un estado de plenitud contagiante.
En medio de esa algarabía, algunos recordaron la reciente caída de un avión de pasajeros en EE.UU. y que gracias a la pericia de su comandante, pudo acuatizar suavemente sobre el río Hudson y salvar a todos los pasajeros y tripulantes. Alguien preguntó “¿se imaginan si hubiese sido un avión de Aerolíneas transportando pasajeros argentinos?” Otro aeronáutico respondió “el piloto, la tripulación y la gran mayoría del pasaje conservarían la calma y cumplirían gustosos todas las indicaciones. Una pequeña porción de ellos gritaría desesperada exigiendo que la nave gire hacia la derecha, echando espumas de odio contra el piloto mientras que otro sector minoritario, suspiraría por girar hacia la izquierda. El copiloto se levantaría de la cabina de la aeronave, rompiendo su juramento de ética profesional, y rogaría que le cedan un asiento. Finalmente, todos se salvarían, aplaudiría la mayoría y se escucharía la voz del comandante por los parlantes internos diciendo “Señores pasajeros, todo salió bien, gracias a vuestra solidaridad y la de los tripulantes que colaboraron sin dudar en mantener el mismo entusiasmo con el que despegamos. A los que me insultaron, les aclaro que si les hubiese hecho caso y doblábamos hacia la derecha nos comíamos todas las torres de la ciudad y si lo hacia más a la izquierda, nos hundíamos en la ribera pantanosa. De todos modos, gracias por permanecer a bordo”
Vale la chanza para celebrar que hoy ya es viernes y que mañana sábado empezamos a salir de murgas por los barrios y que sigue lloviendo en algunas zonas que sufren la sequía y que Cristina Kirchner cree que el presidente Obama, quizás leyó a Perón.
Recordemos que hace unos años, el FMI y los cowboy blindados que gobernaban el mundo, decían que Carlos Menem era el “mejor alumno” de las recetas neoliberales. Estaba destruyendo el Estado argentino, condenando a la inmensa mayoría de los argentinos a ser desterrados en su propio país, sin trabajo, sin justicia, sin memoria. Los grandes medios festejaban esta cucarda que nos envilecía como Nación y empobrecía como pueblo. Por eso, no hay que tomar a la ligera esto de que el mundo, tras el derrumbe neoliberal, adopta medidas semejantes a las impulsadas aquí desde la presidencia de Néstor Kirchner hasta nuestros días.
Ahora sí es para estar orgullosos de ser argentinos. Es importante deponer las actitudes facciosas y agresivas contra un gobierno que representa cabalmente los intereses nacionales. Con este mandato y estas convicciones viaja la Presidenta a España.
Sería bueno que comparta con los amigos españoles, aquella lección que aprendimos de los pueblos originarios de América que creen que los pájaros no cantan porque amanece, sino para que amanezca. Es la misma voluntad que debería anidar entre nosotros en esta orilla del mundo. Redoblar los esfuerzos sin perder la calma. Convocar a los tristes, a los apocalípticos y a los pesimistas, para que volvamos a creer en nosotros mismos. No importa a quiénes vayan a votar en las próximas elecciones. Lo que importa es que defendamos juntos la recuperación de un Estado que vuelve a unir lo que gobiernos anteriores dividieron, por desidia o por incapacidad.
El cóndor de Aerolíneas volvió a volar y es otra linda metáfora de lo que queremos ser los argentinos.

05-02-2009 / Tapa y contratapa de El Argentino

jueves, 5 de febrero de 2009

LA OTRA MEJILLA Y LA MEMORIA

Néstor Kirchner llamó recientemente a poner la otra mejilla y a tender los brazos hacia quienes utilizan la agresión violenta como forma de expresión. Llamó también a cuidar y profundizar el cambio en marcha desde el año 2003 en el país y a que los empresarios sean responsables y solidarios, sosteniendo todos los puestos de trabajo. "No toquen un solo empleo", reclamó con énfasis.Los conceptos de la presidenta Cristina Fernández al anunciar la puesta en marcha del boleto electrónico para micros, subtes y trenes urbanos, clamando para que valoremos socialmente la solidaridad, el trabajo y el empleo, fueron en la misma dirección de tolerancia y respeto hacia los que piensan distinto al Gobierno. Los argentinos solemos ser crédulos y esperanzados. Sentimos alivio cuando escuchamos palabras como las citadas, porque creemos que si los que gobiernan y conducen a las fuerzas políticas mayoritarias, brindan a la sociedad un mensaje de paz, ello debería servir de inmediato como un bálsamo, en medio de un mundo asustado por la crisis internacional. Mucho más, cuando las pronuncia el primer gobierno de la democracia que no reprimió jamás ninguna manifestación opositora por violenta que ésta haya sido. Se podrá asentir o disentir con este gobierno, pero no se puede negar este dato, determinante en cualquier tiempo y lugar. Debería condicionar verbalmente a los opositores y llamarlos a la prudencia.Lamentablemente, siguen mostrando la hilacha. Porque después del llamado que al principio citamos, volvimos a escuchar palabras opositoras que apuestan a incentivar el conflicto permanente. El ex senador Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Eduardo Buzzi, el radicalismo de Gerardo Morales y las huestes de Elisa Carrió subieron al ring sin que nadie los llame. A manera de botón de muestra, Duhalde declaró que "hay que dejar de hablar de derechos humanos", justo cuando se descubre que el genocida Massera fingió una presunta demencia para zafar de la cárcel. Atendamos el mensaje, porque el que habla de este modo, es padrino de uno de los tantos frentes opositores en gestación, el que componen Macri, Felipe Solá y De Narváez.Néstor Kirchner pudo, constitucional y políticamente, ser reelegido para un segundo mandato y prefirió no hacerlo por considerar que ésta era una etapa donde la Argentina precisaba de un liderazgo institucional más identificado con Cristina Fernández. Entonces, Duhalde no ataca a alguien al que le cabría la sospecha de resentimiento y por eso opta por obstruir la institución presidencial. ¿Por qué lo haría? Mucho menos sabiendo que la actual Presidenta no se llama Hilda o Elisa o María Julia. Hasta ayer nomás, criticaban a la Presidenta de la Nación por su hiperactividad y por anunciar medidas económicas y sociales prácticamente todos los días. Resulta absurdo que digan ahora que "no gobierna". Criticaban que el Gobierno se ocupaba de la macroeconomía pero no de la microeconomía que impacta sobre la vida cotidiana de los ciudadanos. Y ahí está el Gobierno con las cocinas y los calefones y el boleto electrónico. La Presidenta decreta la emergencia agropecuaria y además, pone al ministro Carlos Tomada, a defender con uñas y dientes, el empleo de los argentinos, es decir, la producción y el trabajo. Pero la Alianza conformada por el radicalismo y el socialismo de Giustiniani ayer reclamó la misma emergencia decretada hace varios días. Lean los diarios, al menos.No queremos asustar a nadie ¿pero se imagina a estos dirigentes gestionando nuevamente la Argentina? Pongamos la otra mejilla, pero Dios nos libre y nos guarde si perdemos la memoria.

(4 de Febrero de 2009)

miércoles, 4 de febrero de 2009

OJALÁ QUE LLUEVA CAFÉ EN EL CAMPO

Llueve sobre algunas ciudades y sobre una buena porción del territorio nacional.El pronóstico es alentador para aquellas zonas donde la seca atenaza con sus garras a sembrados y animales. De todos modos, el gobierno no deja de trabajar en la implementación de la emergencia agropecuaria nacional que firmara días atrás la Presidenta Cristina Fernández. Si llueve, mejor. Pero si los cielos siguen ausentes en materia de riego, es bueno tener un Estado que piensa en el pueblo y un gobierno que no especula con el servicio meteorológico. En igual sentido, el gobernador Scioli decretó ayer la Emergencia agropecuaria en la provincia de Buenos Aires, postergando, o eximiendo según el caso, el pago de las obligaciones inmobiliarias de los productores afectados por la sequía.
En el mundo del trabajo, el Ministro Carlos Tomada reafirmó que la defensa del empleo es una política de Estado para el gobierno nacional. En la economía, creció la recaudación impositiva en enero y según las primeras estimaciones superará a los 23.600 millones de pesos de diciembre pasado, mientras que el acumulado durante el año 2008 se situaría en los 269.375 millones, lo que haría superar la meta fijada por el Presupuesto anual en unos 35.000 millones de pesos. En el conurbano, Néstor Kirchner acompaña a los municipios celebrando más escuelas, más caminos, más obra pública, más trabajo.
Le proponemos comparar estos datos de cabotaje con los que llegan de otras partes del mundo. Vaya a las noticias internacionales con cuidado, porque sentirá el pánico causado por el desplome sin fin de bancos y empresas y gente en la calle, así en EEUU como en la vieja Europa. Para colmo de males, nieva sobre los tejados con una temperatura que llegó a los 40 grados bajo cero en algunos países.
Calma. No es necesario ponernos un abrigo porque el frío castiga en Moscú o en Londres. Ni que nos asustemos contrayendo el consumo porque los bancos europeos y norteamericanos divierten los cuantiosos fondos que recibieron de sus respectivos Estados. Ni que volvamos a creerles a los mismos que ajustaron nuestra economía cuando la crisis nos pegó duro en el 2001, sean ellos economistas, políticos o periodistas ilustrados. Estamos en esta Argentina, haciendo entre todos un nuevo país. Digámoslo fuerte, porque eso sí que es cierto. Lo tocamos todos los días cuando nos levantamos para ir al trabajo o a la playa o donde sea que vayamos a ir.
La única verdad es la realidad, hoy más que nunca.
Claro, nada es fácil cuando se tocan intereses tan poderosos como aquellos que son afectados por las medidas que implementa el gobierno democrático y popular en favor del empleo, la producción y el consumo interno. Lo importante es darnos cuenta que nos quieren vender gato por liebre, negando la realidad que vivimos, haciéndonos creer, incluso, que en la Argentina también cae nieve.
Que no nos mientan más. Que aprendan a vivir en democracia. Que disientan pero que no violenten esta paz que tanto nos costó a los argentinos. No es mucho pedir.
Y aunque nos indigne escuchar a Eduardo Buzzi con aquella cantinela de “por algo será” de la dictadura, justificando la agresión fascista al diputado Rossi y calificando a los jóvenes militantes que le recordaron su pasado como “cuentapropistas” o ver a Julio Cleto Cobos usar y violar el mandato popular presentándose ayer tan descaradamente como opositor y socio de los patrones rurales, sigamos abriendo nuestras manos para invitarlos al sosiego y a que se pongan la camiseta argentina por una vez en sus vidas. Después de tantos dolores, hoy tenemos un gobierno al que pueden criticar, pero no condenarlo porque no hace llover café en el campo. Al menos, por ahora.


04-02-2009 Contratapa El Argentino

lunes, 2 de febrero de 2009

EL CORO DEL DERRUMBE Y EL ETERNAUTA

Comienza la semana, arrancamos febrero y mientras algunos marchan al trabajo y otros empiezan su merecido descanso veraniego, nos proponemos llegar al lector con el único propósito de acompañar su día defendiendo la verdad. Nos alientan las ganas de colaborar para que juntos, corramos el telón de las mentiras con que nos apabullan desde algunas usinas mediáticas inventando una realidad que no es la que vivimos los pequeños mortales que trabajamos o estudiamos en este bendito país.
Algunos diarios de los domingos, directamente nos bombardean con titulares que anuncian que "el fin del mundo esta cerca y que la culpa la tiene el Gobierno". Claro, como la verdad s otra y es porfiada, se les cuela por la pagina menos pensada. Así leemos que caerán las exportaciones, "amenazando el sostén de nuestra economía", y un renglón después se admite que la política del Gobierno nacional tiene como objetivo principal la defensa del empleo y la producción. S mofan del optimismo con que el oficialismo afronta los desafíos de un año acechado por la crisis internacional causada por el neoliberalismo, pero informan que al Foro Económico de Davos concurrieron jefes de gobiernos de países donde se incubó la crisis para reivindicar ahora las mismas políticas que aquí el Gobierno viene aplicando hace tiempo.
Algunos editoriales domingueros celebran el pesimismo de lo viejo antes que el optimismo de creer que otro mundo es posible. Son las plumas mayores de la desesperanza, del desaliento, de los pálidos argumentos a favor de un derrumbe que no ocurrirá. Porque ya ocurrió en diciembre de 2001. Allí aprendimos que las recetas basadas en el eterno ajuste a los trabajadores, profesionales, jubilados y empresarios nacionales, profundizan la crisis y terminan por incendiar el país. ¿No lo recuerdan? ¿O no puede admitir que en la Argentina se ha recuperado el rol central del Estado desde el año 2003? ¿No son capaces desde un sentido nacional, al menos, alegrarse porque aquí se alienta al consumo interno y la defensa del empleo y la producción? Y todo ocurre cuando el mundo esta en llamas y los que antes daban cátedra en Davos, ahora deben escuchar en silencio a quienes representan a ese Estado que ellos tanto despreciaron. Pareciera no avergonzarlos seguir siendo el pastorcito mentiroso que alerta una "segura caída" en las fuentes de ingresos, mientras todos los parámetros de medición continúan señalando que, aunque mermen algunos, la economía argentina sigue y seguirá creciendo.
De todos modos, es muestra de fortaleza del sistema democrático que estas cosas ocurran, son prueba innegable de la absoluta libertad de expresión que existe en Argentina. Algunos escribas y dirigentes políticos opositores difaman sin escrúpulo algunos al ex presidente Néstor Kirchner y a la propia presidenta Cristina Fernández y no son molestados por nadie ni llamados a declarar por un fiscal de turno ante el ejercicio de impunidad verbal que los caracteriza. Es preferible un exceso de libertad antes que cercenarla, pero tampoco deberían confundir la libertad de prensa con la defensa de los bolsillos de ningún libre opinador.
Es lu es, el recambio turístico es muy intenso, la ANSES empieza a pagar a los jubilado de las ex AFJP y El Eternauta del maestro Oesterheld será publicado en Europa, mostrando al mundo que aunque nos invadan extraterrestres, el héroe colectivo que somos los argentinos siempre apuesta a la victoria.

(Contratapa de El Argentino, 1 de febrero de 2009)

domingo, 1 de febrero de 2009

EN LA SENDA DEL CRECIMIENTO

(Publicado en Miradas al Sur del 1 de febrero de 2009)


Venían de Traslasierra y de las vecindades de otros pueblos más lejanos, eran varios miles los cordobeses que se dieron cita en Villa Dolores el pasado jueves para escuchar a la Presidenta Cristina Fernández. Como si esos hombres y mujeres de acento cantarín, volvieran a encontrarse con don Arturo Illía, el último Presidente de la República que los visitó allá por 1966.
Fue en un acto oficial con el gobernador y el intendente local, en coincidencia con el cierre del encuentro de una Concertación plural que hace posible que Hipólito Irigoyen, en algún lugar del cosmos y de la historia, se abrace a la distancia con el General Perón.
Un grupo de muchachos y muchachas no paraban de cantar la enseñanza de León Gieco, “si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”. Y ellos, con sus esperanzas intactas, estaban diciendo que no se olvidaban de Cobos.
Mientras el gobierno y las fuerzas políticas que lo respaldan avanzan con decisiones en favor del empleo, el consumo interno y la construcción de consensos amplios y generosos, los opositores no paran de dar vergüenza ajena.
Macri paseando por Suiza y Carrió por EE.UU. reclamando porque se le perdieron 4 millones de boletas, aproximadamente 20 toneladas de papel, en las últimas elecciones. Habrá que pedirle que no haga más el ridículo porque, en verdad, esa fue la diferencia que le sacó precisamente quien resultó primera y hoy nos gobierna, con más de 8 millones de votos a favor. Pero además, alguien debería decirles que vengan a trabajar de vez en cuando. No es un buen ejemplo para la sociedad que los dirigentes políticos vivan vacacionando.
El colmo es escuchar a Eduardo Buzzi afirmando muy compungido que el quite de las cartas de porte con el que lucraban corporativamente, les ocasionó 50 empleos menos. Seamos serios, el cultivo intensivo de la soja transgénica que ellos defienden, causó el éxodo y el desarraigo cruel de 300.000 familias campesinas en los últimos años, sin hablar de la sobre explotación que sufren los peones rurales.
Saber como todos saben, aunque no se admita públicamente, que las primeras proyecciones de este año electoral indican que el oficialismo rondaría el 60 % de los votos y la diáspora opositora se repartiría el resto en pequeñas porciones, nos acarrea un peligro: caer en la pereza del pensamiento. Para evitarla, es conveniente repasar que si el posibilismo fue la enfermedad política que azotó estas pampas cuando la democracia aún andaba gateando, el foquismo iluminado, el mesianismo y el vanguardismo, fueron y son las expresiones de grupos que en su orfandad de pueblo terminan transformándose en “patrullas perdidas”, como en su momento definió certeramente Rodolfo Walsh.
No es bueno para las fuerzas populares y democráticas, abrevar en ninguna de esas fuentes para entender, acompañar y ayudar a profundizar el actual proceso político que vive la Argentina y los países de la región. Sí es conveniente, tener memoria y registro de la historia que nos precede, para no cometer los mismos desatinos.
Con virtudes y defectos, el proyecto que encarnan la Presidenta Cristina Fernández y Néstor Kirchner, es consecuencia de las luchas sociales que hicieron colapsar el viejo país en diciembre de 2001. Algunas medidas gubernamentales, incluso, a veces parecieran ir unos pasos adelante de lo que teóricamente permite la correlación de fuerzas entre los sectores populares y los que representan el poder económico más concentrado. El punto de apoyo principal está puesto en las demandas populares antes que en una organización política. Es todo un dato de la realidad. Se entiende, de este modo, que la voluntad presidencial en sintonía con el deseo de las mayorías populares, son los que hacen posibles los cambios que impactan sobre la vida concreta de los argentinos.
¿Se ha superado, entonces, la etapa de la crisis política, entendida ésta desde el concepto gramsciano de “lo nuevo que aún no nace y lo viejo que no termina de morir”?
Creemos que sí. Por eso insistimos en que lo nuevo ya nació y está expresado en este espacio político, social y cultural, configurado por el kirchnerismo en su más amplia acepción peronista, frentista y concertadora. Con sus propios límites, sus impurezas, sus contradicciones, sus potencialidades, sus debilidades y sus fortalezas. Asumir que hay un nuevo país y un nuevo movimiento popular, significa valorar una herramienta vital para el triunfo de quienes se identifican con el proyecto que nos gobierna. Lo viejo está en retirada, pero resiste. Lo nuevo deberá seguir avanzando, creciendo y mejorando, porque no hay tregua con los que apuestan al pasado que dejamos atrás definitivamente.
El escenario nacional muestra a las claras el límite posible de abordar, exitosa y productivamente, desde la acción política. Dicho con elocuencia esquemática: no hay nada más “a la izquierda” que este proyecto nacional y popular y si lo hubiera, será desde el interior del mismo proyecto de donde saldrán las respuestas que correspondan. Nadie está en condiciones de abordar, en soledad, ese espacio utópico que algunos reclaman como urgente. Es pura fantasía, irresponsable por cierto, la pretensión de buscar el desgaste del gobierno con la excusa de apostar al desarrollo de una alternativa superadora.
Si este gobierno, supongamos, se llegara a desgastar, arrastraría consigo a todos los espacios identificados con el progresismo y la centroizquierda y por tanto, la única que sacaría provecho sería la vieja derecha travestida de posmoderna. No lo decimos para amedrentar a nadie que piensa diferente, sino para convidar a que cada uno asuma sus responsabilidades ante este proceso histórico. Nada más ni nada menos.
Se deberá andar con cuidado para no dilapidar el camino recorrido por los argentinos desde el 2003. Por primera vez, hay gobierno y hay fuerzas de gobierno: el PJ, el Socialismo, el Partido Intransigente, la Concertación, el Partido de la Victoria, el Frente Grande, los movimientos políticos y sociales y otras agrupaciones cercanas.
Este dato revelador obliga a ser responsables, a ser generosos de espíritu, con vocación permanente de unidad nacional y de articulación con otros sectores, al compromiso con los que menos tienen, a construir un nuevo pensamiento que armonice el cambio con la memoria histórica, a recuperar el valor de la política y a convocar lo mejor de nuestros sueños, caminando junto a aquellos que, por trayectoria, no deberían estar ausentes en esta hora que vive América Latina, con gobernantes que, como dice la Presidenta, después de tantos sufrimientos, se parecen en serio a los pueblos que representan.
En el país de los argentinos, amanece, que no es poco.

viernes, 30 de enero de 2009

EL KIRCHNERISMO ES UN ESPACIO EN MOVIMIENTO PERMANENTE

No tenemos memoria de otro gobierno que haya sido criticado, como este, por su hiperactividad antes que por su pasividad. No se recuerda de un proceso político que, lejos de criticarse por la incapacidad de ofrecer gobernabilidad, sea condenado a la hoguera por tener un doble comando.
¿Serán curiosidades de una época nueva o apenas las miserias propias de una oposición que no tiene mejor argumento que la difamación?
Lo cierto es que así como hay un gobierno que gobierna, hay, a la par, una conducción partidaria ejercida por Néstor Kirchner, que no sólo no interfiere el normal funcionamiento de la institución presidencial, sino que, por el contrario, acompaña, defiende, sostiene y profundiza el rumbo de este proceso que arrancó el 25 de Mayo de 2003.
Hay gobierno y hay partidos de gobierno. El PJ, el Socialismo, el Partido Intransigente, la Concertación, el Partido de la Victoria, el Frente Grande, los Movimientos Políticos y Sociales. Es para festejar ¿O no?
Cuando de verdad, “primero está la Patria”, una conducción política, eficaz, responsable y consecuente, buscará en consecuencia afianzar en primer lugar, el arco social necesario para lograr los objetivos estratégicos y patrióticos que se proponen para la etapa. En este y sólo en este marco conceptual se deberán comprender los movimientos que realiza Néstor Kirchner en su condición de presidente del Partido Justicialista y líder indiscutido del frente político gobernante.
Las diversas reuniones que viene manteniendo con gobernadores, intendentes, legisladores y dirigentes de variada adhesión y compromiso con el gobierno nacional, obedece a la necesidad de dotar de densidad política y organizativa al proyecto oficial. No pierde de vista, precisamente, la mirada estratégica que siempre debe observar una conducción del conjunto, antes que perderse en los vericuetos de sólo una de sus parcialidades.
¿Cuál es la clave de esta estrategia? Creemos que la clave y el arte de unir lo diverso, está en no renunciar a ninguno de los objetivos esenciales que se plantea el proyecto político gobernante; redistribución de la riqueza, inclusión social, crecimiento autónomo y sustentable de nuestra economía, entre otros.
Pero también está en mantener una voluntad política que pase con éxito la prueba del fuego graneado que disparan diariamente desde los techos de una oposición que no encuentra su lugar en el mundo
Son tan profundos los cambios estructurales que decide el gobierno de Cristina que la construcción política debe echar mano a la mayor institucionalidad y la mejor representatividad posible para defenderlo. En este camino, algunos acompañarán hasta la esquina y otros hasta la próxima estación. Son todos buenos, como diría Bertold Bretch. Sólo algunos, son los imprescindibles. Lo importante es que el diapasón esté calibrado por el sentido de unidad de fuerzas antes que por el divisionismo. Así también deben interpretarse, creemos, los gestos de la Presidenta hacia gobernadores que hasta ayer se mostraron esquivos a la hora de acompañar las medidas más trascendentes.
Se está gobernando un país en un mundo que acaba de derrumbarse. No se está gestionando un centro estudiantil, dicho esto con el mayor de los respetos y al sólo efecto de contrastar cargas diferentes.
Cuando se convoca a la unidad nacional, como lo hace este gobierno, se lo hace pensando en abrir los brazos a diestra y siniestra, siempre y cuando ello no invalide el propio proyecto político. Pero sabe también que es necesario el concurso de la mayor articulación que sea posible y necesaria para transformar la realidad.
No llama a la unidad para defeccionar, sino para avanzar. Construye consensos para modificar la realidad en dirección de los cambios que sirvan para mejorar la vida de la gente común y dignificar el destino de la Nación argentina. Estamos en medio de un proceso donde un gobierno legítimo, democrático y popular es resistido y enfrentado por intereses muy poderosos y concentrados que temen perder sus añejos privilegios. No estamos en la democracia sueca donde los partidos políticos se enfrentan por puros matices ideológicos y programáticos. Enfrente no está Caperucita, está el Lobo feroz.
Pero después de todo, recién vamos a cumplir 200 años como país. Vaya si somos jóvenes aún.
Para entender este proceso en la coyuntura, hay que entenderlo en el largo plazo.
No es muy difícil hacerlo. El propio Kirchner es de aquellos que inventa y reinventa su propio argumento sin medirlo antes por las encuestas, las consultoras, los organismos multilaterales o los titulares intencionados de los grandes medios. En ese terreno podrá acertar o equivocarse, pero sin dejar de ser fiel a su concepto de la política y sus consecuencias. Por eso mantiene la iniciativa en todos los terrenos. Porque concibe que el espacio político y social que conduce debe estar siempre en movimiento y no quedarse inmóvil sabiendo que, como dice el tango, “afuera es noche y llueve tanto”.
Si hubiese seguido el manual de estilo y de buenas costumbres de la progresía políticamente correcta, seguramente la historia sería otra. La frustración seguiría siendo moneda corriente y no hubiese habido nueva Corte Suprema ni Derechos Humanos ni desendeudamiento del FMI ni anulación de Indultos ni de las AFJP ni viaje a Cuba, por poner algunos ejemplos.
La historia enseña, hasta el hartazgo, que los procesos populares no se frustran por exceso de unidad, sino por su ausencia. Quien así no lo entienda y haga prevalecer su individualismo por sobre el colectivo que somos, cargará con la responsabilidad de faltar a la cita a la que hoy convoca la hora de los pueblos, en nuestro país y en toda América Latina.
En esto anda la política en nuestros días.

Publicado en BAE del 30 de enero de 2009 pág. 11

ESTADO Y COCINAS DE 4 HORNALLAS

El cambio de época tiene sus paradojas. Mientras en los países centrales se achica y enfría la economía, nuestro Gobierno facilita el canje y la compra masiva de heladeras. Se incendia el modelo neoliberal afuera y acá se canjean calefones. Es evidente que estamos viviendo un tiempo de cambios copernicanos. Pese a que desde afuera sólo llegan malos augurios, la Argentina continúa apostando al crecimiento.
La Organización Internacional del Trabajo anunció una probable perdida de 50 millones de empleos en todo el mundo. Sin alegrarnos con las desgracias ajenas, admitamos que hoy contamos con un gobierno que en lugar de enfriar el consumo, lo impulsa, defendiendo con uñas y dientes, el actual nivel de empleo.
Parecen parte de nuestra prehistoria, aquellos tiempos jurásicos de los ajustes. ¿Se acuerdan? Cuando el mundo desarrollado estornudaba, acá teníamos gobiernos que padecían ataques de pánico y salían rápidamente a justificar un nuevo ajuste y a pedir más sacrificios a los que menos tienen. “Hay que pasar el invierno”, se adelantaba Alsogaray. “Cirugía sin anestesia”, nos condenaba Menem. “El FMI me pide y no puedo decirle que no”, sollozaba De la Rúa.
Tranquiliza tener una Presidenta que, desde otra concepción de la vida, le dice a los argentinos que “el canje de deuda fue exitoso, no sólo porque logró el 97 % de adhesión, sino porque lo hicimos sin pagar un centavo de comisión y porque no renunciamos a la jurisdicción argentina”, agregando que “no alcanza sólo con salvar empresas y bancos. Hay que salvar a los trabajadores y el nivel de empleo, los comerciantes y los consumidores”.
Después de muchos años hay un gobierno que se ocupa y preocupa de la macroeconomía pero también de las cosas simples y cotidianas del ciudadano común. ¿Será esta la revolución de las pequeñas cosas?
Germán Abdala decía que el peronismo se arraigó en el pueblo no sólo por dignificar nuestra Nación, sino fundamentalmente por haber sido capaz de dar las respuestas concretas que demandaban los trabajadores y las clases medias. Muy ocurrentemente supo decir Germán que “el peronismo inventó la heladera SIAM. ¿Saben por qué? Porque los trabajadores tuvieron rápido acceso a la heladera y empezaron a comprender que la manteca duraba más tiempo, que la leche se conservaba más, que había que llenarla, que podíamos comer otro tipo de cosas. Y todo con la única tecnología adecuada para nosotros que es aquella que se fabrica en la Argentina”
Aunque miremos la historia por el ojo de la cerradura, vamos a entender mejor el significado trascendente de estas medidas que toma el gobierno de Cristina si hacemos la comparación con gobiernos anteriores y con los opositores actuales, por un lado y por el otro, si valoramos en su justa medida, el centro de gravedad puesto en el mercado nacional que elije la política oficial.
Antes nos ajustaban, ahora nos estimulan el consumo. Antes se decidía consultando al FMI, ahora la política se decide en la Casa Rosada, que es la casa soberana y democrática de los argentinos. Vaya con la diferencia.Eso sí, lo que se mantiene inalterable en el tiempo es el rol universal de la mujer, puesto de manifiesto por la Presidenta cuando en medio de los últimos anuncios trazó un semblante del papel central que la mujer cumple en la casa familiar. Es ella la primera que se reencuentra con un gobierno democrático y popular que vuelve a ocuparse de que tengamos empleo y heladeras, soberanía y lavarropas, justicia y termo tanques, democracia y calefones, Estado y cocinas de 4 hornallas.

Publicado en El Argentino del 30 de enero de 2009, contratapa